WhatsApp, ¿deberá convertirse en operadora?

Parece que las grandes operadoras como Movistar, Orange y Vodafone se han cansado de las empresas over the top. Compañías como WhatsApp que emplean sus redes para ofrecer toda clase de servicios que las hacen la competencia sin invertir en el sistema y que, además, no están sometidas a la regulación continental. Su presión -esta vez con razón- sobre los Ministros de la Unión parece haber dado su fruto y ahora es la propia UE la que ha dado el visto bueno para crear una regulación para aplicaciones como Skype y Telegram que ofrecen servicios de voz y texto y que compiten con los de las operadoras.

Mayo parece que será el mes clave en el que comenzarán a saberse más detalles de esta nueva normativa pero a partir de la legislación actual ya podemos hacernos una idea de los cambios que podrían pedirle a WhatsApp y compañía en un futuro cercano.

César Alierta, CEO de Telefónica, ha sido siempre uno de los más críticos con las grandes empresas de Silicon Valley que se aprovechan de las inversiones de las telecos para ganar cantidades ingentes de dinero. Y el endurecimiento de la ley contra las operadoras ha hecho que exija en más de una ocasión el mismo trato a las OTT. Así, como explican en Xataka, en una de sus últimas apariciones públicas explicaba que «si las operadoras estamos obligadas a permitir en un día que alguien se cambie de compañía, ¿por qué una persona no puede tener una opción que le permita cambiar de usuario con toda su información -contactos, archivos, etc.- a otra app de mensajería?»

Si unimos esto al concepto de interoperabilidad (poder llamar a otra persona sea cual sea su operadora y la nuestra) daríamos con uno de los pilares que ha hecho que WhatsApp se convierta en referencia del mercado. Los usuarios son «cautivos» de su servicio. Solo podemos escribir un WhatsApp a una persona que también tenga la aplicación. ¿Por qué no aplicar el mismo criterio que con las operadoras?

Sin duda esto revitalizaría la competitividad de alternativas como Telegram o Line, con muchos más servicios y más rápidas que WhatsApp pero lastradas porque hay muchas personas que no se han bajado estos programas en sus smartphones.

Lo mismo ocurre con la conservación de datos de los usuarios. Por Ley, las operadoras han de guardar determinados registros sobre la actividad de sus clientes durante un plazo limitado de tiempo. Algo que no ocurre con los servicios de mensajería instantánea y VoIP. Obligarles a esto les exigiría un incremento de capacidad importante así como permitir el acceso de las autoridades a determinados contenidos siempre bajo unos supuestos muy específicos amparados por la Ley continental.

La agencia Reuters también mentaba una exigencia legal para las operadoras que afectaría significativamente a las OTT: la obligación de tener disponible y gratuito el servicio de llamadas de emergencia al 112 lo que haría que fueran ellas las que tuvieran que soportar el gasto de datos de la llamada.

Llamadas WhatsApp, ¿qué harán las operadoras?

Si a principios de abril hablábamos del terremoto que había provocado la liberación de las llamadas VoIP de la aplicación WhatsApp (aunque no lo entendíamos muy bien) ahora llega el momento de averiguar qué tienen planeado hacer al respecto las mayores damnificadas si esta opción tiene éxito (y creemos que si bien ésta no tiene por qué ser la opción que cambie el mercado, sí creemos que las VoIP son el futuro).

Es cierto que WhatsApp tiene un factor determinante para ser la fuerza tractora del cambio: la app multiplataforma tiene 700 millones de usuarios y es, junto a su matriz Facebook, una de las pocas que si gana calidad de audio y aligera la demanda de datos, puede convertirse en el nuevo de estándar de llamadas entre usuarios. La cifra es muy superior a la de Viber o Skype -los otros grandes servicios multiplataforma- y eso precisamente le da su gran ventaja frente a las operadoras.

La cada vez mayor implantación de las redes públicas en los espacios públicos y las iniciativas como Euskaltel WiFi -posible gracias a su extensa red de fibra óptica en su mercado de referencia- supone que los clientes tendrán que sacrificar cada vez menos datos para realizar sus llamadas y ahorrarse minutos de su factura. Aunque esto, teniendo en cuenta el continuo incremento de capacidad de cada tarifa no parece un problema que no se vaya a solucionar a medio plazo.

¿Qué opciones les queda entonces a las operadoras para que las llamadas no se conviertan en los nuevos SMS? Pensamos que podría haber dos opciones. La más natural sería que, del mismo modo que ocurrió con los SMS cuando llegó la «versión escrita» de WhatsApp, las operadoras comiencen a incluir gratis más minutos en cada tarifa. Incluso, podrían llegar a regalarlos como ocurre a día de hoy con los mensajes cortos.

La segunda, más que para mitigar la pérdida de ingresos, sería potenciar la VoIP para atraer a nuevos usuarios permitiéndoles usarlos dentro de su tarifa de datos contratados como, por ejemplo, ha hecho ya Yoigo. ¿Qué ocurriría entonces? Pues que probablemente la creación de diferentes escalas dentro de las tarifas de los usuarios acabaría provocando que para minimizar costes fueran las aplicaciones las que tuvieran que monetizar sus llamadas de dos formas: o bien mediante publicidad -y WhatsApp sigue rezando que nunca la tendrá- o bien cobrando por las llamadas. Se da la vuelta a la tortilla.

Pero hay que tener en cuenta que las llamadas clásicas dan una sutil ventaja a las operadoras al ser realmente universales. No es necesario que el receptor tenga una aplicación para poder llamarle. No es necesario tener una red WiFi a mano o activados los servicios VoIP. Solo se necesita cobertura (para las llamadas mediante una app también).

Si hacemos caso a los estudios que han llevado a cabo empresas como Cisco Systems, en solo tres años, los minutos de llamadas por WiFi (solo por WiFi) ya superarán al total de llamadas realizadas por las redes tradicionales.

Por último, las llamadas clásicas siempre estarán al margen de la polémica de la neutralidad en la red. ¿Qué nos garantiza si esta se rompe las operadoras no vayan a cortarnos una llamada para priorizar otro servicio? Empieza la partida de ajedrez.

Llamadas WhatsApp, ¿qué debemos saber?

Y por fin llegó el día y con el también la polémica y el revuelo. WhatsApp por fin activaba las llamadas «gratis» (permitidnos las comillas) para todos los usuarios de Android y Blackberry 10 sin necesidad de invitación. Cualquier persona de entre nuestros contactos con la aplicación descargada sería susceptible de recibir (o realizar) una llamada a través de la aplicación sin necesidad de gastar minutos de la tarifa móvil contratada. Nada nuevo bajo el sol. Ya lo hacía desde hace meses Facebook, Google, Apple, Microsoft… son las conocidas llamadas VoIP que hasta ahora tan poco eco han tenido en nuestro mercado. ¿Por qué? Porque la cuota de penetración de la app del teléfono verde es del 95% en el Estado. Ninguna de las anteriores sueña con eso.

Lo de WhatsApp con lo gratis viene de lejos. No hace demasiado se levantó un gran revuelo -casi un motín- cuando los desarrolladores del programa decidieron que iban a empezar a cobrar alrededor de 1€ a quien quisiera usarla. Eso la mantendría libre de publicidad y ayudaría a mantener un servicio que empezaba a crecer exponencialmente y a ser el estándar en Occidente. Sin embargo, los que estábamos acostumbrados a pagar cifras desorbitadas por los SMS nos quejamos amargamente.

Ni eso, ni los problemas de privacidad que han ido siempre aparejados a WhatsApp han permitido que Telegram (a todas luces más rápido, estable y capaz que el programa ahora propiedad de Mark Zuckerberg), Line o compañía acaben de despegar para ser competencia real.

Por eso tanta polémica con unas llamadas «gratis». Porque todo lo que es gratis nos gusta aunque si luego nos paramos a pensar en todo lo que rodea a la llamada ya no sea tan gratis. Y ahora llega el momento de explicar esas comillas sobre la mágica palabra. El único modo de que la llamada nos salga completamente gratis es estar dentro de una red WiFi gratuita (y, estrictamente, por la de nuestros hogares pagamos). Si no, estaremos consumiendo datos de nuestra tarifa móvil. Hagamos la cuenta: cada dos minutos de llamada gastaremos unos 2 MB de datos. Si la media de consumo en el Estado es de 700 MB por cada línea… da para 350 minutos. Nada barato. De hecho, el simple hecho de realizar una llamada perdida -cuidado con pulsar el icono de la llamada por error o por probar- nos exige 100 Kb.

Ya no es tan gratis. No gastamos minutos pero gastamos MB que, por lo general, suelen ser más caros. Además, respecto a estos consumos, hay que tener en cuenta el giro de estrategia que han tenido muchas operadoras de nuestro mercado (¿lo habrán hecho en previsión de la llegada de estas llamadas VoIP? Sí, sin duda). Durante mucho tiempo cuando contratábamos una tarifa de datos nos garantizaban un paquete de datos a «alta velocidad» (ya vimos que mucho menos alta de lo que debería) y, una vez superado ese umbral podíamos seguir conectándonos «gratis» a menor velocidad.

Ahora, muchas de ellas -os recomiendo los informes de la OCU y Facua- avisan de que una vez superado el consumo contratado se cobrará el resto. Y no lo harán barato. La batalla (aunque este es otro tema) es qué harán con los usuarios que no consuman todo lo contratado. ¿Devolverles el dinero? ¿Acumulárselo para otro mes? Es por ello que hemos de tener cuidado si la llamada la realizamos con tarifas «bajas» de 1 GB deberemos tener el mismo cuidado que con aplicaciones de ocio en streaming (los usuarios habituales de YouTube y Spotify ya sabrán cómo se las gastan estos programas).

Además, para quienes se planteen usarlas recomendamos que se relean las condiciones de su tarifa porque no todas las operadoras incluyen el formato VoIP en sus ofertas y, o bien no permiten usarlos porque no están activados, o simplemente cobran por ellas. Algunas compañía en vista del éxito que han tenido las llamadas vía Skype, FaceTime, Viber, etc. han decidido bloquear este sistema para que las llamadas de voz no corran la misma suerte que los SMS que fueron su gran fuente de ingresos durante años.

Vodafone, por ejemplo, no admite estas llamadas con cualquier tarifa inferior a las «Red» ni en las @S o @XS. Movistar y Orange las aceptan sin problemas (de hecho, Tuenti también si se hace a través de su plataforma. Yoigo, sabedora que la batalla está en los datos, no solo ha quitado el capado y ha seguido los pasos de Movistar, sino que ha creado tarifas tan competitivas como la «Infinita» con ¡20 GB de 4G! por menos de 30 euros IVA incluido. Respecto a las Operadoras Móviles Virtuales solo descuentan los megas gastados de la tarifa.

Otro de los problemas que pueden tener estas llamadas son las que realicemos -o recibamos- en el extranjero donde los datos «roaming» son mucho más caros que los minutos.  Por último, la calidad de la llamada, sea en red WiFi o en cobertura 4G es tan mala como en Viber. ¿Significa eso que no merecen la pena?

No, solo significa que habrá saber cuándo usarlas. Tienen sentido cuando estemos en el extranjero en una red WiFi gratuita (ahorraremos datos y minutos). También aquí cuando queramos comunicarnos más rápidamente al amparo de nuestra línea inalámbrica. En los demás casos, como hemos dicho, nada nuevo bajo el sol.

PD: como siempre ha habido quienes han intentado aprovecharse de la situación y han creado la aplicación «Activar Llamadas WhatsApp» que ha tenido menos de 500.000 descargas. No son pocas pero dentro del número de usuarios Android en el Estado ha sido una cifra residual. Cuando la descargamos aceptamos suscribirnos a un servicio de mensajería premium que puede costarnos hasta 40 euros al mes. Otro motivo más para tener cuidado con a quién damos nuestros datos.