Premios 2014: dispositivos móviles y wearables

Seguimos con nuestros premios a los mejores dispositivos tecnológicos de este 2014. Hoy le toca el turno a uno de los segmentos de mercado con más aceptación, que más crecen y que más han cambiado nuestra vida diaria respecto a hace poco más de un lustro: los dispositivos móviles. Estos son nuestros ganadores.

Mejor smartphone premium: APPLE IPHONE 6

Es, sin duda, el dispositivo móvil del año. Los motivos son varios: su abrumador éxito de ventas que no sólo ha batido todos los registros de los de Cupertino sino que ha hecho que incluso las cifras de sus rivales se resientan (Samsung está pensando cómo hacer frente a este vendaval); el paso adelante que ha supuesto para los de Tim Cook a la hora de quitarse de encima la alargada sombra de Steve Jobs; su diseño y rendimiento; las polémicas que ha generado, etc. Es el iPhone más potente hasta la fecha. Todo fluidez y potencia sin perder las señas de identidad de la firma de la manzana. Para nosotros, sigue un paso por delante de los dispositivos Android por su estabilidad y por una gestión del sistema operativo mucho más eficiente que la de sus rivales con la plataforma de Google. Su precio más alto se compensa con un valor de reventa también más alto que el de cualquier competidor. Sin duda, una inversión segura.

Mejor smartphone: MOTOROLA MOTO G

A pesar de que Samsung tiene la gama más completa de equipos Android (desde acceso hasta premium y tablets), Motorola, de la mano de Google, ha conseguido lanzar un par de productos de lo más interesante. Entre los smartphones de acceso destaca sobremanera el Moto G un dispositivo con una pantalla de 4,5 pulgadas y 329 ppp de resolución, una batería de 2.070 mAh (sobresaliente para su tamaño), un procesador de cuatro núcleos a 1,2 GHz y 1 GB de RAM y una cámara de 5 Mp que graba HD. Son cifras modestas pero su precio de 149€ libre en su configuración de 8GB de memoria lo hacen el terminal con mejor relación calidad-precio del mercado, de largo. Perfecto para quienes busquen algo funcional y sencillo.

Mejor tablet: APPLE IPAD AIR 2

Si el iPad Mini 3 podemos definirlo como un dispositivo que los de Cupertino han sacado «obligados» (sus mejoras destacan por su irrelevancia), el iPad Air 2 da en la línea de flotación de todos sus rivales de pantallas superiores a 9 pulgadas. El modo en el que carga las aplicaciones es fulgurante. Su capacidad de gestionar imágenes recuerda más a un equipo de sobremesa que a un dispositivo. Y todo ello con un peso mínimo y un diseño cuidado y ultradelgado. Apple quería demostrar que el iPad Air sólo tiene un rival: el MacBook Air. Y lo ha conseguido de largo. Nuestra configuración favorita: con 64 GB y sólo WiFi, se queda en 589€. Vale hasta el último céntimo que se paga por él.

Mejor accesorio deportivo: TOM TOM MULTISPORT GPS

Se trata de uno de esos dispositivos que sobrevivirá, seguro, a pesar de la invasión de los smart watches. La empresa holandesa ha sabido reciclarse con un equipo multideporte (running, ciclismo y natación) que destaca por su pantalla de alta resolución, su contenido peso, su pulsómetro incorporado -que permitirá huir de las incómodas bandas de pecho-, y un potente software que mide casi cualquier parámetro que necesites durante un entrenamiento. En definitiva, un equipo que será imprescindible para aquellos que estén pensando en retos mayores y para los que quieran un dispositivo deportivo que vista bien la muñeca en cualquier situación y todo por 299€.

Mejor cámara de acción: GOPRO HERO 4

Son las cámaras de acción más famosas pero no las únicas. La competencia es cada vez mayor, más variada y más completa y eso hace que no valga con simples actualizaciones para seguir siendo la referencia. El último giro que ha dado la casa americana a sus dispositivos es la inclusión de objetivos con resolución 4K para su versión Black, y la mejora del peso y ópticas de las Silver, su gama media. Todo en ellas es mejor que en sus antecesoras y todo sin incrementar drásticamente el precio lo que las hace aún más atractivas. Disponibles desde 379€, serán la herramienta definitiva para los que quieran inmortalizar sus experiencias.

Mejores auriculares: SONY NWZ-WH303

Son lo mejor de tres mundos: funcionan como reproductor de música mp3, como altavoces y como auriculares. Emplean la última tecnología inalámbrica, tienen un diseño espectacular, son ligeros y cuentan con la calidad de acabados que SONY imprime a todos sus dispositivos. Con sonido Surround, 20 horas de autonomía y sistema de carga rápida, compatibilidad con OS X y Windows para la incorporación de canciones y capacidad de 4 GB (unas 1.000 canciones) cuesta creer que su precio sean 119€.

Google Glass, ¿por qué han perdido interés?

Fueron, sin duda, uno de los lanzamientos estrella de la empresa de Mountain View el año pasado. Un wearable que no sólo no tenía rival en el mercado -una velada crítica a que Apple habitualmente «mejora» lo que ya hay pero no lanza algo nuevo- y que estaba llamado, si todo iba bien, a marcar un antes y un después en un nuevo mercado. Sin embargo, más allá de los titulares sensacionalistas y de verlas en la cara de algún famoso geek, las gafas de Google han ido perdiendo gancho. ¿Por qué?

Desde el principio, el dispositivo vino acompañado de un montón de expectativas. Sus posibilidades industriales -las más realistas- eran prometedoras y eso hizo que multitud de empresas y desarrolladores tocaran la puerta de Google preguntando por su precio y fecha de lanzamiento. Los usuarios medios tardaron poco en cansarse de esperar una versión accesible (1.500 dólares para una empresa que se queja de los precios de la competencia en teléfonos y tabletas es descabellado). Ahora son los desarrolladores los que tiran la toalla.

Recientemente Reuters hizo público que habían contactado con 16 de las firmas que más interés habían demostrado desde el primer momento en el accesorio. Muchas de ellas destinaron equipos al completo sólo para desarrollar programas que hicieran de las gafas algo útil (el atractivo quedaría en manos de diseñadores). Sin embargo, dos años después de su presentación -tardaron tiempo en llegar al mercado físico- sólo nueve siguen planteándose desarrollar aplicaciones.

Preguntadas por los motivos, la mayoría coincidieron en la falta de clientes finales interesados en las propias gafas y las limitaciones técnicas del dispositivo de Google. De las que quedan en marcha tres respondieron que ya habían lanzado programas pero en exclusiva para el mercado profesional y no pensadas para un público generalista (que al fin y al cabo es el que mide el éxito de los dispositivos de electrónica de consumo y tecnologías de la información la mayoría de las veces).

Si a eso le unimos que faltan clientes importantes en la cartera de aplicaciones (Twitter, por ejemplo) y que un buen puñado de trabajadores que estaban en el departamento de las Glass han abandonado la compañía en los últimos meses todo parece indicar que, salvo sorpresa, las gafas estarán una buena temporada en una estantería (no significa que dentro de unos años, con las especificaciones adecuadas y el público más «tecnificado» no tengan éxito).

Google explica que siguen totalmente comprometidos en el lanzamiento de las gafas y que siguen teniendo un equipo que está desarrollando un modelo para el gran consumo algo que lleva su tiempo (debe mantener prestaciones y calidad bajando los costes de producción y distribución). Mientras, los «Explorers», aquellos pioneros que pagaron por sus gadgets 1.500 dólares comienzan a deshacerse de ellas en eBay… y Sergey Brin, uno de sus padres ya ha empezado a aparecer en los actos públicos de la empresa sin ellas.

https://www.youtube.com/watch?v=v1uyQZNg2vE

MB Chronowing, más reloj que inteligente

El boom de los wearables parece imparable. Si las pulseras deportivas están teniendo una sobresaliente aceptación, la expectación que están creando los relojes inteligentes (llamados a sustituirlas y completar sus habilidades) no está siendo menor. Otra cosa serán las cifras de ventas -que probablemente sufran un empujón cuando Apple comience a comercializar su Watch-.

El último en llegar a la lista de relojes que dan algo más que la hora es la creación conjunta entre el diseñador Michael Bastian y Hewlett Packard: el Chronowing. El creador ha seguido la premisa de menos es más y ha creado un reloj que más allá de sus capacidades parece lo que es: un sencillo reloj con caja de acero y correas clásicas. En una entrevista en The Wall Street Journal el propio Bastian reconocía no ser una persona muy tecnológica y precisamente por eso la casa californiana ha lanzado un modelo llamado a cubrir el hueco más alejado de los early adopters.

El Chronowing toma prestado lo mejor de la relojería clásica -sin duda, huye de diseños extravagantes- y las utilidades más relevantes de las TICs 2.0. ¿Qué significa esto? Que para tener una pantalla LED ultrarresistente prescinde de que sea táctil. Para ganar fiabilidad e imagen, huye de la conectividad WiFi y la interacción con el mismo y tan sólo nos brinda información del tiempo, mercado de valores, fecha, hora y se conecta a tu dispositivo -cualquier Android o iOS- para, mediante vibraciones, avisar al usuario de notificaciones pendientes.

Prescindir de asistentes por voz o complicaciones en forma de aplicaciones más avanzadas o incluso de la posibilidad de conectarse de forma autónoma le otorga una autonomía de siete días con una sola carga. ¿Entre los peros? Que se hace a costa de una pantalla monocromo y un diseño del interfaz algo rudimentario.

Sin duda, tendrá su público entre los amantes de la relojería más clásica pero no sabemos -por mucho zafiro que incluya la versión más lujosa- si estarán dispuestos a pagar 649 dólares por esta o 349 por la más básica. ¿Es por eso que el nombre del dispositivo es MB Chronowing en vez de HP Chronowing?

 

Polar M400, apuntalando los cimientos

En plena fiebre de los wearables (acrecentada por la presentación del Apple Watch) los finlandeses de Polar han demostrado que tienen clara su estrategia como empresa: seguir haciendo lo que mejor saben hacer, dispositivos que permiten monitorizar nuestro rendimiento y nuestra salud obviando el lado más lúdico de un reloj inteligente.

No hay mensajería, no hay música, sólo un pulsómetro con GPS que mide nuestras carreras, desplazamiento y resultados y nos planifica entrenamientos. Un retorno a lo básico que se complementa perfectamente con aplicaciones en todas las plataformas para todo tipo de dispositivos y que, a buen seguro, tendrá una buena lista de clientes por su sencillez y eficacia.

A su completo catálogo -en el que es difícil no encontrar un reloj que se adapte a nuestras necesidades- Polar le añade el nuevo M400, un equipo que cuenta con casi todas las especificaciones de los tope de gama de la compañía pero con un diseño mucho más estilizado y ligero que permite utilizarlo también en el día a día. Más deportivo que un smartwatch y sobre el papel más sencillo pero, sin duda, nadie hace su trabajo mejor que él.

Como los demás pulsómetros GPS de la casa, permite trazar rutas, objetivos y metas diarias que serán monitorizados a través de la aplicación para el móvil (o mediante un USB en el ordenador) y que nos permitirá gestionar nuestros entrenamientos. El software, además, nos permitirá tener un análisis sobre el terreno de cómo estamos llevando a cabo nuestra sesión y otra más «calmada» en la que se desmenuzarán datos como la altitud, distancia, velocidad, cambios de ritmo, etc. Todo un personal trainer en la muñeca.

Su batería dura 24 días y su carga -muy rápida- se lleva a cabo mediante el puerto microUSB. Además, su memoria permite almacenar hasta 30 horas de entrenamientos muy fáciles de volcar a los dispositivos externos que queramos.

A la venta el próximo mes, se podrá comprar con una banda pulsómetro por 200€ o sólo como reloj por 160€ (lo que nos permitiría adquirir una banda bluetooth compatible con el smartphone). En definitiva, una buena compra perfecta para quienes quieren que cada dispositivo haga -muy bien- lo que se espera de él.

Tecnalia, de Bilbao al cielo (pasando por Ibiza)

Cualquiera que piense en un Hard Rock Hotel le vendrá a la cabeza un entorno paradisiaco (Riviera Maya), una gigantesca sala de fiestas en Las Vegas o, desde hace poco, un compañero de costa inmejorable para el legendario resort Ushuaïa en Ibiza. Hoteles que disfrutan de toda suerte de comodidades para hacer más confortable -o divertida- la estancia de sus clientes y que ponen todos lo medios posibles para que sea una experiencia inolvidable.

La última novedad para hacer más cómodos los servicios de ambos hoteles de la cadena Palladium ha sido la creación, gracias al aporte tecnológico de Tecnalia, de unas pulseras de silicona que incorporan chips de encriptación y que, al ser pasadas por delante de dispositivos de lectura RFID, permitirán a los huéspedes acceder a sus habitaciones, zonas reservadas del hotel, realizar sus pagos con código PIN y disfrutar de promociones y servicios personalizados con total seguridad.

Como explicaron ayer en La Tarde en Euskadi Aritz Villodas y Óscar Lage, parte del equipo que ha puesto en marcha la iniciativa junto a la consultora Prodigy y la propia Palladium, el wearable (bautizado como «Very Important Bracelet», VIB) permitirán sustituir antiguos sistemas de pago que requerían de tarjetas o sensores biométricos, facilitarán un trato más personalizado, que el usuario vincule sus perfiles de Facebook y Twitter a su experiencia en el recinto y, gracias a la instalación de tótems, disfrutar de experiencias de realidad aumentada y social media.

El sistema, que de momento está en exclusiva para estos hoteles en todo el mundo pero que pronto podría extenderse a otros establecimientos Hard Rock como los casinos y hoteles que la cadena tiene en todo el mundo permiten un uso fácil y sencillo de un abanico de posibilidades casi ilimitado.

La apuesta de la cadena por las nuevas tecnologías (Ushuaïa es el centro hotelero con más seguidores en Twitter en el Estado y el segundo en Facebook) está permitiendo que algunos de sus establecimientos destaquen como algunos de los destinos preferidos de la generación de los «millenials».

Un nuevo reto (del que se nos ocurren multitud de aplicaciones lejos de la industria hotelera) que ha sido posible gracias al aporte tecnológico de una de nuestras compañías punteras en Tecnologías de la Información y de la comunicación.