Wii U, en caída libre

 

 

Las peores predicciones se quedaban cortas. El viernes Nintendo anunció que rebajaba sus previsiones de ventas para su modelo estrella, Wii U, de 9 millones a 2,8… si las cifras se mantienen de aquí a marzo (algo poco probable debido a los recientes lanzamientos de Xbox One y PS4). Esta cifra supondrá que la empresa nipona pase de un beneficio de 500 millones de euros a unos enormes números rojos de 240 millones. Los inversores y analistas están perplejos porque, ni en el peor de los escenarios se esperaba una cifra tan mala.

 

Una horrible campaña navideña donde la consola de sobremesa de Nintendo no ha tenido opción ante las capacidades (y excelentes campañas de marketing) de sus rivales de Sony y Microsoft ha hecho que mientras que los ingresos de la industria han subido por primera vez en dos años, los de la empresa de Kioto se hayan desplomado.

 

Estados Unidos, el primer mercado mundial, es una buena muestra de lo que ha ocurrido en el negocio. Los ingresos han aumentado un 28%. Las nuevas consolas han disparado la facturación un 50% y han hecho que la previsible bajada de las ventas de videojuegos (un 18% ya que los gamers esperan a que aparezcan los títulos para las nuevas consolas) se hayan enjugado fácilmente. El problema es que al otro lado del Atlántico hasta la Xbox 360 -que lleva cinco años en el mercado- se vende más que la Wii U.

 

En cuanto a juegos, las previsiones de Nintendo tampoco son mejores. De los 38 millones de títulos que esperaban vender han pasado a 19 millones. La única consola con un comportamiento aceptable es la 3DS. Aunque no llegará a los objetivos anuales (1,35 millones vendidas por los 1,8 previstos y 20 millones de juegos por los 26 millones esperados), es la única que está en cifras de dar beneficios a la empresa.

 

Pero, ¿cuál es el motivo para esta caída sin precedentes? A simple vista podría parecer la falta de prestaciones frente a sus rivales pero lo cierto es que la Wii nunca ha estado ni pretendido estar en la liga de las prestaciones. La clave reside en su complejidad. La consola «grande» de Nintendo se caracterizó desde el principio por su sencillez y en la de sus títulos. Sin embargo, su renovación la ha dejado a medio camino entre una tableta y una consola. Demasiado compleja para el usuario de la generación anterior. Demasiado poco para quien busca una tableta «de verdad» o una consola prestacional.

 

Además, la idea de jugar en varias pantallas a la vez no ha resultado atractiva ni para los desarrolladores independientes de juegos ni para los grandes estudios que no han lanzado títulos con el suficiente gasto como para robar clientes de la lista de potenciales de la Xbox o la PlayStation.

 

El caso es que desde su última genialidad, haya por 2007, la empresa ha perdido el 70% de su valor en Bolsa. La empresa parece haberse quedado posicionada en tierra de nadie y Satoru Iwata, su CEO, está obligado a replantear y reestructurar Nintendo si no quiere verla en manos de otro gigante.

Shield, la amenaza androide

Estamos, sin duda, en la semana de las grandes consolas. Microsoft ha presentado en sociedad -faltan muchas características por conocer- su Xbox One; Sony presentará su PS4 al mundo durante la final de la Champions League de este sábado… y Shield, la consola de NVidia equipada con Android ha visto la luz. Si a eso le sumamos que Nintendo tiene previsto reforzar la comercialización de la Wii U podemos confirmar los tambores de guerra entre los grandes fabricantes.

 

Presentada durante la I/O de Google por el fabricante de procesadores, esta miniconsola con Android tiene a su favor dos factores: el efecto novedad y, sobre todo, correr con el mismo sistema operativo que la mayoría de los smartphones y tabletas que se venden en todo el mundo.

 

Para los que crean que no tiene nada que hacer en cuanto a jugabilidad, el binomio Google-NVidia (¿qué se pasará por la cabeza de Sony, uno de los primeros aliados de Android?) ofrece todo el catálogo de la PlayStore, la segunda tienda de aplicaciones con más juegos del mercado.

 

En cuanto a su construcción, la compacta se desdobla en un mando -con una forma muy habitual y unos colores muy Xbox- y una pantalla de 5 pulgadas y altísima resolución donde todos los títulos brillan por su calidad. Además, en su interior han colocado el procesador NVidia Tegra 4, el más potente procesador disponible en el mercado de tabletas con Android.

 

Sus rivales son claros: la Nintendo DS, la parte «pequeña» de la Wii U, la PlayStation Vita y todo tipo de tableta en la que jugar -por supuesto iPad y cualquier tableta con Windows Phone que se aproveche de la vinculación con la Xbox-.

 

Su precio es ligeramente superior a la de sus grandes rivales. En Estados Unidos costará 349$ (que nadie crea que aquí se «quedará» en sus equivalentes 269€) pero, a cambio, ofrece muchos más juegos que la 3DS o la PSVita… y sobre todo, mucho más baratos. Más de 100.000 juegos de Google Play y la posibilidad de darse de alta en Steam, el servicio de juegos online por suscripción más exitoso de la red. Un dispositivo en el que jugar barato a Angry Birds y que podría soportar títulos mucho más potentes como Need For Speed sin ningún problema.

 

Entre sus mejores bazas una batería que llega a las 20 horas. Una cifra escandalosa para una móvil -que raras veces supera las 6 horas a pleno rendimiento en juegos- y un prodigio para una consola portátil (que a máxima exigencia se queda en 4 horas). Todo un experimento que añade a la experiencia de juego casi todas las funcionalidades Android -menos llamar por teléfono, Nokia NGage disuadió a los fabricantes-. Ahora tendrá que convencer al público para que se compren algo más grande, caro y limitado que un smartphone (¿quién pasa 20 horas jugando de continuo?).

 

Xbox, órdago a mayor

No es un buen momento para los videojuegos clásicos. A pesar de que el negocio mueve ya más de 50.000 millones de dólares en todo el mundo y de que Microsoft ha vendido más de 74 millones de Xbox 360 (por 77 millones de PS4 de Sony) el empuje de tabletas y smarpthones es imparable. En la era de los grandes gráficos, del hardware que nos hace confundir videojuegos con películas y de que las consolas son un pilar enorme en la facturación de los fabricantes -la Xbox supuso el año pasado el 50% del beneficio de Microsoft, más de 10.000 millones de dólares- los usuarios preferimos el divertimento portátil. Juegos sencillos y adictivos de los que disfrutar en cualquier lugar.

 

Las cifras son claras: Las consolas y smartphones ya representan el 20% del industria. Facebook ha incrementado la facturación en juegos un 24% en 2012 y la mayor tienda de títulos es… la AppStore con más de 175.000.

 

Precisamente por todo eso -sólo cuatro días antes del primer anuncio televisivo de la PS4 en la final de la Champions League- Microsoft presentó ayer su nuevo concepto de «centro de ocio». Una Xbox One  que sirve para ver la televisión, alquilar y comprar películas, escuchar música e, incluso, jugar. Don Mattrick, el encargado de desvelar el dispositivo fue claro: «queremos cambiar el entretenimiento para siempre, otra vez». La idea es reinventar por completo el modo en el que nos relacionamos con el televisor y cómo disfrutamos de todo tipo de ocio en casa. Además, cuentan con un arma secreta. Los gamers son, habitualmente, los que antes aflojan la cartera para hacerse con las últimas tecnologías.

 

De momento no se sabe nada sobre lo que late dentro del sofisticado y minimalista diseño de la consola.  Sólo que dentro está Kinect. Que ya no será necesario adquirirlo por separado y ubicarlo en un lugar específico. Y también será mucho más sencillo usarla. Con sólo encenderla, de modo inmediato, entramos en el universo Xbox. Todo, música, fotos, vídeos, archivos, juegos, está disponible a sólo una orden de voz. Incluso la red de redes gracias a Internet Explorer. Un nuevo guiño al universo unificado que pretende (y poco a poco parece que consigue) ser Windows 8 y Skydrive.

 

La nueva «multifunción» nos permitirá, incluso, realizar videollamadas en grupo gracias a Skype -un problema para Hangouts de Google- y todo ello soportado dentro de Xbox Live una plataforma que ya cuenta con más de 40 millones de usuarios gracias, entre otras cosas, a que ha demostrado una mayor seguridad que PlayStation Network, su gran rival.

 

Pero el órdago no se queda ahí. Microsoft está tan segura de que este es el camino que ha invertido en una red de servidores -quedarse colgado es lo peor que puede pasarle a un fiel gamer- más grande que los que soportaban todo internet en 1999.

 

 

Padrinos de lujo


Si hay algo que aprendió Microsoft cuando lanzó la primera consola es que da igual lo bueno que sea el aparato, necesita títulos y padrinos que avalen la compra a los usuarios potenciales. Esta vez les ha tocado el turno a Electronic Arts -la firma canadiense especializada en juegos deportivos- que lanzará NBA Live y FIFA 14 para esta plataforma desde el primer día de comercialización. Los gráficos mostrados en la presentación demuestran que los límites entre el juego y la realidad son cada vez más estrechos.

 

Pero los mayores aplausos se los llevó el Forza Motorsport 5. La nitidez de las imágenes, la velocidad con la que se movían y los juegos de luces, colores y sonidos hicieron que, literalmente, se oyeran aplausos en la presentación en el Estado de Washington (os la recomiendo en YouTube). Call of Duty o Quantum Break tampoco faltaron en una presentación donde la gran sorpresa fue el anuncio de una serie de televisión basada en la franquicia Halo y producida por Steve Spielberg.

 

Poco más se sabe sobre un dispositivo que se lanzará a finales de año -aprovechando la campaña de Navidad-, costará alrededor de unos 500 dólares y que se estrenará con un catálogo de 15 juegos exclusivos. En el E3 de Los Ángeles de dentro de dos semanas prometieron más detalles de la consola.

 

Lo más interesante, sin duda, es que la pelea ya no será sólo entre la PS4 (que ya estará en el mercado para esas fechas) y la Wii U (de la que sólo se han vendido 3,5 millones frente a los 5,5 millones que se pronosticaron). Ouya -en la que Google podría estar interesada para mejorarla exponencialmente-, Apple y Facebook también lucharán a brazo partido para controlar el centro de ocio doméstico.

2013, año PlayStation

Sony ha aprendido mucho en el último lustro. En sólo cinco años ha pasado de ser la principal empresa mundial de electrónica de consumo ha intentar abandonar las pérdidas y recuperar su prestigio. Samsung la ha ganado prácticamente en todo: en televisores, teléfonos, cámaras de fotos… La competencia, incluso, le ha salido en mercados que hasta ahora eran coto privado de los nipones como es el caso de la Xbox y las consolas de alta gama. Sin embargo, los tokiotas también han aprendido varias cosas de sus rivales: a crear expectación y, sobre todo, a que es mejor hacer 5 cosas muy bien que 50 sólo bien.

 

La fotografía con la que abrimos nuestro post de hoy es la única información que tenemos sobre cómo será la PlayStation 4. La consola de referencia durante años muta ahora a un centro multimedia y de ocio doméstico sin precedentes en el mercado que, además, se verá reforzada gracias a un ecosistema PlayStation Network muy mejorado y «periféricos» como los smartphones y las tabletas de la familia Xperia, así como las nuevas pantallas Bravia.

 

Pero centrémonos de nuevo en la PS4. En un negocio (el tecnológico en general) en el que el ciclo de vida de los productos es cada vez más corto, los gestores nipones han aguantado 7 largos años para lanzar una nueva generación de consolas. El motivo es sencillo, tanto ellos como Microsoft -que lleva 8 años comercializando la Xbox 360- no sólo han amortizado al máximo el producto, sino que querían asegurarse de que la nueva generación es un revulsivo lo suficientemente importante para resucitar a la empresa y, sobre todo, para ganarle el terreno a los juegos de los dispositivos móviles.

 

La PS y todo lo que la rodea es uno de los tres pilares sobre los que se sustentan los ingresos -y el reconocimiento- de la multinacional japonesa. En la presentación en Nueva York del producto (aunque no se vio ni una sola imagen de la consola), Andrew House, CEO de Sony Computer Entertainment, reconoció que «es el consumidor el que nos está cambiando a nosotros. Demandaba una nueva plataforma. Por eso el salón ya no es el centro de la PlayStation, es el jugador».

 

Este golpe de timón que potencia la conectividad entre los diferentes dispositivos de la casa no sólo tiene como objetivo satisfacer las necesidades de movilidad de los usuarios, sino reforzar las demás familias de productos relacionadas con la PS4 gracias al tirón de la consola. Vincular la televisión, las tabletas y los smartphones a la experiencia de uso -del mismo modo que los contenidos de iPad, iPod, iMac, MacBook y iPhone están unificados en Apple- debería servir para quitarle ventas a Samsung y, de paso, reforzar la unión con Android frente a la amenaza Nokia-Windows-Xbox.

 

Pero este guiño es también un aviso a los desarrolladores de videojuegos. Los más de 5 años de vida útil de una consola servían para desarrollar juegos de una gran calidad a la altura de su gran precio. Ahora las plataformas gratuitas le quitan cuota de mercado a Nintendo, Microsoft y Sony y hace que grandes empresas como Ubisoft o EA se centren tanto en los nuevos formatos como en su relación con las tres majors de los videojuegos.

 

Las cifras no mienten: Sony comercializó 150 millones de PS2. La PS3 con un periodo de vida más largo y con un hardware netamente superior se ha tenido que conformar con «sólo» 80 millones de unidades vendidas. A todo esto hay que añadirle un reto. Ya no basta con darle calidad al cliente, hay que hacerlo a un precio competitivo (incluso gratis). Muchos nos preguntamos si podemos perder calidad de juego (gráficos o extras) a cambio de ahorrarnos muchos euros. El FIFA, por ejemplo, se descarga más para iOS o Android que para las consolas. La razón es sencilla: mientras que en estos dispositivos ronda los 6€, para la PS3 o la Xbox supera los 60.

 

Los rivales también preparan su nueva generación. Nintendo está sufriendo para vender las nuevas Wii U y Microsoft, consciente de esto, anunciará en junio una nueva generación de Xbox que también quede vinculada a los dispositivos que equipen cualquier versión en el mercado de Windows 8. Todos ellos comercializarán sus «estrellas» casi a pérdidas. El dinero viene de los juegos. Cuando esta estrategia se trunca porque los juegos dan pocos o ningún ingreso, hay que replantearse todo el negocio.

 

La palabra de moda es «integración» y para ello no han escatimado en hardware: 8 gigas de memoria de trabajo y un nuevo mando a distancia que, además, no hará falta utilizar si contamos con algún dispositivo de la casa. No es nuevo: hay muchos otros androides que hacen lo mismo y la Xbox ya se controla desde otros equipos con Windows Phone pero las utilidades que prometen serán muy superiores.

 

«Nada se interpondrá entre el usuario y el placer de jugar», explicó House. La plataforma está pensada para transferir juegos de la PS4 a la Vita o a las tabletas. Los juegos serán sociales (requisito indispensable para cualquier cosa que se comercialice a día de hoy) y todo será más natural e intuitivo. El problema es que tanto Microsoft como Sony están expectantes ante los rumores de que Apple lanzará este otoño un dispositivo que «revolucionará la forma de consumir contenido audiovisual de cualquier tipo». El propio House reconoció que si esto es verdad, requerirá replantearse todo de nuevo.

 

Para que el cliente se anime a reciclar su arsenal de gadgets domésticos a partir de los pocos que le queden de Sony en casa, House también avisó de la importancia que tendrá la reciente adquisición de Gaikai, la plataforma de juegos en streaming. Tendrá retrocompatibilidad con las PS1, 2 y 3 y sólo nos exigirá una conexión de 6 Mbps, el problema vendrá en países como España donde la velocidad de subida es muy baja (penosa) y nos limitará las posibilidades sociales.

 

 

Ouya, de locura a realidad


La PlayStation tendrá que compartir notoriedad este año con Ouya. Lo que al principio parecía una simple locura temporal pasó a convertirse en un proyecto de financiación colectiva y ahora en la primera consola totalmente operativa con Android. Su precio es de inmejorable: en Estados Unidos costará 99 dólares e incluso tendrá un stand en la prestigiosa feria E3 de Los Ángeles.

 

El catálogo de juegos con el que se lancé llegará a los 480 títulos lo que convierte a este dispositivo «indie» en toda una lección para otros equipos como la 3DS o la Vita que nacieron huérfanos de juegos y que lo han pagado con ventas desastrosas. Otra novedad es que todos ellos se comercializarán por internet: no habrá cartuchos ni discos ni ningún soporte físico. Además, serán free to play, es decir, completamente gratuitos. Sólo se pagará por los extras, herramientas, complementos o demás añadidos que harán que cada experiencia de usuario sea única.

 

Una idea que puede revolucionar el mundo de las consolas, que debe hacer recapacitar a Nintendo, Sony y Microsoft y, sobre todo, que cuenta con uno de los mejores nombres comerciales que recordamos en esta bitácora. ¡Qué ganas de empezar a jugar!

Wii U, la más esperada

Hace tiempo que os presentamos cómo sería la evolución de la Wii, la consola de Nintendo que cambió por completo el concepto de ocio familiar y de los videojuegos. Ahora, a pocas horas del comienzo de su comercialización (comienza el 30 de noviembre), os desvelamos todas las características de un dispositivo dispuesto a reinventarse por completo para salvar a la compañía nipona del acoso de las tabletas y los smartphones.

 

La octava generación de consolas domésticas de Nintendo se presentó por primera vez en la feria de videojuegos E3 de Los Ángeles en 2011. Como su nombre indica -derivado de «we» y «you», la principal novedad del dispositivo es que, por fin, todo tipo de jugadores tienen cabida en el universo de Nintendo. Desde los que disfrutan con los títulos más sencillos, hasta aquellos que quieren pasar un rato jugando en alta definición a los deportes más realistas.

 

La configuración de la consola ha cambiado por completo. Por fin permite conectarnos vía HDMI al televisor Full HD gracias a lo que conseguimos una resolución de 1.080p, inmensamente superior a la de la anterior generación. Por fin los ingenieros de Nintendo se han decidido a crear una experiencia gráfica a la altura de la Xbox 360 y la PS3 (lo malo será la comparación con la 720 y la PS4…).

 

Sin embargo, lo que más llama la atención es la forma en la que nos relacionamos con la propia consola: mediante un GamePad con una pantalla táctil de 6,2 pulgadas que puede manejarse con los dedos o con un lápiz stylus.

 

El fin principal de este periférico es interactuar con los juegos y con las aplicaciones del mejorado y ampliado universo online de Nintendo. Además, permite que nos llevemos a cualquier lugar la acción que disfrutamos en la consola con sólo apagar el televisor. Por cierto, al incluir un acelerómetro, un giroscopio y un sensor geomagnético, la experiencia de juego es similar a la de un iPad: se controla con nuestro propio cuerpo.

 

Si todo esto no fuera suficiente, mientras la consola esté conectada al televisor, el GamePad podrá ser utilizado como mando a distancia, nos permitirá navegar por internet (también en la televisión) utilizar la tecnología NFC que incorpora e, incluso, realizar chats de vídeo con otros usuarios de Wii U. Excelente evolución para un «mando de consola».

 

Para no alejar a los gamers más exigentes, Nintendo ha hecho un enorme esfuerzo para que la Wii U salga al mercado con un catálogo de primera donde destacan Call of Duty, Mass Efect 3 y todo el arsenal de EA Sports. Además, la empresa ha confirmado que todos los juegos que se utilizaban con la Wii serán compatibles con el nuevo dispositivo -lo que potenciará el plan renove de consolas-. El único pero que podemos incluir es que los antiguos juegos se verán con su resolución original, sin reescalados ni filtros que mejoren la imagen.

 

Retomemos ahora ese mundo online que tanto ha mejorado. Se trata del Miiverse, desde el que podremos retomar partidas comenzadas, crear competiciones multijugador o compartir toda nuestra experiencia en una suerte de red social para usuarios del dispositivo. En esta esfera virtual también podremos adquirir los interesantes juegos que verán la luz las próximas semanas: desde Transformers Prime hasta Batman Arkham City o Assassin’s Creed III.

 

Como conclusión, la Wii U se muestra como una apuesta segura para aquellos que quieran disfrutar de los juegos de otro modo y que, ahora, no quieran perder las prestaciones que ofrecen las otras plataformas. Su gran ventaja frente a ellas es que llega antes al mercado y parece dispuesta a quedarse en nuestros corazones como ocurrió con la primera generación. El pack básico costará 300€ y el pack premium (con barra de sensores, un juego, mandos negros y soportes para el GamePad) costará 350€.