Blackberry, presente y futuro

RIM, fabricante de las famosas BlackBerry, está pasando su particular vía crucis en 2011. Sus acciones han caído un 58% durante los últimos 12 meses; su sistema operativo ha pasado a ser el cuarto en el mercado de telefonía móvil por detrás de Android, Symbian e iOs… y muchos afirman que también cederá ante Windows 8; su junta directiva está dividida entre los que apoyan al actual consejo de administración y los que piden su cabeza para trocear el negocio o, simplemente dividirlo; además, algunos de sus nuevos productos han tenido una acogida más que fría en el mercado. Sólo queda su fama de fiabilidad y estabilidad y, la verdad, la caída de servicios que han sufrido sus usuarios durante los últimos tres días en todo el mundo hace que todos nos planteemos dudas sobre su presente y, sobre todo, el futuro de los canadienses.

¿Sigue BlackBerry siendo fiable?


El problema que ha tenido en vilo a millones de usuarios de los famosos terminales de RIM no es más que un reflejo de la situación de la empresa. La caída no se ha dado por un ciberataque o por la saturación del sistema operativo y las aplicaciones disponibles en sí. Se ha producido porque uno de los servidores de la empresa no ha aguantado la carga de trabajo requerida y el conmutador encargado de traspasar la información a otro servidor también ha fallado.

El sistema de encriptación de mensajes de BlackBerry es de los más seguros en la actualidad. Cualquier contenido que sale encriptado de un terminal vuelve a ser encriptado en todos y cada uno de los servidores por donde pasa. Esto permite que cualquier contenido enviado esté especialmente seguro, aunque también obliga al sistema a un sobreesfuerzo que los de Google, Apple, Microsoft o Symbian no «sufren».

Del mismo modo, otro de los motivos ha sido que la inversión en I+D de RIM no ha sido solidario con el crecimiento de ventas y usuarios que ha disfrutado la compañía durante los últimos meses. Actualmente existen en el mundo unos 90 millones de usuarios de estos teléfonos inteligentes. Más de 45 millones usan a diario BlackBerry Messenger y casi 70 emplean otros servicios de mensajería instantánea -incluyendo redes sociales-. La capacidad estimada de los servidores de la empresa son de alrededor del 70% de la demanda, según explicó un ex ingeniero de RIM al periódico El País.

Si algo está claro es que en cualquier empresa -y ante todo en una tecnológica- es que la inversión en infraestructuras y nuevas tecnologías es absolutamente necesaria -casi obligatoria- para evitar la obsolescencia y, por ende, ser superados por los rivales. El reparto de dividendos y beneficios es normal -pues es el fin último de cualquier empresa- pero también dedicar una partida de estos réditos para que la empresa pueda seguir creciendo. Es por ello que la siguiente pregunta que nos realizamos se nos antoja aún más importante.

¿Hay espacio en el mercado para RIM?


Hubo un tiempo no muy lejano en que los ejecutivos y trabajadores de las grandes empresas de la City londinense, el downtown neoyorquino y cualquier zona de negocios de cualquier gran ciudad tenían un teléfono inteligente BlackBerry pegado a su mano mientras los demás nos sorprendíamos con nuestros teléfonos con pantalla en color. Sin embargo, esta época dorada ha pasado. El éxito del iPhone -cuyo sistema operativo iOS recientemente superó en cuota de mercado al BlackBerryOS de RIM- y, sobre todo, de Android -el entorno de Google- están mermando rápidamente la cuota de mercado de los canadienses.

Para empeorar las cosas, el retraso en el lanzamiento del nuevo BlackBerryOS 7 así como la llegada de los terminales equipados con este programa sólo han servido para dar imagen de debilidad y de lentitud frente a la competencia. De hecho, su principal baza, BlackBerry Messenger -pionera en la mensajería instantánea gratuita- ya no es exclusiva y aplicaciones como WhatsApp o iMessage se le acercan e incluso la superan. Su esperanza reside ahora en QNX para BBX OS: una suerte de unión de los sistemas operativos de los smartphones y tabletas de la casa que tiene como fin un empleo más intuitivo y con muchas más aplicaciones que hasta ahora.

La pregunta que nos hacemos ahora es si queda espacio para RIM y su tardía reacción. Los usuarios que buscan elitismo tienen en el iPhones de Apple su mejor opción. Los «rebeldes» contra la tiranía de la manzana que quieren un hardware potente, un sistema operativo extendido y ultracompatible y, sobre todo, millones de aplicaciones gratuitas -casi tantas como en la AppStore-, tienen en Android su mejor opción. Los clientes de Nokia -tan fieles como los de Apple- siguen felices con su estable aunque anticuado Symbian y están expectantes ante la llegada de Windows Phone, un sistema operativo que ha dado buenos resultados en otras marcas (como Samsung o LG) y que les promete grandes capacidades de trabajo -tiene incluida la versión «móvil» de la suite Office-. ¿Qué espacio le queda ahora a BlackBerry? ¿Millones de adolescentes con muy poca fidelidad a la marca que pasan horas pegados a las redes sociales? ¿Ceder ante el empuje de los nuevos y más potentes sistemas operativos como Android o Windows Phone?

La clave residirá en la capacidad de sus dirigentes para reinventar la compañía. Ser capaz de lanzar productos atractivos para sus clientes objetivos: millones de trabajadores en todo el mundo que ven en su teclado qwerty, su sistema de seguridad de datos y su estabilidad su gran punto fuerte. Volver a retomar su imagen de marca para trabajadores -y por ende para las grandes cuentas de empresas-. El trabajo ahora es más complicado: este fallo de varios días hará que muchos se piensen comprar una BlackBerry y, lo que es peor, muchos se plantearán abandonarla. La serie E de Nokia les espera con los brazos abiertos.

Sólo esperamos que tengan más tiempo para maniobrar que su maltrecha tableta PlayBook. Cuando fue lanzada al mercado las estimaciones de ventas rondaban el millón de unidades para sus primeros doce meses de vida. En el último trimestre a duras penas se han colocado 200.000 de las 550.000 esperadas y desde el primer día sólo han vendido 700.000 unidades por los 25 millones de iPad 2.

Windows 8, la alternativa PC ha llegado

El ambiente está muy ajetreado últimamente en Redmond, una pequeña ciudad de poco más de 45.000 habitantes conocida por ser la sede de Microsoft, el gigante fundado hace unas décadas por Bill Gates. ¿El motivo? El pasado 13 de septiembre el gigante dirigido por Steve Ballmer mostró al mundo las primeras pinceladas de su nuevo sistema operativo: Windows 8.

Este entorno es el más utilizado por todos los ordenadores del planeta. Da igual que los haya más chic, más estables, más profesionales o más coloristas. Sumando todas las versiones activas de Windows operativas hoy en día acumulan alrededor de un 85% de la cuota de mercado seguido, a «años luz» por MacOS -y creedme, no se trata de un plan «elitista» de Steve Jobs-.

La presentación del pasado martes nos dejó, sobre todo, pinceladas de que Microsoft ha aprendido de sus antiguos errores y, por una vez de sus rivales. Frente a caóticos interfaces como Windows Mobile los de Ballmer han desarrollado un mismo entorno con dos interfaces diferentes. Por un lado el «normal» dedicado a ordenadores de sobremesa y portátiles y otro al que han llamado «Metro» y que va dirigido a tabletas, ultrabooks, netbooks y smartphones.

Así, en la presentación se demostró que cualquier usuario que tenga dos dispositivos equipados con Windows 8 puede cambiar indistintamente entre ambas configuraciones tantas veces como desee para trabajar más rápido con sus archivos -del mismo modo que se puede hacer entre un Mac y un dispositivo «i» de Apple-.

Sin embargo, lo más sorprendente de todo lo ocurrido en Build fue la demostración de que WIndows es… menos Windows. De la mano de Emily Wilson, directora de programa, se demostró que la nueva arquitectura de chips para la que ha sido pensado Windows permite arrancar un ordenador rápido, muy rápido. Tan sólo 8 segundos para hacer que el usuario pueda trabajar a pleno rendimiento con su ordenador -doy fe que mi iMac, bastante vacío lo hace en 21-. Aquí tenéis la demostración.

Otra de las claves en la mejora del entorno -por lo menos en la versión preview que se mostró en Los Ángeles- es su total simbiosis con Windows Live lo que permitirá a los clientes del sistema trabajar con gran cantidad de contenidos desde la nube evitando llenar las memorias de sus dispositivos tanto portátiles como de sobremesa.

Metro, Windows con la punta de los dedos

Pero volvamos a «Metro» la cara más novedosa de la historia de las ventanas. Controlable con un dedo o lápiz óptico (en el caso de tabletas, móviles, etc.) o con el puntero del ratón de un sólo toque, incorpora en los terminales la exitosa tecnología de Kinect para hacer mucho más intuitivo su uso y, de nuevo, muchísimo más rápido. Un nueva necesidad que se presenta como un gran éxito.

Los nuevos iconos de Metro -a los que Microsoft llama Tiles, quedémonos con un nombre que vamos a oír muy a menudo- son grandes, inmersivos, sencillos y coloristas. Todo está donde debe estar y todo se ejecuta rápidamente. Si unimos esto a que normalmente los PCs tienen unas estructuras mucho más potentes que los ordenadores alimentados por otros sistemas operativos, las posibilidades de trabajo y multimedia se multiplican. Sus resultados en un Packard Bell iXtreme o un Asus para gamers se me antojan fulgurantes.

Para facilitar aún más el uso de este nuevo interfaz, Steven Sinofsky, encargado de presentar el nuevo invento, explicó que cada uno de los Tiles se actualiza de modo automático e independiente de los demás. Por ejemplo, al recibir un correo electrónico, un comentario en Windows Live o la actualización de un programa instalado en el PC.

La clave para toda esta versatilidad así como este eficaz funcionamiento fue que el sistema es apto para desarrollarse tanto sobre procesadores Intel como ARM. Para demostrarlo, en tiempo real, un trabajador de la compañía creó las 58 líneas de código necesarias para dar a luz una aplicación plenamente operativa, Photo Doodle. Un buen problema para Apple. En este enlace podréis ver la facilidad con la que 20 estudiantes han creado líneas de código durante diez semanas para crear Windows Mail. Prodigioso.

En un tono similar al que utilizó precisamente Steve Jobs allá por marzo para anunciar el obituario del ordenador personal, los de Ballmer explicaban que así como «Windows 95 cambió el PC, Build demostrará que Windows 8 lo cambiará todo». La apuesta es ambiciosa, en parte por la necesidad de resucitar su principal mercado y mostrar a los desarrolladores de Microsoft -clientes objetivos para los que se desarrolla Build- el potencial del nuevo programa en cualquier plataforma: su presentación se hizo en una tableta Samsung (normalmente equipadas con Android de Google, el gran dominador del segmento).

Compatible con Windows 7… y con Nokia


Una vez demostrado su buen funcionamiento en todo tipo de equipos la compañía se apresuró a anunciar su total compatibilidad con Windows 7. La mayor parte de los usuarios de Windows suelen tardar bastante en migrar al nuevo entorno -sobre todo los de XP, el gran éxito de Microsoft-. La razón es doble: casi siempre se dan rediseños muy profundos en el funcionamiento del programa y, sobre todo, el alto coste de las nuevas licencias (nada que ver con el precio de derribo de Apple y su Lion).

Algunos analistas explican que precisamente esta actitud rebajista de los de Jobs puede incidir muy positivamente en el mercado reduciendo drásticamente el precio de Windows 8 y, por tanto, el margen de beneficio de una esperable migración masiva al nuevo entorno -Windows 7 ha sido un fracaso casi tan mayúsculo como Millenium o Vista-.

En cualquier caso, la empresa dirigida por Ballmer se apresuró a anunciar también la total compatibilidad con Windows Phone 7 el mismo día que Stephen Ellop, CEO de Nokia y ex de Microsoft, hacía público en una entrevista en China y en el Twitter de la empresa que antes de finales de año se comercializará el primer terminal con entorno Windows. La esperanza de ambos gigantes de reverdecer laureles y acabar con el binomio Android-iOS pasa, precisamente, por crear una tercera gran plataforma que se muestre apetecible por su gran implantación en los hogares y centros de trabajo. Además, a pesar de su gran ventaja en el mercado, la presentación Chrome y el éxito exagerado de Apple en los dispositivos móviles se presentaba como una amenaza para Windows en su mercado de referencia: los estudios muestran que cada vez más clientes de Microsoft se cambian a Mac al haberse acostumbrado a iOS y para integrar mejor todos sus dispositivos.

Parece que por fin Microsoft cuenta con las herramientas adecuadas para volverse la empresa innovadora, dominante y seria que fue en su momento. La duda que nos surge ahora es cómo responderán a esta actualización Apple y Google. Creednos, lo harán.

MeeGo, ese objeto de deseo

En febrero de este mismo año la industria tecnológica europea sufrió un grave traspiés. Nokia, uno de sus máximos exponentes -probablemente el mayor- cedía ante la presión de los mercados y sus propios accionistas y llegaba a un acuerdo con Microsoft para el suministro de un sistema operativo que le permitiera hacer frente a los dos referentes de Silicon Valley: Apple, creador del concepto todo-en-uno para móviles y Google, dominador absoluto de un mercado que sólo un lustro antes era el patio de recreo de los finlandeses.

Ese mismo día Symbian, la gran apuesta de Nokia, SonyEricsson, Alcatel, etc. parecía condenado a desaparecer. Su interfaz y sus aplicaciones (a pesar de Ovi) no estaban a la altura y sólo una unión desesperada con el gigante de Redmond -otra multinacional en apuros a la que la «movilidad» le había pillado en fuera de juego- parecía una buena alternativa.

No obstante, desde el principio parecía que el gran damnificado sería MeeGo. A pesar de su implantación -a modo de réquiem- en el novedoso N9 de los lapones, el software europeo no tenía ni un cliente para venderse. Nokia debería abandonarlo al cobijo de los de Windows y los demás fabricantes tenían un robot verde en su pantalla.

La guerra Samsung-Apple una nueva esperanza


Sin embargo, la enconada batalla entre Apple y Samsung se convirtió en una oportunidad para el entorno operativo. Tras los varapalos sufridos por los coreanos en Australia, Alemania y Estados Unidos -donde se ha bloqueado la importación y comercialización de la tableta Galaxy- Samsung llegó a la conclusión (los jueces también) de que el problema no era sólo la apariencia del hardware. Algunas partes del interfaz de Android tenían demasiada inspiración en iOS. Además, la nueva «relación» entre Google y Motorola ya no le garantizaba ser el banco de pruebas de todas las novedades del entorno de los californianos. Necesitaban un sistema operativo de garantías -su Bada es muy poco intuitivo, lento, casi sin aplicaciones e incapaz de «pelear» con las dos referencias del mercado-. Fue aquí donde surgió la alternativa.

La primera opción que apareció en los medios de comunicación fue WebOS. La «espantada» de Hewlett-Packard del mercado de ordenadores y periféricos hizo pensar en Wall Street que Samsung sería el comprador perfecto. A pesar de ello, Samsung se apresuró a principios de este mes a anunciar que no guardaban ningún interés en llegar a un acuerdo con HP por su sistema operativo. Sus ojos están puestos en el programa desarrollado entre Nokia e Intel.

Pero la solución parece que no será tan fácil. La compra de Motorola Mobile por parte de Google ha resultado en una avalancha de movimientos en el sector: HTC, también uno de los principales clientes de la empresa del buscador, ha anunciado su [Enlace roto.] independiente de Android. A pesar de trabajar también con Windows Phone, parece que una posible unión Nokia-Windows (más allá de acuerdos puntuales se baraja una fusión) también dejaría a los taiwaneses en una situación de desventaja con los europeos. Todos los indicios parecen llevar, esta vez sí, hasta WebOS. Además, su interés por adentrarse en el negocio de los ordenadores podría hacer que HP estuviera dispuesta a negociar una operación que le haría rentable la compra de Palm hace unos meses por 1.200 millones de dólares.

Así mismo, el co-creador de MeeGo también parece haber cambiado de opinión respecto a hace unos días. Después de anunciar que se volcaría en el desarrollo de Android y Windows Phone -parece que Apple se las arregla muy bien sola- Dough Fisher, gerente de software de la compañía se ha retractado  y ha dicho que Intel está completamente comprometida en el desarrollo de su programa. Su valor de mercado está creciendo rápidamente y ante la debilidad de Windows -su principal cliente- parece que cualquier compañero de viaje puede ser bueno. La mala noticia para Samsung es que sus vecinos coreanos LG tienen mucha mejor relación con la empresa de procesadores y componentes y se presentan como socios preferenciales en esta operación.

Con un mapa de relaciones fabricantes-programadores que parece cambiará rápidamente los próximos meses parece claro que la situación dominante de Android se pondrá en entredicho. Acosado por demandas y sentencias por violación de patentes, el programa de Google no consigue hacerse un hueco en el mercado de tabletas ni de ordenadores. Sus principales clientes, Samsung, HTC y LG parecen dispuestos a buscarse nuevos compañeros de viaje y Apple y Microsoft, sus grandes rivales tienen un futuro ligeramente más despejado. Quién lo iba a decir en agosto cuando compró Motorola.