E3 2016, hacia dónde va la industria

Sin duda el E3 (Electronic Entertainment Expo) de este año ha sido uno de los más agitados y polémicos de los últimos años. El motivo es que la consolidación del 4K y la realidad virtual obligaban a las grandes del sector a presentar nuevos dispositivos compatibles y todas las miradas estaban en Sony, Microsoft, Nintendo y los grandes estudios.

Los nipones anunciaron unos días antes la llegada de una PS 4 Neo que fue una de las grandes ausentes del evento. Microsoft, por su parte, anunció dos consolas: la Xbox One S y la Xbox Scorpio. Y Nintendo, por su parte, dejó en casa la esperada Nintendo NX llamada a reflotar las ventas de esta histórica empresa.

Esto hizo que, en cierta manera, los grandes ganadores fueran los estudios (especialmente Electronic Arts) y los jugadores. La multinacional californiana celebró por todo lo alto su salto a su nuevo motor  gráfico Frostbite; Bethesda continuó ordeñando sus sagas con nuevos Fallout, Skyrim, Elder Scrolls, etc. y Ubisoft celebró por todo lo alto su treinta cumpleaños con un muy aplaudido «Trials of the Blood Dragon». Nintendo, como hemos dicho, se centró en sus licencias más exitosas, las que mantienen a flote la compañía: Zelda (el título más aplaudido con diferencia en la expo) y Pokémon.

Sin embargo, para nosotros, el punto más interesante fue la forma en la que Microsoft difuminó la frontera entre ordenadores y consolas. Las propuestas de hardware de los de Redmond destacan por su potencia. Scorpio es la entrada por derecho propio al universo de la realidad virtual en alta definición (gracias al procesador de 6 TFLOPs, el más potente hasta la fecha en una consola).

La empresa tiene claro que si bien PlayStation 4 está por encima en ventas, la llegada de la realidad virtual y el 4K así como la total compatibilidad de cualquier juego con One, One S, Scorpio y PC pueden dar la vuelta a la jugada. Algo que se potencia con la buena colección de servicios que esto supone y que convierten la propuesta de Microsoft en un verdadero centro de ocio en casa.

La respuesta de Sony pasa, sin duda, por ofertas como PS Vue y por una rumoreada unión entre la división de ocio de los nipones -una de las más interesantes del sector- con los chicos suecos de Spotify.

En cuanto a hardware es pronto para hablar de un claro ganador. La propuesta de una PS4 Neo (con un precio más alto que la actual PS4), las gafas PS VR (que rondan los 400€), los accesorios Move (30€ cada uno) y la cámara compatible se queda en casi 1.000€ mientras que la opción de una Xbox con Kinect -mucho más avanzado y con muchas más opciones de uso que las cámaras de Sony- se antojan más interesantes.

En definitiva, el E3 de este año, a pesar de las filtraciones y el desigual esfuerzo de las compañías para atraer a clientes potenciales demuestra la interesante evolución de la industria hacia motores gráficos mucho más potentes, resoluciones impensables hace poco, opciones de realidad virtual accesibles y una variedad de productos no vista en mucho tiempo.

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E3 2016, ¿qué novedades llegarán a la industria de los juegos?

Como cada mes de junio el Centro de Convenciones de Los Ángeles (California) es sede la Feria más importante de la industria de los videojuegos. Los grandes del hardware (Microsoft y Sony) sacan pecho de las capacidades de sus dispositivos y los estudios se engalanan para presentar las primeras imágenes de producciones más propias de Hollywood -no en vano ya facturan más que sus vecinos cineastas-.

Este año, además, es la confirmación de la llegada de nuevas tecnologías al mercado. La realidad virtual ya está consolidada como una de las grandes apuestas del sector a corto y medio plazo. Sony ya ha puesto de largo su PlayStation con resolución 4K y los rumores indican que Microsoft hará lo propio con una nueva Xbox preparada para competir cara a cara con los nipones.

Por supuesto esto trae consigo la llegada de actualizaciones y nuevas entregas de títulos legendarios que se ponen al día para cambiar por completo la experiencia de juego de los usuarios. A continuación os dejamos algunos trailers de los juegos más esperados:

Battlefield 1 con un nuevo motor gráfico y ambientado en la Primera Guerra Mundial es, sin duda, uno de los grandes protagonistas del evento.

Call of Duty: Infinity Warfare también mejora su potencia gráfica y vuelve más complejo el argumento para que los jugadores puedan viajar al futuro y al espacio. Además, conseguirán una versión remasterizada de Modern Warfare.

Civilization VI, entre tanta vorágine de videojuegos para consolas uno de los lanzamientos más aplaudidos será el del sexto capítulo de la saga para PC de Sid Meier que coincide con el 25 aniversario de la franquicia. Todo el juego se ha reescrito para incrementar el colorido, mejorar la imagen e incrementar las opciones de jugabilidad. Indispensable.

Deus Ex: Mankind Divided. Otra saga que lanza un nuevo título. Heredero directo de Deus Ex: Human Revolution, la nueva aventura se centra en una amenaza terroristas en un apocalíptico año 2029. Eso sí, la nube y la experiencia de las entregas anteriores hace que podamos disfrutar de todas las técnicas aprehendidas en el anterior juego para incrementar nuestras capacidades ahora.

FIFA 17. En año de Copa América, Eurocopa y Juegos Olímpicos EA tenía claro que tenía que lanzar un título que supusiera un salto de calidad evidente para los jugadores. La gran novedad es que cambia su motor gráfico Ignite por el Frostbyte -que ya hemos visto en Battlefield- lo que le reporta mejoras en la imagen y en la fluidez de movimiento de los deportistas.

Forza Racing Championship es otro de los títulos indispensables de eSports. En este caso se presenta este aperitivo en el que se darán recompensas reales a los jugadores virtuales y en los que se añaden nuevas mejoras en la conducción de estos deportivos de ensueño.

Gran Turismo Sport también se pone al día para hacer frente a la franquicia exclusiva de Xbox. En este caso se han aliado con la FIA para mejorar el realismo de los circuitos, ha incrementado el número de coches disponibles y será disponible con el sistema de realidad virtual de Sony. ¿Qué más se puede pedir?

Y todo ello es solo la guinda a una Conferencia en la que aunque no se podrá conocer mucho más sobre la nueva PS4 con UltraHD se seguirán confirmando rumores sobre ella y su rival de Microsoft. La idea, si bien no es suplantar a la actual generación -con la que convivirá- pretende satisfacer a los jugadores con televisores 4K que demanden mayor calidad de imagen. Lo mejor es que todos los juegos serán compatibles con ambos dispositivos de modo que los propietarios de la PS4 «convencional» no verán como su equipo queda obsoleto.

La nueva «Neo» (es su nombre interno) será una alternativa más cara que se colocará por encima de los 500€. El motivo es sencillo, la empresa ha dicho que sacará beneficio con cada unidad vendida y eso hará que supere esa cifra puesto que es casi imposible conseguir un equipo compatible con 4K por menos de ese precio hoy día en el mercado.

Al parecer también se irán desvelando rumores sobre una nueva Xbox One en 2017 y una versión Slim de la actual con resolución 4K, compatibilidad con Oculus y la plataforma Xbox TV y aplicaciones propias.

PlayStation, ¿prepara Sony una versión 4K?

Si alguna vez alguien ha intentado discernir qué consola es mejor entre PlayStation y Xbox habrá descubierto que es prácticamente imposible. La enorme batalla técnica que empezaron hace tres lustros Microsoft y Sony se ha caracterizado siempre por una evolución radical del hardware en cada edición para ser la más potente. Ni siquiera el mismísimo Sheldon Cooper es capaz de discernir fácilmente la elección adecuada.

Puede que el catálogo o alguna prestación muy específica sea la que decante la balanza en una duda con consecuencias multimillonarias en el sector. Precisamente por eso, los ingenieros de Sony podrían estar ultimando una versión «4,5» de la PlayStation con un motor gráfico más potente capaz de soportar juegos con resolución 4K.

Dar el salto a la ultra alta definición es más complicado de lo que parece. Como ya sabrán los gamers de PC, los requisitos gráficos necesarios para contar con una experiencia fluida en juegos con un alto nivel de detalle y esta resolución son altísimos. Por eso los japoneses quieren tirar la casa por la ventana -previo lanzamiento de la PS5- y crear un hardware que también sea capaz de soportar realidad virtual.

Tras el éxito de PlayStation VR en el pasado GDC de San Francisco se da por hecho que ya hay varios desarrolladores trabajando en títulos compatibles con la realidad virtual y que el salto al 4K es solo cuestión de meses. El problema, demasiado común en el universo de las videoconsolas, es que ocurrirá con los millones de usuarios que se quedarán al margen con este nuevo formato. ¿Habrá algún plan renove para dar el salto? ¿Habrá la tan escasa retrocompatibilidad? Seguro que dependiendo de la dirección de estas respuestas las mejoras llegarán en una versión intermedia o en la próxima edición de la PlayStation (y de su gran rival, Xbox).

Microsoft, evolución al hardware

Hace tan solo una década Microsoft era el actor principal del universo informático. Su sistema operativo, Windows, era la referencia absoluta en los ordenadores de medio mundo y eso le permitía controlar internet a través de su Explorer y casi cualquier negocio tecnológico. Su mundo (el mundo tecnológico en general), sin embargo, se sacudió con la explosión de los smartphones, la computación en la nube y las tabletas.

Buen ejemplo de ello es la carta que Bill Gates ha enviado a sus empleados para celebrar las cuatro décadas de la compañía. «Vivimos en un mundo multiplataforma» reza el fundador y máximo accionista de la empresa de Redmond. Y eso ha hecho que los de Windows y Office se hayan tenido que adaptar para asegurarse la supervivencia. Primero Steve Ballmer apostó por el hardware y ahora Satya Nadella se ha decantado por los servicios y su Drive.

Vayamos por partes. Microsoft ya no es solo un proveedor de software para terceros fabricantes de dispositivos. La compra de Nokia (muy polémica por cómo se fue desarrollando) le ha otorgado a la empresa una enorme presencia en el mercado móvil -sobre todo en los modelos de gama media y los mercados en desarrollo. Sus pizarras inteligentes están presentes en casi todos los centros de reuniones relevantes. HoloLens se antojan como una de las pocas propuestas realistas de realidad virtual (aplicado tanto al ocio como al mundo profesional) y, Xbox, sigue cosechando éxitos a pesar de la feroz competencia de la PlayStation de Sony.

Pero esto no es todo. Sus históricos grandes aliados -Hewlett Packard, Dell, Lenovo, Acer y compañía- son ahora también sus competidores gracias al gran éxito de Surface. Lo que empezó siendo una respuesta al iPad ha acabado convirtiéndose en un portátil híbrido de gran capacidad. Tanto que si bien su primera versión no fue especialmente exitosa, la segunda se ganó millones de adeptos entre los profesionales y la tercera está batiendo récords de reservas en su versión «doméstica».

Y, aunque la piedra angular de todo esto sigue siendo Windows, que promete ser el primer sistema operativo completamente funcional y compatible entre las cinco pantallas (smartphone, tableta, ordenador, consola y televisión) la clave de su éxito reside y residirá en el concepto global que Microsoft ha adquirido respecto a su completo software y su potentísimo hardware.

Surface 3 será la guinda a la costosa estructura (por tiempo, recursos y esfuerzo) que Microsoft puso en marcha cuando decidió reciclarse. Esta familia híbrida supone ya el 4% de los ingresos de la multinacional y aunque todavía no reporta beneficios al nivel de su otro gran éxito, la Xbox, lejos quedan las pérdidas que le ocasionaron las primeras versiones. Las cifras son geniales: más de 1.000 millones de facturación y un incremento de ventas del 24%. De seguir la tendencia así pronto será un actor muy relevante en el negocio de los ultraportátiles y las tabletas.

Más difícil será recuperar el terreno perdido entre los teléfonos inteligentes. Aunque los Lumia han vuelto a repuntar en ventas un 28% los 243 millones que le costó a los de Redmond integrar a los fineses en su estructura y los 7.000 millones de dólares de la operación dejan muy muy lejos los números negros. Además, la explosión de los terminales asiáticos de gama media y el inquebrantable éxito del iPhone sea cual sea su precio y su capacidad dejan cada vez menos margen para sus rivales.

Aún así hay espacio para la esperanza. La Xbox, que comenzó siendo un enorme agujero negro para los beneficios de la compañía es ahora la piedra angular sobre la que Microsoft sustenta toda su oferta de ocio y sobre la que consigue demostrar su capacidad de construir dispositivos sobresalientes. Parece que el futuro de la empresa, gracias a su migración, está asegurado unas cuantas décadas más.

Windows 10, sus cinco «sorpresas»

Si ayer os presentamos las novedades de Windows 10, hoy analizaremos las claves sobre las que rota la apuesta de esta nueva versión. Un sistema operativo que no sólo pretende solventar las carencias que tuvieron Windows 7 y 8 sino que pretende adelantar por la derecha las apuestas de Apple y Google los dos grandes rivales que parecían haber dejado obsoleta a la empresa cofundada por Bill Gates.

  • Un programa para controlarlos a todos. Apple se jacta de que iOS y OS X están cada vez más cerca y son totalmente compatibles. Google dice que Chrome es la extensión para ordenadores de Android. Pero ninguna de las dos se ha atrevido a dar el complicado salto de unificar en un sólo sistema operativo todo su ecosistema de dispositivos. Todo: desde el funcionamiento hasta las aplicaciones quedan integrados entre el smartphone, la tableta, la consola, la televisión y el PC. Todas las pantallas están, por fin, unidas. Esto no sólo facilitará la experiencia del usuario sino que hará más eficaz y sencillo el trabajo de los desarrolladores y debería empujar la cuota de mercado de Windows en el universo móvil donde le cuesta superar el 5% y ve muy de lejos la batalla por el liderato de iOS y Android -con más de un 40% cada uno-. El interfaz ahora es más sencillo (como en los móviles) y todo será más fluido y ligero. Además, como ocurre con otros sistemas operativos, es gratis, ya no tiene soporte físico y entra de lleno en la segunda década del siglo XXI.
  • Xbox entra en juego. Cuando hemos hablado de unificar todas las pantallas hemos mentado las consolas y la televisión. Y eso es así porque Xbox entra en juego para marcar la diferencia en un negocio que se le da muy bien a Microsoft y en la que Google y Apple ni siquiera están presentes. Satya Nadella, a su llegada, dijo que había que revolucionar el ocio digital y muchos temieron por la venta de este sector. Nada más lejos de la realidad: los juegos de Xbox One se podrán disfrutar en cualquier equipo con Windows 10… y también compartir la experiencia en streaming. Teniendo en cuenta el enorme catálogo exclusivo de Microsoft, empezamos a entender la apuesta de Sony por el universo Android.
  • Cuéntame. En esto también Windows quiere adelantar a sus rivales. Si Siri cambió la forma en la que nos relacionábamos con los teléfonos móviles y Google Talk completó el enorme catálogo de servicios de los de Mountain View, Cortana llegó desde el principio como el más completo de todos. Habla en un tono más natural. La conversación es más lógica y además es transversal, es decir, aprende de la experiencia que tiene con nosotros en todos los dispositivos de los que somos usuarios.
  • Spartan también toma la delantera. El caso de Explorer es, probablemente, el más injusto de la industria tecnológica en las últimas décadas. Se le penalizó para que sus rivales pudieran equipararse a él (¿por qué nadie le corta ahora las alas a Google?) lo que, unido a una mala estrategia de Microsoft, hizo que primero le adelantara Firefox y luego Chrome. La imagen de programa obsoleto no sólo era falsa sino que acabó enterrando cualquier esperanza de Microsoft de retornar a la cima. Por eso lo mejor era hacer borrón y cuenta nueva con Spartan Project, un programa que hereda muchas de las virtudes de la última generación de IE (a la altura de Chrome, Firefox y Safari) y que cuenta con un diseño fresco, utilidades como guardar páginas para su posterior lectura o compartir páginas con apuntes sobreimpresos -también a mano- y, sobre todo, interactuar con otros usuarios en todos los dispositivos.

  • Periféricos excepcionales. La llegada de Nadella no sólo ha supuesto un soplo de aire fresco en una empresa que llevaba demasiados años con las ventanas cerradas (valga la redundancia) sino que ha hecho que Microsoft sea capaz de sorprender, de nuevo, y se crea que puede ser de nuevo la referencia tanto en software como en hardware. El último ejemplo es Surface Hub, una pantalla de 55 u 84 pulgadas que se conecta con un sólo cable y lleva a esta superficie -sobre la que se puede escribir- todas las utilidades de Windows 10 y las multiplica gracias a Skype. Una nueva forma de hacer videoconferencias, brainstorming y de redefinir las reuniones de trabajo. Y por si esto fuera poco, Nadella tuvo su momento «one more thing» y cuando nadie esperaba nada más -porque habían dado al auditorio mucho más de lo esperado- presentaron Hololens. Un híbrido entre las Glass de Google y las Oculus Rift de realidad virtual de Facebook. Gracias a este «casco» -prometieron que no llegaron por poco a presentar las gafas definitvas- podemos recrear realidad virtual en nuestro entorno; hablar con una persona a través de Skype (y verla); y una poderosa herramienta para compartir información de todo tipo con cualquier interlocutor y para campos como la enseñanza, la medicina o la ingeniería. El interfaz es espectacular (permite «anclar» aplicaciones en un lado de la pantalla para seguir haciendo otras actividades), fluido y, los que lo han probado, prometen que adictivo. Algo impensable en versiones anteriores de cualquier sistema operativo. Los problemas han cambiado de barrio.