Sony Xperia Z5, materia prima para ser la referencia

Sin duda el último mes ha tenido dos protagonistas en el universo móvil, los nuevos Galaxy S6 Edge Plus y los esperados iPhone 6S y 6S Plus. Los dos referentes del mercado premium (y en general del mercado) han actualizado más próximos que nunca sus primeras espadas para afrontar en plena forma la campaña de Navidad y, sobre todo, seguir ensanchando su distancia con la competencia.

Sin embargo, a pesar de que todos los demás fabricantes pierden dinero cada vez que comercializan un smartphone, hay uno que sigue haciendo las cosas excepcionalmente bien, con una calidad de acabados y de construcción insuperable y una relación especificaciones-precio al alcance de muy pocos (sí, sus precios son altos pero su hardware es siempre el mejor del mercado). Se trata de Sony que ha presentado en el IFA de Berlín su nuevo Xperia Z5, el último de una familia de smartphones premium que siempre es recomendable.

Después de un olvidado Z4, los ingenieros japoneses se han centrado en los dos puntos que más preocupan a los usuarios: la autonomía y la cámara. Fiel al diseño que ha tenido la familia desde su nacimiento -cada generación pule la imagen de la anterior pero son terminales fácilmente identificables-: el nuevo Z5, por ejemplo, mantiene la parte trasera de cristal solo que ahora es más ergonómico y resbala mucho menos. ¿Cómo lo han conseguido? Implementando un esmerilado en el proceso de producción y haciendo que los bordes metálicos sean algo menos curvos. Todo es igual de suave y tiene la misma buena presentación pero por obra y magia de la ingeniería y el diseño, mejora.

Además, para aquellos que quieran disfrutar de su diseño sin necesidad de fundas, están de enhorabuena, sigue teniendo los certificados IP65/IP68 que lo hacen resistente al polvo y al agua (puede sumergirse hasta metro y medio durante media hora en agua dulce o ¡lavarse bajo el grifo!) y gracias a la última generación de Gorilla Glass soporta muy bien los golpes y arañazos. El Galaxy S5 lo intentó pero no ha tenido continuidad y el iPhone sigue con su máxima de que «solo se te caerá una vez». Lo mejor es que ahora ya consigue todo esto sin necesidad de tapas para los puertos de carga o de la ranura de expansión.

Sony también ha querido evolucionar el sistema de bloqueo por sensor de huella digital en este Z5: ahora está ubicado en el botón de encendido lateral. Parece un sitio eficaz pero poco cómodo y, la verdad, es que esperamos que Sony haya trabajado bien en mejorar el sistema de deslizamiento porque la experiencia que hemos tenido hasta ahora en los equipos Android deja mucho que desear.

La función ahora será permitir realizar pagos (Google y Apple Pay tienen cada vez más presencia en mercado estratégicos para la casa), desbloquear el terminal y, novedad Android, acceder a perfiles propios de modo que cuando prestemos el móvil no tengamos que hacer nada que no sea desbloquearlo para acceder y proteger nuestros contenidos.

La pantalla también mejora. Mantiene las 5,2 pulgadas de diagonal y la resolución 1080p para no comprometer el rendimiento de la GPU o penalizar la autonomía, pero a cambio aumenta el brillo hasta los 700 cd/m2 e incorpora la tecnología X-Reality, Triluminos, Live Colour y Sparkling Contraste que ya equipan los televisores Bravia de referencia y que colocar el cristal del Z5 a la altura de las AMOLED de Samsung.

La batería llega a los 2900 mAh lo que unido al modo Stamina de la casa debería garantizarnos hasta dos días lejos del enchufe en un uso normal según la propia casa. Puede que cuando llegue a nuestras manos y le demos un uso más intensivo no se cumpla esta cifra pero, por experiencia con versiones anteriores, parece que el Z5 seguirá siendo la referencia en su categoría (a pesar de contar con menos tamaño que otros rivales de 5,5 pulgadas). Si a esto le unimos que estrena el sistema de carga rápida del fabricante, en solo 30 minutos alcanzaremos el 50% de la capacidad de la pila.

Sobre su hardware podemos añadir que implementará el procesador Qualcomm Snapdragon 810 en versión 2.1 -sin calentones- y una GPU Adreno 430, con 3GB de RAM y una única configuración de 32 GB de almacenamiento ampliables a 200 con tarjetas de expansión.

Mención aparte merecen las cámaras donde Sony ha sacado lo mejor de sus estanterías. La principal cuenta con un sensor Exmor RS de 23 Mp con tamaño 1/2,3″ que se montará solo en este terminal. Para los que estén pensando que Sony siempre tiene buenos componentes pero mal procesado, los japoneses han anunciado la implementación de un procesador Bionz específico que prometen les pondrá a la altura de sus rivales más destacados.

De forma automática se conseguirá una resolución mínima de 8 Mp pero en modo manual podremos obtener el máximo y contar con un estabilizador digital 5x. En cuanto al vídeo, podrá grabar contenidos en 4K apoyados en un notable estabilizador óptico que debería permitir una calidad mínima notable.

¿Hay algún pero entonces al terminal? Siendo muy quisquillosos podemos argumentar que Sony no ha conseguir hacer más delgado ni más pequeño o ligero el terminal como sí han conseguido Apple, Samsung o LG. Aún así, los 156 gramos y los 7,5 mm de grosor siguen siendo cifras más que notables. Sobre todo si tenemos en cuenta la diferencia de autonomía.

Aunque no sabemos sus precios (pero no creemos que baje en ningún caso de los 700€ libre) el próximo mes de octubre debería llegar a las tiendas. Estaremos esperándolo.

Galaxy S5 y Xperia Z2, el riesgo de mejorar lo bueno

 

 

Si hay algo que siempre se le ha achacado a Apple es su conservadurismo a la hora de renovar ciertos dispositivos (sobre todo desde que falleció Steve Jobs). El iPhone 5, que debería haber sido una revolución para muchos se quedó en un 4S «estirado» y el 5S, aunque supera en todo al anterior y es una de las referencias del mercado… mantuvo el diseño casi inalterado.

 

Para los detractores de la empresa de la manzana Samsung es un ejemplo por su enorme variedad de dispositivos, por su trabajo multiplataforma y porque, normalmente, se arriesga más cuando de lanzar un nuevo terminal se trata. Es por ello que las expectativas que había generado el Galaxy 5S antes de su presentación eran enormes.

 

Lo mismo le ocurre a Sony con su Xperia Z2. El tope de gama de los japoneses fue una revolución en cuanto a acabados y prestaciones. Al menos si lo comparamos con sus predecesores de Sony Ericsson. Una de las pocas alternativas que aunaba toda la potencia de Android con los acabados y el diseño de Apple. Tampoco es tarea sencilla, entonces, remozar por completo un modelo sobre el que pivotará la reconstrucción de Sony. En cualquier caso, esta semana ha sido clave para ambos fabricantes por eso analizamos si habrán conseguido mejorar lo que ya era bueno… y no dejarse parte de su prestigio por el camino.

 

 

Xperia Z2, por ahora el mejor de Sony

 

 

Cuando Sony se decidió a hacerse con la otra mitad de su alianza con Ericsson dejó claras sus intenciones a medio y largo plazo. Aunque el negocio móvil sólo es rentable para dos fabricantes (Apple y Samsung), todos los demás saben que deben estar en un negocio sobre la que orbitará la electrónica de consumo de los próximos años.

 

A diferencia de otros fabricantes Sony es el que, probablemente, pueda ofrecer un ecosistema más completo (aunque haya abandonado la fabricación de sus Vaio). El acceso puede ser tanto la sobresaliente PS4 como cualquiera de sus terminales. Y el final, su excelente gama de televisores 4K. Es por eso que el nuevo smartphone tope de gama tiene la mejor cámara del mercado. Un maravilla con una resolución de 20 Mpx que permite grabar 4K/Ultra High Definition.

 

El resto de las características son pura armonía. Se ha optado por un procesador Qualcomm Snapdragon 801 a 2,3 GHz y se le ha acompañado de 3 GB de RAM y una capacidad de almacenamiento de 16 GB (no hay más opciones) ampliables con tarjetas microSD y, cómo no, la nube. La pantalla, por cierto, aumenta su tamaño hasta las 5,2 pulgadas sin aumentar la superficie del terminal gracias a un chasis más ligero y delgado que permite un marco sorprendentemente fino y elegante.

 

Todo ello, por supuesto, con la resistencia al polvo y al agua que son firma de la casa para la gama Z. Sobre el problema de autonomía que acechaba a algunos Android de generaciones anteriores, los ingenieros nipones han decido combinar el sobresaliente modo Stamina de ahorro de energía con una batería de 3.200 mAh. ¿El resultado? 158 gramos y un grosor de 8,2 milímetros.

 

Respecto al panel, emplea las tecnologías TriLuminos y X-Reality así como el sistema Live Colors LED lo que, sobre el papel, colocan también al terminal en esta faceta como la referencia del mercado. Sí sorprende que no se hayan decidido por la resolución 2K -que es perfectamente aplicable en cualquier pantalla de más de 5 pulgadas de diagonal- y se han «conformado» con una FullHD.

 

Sí han echado el resto con el audio: la tecnología S-Force Front Surround y el sistema de cancelación de ruido hace que los auriculares que acompañan al Xperia Z2 sean de los mejores del mercado (no del mercado de smartphones, sino del mercado). Una genialidad que, no sabemos, si compartirá también los colores morado, blanco y negro, con el terminal.

 

 

Samsung Galaxy S5, puro músculo

 

 

 

 

Parece que en el código genético de Samsung está grabado a fuego el lema «lo hacemos porque se puede». Es cierto que las novedades son casi nulas: sigue abundando el plástico, se sigue la misma línea de diseño y el formato XXL… con la salvedad de que ahora resiste al agua y que incorpora (¡sorpresa!) un sensor biométrico. A favor de los coreanos, era muy difícil mejorar un S4 que, por hardware, le sacaba un par de años a muchos de sus rivales.

 

En nuestra opinión, mantener un diseño continuista es positivo por varios motivos: minimizas la obsolescencia estética de modelos anteriores (que puede que el propietario tenga sólo desde hace semanas y por los que pagó varios cientos de euros) y da identidad a la familia de productos. Una estrategia que, gracias a que siguen otros fabricantes como Apple, Sony, etc. permite distinguir los gustos de diseñadores y clientes y ofrecen una seña de identidad a un mercado que, por sistemas operativos, podría ser demasiado homogéneo.

 

Lo malo es que este diseño no da la sensación de equipo premium como ocurre con otros terminales del mercado y hace que para muchos, no merezca la pena pagar tanto por un equipo que es sobresaliente pero que no lo parece a simple vista. A cambio, el S5 goza de la protección IP67 frente a los elementos que (aunque se traduce en una molesta tapa para el puerto microUSB 3.0), debería multiplicar su vida útil.

 

Es hora pues, de analizar su interior, y es aquí donde nos quedamos un poco fríos. El referente del mercado no incorpora tampoco la tecnología 2K (curioso que ninguno de los dos fabricantes de referencia de este tipo de paneles junto a LG apuesten por ello) y ni siquiera vemos un salto en el procesador (cuatro núcleos a 2,5 GHz) o la RAM 2GB. A simple vista da la sensación de que Samsung apuesta como top de su catálogo por el Galaxy Note.

 

La batería también flojea respecto a otros rivales Android: 2.800 mAh es, sobre el papel, menos de lo que necesita un dispositivo de este tamaño (5,1 pulgadas de diagonal) pero aseguran que la nueva gestión de energía asegura 10 horas de navegación 4G y hasta 12 de reproducción de vídeo.

 

En cuanto a software, la «capa» que Samsung incorpora a Android, una de las más completas y que más sensores requiere, trae esta vez una aplicación de lo más útil. Se llama Download Booster y permite vincular WiFi y LTE para las más pesadas.

 

Respecto a la cámara, sería la mejor del mercado con sus 16 Mpx y sus múltiples funciones (incluida la grabación 4K/UHD que ya estrenó el Note 3) si no fuera por la obra maestra que ha presentado Sony en el MWC de Barcelona. Lo mismo ocurre con el pequeño sensor que incorpora el dispositivo al lado del flash y que se trata de un fiable pulsómetro que trabaja con luz. Una maravilla… que lleva tiempo en iOS y que es una buena herramienta de seguimiento.

 

Estamos ansiosos a que llegue el 11 de abril para probar el primer dispositivo que incorporará (con permiso del Nexus 5) Android 4.4.2.

Samsung Galaxy Note 10.1, ¿la tableta Android de referencia?

 

En La Caverna nos hemos propuesto dar con la mejor tableta grande del mercado. Y no se nos ha ocurrido mejor idea que pasar unos cuantos días a pleno rendimiento con un dispositivo de referencia de cada plataforma (nos saltamos el Kindle Fire HD por no ser una plataforma diferenciada por derecho propio). Así que nos hemos sumergido en el Galaxy Note 10.1, la Android con mejores ventas (con permiso del Nexus 10); la HP Omni 10 y el iPad Air.

 

Las tres se caracterizan por tener un hardware a la última, un sistema operativo de última generación y características que las hacen mejores que sus compañeros de entorno. Hoy analizamos el producto de Samsung, un modelo que nació a la sombra del Galaxy Tab (lo sigue estando en cuanto a ventas pero no en cuanto a hardware) pero que con el tiempo se ha convertido en un referente para los que buscan ocio y negocio en un mismo dispositivo y no acaban de encontrarse a gusto con iOS.

 

La edición 2014 del Galaxy Note tiene un único objetivo en mente: entrar en el nicho de los dispositivos de alta gama. Las ventas de Samsung están disparadas -al igual que las de Android- en todas las gamas de precio excepto una. Los dispositivos de prestigio siguen siendo sinónimo de Apple. En todos los mercados sin excepción.

 

Todos los equipos presentados por los fabricantes en el mismo tamaño que un iDevice se hunden en las listas de ventas. Precisamente por eso los Tab tienen unas ventas espectaculares y los Note… intentan arañar mercado al iPad.

 

Cuando analizamos la versión anterior del Note 10.1 nos quedamos estupefactos por su diferencia frente a la competencia y por lo bien que hacía las cosas. Sólo le faltaban algunos detalles para ser realmente premium. La pantalla (su resolución) y algunos acabados eran su único talón de Aquiles. Pero, si algo diferencia a Samsung de sus rivales es su capacidad para escuchar, aceptar y solucionar las críticas (constructivas). Y por eso, el Note 2014 tiene una pantalla más propia de sus sobresalientes televisiones LED que de un tablet. Un panel WXGA 2.560×1.600 que nos deja atónitos cuando reproducimos contenidos multimedia.

 

Si le sumamos su procesador octa core, sus 3 GB de RAM y unas dimensiones relativamente compactas (menos de 8 mm de grosor y 574 gramos de peso) estamos ante un modelo que no envidia en nada a los Air o Xperia Z.

 

En cuanto a acabados, el modelo mejora en todo. La característica sensación a plástico barato de muchos de los modelos coreanos (empezando por sus Galaxy S y siguiendo por sus tabletas) es mucho menor. A la altura del phablet Note 3. Toda una buena noticia para un equipo que no podía excusarse en el precio para justificar este error (desde 619 la versión WiFi y desde 749€ la versión LTE). Sólo nos llama poderosamente la atención que el máximo exponente de los puertos en los equipos -los proAndroid y proWindows defienden que los iPad no tienen puertos USB o HDMI- hayan incorporado un USB 2.0 en vez de uno de tercera generación. La diferencia de velocidad cuando cargamos algo respecto al resto del funcionamiento de la tableta es abismal. Todo un referente en el maldito tecnoestrés.

 

Volviendo a los acabados, los remates en polipiel, hace que se nos olvide el empleo masivo de plásticos (policarbonatos que dirían en Corea) y que el conjunto adquiera un toque business muy apropiado y acorde al sobresaliente Stylus. El marco de metal, por cierto, subraya la sensación de un equipo en el que, por primera vez, han hecho caso a los diseñadores. La potencia no lo es todo y, en cierto rango de precios, es necesario aportar estilo y personalidad sea cual sea el producto que estamos comercializando.

 

Un modelo que está pensado como una inversión. Incorpora la última tecnología en conectividad, soportará un buen puñado de nuevas versiones de Android y goza de una pantalla que tardará mucho en quedarse obsoleta. Además, por terminaciones, debe ser resistente y, por precio, un modelo que no se quede obsoleto en menos de 2 o 3 años.

 

 

Los peros

 

Todo no pueden ser loas al equipo. Su batería de 7 horas reales es, quizás, su punto más débil. Nos preguntamos cuál sería el rendimiento en este aspecto si se hubiera implementado el SoC Samsung Exynos que incorpora la versión WiFi y que, aunque nos da menos rendimiento bruto es mucho menos frugal en cuanto a consumo de energía.

 

La cámara, un punto fuerte de sus rivales de Sony o Nokia -no tanto de Apple hasta esta última generación- es más que suficiente en la toma de imágenes de día pero, como le ocurre a otros equipos de la casa, se le atragantan, y mucho, las fotos con ausencia de luz -no sólo de noche-.

 

En cualquier caso, si la edición 2015 consigue reducir su peso (es menor que el de otros rivales, pero si quieren ser premium tendrán que seguir la estela del Air), minimizar el marco respecto a la pantalla,  y se centran en crear aplicaciones diferenciadas a otros Android, como sí ha hecho Sony o la propia coreana en sus smartphones, estaremos, por fin, ante un dispositivo mejor que el de la propia Google y digno de luchar por el último nicho de mercado con los de Cupertino. Una buena compra, en cualquier caso.

IFA de Berlín, sus novedades

El primer día de la gran feria de electrónica de consumo europea nos ha dejado un buen puñado de novedades. Todos los fabricantes están intentando entrar en la mayor cantidad posible de mercados y, ante el empuje de constructores jóvenes como los chinos, los gigantes japoneses y coreanos se reciclan para seguir siendo atractivos para los clientes.

 

 

  • Samsung: además del cacareado Galaxy Gear, el gigante tecnológico ha presentado la edición 2014 de su tableta Galaxy Note 10.1. El dispositivo, uno de los más exitosos en su tamaño, es ahora más delgado (7,99 mm) y cuenta con un acabado mucho más estiloso: pasa del plástico glossy a piel sintética. Su pantalla LCD también mejor su resolución hasta casi 300 ppp y, para gestionar mejor todo ello, han incorporado un procesador Exynos de 8 núcleos y han aumentado la RAM hasta 3 GB. Otro de los destacados fue el nuevo Galaxy Note 3. El creador del segmento de los phablet recibe una pantalla FullHD de 5,7 pulgadas, un acabado de más calidad -repite la piel sintética en la parte trasera- un rebaja su peso hasta los 168 gramos. También dispondrá en la versión LTE de una procesador Qualcomm de 4 núcleos y otro de 8 núcleos para algunos mercados seleccionados (lo mismo que ocurre con el S4). Otra de las grandes mejoras reside en su cámara de 13 Mpx que permitirá grabar vídeo en formato 4K a 60 fps. Su nueva y mejorada batería (que le otorga una autonomía exagerada comparada con cualquier smartphone) y un S Pen renovado con nuevas funciones redondean un dispositivo sobresaliente. Uno de los mejores Android.
  • Sony: Sony ha sido, sin duda, uno de los fabricantes más activos. Además de su nuevo Xperia Z1, también nos ha presentado una video cámara 4K «doméstica». Aunque su precio de 4.500€ lo aleja de los bolsillos menos acaudalados, su esfuerzo por que sea accesible la coloca más cerca de los precios de consumo que de los profesionales. Su sensor CMOS Exmor R de 1/2.3 pulgadas y su objetivo de 20 aumentos junto al sistema de estabilización de imagen y un software especialmente intuitivo hacen de esta cámara un modelo perfectamente apto para iniciados. Es tan buena que ha eclipsado por completo la cámara HDR-MV1 pensada para grabar vídeos musicales. Por su parte, el fabricante ha mostrado su inminente Xperia Z1. Si la versión «normal» destacaba por su diseño y capacidad, flojeaba demasiado en la captura de imágenes. Nada mejor que lanzar una edición que se va hasta las 5 pulgadas de diagonal y que incorpora una cámara de 20 Mp con tecnología Triluminos y X-Reality. Incorpora un nuevo procesador quadcore a 2,2 GHz y una tarjeta gráfica Adreno 330 así como 2 GB de RAM. Para acabar, los nipones también presentaron la tercera edición de su Reader. Mantiene la pantalla de 6 pulgadas con tecnología Pearl y 16 niveles de gris y viene con 2 GB de capacidad ampliables hasta 32. Baja su peso (200 gramos) y su grosor (11,3 mm) así como una batería renovada que permite una autonomía de hasta 2 meses en reposo. También han llegado nuevos ultrabooks Vaio pero la caída del mercado de PCs los hace menos relevantes.
  • Philips: sin atisbo de aparecer en nada que tenga que ver con movilidad ni informática, uno de los últimos fabricantes europeos de electrónica de consumo sigue apostando fuerte por la imagen. Así, su renovada familia 9000 se presenta en 65 y 85 pulgadas -5.000 y ¡15.000! euros, respectivamente- con resolución 3.840×2.160: Ultra HD (4K) y, gracias a su tecnología Ultra Pixel HD permite escalar contenidos convencionales a este formato. La tasa de refresco de 900 Hz, la tecnología Micro Dimming Pro -que regula la retroiluminación LED- y el Ambilight en tres zonas redondean una de las mejores televisiones que jamás han construido los holandeses.
  • LG: aunque sea el tercer fabricante mundial de móviles y teléfonos inteligentes, la distancia con Samsung y Apple ha provocado que LG ponga el acento en otros segmentos de mercado. Así, una de sus grandes propuestas es el televisor LA9650 con resolución 4K. La gran diferencia con los caros y potentes LA9700 reside en el sonido -si bien es cierto que con un Home Cinema, se queda en nada-: frente a una barra deslizante y un subwoofer, esta nueva generación presenta dos altavoces laterales y el subwoofer lo que nos otorga un sonido menos envolvente. Como el equipo de Philips cuenta con un sistema de escalado de la calidad de imagen algo que, dada la escasez de este tipo de contenidos, usaremos a buen seguro. Aunque aún no hay precios, desde al feria han asegurado que serán enormemente competitivos y han bautizado su panel como el primero Ultra HD para el consumo en masa.
  • Xiaomi: mientras todos los ojos miraban a los nuevos Galaxy Note, el fabricante chino lanzó el Xiaomi 3, un modelo de 145 gramos, un grosor de 8,1 milímetros, pantalla LG de 5 pulgadas que se puede usar con guantes o bajo el agua, una cámara con sensor Sony de 13 Mp y el mismo equipo de sonido que Cirrus Logic desarrolla para los iPhone. Casi nada. En su interior, los dos procesadores móviles más rápido hasta la fecha: un Qualcomm Snapdragon 800 a 2,3 GHz y otra versión con un Tegra 4 Nvidia a 1,8 Ghz. A eso hay que sumarle 2 GB de RAM y la tarjeta SanDisk más rápida con una tasa de transferencia de hasta 120 Mb por segundo. Lo mejor, no obstante, es su precio de 250€ para la versión de 16 GB y de 315 para la de 64 GB. No es de extrañar que en 90 segundos vendieran 100.000 unidades en su tienda online (el único modo de adquirir los dispositivos de la casa china).
  • Qualcomm: y para seguir con la tradición de empresas tecnológicas que entran por la puerta grande en nuevos mercados, los de San Diego anunciaron la producción de su propio smartwatch: el Toq que ya está disponible para que los desarrolladores trabajen en el y que costará unos 300 dólares. A diferencia del Galaxy Gear, será compatible con cualquier equipo Android con una versión superior a 4.0.3 y contará con una pantalla táctil visible directamente bajo la luz del sol gracias a la tecnología MiraSol de la casa. El Toq tendrá una variante para amantes de la música y otra que girará en torno al servicio Qualcomm Life y el control de las constantes vitales.

 

Galaxy S4, prueba a fondo

No soy un especial fan de los Galaxy de Samsung. Considero que a pesar de ser los mejores exponentes del universo Android (por una pésima gestión de Google con sus Nexus) y tener un potencial enorme -al contar con dos gigantes involucrados en su desarrollo, la propia Google y Samsung- su dudoso diseño, sus pésimos acabados y su falta de personalidad hacen que su precio esté considerablemente inflado. Aún así, todos los que habían pasado del S3 al S4 me convencieron para que le diera una oportunidad a este gigante -literal- del universo móvil.

 

A simple vista el terminal, en la mano, me parece enorme. Sorprendentemente ligero -el iPhone 5 me dio la misma sensación e hizo que mi 4S pareciera inmediatamente un obsoleto ladrillo- y con una pantalla excelente. Saturada de color, con formas bien definidas y un brillo que la colocan al nivel de cualquier Smart TV de nuestro salón, 441 píxeles por pulgada lo rubrican. Lo mejor, sin duda, es que como la pantalla llega hasta los bordes del terminal, éste ocupa mucho menos de lo esperado.

 

El problema es que, por mucho policarbonato que nos cuenten que tiene la tapa posterior y mucho borde de metal al más puro estilo iPhone, la sensación es de que Samsung saca mucho beneficio cada vez que vende uno por 699 euros. Como la forma no me dice nada, espero que sean las entrañas las que me convenzan de que éste sí es el terminal definitivo.

 

El Galaxy S4 es alta ingeniería. En su interior el procesador de cuatro núcleos a 1,9 GHz mueve cualquier aplicación, literalmente, tan rápido como un portátil. El SO a veces se queda corto para tanto potencial y es en este punto en el que entendemos que Samsung esté apretando a Google para que no posponga más el lanzamiento de Android 5. Buen ejemplo son la cantidad de sensores que incorpora el terminal y que hacen que parezca salido de la última película futurista de Will Smith más que de una tienda de telefonía del barrio.

 

Obtener vistas previas del contenido de un mensaje sin necesidad de abrirlo -algo que pronto imitará iOS 7-, poder sacar fotos con las dos cámaras a la vez (la trasera con 13 Mpx es sorprendentemente buena), que se detengan los vídeos si no miras a la pantalla o la interpretación que el hardware hace de nuestros gestos es tan futurista como útil… hasta que pierde el efecto novedad y se usa de vez en cuando. Todo ello unido a que el software que lo hace posible «quema» bastante capacidad de almacenamiento se traduce en que pagas por cosas increíbles que, muchas veces, no usas más que el primer día.

 

La sensación que da el terminal es que Samsung quería crear el iPhone killer definitivo y para ello ha sacado lo mejor de sus estanterías. Lo ha unido en una carcasa de plástico, le ha sumado una pantalla Super AMOLED bastante saturada de color y ha esperado que Google obrara una magia en las actualizaciones de Android 4 o el esperado Android 5… que no se ha consumado.

 

Por hardware es seguro que es el mejor smartphone del momento. Pero, como rezaba un eslogan hace años, «la potencia sin control no sirve de nada». El teléfono no da sensación de costar 120.000 de las antiguas pesetas. No hace nada de un modo diferente a los demás y, una vez pasa el efecto novedad, se convierte en una máquina de tragarse baterías. De entre los Android se nos ocurren al menos dos smartphones tan buenos o mejores que él (el HTC One y el Xperia Z lo igualan y superan respectivamente). Es mejor que un iPhone 5 por el mero hecho de que es más nuevo. Lo mismo ocurre con los Nokia de alta gama. Sinceramente, desde aquí pensamos que Apple no es el único que tendrá que darle una vuelta de tuerca a su nueva generación de terminales. Parece que el precio del liderazgo pesa demasiado.