T, Xperia T

Se acerca un nuevo estreno de la saga de espías más famosa del cine: James Bond retorna con Skyfall y como es habitual en los filmes de 007, Q se encargará de poner toda la tecnología del MI6 a su disposición, smartphones incluidos. Desde que Daniel Craig se hizo cargo del personaje los Xperia de Sony Ericsson han sido los compañeros móviles del agente secreto. Ahora que los nipones cabalgan en solitario han puesto en manos de Bond el mejor smartphone de su historia: el T, Xperia T.

 

 

La vida en alta definición


Si algo destaca de este estilizado terminal es su impresionante diseño. Refinado, sólido, ligero -tanto como un Galaxy SIII a pesar de que no emplea plásticos como el coreano- y con gran empaque cuando se tiene en la mano. Es, sin duda, el único capaz de rivalizar en estilo y acabados con el iPhone 5.

 

Además, para los amantes de la imagen y el sonido, Sony ha puesto lo mejor de su extenso catálogo al servicio de su doble cero: la pantalla Bravia de 4,55 pulgadas Full HD con recubrimiento de Gorilla Glass de segunda generación hacen que las imágenes -tanto fotografías como vídeo- se vean con una nitidez que roza la de la pantalla Retina. Además, sus 16 millones de colores -ya un estándar en la última generación de modelos en el mercado- da lo mejor de sí en formato panorámico con las imágenes tomadas con su poderosa cámara, hasta el momento la mejor que he probado nunca en un teléfono.

 

Se trata de una autofocus -se puede configurar en manual- con 13 megapíxeles, juego de cinco lentes y sensor CMOS similar a las que equipan las mejores Cybershot y Handycam de la casa. Su nuevo estabilizador de imagen así como un zoom digital de 16 aumentos -que en los primeros tramos parece óptico- se aúnan a un flash LED por pulsos que no sólo nos ayuda a ahorrar energía sino que alumbra las tomas en el momento adecuado.

 

Para facilitar el uso, un nuevo software hecho a medida del terminal permite la captura rápida de imágenes y su posterior edición dentro del propio dispositivo. Además, una bola del mundo nos permitirá ubicar y retomar nuestros álbumes de vídeos y grabaciones.

 

 

Android, aunque no lo parece


Otro de los puntos a favor del Sony es que viene equipado con Android 4.0 Ice Cream Sandwich (¿para cuándo un nombre serio?) y que los nipones han conseguido de Google una garantía de que será de los primeros terminales en recibir las actualizaciones del sistema operativo más extendido del mercado móvil.

 

Sin embargo, Sony ha decidido desmarcarse de sus «primos» de sistema operativo gracias a una personalización del interfaz y al añadido de varias funciones exclusivas de los modelos de la casa. Todas ellas pensadas para que la compatibilidad con el resto del ecosistema Sony: la potente tableta S y las familias Bravia y Vaio entre otras.

 

Aplicaciones como Movies permitirán al usuario descargar películas desde el terminal para luego volcarlas en la televisión o el home cinema (para disfrutar de un buen 5.1) con sólo pulsar un botón. Sin necesidad de cables. Se trata de la tecnología de duplicación de pantalla (similar al mirroring de Apple). Para los que quieran más velocidad, el dock Xperia o el puerto HDMI serán su opción.

 

La tecnología NFC y la aplicación Walkman con la tecnología xLOUD con ecualizadores gráficos táctiles, el certificado PlayStation los 50 gigas de almacenamiento gratis en la nube de por vida y el procesador de doble núcleo a 1,5 Ghz con tarjeta gráfica dedicada redondean un equipo que tiene acceso a las aplicaciones de Google Play y al mundo Sony.

 

En definitiva, el mejor -aunque no el más caro- Android que se puede adquirir ahora mismo. Un equipo con un software potente, personalizado y diferente; un hardware a la altura de los mejores; un diseño inmejorable y una calidad de construcción a la altura de la orfebrería suiza. Mucho más que recomendable ya que su carácter más exclusivo que el Galaxy S III le hace el auténtico icono de Sony para batir al iPhone 5.

Windows y Android, la guerra de las pantallas

Se celebra en estas fechas la prestigiosa IFA de Berlín. Desde el pasado día 31 hasta el 5 de septiembre, los más de 250.000 visitantes que se acerquen al recinto disfrutarán de todas las novedades que trae la muestra que echa el telón al curso. Todos los dispositivos que los fabricantes han preparado para la lucrativa -y fundamental- campaña navideña

 

La feria de productos electrónicos de consumo más importante de Europa vive envuelta en un torbellino. Si los primeros días fue Samsung quien destapó la caja de Pandora presentando sus nuevos smartphones con Windows 8 antes que la propia Nokia, ahora le toca el turno a la guerra declarada entre el sistema operativo de Microsoft y el Android de Google.

 

El primer fabricante que demostró no tener muy claro cuál es su apuesta en esta pelea fue Sony. En boca de Kazuo Hirai, su Consejero Delegado, explicó que su empresa tiene como líneas maestras el entretenimiento, los móviles y la imagen digital. Su objetivo no es otro que el divertimento del usuario que resumió como «queremos traer una sonrisa a la gente». El potencial de los nipones en esta estrategia es casi ilimitado. Su enorme catálogo de juegos, películas, música y dispositivos es, a día de hoy, inalcanzable para cualquier rival. Es el único que genera contenidos y soportes para reproducir esos contenidos. Sin embargo, parece que la marca japonesa está cada vez más lejos del público de masas. Precisamente por eso se presenta crucial renovar su imagen y forma de llegar a los clientes potenciales.

 

Sin centrarse demasiado en los videojuegos (la amenaza móvil sigue ahí y todavía da coletazos el ataque que sufrió la plataforma PlayStation Network), todos los ojos se centraron en Wonderbook un dispositivo de realidad aumentada que cuenta como madrina con J.K. Rowling, la madre del universo de Harry Potter.

 

Después le tocó el turno a las novedades más «mundanas»: los nuevos Vaio que estrenan forma, pantalla táctil y un hardware cada vez más potente; el nuevo Xperia T, el smartphone que usará el mismísimo James Bond en su inminente nueva aventura cinematográfica, el más humilde pero igualmente efectivo Xperia J y la nueva generación de tabletas que también recibirán el nombre de la familia de teléfonos inteligentes.

 

En cuanto a estos dispositivos llamó la atención del anuncio de un software que Google está creando para ellas ex profeso así como un sistema propio de creación de perfiles que permite bloquear algunos archivos según el usuario que trabaje con el dispositivo en cada momento.

 

 

Ofensiva asiática


A falta de fabricantes europeos de dispositivos, los asiáticos demostraron por qué copan una parte cada vez mayor del mercado. El gigante chino Lenovo mostró sus nuevos ordenadores y tabletas como un ejercicio de equilibrio entre Microsoft (que equiparán sus ThinkPad) y Android, el sistema elegido para sus tabletas. Dell, por ejemplo, mostró que cuando faltan las ideas para diseñar un equipo moderno, un precio más que asequible puede ser la solución para atraer al público generalista.

 

Samsung, LG y HTC mostraron también sus nuevos terminales. Los coreanos comenzaron con los nuevos AVIT con Windows Phone 8 -toda una declaración de intenciones para aquellos mercados donde Apple le gane la batalla legal-. Los otros coreanos, los de LG hicieron lo mismo que los taiwaneses y se centraron en Android Jelly Bean (4.1) y pantallas cada vez más grandes para chasis cada vez más delgados. Para atraer a un público más multimedia prometieron baterías con más autonomía y un sonido aún mejor.

 

Y como son muchos los que piensan que Apple ha ganado la batalla de las tabletas y que se ha centrado en la escalada en los ordenadores (OS X vive la segunda juventud de Mac OS), Android se ve condenado a moverse cada vez más rápido. Su nuevo objetivo es el entretenimiento doméstico: televisiones, cámaras de fotos, inalámbricos, home cinemas… ¿Será suficiente Apple TV o la futura iTV para detener su avance? En nuestra opinión, no. El único capaz de ganar la guerra de las pantallas es el gran dominador en el mundo PC y el único sistema compatible íntegramente con los demás (iOS, Android, etc.) el olvidado Windows. La guerra ha comenzado… y se muestra apasionante.

Sony Xperia S, la nueva generación

Casi todos los partidarios de Android consideran que su principal ventaja respecto a los propietarios de un iPhone reside en la posibilidad de escoger qué terminal se ajusta mejor a sus necesidades -y no tener que llevar todos el mismo dispositivo-. Para los partidarios de Apple, los teléfonos con el SO de Google son cada vez más parecidos no sólo en operatividad sino también en forma. La nueva generación de teléfonos inteligentes de Sony (NXT) se presenta, precisamente, para demostrar que hay más modos de construir un androide.

 

Frente al ejército de smartphones Galaxy -muy parecidos entre ellos- y a los casi clónicos LG, HTC y compañía, los ingenieros de Sony han decidido deshacerse de las curvas. Siguiendo las formas de los nuevos -y monolíticos- Nokia el Xperia S apuesta por trazos rectos, esquinas puntiagudas y una franja inferior transparente donde, literalmente, «flotan» los tres iconos típicos de todos los Android. Además, el cristal de la pantalla se ha estirado hasta el borde del teléfono para dar una sensación de estilo sin precedentes en la casa -y casi en el mercado-.

 

En cuanto al hardware, destaca su potentísima cámara de 12 Mp acompañada de flash LED que permite grabar vídeo Full HD; sus 32 gigas de capacidad de almacenamiento -que hacen que no sea necesaria una ranura de expansión- un procesador de doble núcleo Qualcomm Dual Core a 1,5 Ghz, 1 giga de memoria RAM y una construcción sólida donde la batería no es extraíble.

 

El único «pero» que se puede poner en este diseño tan maravilloso es la «manía» que, como otros fabricantes, tiene la empresa de las Bravia de poner tapas a todos los accesos a los puertos: USB, HDMI e, incluso, del cargador. No sólo obstaculizan su uso sino que, además, dan sensación de fragilidad.

 

Precisamente, el fabricante de estas maravillosas televisiones ha decidido echar el resto con la pantalla -el principal distintivo de calidad percibida en un dispositivo de este tipo-. Android 4 se mueve muy rápido. El software y las aplicaciones son fugaces -tanto como en un iPhone o en un Galaxy S III- y se enmarcan dentro de una pantalla espectacular con un brillo, una resolución y unos matices impresionantes. Sobre todo cuando reproducimos algún contenido en formato HD donde puede dar el «do de pecho» hacen de este panel uno de los dos mejores del mercado. Con mucha diferencia.

 

Otro de los puntos positivos que le vemos al terminal es su interfaz personalizado que no sólo no entorpece el funcionamiento del sistema operativo, sino que lo hace más intuitivo -algo poco habitual en Sony- y, además, le añade una diferencia con sus demás primos, las «Smart Tags«, una serie de etiquetas basadas en el protocolo NFC que, una vez ajustadas por el usuario, permiten llevar a cabo acciones personalizadas.

 

Un ejemplo: si se coloca un smart tag en el recibidor de casa, al llegar a él y acercar el smartphone, éste activa el WiFi, desactiva el GPS y baja el volumen de las llamadas. Se pueden colocar donde se necesiten (el coche, el trabajo, el estudio…) y hace que el teléfono siempre se ajuste a nuestras necesidades. Es cierto que Motorola ya tiene sus «acciones inteligentes», pero no cuentan con esta tecnología NFC que multiplica sus posibilidades.

 

Si tienes dudas de cómo funciona, te animamos a que pases por cualquier tienda oficial Sony y pruebes a pasar el terminal cerca de una de estas smart tags: podrás descargarte catálogos, aplicaciones y contenidos multimedia con una fiabilidad y una velocidad sorprendentes.

 

Como conclusión, si tenemos en cuenta que la mayoría de los usuarios valoramos de nuestro teléfono la calidad de la pantalla, la velocidad con la que se ejecutan las aplicaciones y la fiabilidad del sistema operativo, este teléfono cumple con creces. Se trata de un dispositivo con una presencia innegable -y, por fin, diferente- una funcionalidad insuperable y, aunque parezca increíble, gracias a los planes de precios, una tarifa mucho más atractiva que la de sus rivales equivalentes. Para los que lo quieran libre, tendrán desembolsar 599€.

Sony, salto adelante

Desde su nacimiento en 1999 el matrimonio entre Sony y Ericsson ha sido uno de los grandes tapados del sector a pesar que de sus fabricas salió el primer terminal con reproductor de música, el primero con pantalla táctil, el primero con cámara de fotos o con vídeo HD. Sin embargo, tras la compra de las acciones en manos suecas los tokiotas parecen decididos a tener un papel mucho más relevante en el gran negocio de principios de siglo.

[Enlace roto.] son francamente apetecibles: el gasto en electrónica superará los 1.000 billones de dólares en todo el planeta, las ventas de smartphones subirán un 22% y las de tabletas un 55%, los ordenadores portátiles se comercializarán un 10% más e incluso los televisores inteligentes -y en 3D- aumentarán su números. Sólo la vieja tecnología parece abocada a bajar las cifras. Es por ello que tener un catálogo variado y actualizado se presenta como una exigencia para todas las grandes empresas tecnológicas (hasta Apple prepara su iTV).

Xperia S, el primero de los NXT


Si ayer hablábamos de las presentaciones de Samsung y Toshiba en el CES -la referencia del sector-, hoy le toca el turno a Sony. Los japoneses nos mostraban el primero de sus NXT (como llevan semanas denominando a sus nuevos teléfonos inteligentes sin la ayuda de Ericsson): el Xperia S.

La seña de identidad de los nuevos Xperia será, en palabras de Kazuo Hirai, CEO de la empresa, su relación con el usuario: «permitirán jugar, ver contenidos, escuchar y compartir entre diferentes dispositivos».

No obstante, y hasta que veamos como se desarrolla por completo el ecosistema, desde aquí resaltamos el gran salto cuantitativo -y necesario- del terminal. Equipado con Android (además del interfaz típico de Sony sobre éste), el Xperia S utiliza un procesador Qualcomm MSM8260 de doble núcleo que trabaja a 1,5 Ghz, una memoria RAM de un giga y hasta 32 de capacidad de almacenamiento, así como  una cámara de 12 megapíxeles. Su pantalla de 4,3 pulgadas cuenta con la tecnología Mobile Bravia Engine que le otorga una resolución de 342 puntos por pulgada así como una gran resolución multitáctil.

Junto al S los asistentes al certamen de Las Vegas también pudieron observar el nuevo Ion -sólo a la venta en Estados Unidos- y que cuenta con la pantalla LTE más fina del mercado; así como los Xperia Acro y NX -sólo para el mercado japonés-.

Empresa del «entretenimiento total»


Una vez presentada la nueva familia Hirai se centró en otros departamentos de la compañía. Una de los más esperadas el fue la división de televisiones -que cada año pierde más terreno frente a la competencia coreana-. Sus nuevos Bravia permiten una conversión más eficiente de 2D a 3D así como una mejor simbiosis como Google TV.  Tampoco faltó el sistema de reconocimiento y órdenes por voz.

En cualquier caso, para potenciar más el consumo de sus productos, Sony ha mostrado su total compromiso con la producción de contenidos tridimensionales a través de su filial cinematográfica. No faltó el trailer de Men in Black 3 -rodada en 3D- de la mano del propio Will Smith.

Y en la línea del entretenimiento audiovisual la empresa presentó la versión doméstica de sus proyectores 4K -que ya equipan más de 10.000 salas en todo el mundo- y que ofrecen una resolución cuatro veces superior a la alta definición. Tampoco faltó el guiño a la PSVita que verá la luz el próximo 22 de febrero en Estados Unidos y Europa y que representa la nueva filosofía de la empresa.

«No me gusta decir estas cosas», explicaba Sir Howard Stringer, presidente de Sony, «pero hay que reconocer que somos los únicos capaces de proporcionar entretenimiento digital completo». Como ejemplo, las más de 12 millones de canciones en el catálogo de la compañía y que se pueden escuchar en todos los dispositivos que tienen a la venta.

Sin duda cuentan con material -parece que la gama Xperia por fin podrá ser un rival de los Galaxy-, diversidad de formatos -aunque sus tabletas no consiguen hacerse hueco en el mercado por su alto precio en relación al iPad 2 y no acaban de actualizar su Reader-. Hasta sus innovaciones son ingeniosas y útiles dentro de este ecosistema -genial Bloggie, la videocámara de 149€ que transmite vía WiFi vídeos en HD y que son compatibles con todos los demás dispositivos de la compañía-. Su fuerza, sin duda, es de las más importantes del mercado. Sólo necesitan centrarse para hacerse imprescindibles. Parece que van por el buen camino.