Yahoo!, el ejemplo más cruel de la Ley de Murphy

Reza el enunciado de la Ley de Murphy que “si algo puede salir mal, saldrá mal”. Y ese parece haber sido el lema de la empresa de Sunnyvale casi desde su fundación. A escasos meses de que se cierre su venta a Verizon una nueva mala noticia ha llegado a los titulares de los medios de todo el mundo: un hacker se ha hecho con el acceso a 500 millones de cuentas. La cifra coloca a la empresa dirigida por Marissa Mayer como la mayor víctima de robo de datos de la Historia.

Lo más difícil de digerir para los usuarios de los servicios de Yahoo! es que el robo masivo de cuentas se dio en 2014 y que la empresa no dio relevancia puesto que este tipo de ataques raras veces va más allá de lograr un titular en los medios por parte de un hacker. La empresa solo se dedicó a buscar quién había llevado a cabo el ciberdelito no a poner en aviso a los clientes y, de paso, intentar bloquear el agujero de seguridad.

Los expertos dicen que el robo de datos es solo un aviso a la industria. El motivo es sencillo: el cifrado de información de Yahoo! es bueno y seguro. Para romperlo es necesario mucho tiempo y encontrar un punto débil en algún eslabón de la cadena que, en estos casos, suelen ser los programadores. Es decir: una mala programación puede provocar una brecha que puede ser utilizada por un hacker.

Hay una segunda opción que consiste en comprometer la integridad de uno de los equipos de la compañía lo que le permitiría al delincuente tener una suerte de “campo base” para moverse dentro de los servidores y sistemas de Yahoo!.

Aunque las fuentes de la empresa dicen que el robo puede ser obra de Peace la duda surge de si el ataque se ha hecho por un equipo de trabajo o un solo hacker con mucha destreza y tiempo. El motivo es sencillo: el robo de datos, para ser tan masivo y concienzudo ha tenido que tomar mucho tiempo.

Un movimiento de este tipo requiere entrar en el sistema rompiendo varias (muchas) capas de seguridad, acceder a la información, tratarla y sacarla del sistema para colocarla en manos de terceros con intereses estratégicos o económicos. Al final, lo preocupante es que ningún sistema haya sido capaz de detectar lo que estaba ocurriendo y hacer saltar las alarmas.

Que el robo se haya hecho público ahora puede provocar una fuga de usuarios mucho mayor de la que la empresa lleva sufriendo desde hace meses. Y es que el segundo robo más importante del que se tienen datos es el que sufrió MySpace y que se quedó en 359 millones de afectados. El tercero, de LinkedIn supuso el robo de 165 millones de contraseñas y el de Adobe de 152 millones. Cifras enormes que palidecen por lo sufrido por el buscador.

El problema es que una cifra tan gigantesca afecta a otros servicios ya que si las contraseñas son compartidas o se utilizan herramientas de Yahoo! para almacenarlas la seguridad de estos otros servicios queda comprometida también. Es por ello que recomendamos que todos los usuarios que tengan alguna cuenta en Yahoo! refresquen las contraseñas de otros servicios (sobre todo si son compartidas) y que empleen gestores de claves para facilitar el acceso.

Verizon, ¿la nueva propietaria de Yahoo!?

Parece que todos los intentos de supervivencia fallidos de Yahoo! (incluida la apuesta por la exitosa Marissa Mayer) acabarán como están previstas: la venta de la primera gran empresa de la era de internet a un gigante tecnológico. En este caso parece que será finalmente Verizon, primera empresa de telecomunicaciones de Estados Unidos, la que se lleve el gato al agua.

Aunque a día de hoy las empresas siguen negociando de forma individual y no hay nada firmado, medios especializados como Bloomberg dan por hecho que ambas compañías harán oficial el anuncio durante los próximos días.

De esta forma, de llegar a buen puerto, la teleco cerraría -por el momento- los movimientos que comenzó el año pasado para adentrarse en el negocio de internet cuando adquirió por 4.400 millones de dólares American On Line. La antaño socia de TimeWarner ganará una gran cantidad de herramientas tecnológicas y publicitarias así como sistemas de mensajería, servicios de correo electrónico y páginas inmobiliarias.

Como dato curioso, aunque Yahoo! desaparecería como compañía operativa independiente, seguiría sobreviviendo como titular del 35% de las acciones de Yahoo! Japón -el único mercado donde sigue siendo muy relevante- y el 15% del accionariado del gigante chino Alibaba. Como analizan en Forbes, la única parte con valor de los 37.000 millones de capitalización bursátil de la firma americana.

El mercado lleva tiempo esperando un movimiento así lo que se tradujo en una subida del 0,4% de las acciones del buscador y un 0,6% de las de Verizon aunque aún no se conoce la oferta en firme de la segunda.

La apuesta de la teleco parece firme ya que las cifras que se barajan superan los 5.000 millones de dólares y, se rumorea que incluso podría subir hasta los 8.000 millones para adquirir la filial nipona por completo para hacer más atractiva la operación. Cabe recordar que no hace mucho tiempo los accionistas de Yahoo! rechazaron una oferta de su gran rival, Google mayor que la que ahora podrían aceptar.

Uno más de una enorme lista de errores que la empresa lleva cometiendo durante la última década y media en la que, entre otras cosas, rechazó comprar Google por 5.000 millones o Facebook en 2006 por 1.000 millones. Poco tiempo después, Microsoft ofreció por todo el negocio 44.600 millones de dólares en lo que hubiera sido la mayor compra de una tecnológica en la historia. Nadie entendió nunca por qué se rechazó esa oferta.

La empresa lleva tiempo en una espiral de pérdidas que parece no tener fin. El último año presentaron números rojos por valor de 4.359 millones de dólares que se tradujo en una reducción del 15% de la plantilla y el cierre de oficinas en Madrid, México D.F., Buenos Aires, Dubai y Milán.

A finales de 2016 Yahoo! solo tendrá 9.000 empleados en plantilla, un 42% menos que en 2012 lo que le permitirá ahorrar unos costes operativos de 400 millones de dólares al año. Aún así, la viabilidad del negocio viene, obligatoriamente, por su integración en un proyecto mayor saneado al que puedan ofrecer algunas de sus valiosas herramientas.

Yahoo!, cronología de los errores que podrían acabar con este histórico de internet

A lo largo de la Historia hemos visto el devenir de grandes corporaciones que por desidia, mala organización o, simplemente, por falta de adaptación a los nuevos tiempos acabaron desapareciendo o en manos de la competencia. Siempre decimos -perdón por la redundancia- que la única diferencia entre el mercado tecnológico y cualquier otro es la velocidad con la que se cumplen los ciclos: de producto y de desarrollo de las empresas.

Y pocos ejemplos subrayan mejor esta teoría que el devenir de Yahoo! A finales de los 90 del siglo pasado, en plena eclosión de las tecnológicas, la empresa de Jerry Yang y David Filo era el sueño de emprendimiento de cualquier innovador: una empresa nacida de un garaje en Silicon Valley como un directorio online que en pocos años se convertiría en una multimillonaria plataforma de servicios en línea. La empresa era el centro de Silicon Valley. El ejemplo de que las puntocom no necesariamente eran una burbuja. El camino a seguir por otros.

Sin embargo, en poco más de una década la empresa pasó del éxito y el ejemplo para los demás a caer en barrena con pérdidas millonarias, despidos masivos y una continua sensación de ahogamiento. En 2015, por ejemplo, los números rojos alcanzaron los 4.300 millones de dólares y los despidos a 1.600. Una minucia comparado con lo que la propia Marissa Mayer, ex de Google, séptima CEO en veinte años y mujer contratada para cambiarlo todo, anunciaba hace pocos días.

Precisamente esa mujer personifica a la perfección los veinte años de historia de la empresa. Si hubiera que resumirla sería: inestabilidad. No hay ni atisbo de una estrategia definida a medio plazo. Todo se anuncia como la medicina que salvará la empresa pero no viene acompañado de una estrategia clara para convertirse en un caballo ganador. Solo para dejar de perder. Mala mentalidad.

Mientras que Google o Facebook tenían clara su estrategia de centrarse en la tecnología, Yahoo! dio bandazos entre ser una compañía de contenidos, una red social, una tienda en línea o un buscador. Y eso provocó que en 2004 los de Mountain View ya les superaran como la gran alternativa a Microsoft en internet. En pocos meses la start up, mucho más centrada, era capaz de batir al gigante.

Yahoo! salió a Bolsa al poco de su fundación y el mercado la recibió con los brazos abiertos. Era una máquina de generar dinero gracias a los banners. El mercado de la publicidad en internet era prácticamente suyo. No se sabía si eran o no efectivos, pero sí que la situación del mercado invitaba al optimismo. Era una época de gran bonanza en la que los inversores querían formar parte de esa idea revolucionaria que cambiase el mundo. Y como internet parecía que podría hacerlo, apostaron en masa por el sueño de estos dos veinteañeros.

Sin embargo, estos soñadores se volvieron -probablemente- ricos demasiado pronto de una forma bastante sencilla. Esto hizo que no advirtieran el peligro que suponían los demás innovadores. De hecho, Paul Graham, que compró gran parte de la empresa en 1998, recuerda en una entrevista a Teknautas que cuando se reunió con Jerry Yang para mostrarle una tecnología llamada Revenue Loop (que era más eficiente que la de Yahoo! para posicionar anuncios y que más tarde utilizaría Google ligeramente modificada) éste ni siquiera prestó atención.

El sistema era disfuncional pero alimentaba las arcas de Yahoo! Las empresas invertían en las start ups y estas se anunciaban en Yahoo! que a su vez subrayaba su posición como empresa en la que invertir y que compraba start ups. Un círculo vicioso que Graham define en El Confidencial como “un esquema Ponzi”.

Pero su posición de poder en el mercado fue su talón de Aquiles. Ese mismo año dos nerds, Larry Page y Sergey Brin tocaron la puerta para buscar dinero para algo llamado Google. Se lo dieron sin licenciar su tecnología. Y cuando vieron como funcionaba -y demostraron que lo hacía- incomprensiblemente no compraron la empresa. Sobre todo cuando la mayoría de los programadores de la propia Yahoo! usaban Google para trabajar. Al fin y al cabo, el tráfico de búsquedas era solo el 6% del negocio de la multinacional y el crecimiento de la empresa era sostenido; un 10%.

Por si esto fuera poco, años más tarde Tim Koogle, CEO por aquel entonces de la empresa tuvo la feliz idea de externalizar sus tecnologías de búsqueda en Google. Como la tecnología de Yahoo! era muy rudimentaria -el orden no lo hacían mediante algoritmos sino mediante personas- cuando no salía ningún resultado había que recurrir a empresas especializadas. OpenText primero, Altavista después y a partir de 2000 Google fueron las elegidas.

Básicamente los usuarios se dieron cuenta de que a la hora de buscar Yahoo! les redirigía a Google que además de ser más rápido y potente no tenía publicidad. ¿Por qué seguir usando Yahoo! para algo? Hasta 2003 Yahoo! siguió invirtiendo en su rival y no cayó en la cuenta de que cada cliente que usaba su buscador acababa fidelizándose con la competencia. En vez de potenciar su tecnología siguió creando webs y servicios para seguir gestionando publicidad. Pero ni siquiera sabía si los clientes la querían o si era efectiva para los anunciantes.

La lista de errores fue tremenda. Si Tim Koogle alimentó al rival, Terry Semel, segundo CEO de la empresa, no fue capaz de cerrar la compra de Google en 2002 por ¡5.000 millones de dólares! Visto con perspectiva, este ex directivo de Hollywood durante 24 años se jactaba de no tener cuenta de correo electrónico. Tampoco es tan raro. Además, en un ataque de prepotencia, decidieron comprar todo tipo de buscadores y crear un proyecto megalómano llamado Panama. Éste tenía un único objetivo: conquistar el mercado de Google. Al final salió adelante en 2007 después de una inversión millonaria -mucho más cara que los 5.000 millones que le pidieron Page y Brin por Google- y años perdidos frente a la competencia.

Mientras, con el dinero fresco de su salida a Bolsa, Google se metió en los ordenadores Dell, entró en los sistemas de Mozilla Firefox, atrajo a Apple, compró DoubleClick (otro de los fallos de Yahoo!), etc. Yahoo! se había centrado tanto en su tecnología que dejó de lado todos sus demás negocios… y aquí llegó otro fallo histórico. No compró en 2006 Facebook. Semel ofreció 1.000 millones de dólares pensando que cegaría a Zuckerberg y esté resistió la tentación. Los rumores dicen que hubiera aceptado la venta de haber habido una cifra más generosa pero el CEO ni se lo planteó.

Sí compraron Flickr, la primera red social de la historia que realmente tenía una comunidad de usuarios activa y viva con millones de miembros. Pero su pésima gestión ha dado con el cierre en detrimento de otras redes sociales (otra vez Zuckerberg se interpone en los designios de Yahoo!). Al final Semel salió en 2007 de la empresa bautizado como “el peor CEO de la historia de internet” y el fundador tuvo que volver para cometer otro error histórico.

Microsoft, otrora gran rival de la empresa (¿quién no recuerda el legendario Microsoft Sucks al final de las webs?) ofrecía 44.600 millones por Yahoo! en una unión que habría cambiado la historia de Silicon Valley. Por fin un socio con suficiente músculo para frenar a Google en su terreno. Una forma de asegurarse llegar a miles de millones de equipos. Pero Yang, a pesar de que la oferta superaba en un 62% el valor de mercado de la firma lo rechazó. Y la crisis de 2008 hizo el resto.

En 2009 llega otro CEO, Carol Bartz, quien hizo con Yahoo! algo parecido a lo que hizo Stephen Elop con Nokia: hundirla desde dentro. Llegó a un acuerdo con Microsoft para utilizar durante 10 años la tecnología de Bing a cambio de ser el socio exclusivo en publicidad en línea. Vamos, lo mismo que un año antes valía 44.600 millones ahora era gratis.

A Bartz le sustituyó de forma efímera Scott Thompson, quien fue despedido en 2012 por mentir en su currículo. Decía ser ingeniero informático. Al menos no tuvo mucho tiempo para cometer errores de bulto. Y para enderezar todo contrataron a una de las cabezas pensantes de Google. Marissa Mayer venía con fuerza pero su política de recursos humanos -contrató a Henrique de Castro desde Mountain View para despedirlo 15 meses después con una indemnización millonaria- y de adquisiciones -pagó 1.100 millones por Tumblr de la que no se sabe nada hoy día- se ha traducido en miles de despidos en todo el mundo y a que se planteen como salvar lo poco útil: Yahoo Mail y como mucho Flickr. Parece que la suerte está echada.

Automated Insights, ¿complemento o competencia para los periodistas?

La noticia, en origen, saltó a las portadas el pasado verano. Associated Press, una de las agencias de noticias más antiguas (1846) e importantes de Estados Unidos anunciaba el fichaje de un nuevo “periodista” para su redacción. No tenía mucha experiencia pero sus capacidades, según su currículo, estaban fuera de toda duda: un bot que, sin necesidad de interacción humana, era capaz de crear notas de prensa a partir de ciertos datos.

Con 243 oficinas en 121 países donde trabajan más de 3.700 empleados que redactan noticias y notas para 1.700 periódicos y 5.000 estaciones de radio y televisión en todo el globo, la duda era si, realmente, esta creación de Automated Insights tenía hueco dentro de la empresa. En aquel momento AP explicó que este robot solo se usaría para la redacción de noticias económicas de algunas empresas como Hasbro o Hasswell (pequeñas notas de prensa con los resultados cíclicos de cada una de ellas) y que, en ningún caso, por muy capaz que fuera, sustituiría a los periodistas en informaciones que requiriesen del análisis y profundidad que otorga un humano.

 

 

 

 Algunos de los ejemplos que se pueden ver en la web de Automated Insights sobre el funcionamiento de su bot

Ahora, la agencia ha hecho públicos los primeros datos de productividad de su nuevo fichaje y son sorprendentes. Cada tres meses ha publicado 3.000 noticias sobre resultados financieros, diez veces más de lo que podían “producir” los periodistas que se dedicaban hasta entonces a esa tarea. Además, según la propia agencia, el bot comete menos errores en la redacción que sus periodistas (que cualquier ser humano) lo que ha permitido que la calidad de las mismas sea igual o superior a la que ya tenía AP.

Como refleja Xataka, Lou Ferrara, coordinador de editores de AP se mostró especialmente satisfecho por estos resultados por dos motivos. El primero, porque generar semejante cantidad de contenidos ha hecho que los suscriptores estén más contentos ya que reciben mucha más información que antes.

El segundo es que el robot no sólo ha quitado la razón a los más escépticos que veían en el un motivo para despedir a periodistas (ya que dicen que es el primer paso para la automatización de la producción de noticias) si no que la plantilla contratada ha aumentado ya que los periodistas ahora pueden dedicar más tiempo a profundizar en las historias, crear reportajes y noticias mucho más complejas y aumentar la calidad de los contenidos que la Agencia genera y disecciona.

Los buenos resultados ha hecho que el número de empresas interesadas en estos robots de Automated Insights haya aumentado ostensiblemente y que Comcast o Yahoo! hayan decidido incorporar esta tecnología para sus divisiones de informativos. La duda que nos surge es si, cuando ésta evolucione y los bots también puedan profundizar en la redacción de reportajes más complejos la armonía entre beneficios económicos, tecnologías de la información, empresas y trabajadores (periodistas) se romperá.

Alibaba, se abrió el tesoro de la cueva

Se preveía que la salida a Bolsa de Alibaba, la principal empresa de comercio electrónico en China, no sería una salida convencional. Primero por su importancia en su mercado doméstico, segundo por la importancia de su mercado doméstico en el panorama internacional, tercero por la cantidad de inversores dispuestos a formar parte de la aventura bursátil -los números dicen que todavía le queda un gran margen de crecimiento a la empresa- y cuarto, porque el parqué escogido no era uno cualquiera, era el neoyorquino.

El estreno fue mejor de lo esperado. Los títulos se revalorizaron un 36% hasta los 92,70 dólares lo que se tradujo en una recaudación de 21.800 millones de dólares de la colocación y la empresa se colocó en pocos minutos entre las 20 con mayor valor bursátil del mundo. Nada menos que 228.000 millones de dólares para escalar hasta el puesto 17 por encima de JP Morgan, AT&T, IBM, Samsung o Amazon y muy cerca de históricas como Chevron o Nestlé.

La llegada al parqué ocurrió dos horas y media después de la apertura de la sesión. El laborioso proceso del intercambio de acciones fue muy delicado y todavía estaba en mente el desastre de Facebook. Los rumores hablaban de una salida a 80 dólares y así fue… aunque en ningún momento paró de escalar hasta superar los 90.

El valor de salida que se planteó la víspera era de unos 68 dólares, lo que suponía un valor bursátil de 168.000 millones. Esto convertía a la empresa de comercio electrónico en la mayor salida a Bolsa de la historia. Las apuestas indicaban que no tardaría en superar a Facebook y muchos daban por hecho que se acercaría peligrosamente a Google.

Los de Mountain View son la empresa más fuerte de internet y sus casi 400.000 millones de dólares de cotización son el referente para saber el peso específico de cualquier otra puntocom. Si vemos el histórico de las grandes empresas que saltan a Wall Street lo habitual es dejarse en días posteriores un 10% de lo ganado el primer día y tener un primer año negativo (muchos quieren ganar dinero rápido). Los chinos se mirarán en Baidu (que se ha apreciado un 8.000%), Leju (que ha crecido un 38%) o RenRen que a pesar de crecer un 30% el primer día se ha dejado un 75% en su primer año en Bolsa.

Yahoo!, uno de los que más gana

 

Uno de los actores más beneficiados en la buena acogida de Alibaba ha sido Yahoo!. Su principal accionista (tenía un 23% del capital) estaba autorizado a colocar hasta 140 millones de títulos lo que le ha reportado 9.500 millones de dólares de beneficio.

La empresa otrora líder con su portal y su servicio de correo invirtió en 2006 unos mil millones en la prometedora start up china. De colocar ahora todo su paquete de acciones -muchos apuestan a que no lo hará por la posición estratégica que le reporta en una de las pocas compañías capaces de hacer daño a Amazon- el retorno superaría los 36.000 millones.

Gran parte de los ingresos -más de la mitad- irán a pagar impuestos y recompensar a los accionistas. El resto servirá para aumentar la caja de la empresa hasta unos 7.100 millones de dólares, una de las más pequeñas de Silicon Valley.

El objetivo será mover ágil y acertadamente ese dinero para potenciar una nueva estructura publicitaria y su presencia en dispositivos móviles. Desde la llegada hace dos años de Marissa Mayer a la empresa sus clientes se han duplicado hasta los 450 millones pero sigue siendo una cifra muy modesta para hacer frente a Google o Facebook.

The Rubicon Project, YuMe, Tubemogul o Yelp son algunos de los objetivos de Mayer. Empresas con un precio asequible (algo menos la última) pero que podrían suponer un salto definitivo en el mercado publicitario para un Yahoo! en horas bajas.