El virus más y más cerca, la vacuna lejos aún

Desasosiega el contraste con el que empieza el nuevo año. Por una parte, acaba 2020 con la promesa de las vacunas, eso a lo que, en otro lugar, me he referido como la mayor hazaña de la historia de la ciencia. Por otra parte, sin embargo, todo hace pensar que las Navidades serán, como preveían algunos, el arranque de un repunte de la pandemia de covid-19, quizás la tan temida tercera ola.

Las noticias que vienen de otros países y, en especial, del Reino Unido, no son nada halagüeñas: una nueva variante del virus, la B.1.1.7, parece expandirse con mayor rapidez que las otras, menos transmisibles, de manera que las desplaza y la tasa de contagios aumenta. Se agravaría así una situación ya de suyo difícil por la mayor tendencia a permanecer en lugares cerrados cuando hace frío y mal tiempo. Y también como consecuencia de las reuniones familiares y compras navideñas.

Los entes que se reproducen más rápidamente acaban sustituyendo a los que lo hace más lentamente si ocupan su mismo espacio o su mismo nicho. Es pura lógica evolutiva. Los virus que se contagian con más facilidad acaban siendo mayoritarios, surjan en el sudeste de Inglaterra o en la Conchinchina. Por eso, si existe la posibilidad de que una variante de un virus se transmita con más facilidad que otras, a no mucho tardar llegará a todas partes.

Según Kai Kupferschmidt, periodista de ciencia y corresponsal de la revista Science, la nueva variante británica del SARS-CoV-2 nos va a complicar las cosas en las próximas semanas. De momento, en Inglaterra y, en especial, en Londres y zonas del sur y sudeste, la situación se ha agravado muchísimo; hay barrios londinenses en los que hasta una tercera parte de los test de covid-19 son positivos. La variante B.1.1.7 ya está entre nosotros; es cuestión de semanas que los efectos de su (aparente) mayor transmisibilidad se manifiesten aquí también.

El epidemiólogo Adam Kucharski ha explicado que pequeñas diferencias en la transmisibilidad del coronavirus son de especial trascendencia en las poblaciones en las que su índice reproductivo (Rt) se encuentra alrededor de 1, esto es, cuando cada persona infectada contagia, en promedio, a otra. Esa es la situación en la mayoría de países europeos en este momento.

Veamos el razonamiento de Kucharski. Si con las actuales medidas el índice reproductivo se mantiene en torno a 1 y si el virus, en unas semanas, fuese, por ejemplo, un 20% más transmisible que ahora, el índice reproductivo llegaría a valer 1,2. Pues bien, pasaríamos de una situación en la que la pandemia permanece más o menos estable a otra en la que se produciría un crecimiento exponencial. La única forma de contrarrestar ese efecto consistiría en endurecer las medidas de contención de la expansión del virus, sin descartar, me temo, una situación próxima al confinamiento total.

Como anticipase a mediados de abril pasado[1], las autoridades van ajustando la severidad de las medidas a la situación de la pandemia y, tras el relativo relajamiento navideño, lo más probable es que se recuperen limitaciones más severas.  Eso es exactamente lo que han decidido las británicas para el Reino Unido, como acaba de anunciar su Primer Ministro.

Nos encontraríamos, por tanto, en la situación paradójica de la promesa de una inmunización masiva a meses vista gracias a las vacunas recién aprobadas, pero con una pandemia en posible crecimiento exponencial o, si acaso, una sociedad semiparalizada, a semanas vista.

Corremos hacia una meta -que es la vacuna- que está a varios meses de distancia. Mientras tanto, el SARS-CoV-2 corre tras nosotros muy rápido, cada vez más, tanto que parece encontrarse a tan solo días o semanas de darnos alcance a algunos.

Solo hay dos formas de mantener la delantera al virus. Una es protegernos a nosotros mismos restringiendo nuestras relaciones y movilidad al máximo para ser una barrera a su transmisión y proteger de esa forma también a los demás. Para conseguirlo, es importante -no me cansaré de repetirlo- que la gente sepa que las medidas implantadas para limitar contagios obedecen a una lógica racional, y eso implica que han de ser explicadas de la manera más clara posible. Una norma cuya lógica no se entiende, se cumple en menor grado o no se cumple. Creo que esto es mucho más importante de lo que parece.

La otra forma de mantener la delantera consiste, como he dicho antes, en implantar medidas más severas de limitación de movimientos y actividad, con los efectos devastadores de todo orden -de salud, educativos, psicológicos, económicos, etc.-  que tal endurecimiento comporta. Las dos formas, la autocontención y las medidas de obligado cumplimiento no son incompatibles, por supuesto, pero sería deseable evitar, en lo posible, suprimir casi completamente la actividad y la movilidad.

Por último, quienes tengan la capacidad para ello, deberían hacer el máximo esfuerzo posible por acercar la meta o, al menos, por no alejarla aún más, esto es, por eliminar los obstáculos que parece haber para administrar la vacuna en el mínimo tiempo posible. Cuanto más lejos esté la vacuna (la meta) más posibilidades tendrá el virus de darnos alcance. Es esta, para mucha gente (un 1% de la población, aproximadamente), una carrera a vida o muerte. Y para un porcentaje sensiblemente mayor una para evitar graves secuelas de salud por tiempo desconocido, quizás para toda la vida.

Adenda: El PM del RU, Boris Johnson, ha dicho en comparecencia televisada que la nueva variante del Sars-CoV-2 es entre un 50% y un 70% más transmisible que las otras. Eso multiplica el valor de Rt por 1,6, aproximadamente. Si lo he entendido bien y el dato es correcto, es un valor muy alto.


[1] Aunque entonces me equivocase, por exceso de pesimismo, en lo relativo a la vacuna.

2 comentarios en «El virus más y más cerca, la vacuna lejos aún»

  1. ¡Enhorabuena! Excelente artículo y, fundamentalmente, al alcance de la comprensión de cualquiera que quiera entender. Y no me refiero sólo a los “trompos” de a pie como yo. Algún prócer instalado en las alturas debería leerlo y aplicarse el cuento: “ eso implica que han de ser explicadas de la manera más clara posible. Una norma cuya lógica no se entiende, se cumple en menor grado o no se cumple. Creo que esto es mucho más importante de lo que parece.” “Teniendo como tenemos gente competente, porqué hay que aguantar a tanto “peinaovejas” pagado de sí mismo en despachos y portavocias?

  2. Por cierto, ¿qué está pasando con la campaña de vacunación anti COVID-19? Se comenta que tanto en Hispanistan en general como en nuestro “negociado” va a “trancas y barrancas”. Se comenta que “si el personal está de vacaciones”, “que si el fin de semana”, “que si la abuela fuma”… A este paso nos “dan las uvas”, pero las de 2022. Al tiempo.

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