Espectacular chaparrón de torcaces

Los sufridores de la fiebre azul con las palomas torcaces disfrutaron de lo lindo el lunes pasado, 31 de octubre, en una jornada que seguramente tardarán tiempo en olvidar. Aunque fueran muchísimos más los avistamientos de bandos de azuladas que las capturas realizadas. Hay días en los que la escopeta se convierte en una simple compañera para disfrutar con la vista de ciertos regalos que las migraciones nos obsequian cada año, y sobre todo si sucede en un día más accesible al monte a ser en pleno puente festivo para muchos cazadores.

Las señales de una gran jornada comenzaron antes incluso de las primeras luces, ya que junto a los cantos nocturnos que delataban la presencia y paso de malvices, algo habitual por estas fechas, se sumaban los sonidos de las calandrias, aves precursoras de las esperadas palomas. Al alba, muchas malvices del país y algunas alirrojas provocaban los primeros traqueteos en las líneas de puestos. Con menos frío que la víspera, según avanzaban los rayos de sol, se hacía notar el viento sur, primero muy fuerte en los altos y luego más moderado.

Por toda la costa vasca comenzaban a asomar los primeros bandos de palomas procedentes de tierras de Iparralde y la telefonía móvil comenzaba a indicar a los cazadores de las zonas de interior el intenso ajetreo de palomas desde poco después de las ocho de la mañana. Por la costa guipuzcoana y vizcaina comenzaron a pasar grandes bolas de palomas que poco a poco se adentraban hacia el interior de estos territorios, sobrevolando luego terrenos alaveses, burgaleses o riojanos.

Algunas bolas inmensas en el cielo formadas por miles de palomas que al toparse con algunas líneas de puestos se descomponían en bandos más pequeños en su ruta hacia el sur. Noticias de nubes de palomas por la cara interna y externa de Jaizkibel y toda la costa con un intenso tráfico de palomas hacían chirriar los móviles desde zonas de Bermeo, Lekeitio, Bakio, Ondarroa… y que poco a poco alcanzaban por ejemplo los diversos valles de Bizkaia, las estribaciones del Gorbea o los Montes de Vitoria en su trayecto al sur y suroeste peninsular. También la web palombe.com recogía este lunes el paso de casi medio millón de palomas por Urruña, desde el puesto más occidental y cercano a la costa, dejando en testimoniales los movimientos de lugares de avistamiento más al interior como Sara, Banka o Arnegi, con apenas 17.000 ejemplares.

ALTAS

A pesar del incesante movimiento de tantas palomas, hay destacar la gran altura en general del paso de la gran mayoría de los bandos, y por tanto fuera del alcance de las escopetas, en gran parte de los puestos costeros y también por los de interior, que se tuvieron que conformar con ver el espectáculo alado que no cesó durante toda la jornada del lunes. Claro que hubo capturas de torcaces, pero muy escasas y contadas respecto a los muchos miles y miles de ejemplares avistados que cada año parecen desconfiar más de las cumbres o de las laderas y en las que, efectivamente, aguardan las escopetas preparadas.

Por supuesto, en internet siempre aparecen noticias de algunas capturas abultadas pero que al final nadie o casi nadie conoce ni es capaz de poner nombre, pero que pertenecen a los mitos que acompañan a esta afición. Y en cuanto a cifras, y a sabiendas de que muchas se adentraron en la Península, son muchos los que creen que aún resta otro buen contingente de palomas europeas por pasar.

Aunque la previsión climatológica de vientos del sur para estos días es buena, no lo es así la posibilidad de chubascos, a sabiendas de que a las palomas azules no les gusta mojarse. Pero eso puede hacer que las malvices cobren el principal protagonismo para los cazadores vascos, y a sabiendas de que ya hay una primera entrada de becadas en nuestros montes.

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