Los grandes enemigos de la becada

EL acusado declive de la perdiz roja española en los últimos lustros ha provocado que miles de cazadores cambien de modalidad en busca de una especie tanto o más atractiva pero que vive en hábitats distintos y que requiere de otro tipo de perros y conocimientos para dar con la última especie cinegética pura en esencia, ya que no se ha podido reproducir en cautividad.

La caza de la sorda se ha masificado en los últimos veinte años de una forma desmedida pero, a pesar de todo, esta maravillosa ave sigue aguantando la presión de sus numerosos enemigos. Hablamos ya no solo de los furtivos que la esperan a traición al amanecer o atardecer cuando vuelve o va a sus lugares de descanso o comida, sino de los muchos elementos contra los que tendrá que luchar durante el día.

El primero, el gran número de cazadores que se han enganchado a esta modalidad, atraídos por una pasión contagiosa cuando el perro de muestra se clava para fijar la emanación que delata a la becada. Segundos eternos que permanecen en la retina del cazador y que se resolverán en un instante para bien o para mal. Momentos que desde diferentes medios se han idealizado hasta la saciedad y que son objeto incluso de publicaciones específicas con mucha información sobre esta caza, aunque luego se ignore demasiado sobre biología y comportamientos de esta ave que nos visita cada año.

Nuevos dispositivos

En cuanto a las tecnologías, se ha pasado del clásico campano al cuello en el perro, que iba siempre a la vista del cazador, a perros que «devoran» los montes a la carrera y que portan obligatoriamente un zumbador que avisará en caso de «muestra», permitiendo ser localizados a cientos de metros. Solo hace falta que el perro sea paciente y fije el pájaro, que ya llegará Sigue leyendo Los grandes enemigos de la becada