El sector armero, contra las cuerdas

LA ausencia de la plana mayor de la armería vasca en las ferias de caza celebradas a comienzos de mes en Madrid viene a ratificar que el sector comienza a padecer de forma más seria los efectos de la crisis, que algunos armeros sitúan ya desde hace tres años, cuando se inició el descenso de las ventas hasta llegar a la grave situación actual.

En un panorama en el que crecen ferias regionales por todos los rincones peninsulares en estos últimos años, precisamente las que se quedan sin ir son las empresas que fabrican o comercializan armas, seguramente por los altos costes que ello conlleva entre papeleos, permisos, desplazamientos de materiales y personal, para unos objetivos cada vez más complicados de cumplir. Así, a la feria Venatoria acudieron la firma eibarresa de escopetas finas Pedro Arrizabalaga, la firma de Bergara Dikar, especializada en cañones y monotiros, y ahora con un rifle de cerrojo, y también la zamudiotarra Ardesa, volcada en la avancarga y representando marcas como Fabarm o Merkel. Todo un mérito con los tiempos que corren y apostando por la promoción de sus productos en las ferias.

Pero la inasistencia del resto de escopetas finas guipuzcoanas, de otras empresas de escopetas vascas más asequibles y también de las principales marcas internacionales, (Beretta, Benelli, Remington, Browning o Winchester), dejan muy coja cualquier oferta ferial armera importante que se precie de tal. «El mercado nacional está hecho unos zorros», asegura Marta Gómez, abogada y gerente de la Asociación Armera a nivel estatal, aunque por supuesto, con sede en Eibar. Esta entidad agrupa a cerca de cuarenta empresas fabricantes, importadoras y distribuidoras de armas deportivas para caza y tiro, así como de los distintos complementos referidos a estos dos deportes. «La escopeta fina ha sufrido una caída impresionante -destaca Gómez- aunque depende de cada empresa en concreto. Sigue leyendo El sector armero, contra las cuerdas