La nieve precipita el fin de campaña

LOS temporales han llegado, pero más tarde de lo que se les esperaba: a comienzos de febrero, con la temporada de caza menor en general ya terminada y cerrando de facto la prórroga de la becada, que en Bizkaia estaba prevista hasta este próximo 12 de febrero, que solo se puede realizar con autorización especial y en zonas de caza controlada.

El inmediato cierre por parte de la Diputación Foral, ente que regula la actividad cinegética en el territorio, no ha sorprendido a nadie aunque ha sido acogido de diferente forma entre el colectivo de cazadores en general y de becaderos en particular. A los primeros les ha pillado fuera de la época hábil y a los segundos les sirve para alimentar la controversia propia de estos días con la prórroga pero con nuevos factores añadidos. Porque cazar con nieve no es discutible a estas alturas por nadie de dentro ni de fuera del mundo de la caza. El grado de indefensión de las aves cuando absolutamente todo está nevado convierte en impensable e inapropiada la acción de cazar.

Pero lo que sí resucita perennes polémicas es si se puede cazar en las zonas que no están nevadas, por ejemplo, o cuándo se debe reabrir y continuar con la caza una vez pasado el temporal de turno. Quienes este fin de semana han estado en el Gran Bilbao, entre la capital y la costa, han visto cómo no había nieve a las orillas del Nervión, pero sí desde la urbe hacia el sur, copando al Pagasarri desde sus cotas más bajas, así como en los montes cercanos. Solicitar cazar en las zonas de costa en esas condiciones, en pleno temporal y a sabiendas de que todas las zonas de interior están nevadas, resultaría de poco gusto. Aunque también es verdad que estos días pasados no se han visto las concentraciones de pájaros similares a las habidas hace un par de años, en las que nutridos bandos de avefrías y clausetas, entre otras, poblaron las zonas más cercanas al mar. Con pájaros o sin ellos por la costa, no parece razonable sacar las escopetas en estas condiciones.

Otro asunto bien distinto es considerar cuándo se puede reanudar la actividad una vez pasado este extremo mal tiempo y en el que las aves ya dispongan de mayores posibilidades de defensa y de poder buscarse otros lugares de estancia.

fortuna Porque los recelos entre los cazadores también son justificados, respecto a los llamados «días de fortuna» y su aplicación. Para colmo la versión que ofrece la Ley de Caza Vasca aprobada el año pasado, y es que según su texto las diputaciones ya no deberán declarar expresamente como tales a estos días en sus correspondiente territorios para unas jornadas, según el artículo 39, punto 2, «consecuencia de temporales, o de incendios, epizootias, inundaciones, sequías, heladas, olas de frío…» que resultaría una broma pesada si no constara en el texto legal. Que a Euskadi lleguen «temporales» en la temporada de caza en otoño o en invierno suena a chiste. Hablar de sequías o heladas también puede tener su «gracia», y más en cuanto a las «olas de frío», así, sin más matices. Siempre queda el consuelo de que el texto no prohíbe cazar con lluvia. O cuando haga menos de 15º. Pero mejor no dar más ideas. Esperemos que el Reglamento pertinente que debe desarrollar esta ley, y que el Gobierno Vasco debiera estar ya ultimando, ponga luz a estas y otras barbaridades que rezuma la ley del 17 de marzo.

Volviendo a los sorderos, la prórroga de dos semanas en Bizkaia ha sido bien acogida en general en este colectivo, aunque hay becaderos que también opinan que es suficiente con cazarla hasta el 31 de enero. Si echamos la vista hacia atrás a la campaña sordera vizcaina, la entrada del ave de pico largo ha sido escasa desde noviembre debido a la ausencia de rigores invernales europeos. Y dos frentes fríos seguidos han anulado cualquier posibilidad de cazar en las zonas controladas de Bizkaia unos pocos días más.