{"id":118,"date":"2021-12-01T11:24:50","date_gmt":"2021-12-01T11:24:50","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.deia.eus\/cuentos-peregrinos\/?p=118"},"modified":"2021-12-01T11:24:52","modified_gmt":"2021-12-01T11:24:52","slug":"la-leyenda-del-puente-de-la-rabia-de-zubiri-en-el-camino-frances","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/cuentos-peregrinos\/2021\/12\/01\/la-leyenda-del-puente-de-la-rabia-de-zubiri-en-el-camino-frances\/","title":{"rendered":"La leyenda del Puente de la Rabia de Zubiri en el Camino Franc\u00e9s"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/cuentos-peregrinos\/files\/2021\/09\/Puente-Zubiri-2-1024x768.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-49\" width=\"670\" height=\"501\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p><strong>Cuentan que<\/strong>&nbsp;en el pueblo de Zubiri,&nbsp;en el&nbsp;Camino Franc\u00e9s, los peregrinos y peregrinas cruzan un puente para entrar en esta localidad navarra, que es conocido como El Puente de la Rabia, porque, seg\u00fan dicen, los furiosos animales sanan de sus malas intenciones si se les da una vuelta alrededor del pilar del viaducto. Este es un&nbsp;<em>susedido<\/em>&nbsp;que me acaeci\u00f3 en uno de mis primeros caminos y que no tengo para olvidar. Por entonces, como&nbsp;referencia, el Movimiento Punk, nacido en la d\u00e9cada de los 70\/80 ya hab\u00eda evolucionado hacia un perfil m\u00e1s reposado y sereno aunque sin perder su filosof\u00eda de cuestionar las modas y el&nbsp;mundo globalizado. Cuando me sucedi\u00f3 esta historia, por aquellos primeros a\u00f1os del siglo XXI, ya no se notaba la presencia de punkis como era habitual en las&nbsp;fiestas de Bilbao de los a\u00f1os ochenta. Esta es la historia:<\/p>\n\n\n\n<p>La ma\u00f1ana de la segunda etapa del Camino amaneci\u00f3 fresquita con mi est\u00f3mago reclamando suministro urgente&nbsp;en Orreaga-Roncesvalles. Por eso me dirig\u00ed, con rapidez, a desayunar a La Posada para intentar llenar el vac\u00edo matutino de mi cuerpo. A pesar de las agitadas prisas de algunos peregrinos por salir corriendo del albergue, hab\u00eda decidido tomarme las cosas con bastante calma y no estresarme cada madrugada;&nbsp;as\u00ed que&nbsp;almorc\u00e9 ricamente y part\u00ed hacia&nbsp;Espinal, encantador pueblo navarro de esta etapa, donde par\u00e9 en una tienda de ultramarinos para aprovisionarme de pan, vino, chorizo y queso, el mejor y m\u00e1s completo avituallamiento; porque, con un buen picoteo, que se quiten esas sandeces de frutos secos, pasas y ma\u00edces para avituallarse en el camino. Un par de tragos de buen vino \u2013\u2013en este caso tinto navarro\u2013\u2013 acompa\u00f1ado de unas buenas dosis de colesterol; este s\u00ed que es un almuerzo en condiciones para quemar en el camino.En Lintzoain, antes de comenzar la&nbsp;ascensi\u00f3n, par\u00e9 a almorzar un poco. En una de las&nbsp;esquinitas del front\u00f3n me sent\u00e9, c\u00f3modamente, acurrucado en el respalde del&nbsp;<em>frontis<\/em>, extend\u00ed el&nbsp;<em>trapo para todo<\/em>&nbsp;y me dispuse a cortar un poco de chorizo y queso,&nbsp;mientras la botellita de tinto navarro se refrescaba en el manantial cercano. Y en estos menesteres estaba cuando me sobresalt\u00f3 una aguardentosa voz&nbsp;a mi espalda.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013\u2013\u00bfQu\u00e9, almorzando un poco?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013\u2013\u00a1Joder, vaya susto que me has dado! \u2013\u2013respond\u00ed, volvi\u00e9ndome.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013\u2013Bueno, bueno, no es para tanto. \u00bfAsusto o qu\u00e9?&nbsp;&nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El tipo en cuesti\u00f3n ten\u00eda un aspecto como para salir corriendo. Era un joven&nbsp;escuchimizado, con la cabeza rapada a los lados y cresta de color rojizo hasta casi la nuca, con las puntas desafiando las leyes de la gravedad; con un piercing atravesado en la ceja derecha y otro en la comisura del labio inferior, que se completaban con dos aros colgando de las orejas a modo de pendientes. Sus ropas eran tambi\u00e9n espectaculares, vest\u00eda una chamarra oscura, que parec\u00eda de cuero&nbsp;\u2013\u2013pero no muy claramente\u2013\u2013&nbsp;llena de&nbsp;<em>pegatas<\/em>&nbsp;ra\u00eddas, pantalones vaqueros ce\u00f1idos, bastante sucios, y botas negras notablemente desgastadas. El oscuro aspecto general obligaba a colocarse a la defensiva pero sus somnolientos ojos me transmitieron un flash de confianza que me desarmaron.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013\u2013Comprender\u00e1s que, con esas pintas, me&nbsp;&nbsp;hayas asustado \u00bfno? \u2013\u2013le dije.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013\u2013El h\u00e1bito no hace al monje,&nbsp;<em>kompa\u00f1ero<\/em>. Los punkis hemos sido estigmatizados por nuestra forma de vestir, los fascistas y los&nbsp;<em>kapitalistas<\/em>&nbsp;nos han perseguido porque nuestra filosof\u00eda es libertaria; nuestros propios familiares y amigos no nos han entendido nunca; nuestra m\u00fasica, a los mortales como t\u00fa, os parece espeluznante; somos el hazmerre\u00edr de todo el mundo, incluso se r\u00eden de nosotros hasta los marginados de la sociedad \u2013\u2013me solt\u00f3 a la cara, mientras se agarraba el candado que le colgaba&nbsp;&nbsp;de la cadena del cuello.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013\u2013Es que no se puede ir contra todo el sistema establecido y, mucho menos, tan de cara como vais vosotros. \u2013\u2013dije, invit\u00e1ndole a sentarse a comer conmigo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013\u2013Mira, \u2013\u2013continu\u00e9\u2013\u2013 rebeldes como vosotros, hemos sido todos. Cada generaci\u00f3n tiene un movimiento respond\u00f3n y a vuestra edad lo m\u00e1s idealista es querer cambiar el mundo; el ir contra corriente ha sido la filosof\u00eda de todas las generaciones de j\u00f3venes de todo el mundo a lo largo de los siglos. Pero, al final, en muchos casos la persona cabal termina imponi\u00e9ndose a trav\u00e9s del pensamiento cl\u00e1sico y moderado y se pasa de nadar contra la corriente a dejarse llevar y aprovechar el oleaje. Es ley de vida.<\/p>\n\n\n\n<p>Metidos en la conversaci\u00f3n nos sentamos alrededor de la improvisada mesa y comenzamos a picotear. Gabriel, as\u00ed se llamaba el punki,&nbsp;a sus 25 a\u00f1os llevaba en su mochila de la vida muchas experiencias, unas m\u00e1s limpias que otras, pero todas ellas&nbsp;<em>de mucha ense\u00f1anza<\/em>, como \u00e9l mismo dijo en un momento de la conversaci\u00f3n. Su presencia en un pueblo rural como Lintzoain ten\u00eda una explicaci\u00f3n muy sencilla. El amor, esa fuerza de la naturaleza que todo trastoca, mueve y cambia de sitio, le hab\u00eda llevado hasta all\u00ed, siguiendo a una&nbsp;<em>kompa\u00f1era<\/em>&nbsp;que hab\u00eda conocido hac\u00eda unos meses en Sanfermines.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013\u2013Mira t\u00edo, \u2013\u2013me explic\u00f3 al poco tiempo de comenzar el almuerzo\u2013\u2013 no te puedes fiar &nbsp;de las promesas, porque&nbsp;te quedas&nbsp;<em>\u201ctirao cual colilla de truja\u201d.&nbsp;<\/em>Pero no importa porque&nbsp;<em>resurgir\u00e9<\/em>&nbsp;de mis cenizas libertarias y volver\u00e9 a fumarme la vida como si fuera humo.<\/p>\n\n\n\n<p>Y Gabriel enganch\u00f3 la botella de tinto navarro y le endilg\u00f3 un largo trago que dej\u00f3 el vidrio medio vac\u00edo. Menos mal, que hab\u00eda tenido la precauci\u00f3n de llenarme mi&nbsp;<em>katillu<\/em>&nbsp;antes de comenzar el&nbsp;<em>amaiketako<\/em>. Al paso que iba el almuerzo, mi mochila iba a perder bastante peso, aunque lo que de verdad comenzaba a preocuparme era pensar hasta d\u00f3nde iba a seguir con mi nuevo compa\u00f1ero peregrino, porque ya me ve\u00eda acompa\u00f1ado por lo menos hasta Pamplona.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013\u2013\u00bfPorqu\u00e9 has escogido la vida de punki? \u2013\u2013dije intentando llevar la conversaci\u00f3n por otros derroteros.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013\u2013<em>Egske<\/em>&nbsp;\u2013\u2013contest\u00f3 arrastrando la frase\u00ad\u00ad\u2013\u2013 yo soy ingeniero, bueno, no he terminado la carrera porque la colgu\u00e9 hace unos a\u00f1os para saborear la libertad. Cuando&nbsp;<em>okup\u00e1bamos<\/em>&nbsp;casas abandonadas yo&nbsp;era el encargado de robar la chispa de&nbsp;donde fuera. El tema el\u00e9ctrico se me ha dado bien siempre, desde ni\u00f1o; hasta en mi pueblo, Puertollano, mis padres me encargaban arreglar las cosas del bar que tenemos.<\/p>\n\n\n\n<p>Gabriel, seg\u00fan me explic\u00f3, era un chico normal, oriundo de ese pueblo manchego portal del Valle de la Alcudia, de familia de clase media y sin apuros econ\u00f3micos, pues sus padres tienen un bar, que les va muy bien a pesar de la crisis de las minas de carb\u00f3n de Puertollano. Buen estudiante en el bachillerato, decidi\u00f3 irse a Madrid, a la universidad, a estudiar ingenier\u00eda y volver a casa para colocarse en cualquiera de las centrales energ\u00e9ticas o en la floreciente industria que se desarrolla en Ciudad Real. Pero la capital absorbe y la rebeld\u00eda de la juventud se encauz\u00f3 hacia complicados derroteros.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013\u2013Mis padres son muy liberales y siempre me educaron para que tomase mis propias decisiones \u2013\u2013 explic\u00f3 Gabriel\u2013\u2013 pero Madrid me cambi\u00f3 la perspectiva de la vida.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Un chaval con 18 a\u00f1os, sin demasiados problemas de dinero, fuera de la influencia de sus padres, con valores a flor de piel, como libertad, amistad, fiesta, m\u00fasica y&nbsp;<em>kolegas<\/em>, termina por perderse en los vericuetos del camino, y abandonando el futuro que le han planificado sus progenitores.&nbsp;Para este momento de la conversaci\u00f3n, ya hab\u00edamos terminado con el almuerzo, recogida la improvisada mesa, y los dos camin\u00e1bamos cuesta arriba hacia el alto de Erro.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La opini\u00f3n que tenemos muchas personas de nuestra generaci\u00f3n sobre los punkis es bastante peyorativa, porque les vemos desastrosos, como un despojo de la vida, sin darnos cuenta que tambi\u00e9n pueden tener m\u00e1s valores de los que aparentan.<\/p>\n\n\n\n<p>Al llegar a la peque\u00f1a explanada del Paso de Roldan, muy cerca de la cruz donde falleci\u00f3 un peregrino japon\u00e9s, Grabiel se par\u00f3 y se sent\u00f3 en una piedra, diciendo:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013\u2013\u00bfQu\u00e9, colega? \u00bfNos fumamos un&nbsp;<em>peta<\/em>?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013\u2013No gracias, he dejado de fumar hace ya muchos a\u00f1os. Ya sabes aquello que dicen que el tabaco adelgaza y mata \u2013\u2013intent\u00e9 meterle un poco de miedo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013\u2013Ya, pero si no me he muerto hasta ahora, con lo que he pasado, no creo que mi cuerpo se moleste demasiado y aguantar\u00e1 algunos a\u00f1os m\u00e1s. \u2013\u2013contest\u00f3, sacando de uno de sus bolsillos una bolsita con tabaco, que parec\u00eda de pipa, pero era, posiblemente, una mezcla de todas las colillas del mundo, y un peque\u00f1o triangulito de color oscuro, que al alargar la mano para ofrec\u00e9rmelo ol\u00eda a mierda, mierda humana de la aut\u00e9ntica y verdadera.<\/p>\n\n\n\n<p>Me sent\u00e9 a su lado, no sin antes calibrar el sentido del viento para no ser un fumador pasivo de porros. Y fue en entonces cuando el ruido de dos motoristas se nos acerc\u00f3 por el camino y, al menos a mi, su vista me sec\u00f3 la garganta y me aceler\u00f3 el coraz\u00f3n hasta el punto de notar los latidos desde la boca del est\u00f3mago hasta la car\u00f3tida: Una pareja de la Guardia Civil ven\u00eda hacia nosotros en sus motos&nbsp;\u00abtodo-terreno\u00bb. Mir\u00e9 al cielo y supliqu\u00e9 mentalmente, por favor, Santiago, no me hagas esto, te prometo no beber m\u00e1s orujo hasta Pamplona.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013\u2013Buenos d\u00edas \u2013\u2013salud\u00f3 el que llevaba los galones de cabo, un hombret\u00f3n de cara morena y curtida por el sol navarro, mientras su compa\u00f1ero, m\u00e1s joven, nos miraba con atenci\u00f3n un par de metros m\u00e1s atr\u00e1s desde el lateral izquierdo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013\u2013Depende de c\u00f3mo se mire \u2013\u2013respondi\u00f3 Gabriel sin darme tiempo a nada\u2013\u2013 porque para mi son buenas tardes. Aqu\u00ed mi&nbsp;<em>kolega<\/em>, ya me ha invitado a comer y vamos camino de la siesta. Estaba bueno el chorizo, \u00bfeh?<\/p>\n\n\n\n<p>Y me lanz\u00f3 una mirada de complicidad, al mismo tiempo que echaba una calada al&nbsp;<em>peta<\/em>, mientras yo no sab\u00eda qu\u00e9 hacer. Decid\u00ed encogerme de hombros y mirar al cabo con ojos de cordero degollado.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013\u2013Bien, muy bien, gracias. Todo muy bien\u2026.. me he encontrado con este chico, que ha ido a visitar a su novia en Lintzoain, y vamos camino de Zubiri al albergue de peregrinos. Ya sabe, el Camino de Santiago, la confraternidad y todas esas cosas\u2026\u2013\u2013asegur\u00e9, poniendo mi careto mas angelical.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013\u2013Bueno, bueno, \u2013\u2013interrumpi\u00f3 Gabriel\u2013\u2013 que tampoco hay que dar tantas explicaciones.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013\u2013Est\u00e1 bien \u2013\u2013finaliz\u00f3 el cabo\u2013\u2013 si tiene alg\u00fan problema ya sabe d\u00f3nde llamar. Que tengan Buen Camino.<\/p>\n\n\n\n<p>Tragu\u00e9 saliva varias veces mientras ve\u00eda a los dos polic\u00edas alejarse por el sendero, camino de Zubiri. Mir\u00e9 a Gabriel, que continuaba, impert\u00e9rrito, fum\u00e1ndose el canuto, que estaba ya quemando sus u\u00f1as.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013\u2013Eres la hostia, cabr\u00f3n \u2013\u2013le dije muy enfadado\u2013\u2013 \u00bfC\u00f3mo se te ocurre tratar as\u00ed a la Guardia Civil? Todav\u00eda no entiendo como no nos han enchiquerado.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013\u2013\u00bfPorqu\u00e9? \u00bfpor el&nbsp;<em>peta<\/em>? Pero si ellos tambi\u00e9n fuman. Mira t\u00edo, en m\u00e1s de una&nbsp;&nbsp;movida de&nbsp;<em>okupas<\/em>, cuando estaba encadenado por ejemplo a un water, he terminado quemando porros con la&nbsp;<em>bofia<\/em>, mientras esper\u00e1bamos a que vinieran a descerrajarme.<\/p>\n\n\n\n<p>Gabriel hab\u00eda estado en muchas movidas y manifestaciones de todo tipo, de pol\u00edtica, de&nbsp;<em>okupas<\/em>, como la de la f\u00e1brica de la Hamsa de Barcelona, la de Lavapi\u00e9s de Madrid y hasta en la de Barakaldo. No se hab\u00eda perdido una sola de las sonadas.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013\u2013<em>Egske<\/em>&nbsp;\u2013\u2013volvi\u00f3 a arrastrar las palabras\u2013\u2013 me meto en todas las movidas sin quererlo, pero ya estoy cansado. Lo de la&nbsp;<em>kolega<\/em>&nbsp;me ha llegado al alma, muy dentro.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013\u2013Hombre, \u2013\u2013asegur\u00e9 con seriedad\u2013\u2013 creo que ya has corrido mundo suficientemente. Seguro que tus padres est\u00e1n deseando recuperar al hijo que enviaron a Madrid. \u00bfSaben por d\u00f3nde andas?<\/p>\n\n\n\n<p>Gabriel se qued\u00f3 mudo y me dej\u00f3 todo el peso de la conversaci\u00f3n. No volvi\u00f3 a decir nada hasta que llegamos al Puente de la Rabia, a la entrada de Zubiri. Al contarle la historia de que los animales sanaban de la rabia al dar una vuelta al pilar del puente, se qued\u00f3 parado y, tras unos segundos de vacilaci\u00f3n, se desliz\u00f3 hasta la base y se puso a rodear la columna del puente, mientras yo me re\u00eda por tama\u00f1a ocurrencia.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013\u2013Usted, haga el favor de subir aqu\u00ed r\u00e1pidamente. \u2013\u2013reconoc\u00ed un vozarr\u00f3n de Guardia Civil, a mi espalda.<\/p>\n\n\n\n<p>En la entrada de Zubiri, los dos n\u00fameros de la Guardia Civil nos esperaban a cada lado del puente, con cara de pocos amigos. Mentalmente, volv\u00ed a prometer no beber mas orujo, esta vez hasta Logro\u00f1o, mientras me ve\u00eda en el cuartelillo dando explicaciones sobre mi compa\u00f1ero peregrino, al que encontraban un par de kilos de hach\u00eds, le met\u00edan en el trullo y tiraban la llave al r\u00edo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013\u2013Es un buen chico \u2013\u2013me dirig\u00ed al cabo\u2013\u2013 s\u00f3lo est\u00e1 un poco desorientado en la vida, seguro que se encauza en poco tiempo, no sean malos, tengan un poco de paciencia con \u00e9l. \u00bfHan o\u00eddo hablar del arc\u00e1ngel San Gabriel? \u00bfno? pues su nombre significa&nbsp;\u00abH\u00e9roe de Dios\u00bb&nbsp;as\u00ed es el chaval, porque se llama Gabriel y eso, seguro que tiene algo que ver en su vida\u2026..<\/p>\n\n\n\n<p>No se lo que pude hablar ni decir, pero todo el mitin que lanc\u00e9 al cabo sobre Gabriel era bueno; ensalzando y exagerando al&nbsp;<em>baldragas<\/em>&nbsp;que sub\u00eda del r\u00edo y se sentaba en uno de los muros con los pies colgando, dejando que el agua gotease por los agujeros de sus botas.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013\u2013Documentaci\u00f3n, ens\u00e9\u00f1eme su documentaci\u00f3n \u2013\u2013dijo el cabo\u2013\u2013 y d\u00e9jese de hacer de abogado de causas perdidas.<\/p>\n\n\n\n<p>Le entregu\u00e9 mi DNI, que me devolvi\u00f3 casi sin mirarlo, y avanz\u00f3 hacia Gabriel, que sacaba de una cremallera de la chamarra una cartulina descolorida y algo parecida a lo que en su tiempo hab\u00eda sido un Documento Nacional de Identidad. El cabo lo recogi\u00f3 y se fue a su moto a transmitir los datos del presunto delincuente por la radio, mientras el guardia civil m\u00e1s joven se colocaba frente a nosotros con la mano derecha ligeramente apoyada en el cintur\u00f3n, muy cerca de su arma reglamentaria.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013\u2013Estos picoletos\u2026.\u2013\u2013susurr\u00f3 Gabriel, mientras yo le fulminaba con la mirada.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013\u2013Papa, Orense, Roma\u2026\u2013\u2013deletreaba el cabo el apellido de mi&nbsp;<em>kompa\u00f1ero<\/em>&nbsp;peregrino\u2013\u2013 S\u00ed, has o\u00eddo bien,&nbsp;<em>Grabiel,<\/em>&nbsp;\u2026\u2026jajajajaja\u2026.<\/p>\n\n\n\n<p>El minuto de espera hasta la respuesta se hizo eterno. Parec\u00eda que el ordenador del cuartelillo de la Guardia Civil, en esos momentos, estaba conectado con la central de datos por fibra \u00f3ptica&nbsp;<em>a pedales<\/em>. Finalmente, lleg\u00f3 la respuesta,&nbsp;\u00abtodo limpio\u00bb&nbsp;y respir\u00e9 tranquilo.<\/p>\n\n\n\n<p>El cabo se me acerc\u00f3 y me cogi\u00f3 por el hombro, llev\u00e1ndome unos metros adelante hasta la entrada de la plazoleta.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013\u2013Comprenda que nuestro trabajo es velar por la seguridad de ustedes, los peregrinos, que no les ocurra nada, que todo les vaya bonito y que lleguen a Santiago con bien. Y, en este caso, su compa\u00f1\u00eda nos ha mosquedado. \u00bfSe hace cargo?<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1C\u00f3mo no! lo comprend\u00eda todo, pero no lo compart\u00eda. Los&nbsp;<em>civiles<\/em>, como les llaman los gitanos, hac\u00edan su trabajo y me tuve que callar por si acaso. Mientras, el cabo se dirigi\u00f3 hacia Gabriel con el DNI en la mano para devolv\u00e9rselo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013\u2013Toma, arc\u00e1ngel \u2013\u2013le solt\u00f3\u2013\u2013 p\u00f3rtate bien con este peregrino que si no lo haces, tendr\u00e1s que v\u00e9rtelas conmigo. Y entr\u00e9game ese paquete de&nbsp;<em>tabaco de pipa&nbsp;<\/em>que llevas en el bolsillo. No vaya a ser que te siente mal, te ahogues y tengamos que llevarte a urgencias para hacerte una lobotom\u00eda. Ya sabes que el tabaco mata.<\/p>\n\n\n\n<p>Gabriel, que no sab\u00eda callarse cuando era menester, sac\u00f3 el paquetito del bolsillo y se lo entreg\u00f3 al cabo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013\u2013Tenga, mi sargento \u2013\u2013alarg\u00f3 la mano\u2013\u2013 que le aproveche. Aunque yo el cerebro lo tengo muy bien y no necesito que me toquen ni la cabeza ni la garganta.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013\u2013Cabo, hijo, cabo por el momento \u2013\u2013mientras abr\u00eda el recipiente y lo dejaba caer al r\u00edo Arga cual&nbsp;<em>lluvia dorada,<\/em>&nbsp;pues el picadillo de tabaco jugueteaba en el agua con los rayos de sol.<\/p>\n\n\n\n<p>La china de hach\u00eds son\u00f3, con un&nbsp;<em>chof<\/em>, de pronto, al entrar en el agua.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013\u2013Vaya, chaval, se te hab\u00eda metido una piedra en el paquete. \u00a1Menos mal! Porque estas porquer\u00edas nunca se sabe qu\u00e9 contaminaci\u00f3n te pueden pegar \u2013\u2013termin\u00f3 el guardia, y\u00e9ndose hacia la moto y march\u00e1ndose a la vez que levantaba la mano con un \u00faltimo saludo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013\u2013Los&nbsp;<em>picoletos<\/em>&nbsp;\u2013\u2013barrunt\u00f3 Gabriel\u2013\u2013 siempre vigilantes.<\/p>\n\n\n\n<p>Y se echo la mano al bolsillo, sacando un&nbsp;<em>peta<\/em>&nbsp;ya liado, que se llev\u00f3 a los labios para encenderlo.<\/p>\n\n\n\n<p>No me llev\u00e9 ninguna sorpresa, creo que hasta lo esperaba, y tambi\u00e9n le di una caladita para relajarme, para saber a qu\u00e9 sab\u00eda \u00a1a mierda! Porque mi nariz recogi\u00f3 el olor y no pude saborear nada de nada.<\/p>\n\n\n\n<p>Suavemente, nos acercamos al albergue de peregrinos de Zubiri y trincamos un par de literas. La reconfortante siesta volvi\u00f3 a colocar las cosas en su lugar y al atardecer caminamos hasta el bar Gau Txori para cenar. Gabriel estaba serio, pensativo, ensimismado, como ausente.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013\u2013\u00bfQu\u00e9 te ocurre? \u00bfTe encuentras bien? \u2013\u2013pregunt\u00e9.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013\u2013Nada, nada. No hago mas que acordarme de lo del puente.&nbsp;<em>Egske,<\/em>&nbsp;\u2013\u2013arrastr\u00f3 las palabras\u2013\u2013 me ha&nbsp;<em>dejao&nbsp;<\/em>algo extra\u00f1o aqu\u00ed dentro.<\/p>\n\n\n\n<p>Y, con la mano derecha plagada de chapitas anilladas en los dedos, se se\u00f1al\u00f3 el pecho en la zona del coraz\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>No quise profundizar demasiado en sus pensamientos porque consider\u00e9 que era mejor dejar a Gabriel que reflexionase y apaciguase su cabeza. Tal vez, el desenga\u00f1o amoroso, el pisar el Camino de las Estrellas a Santiago, la magia del bosque navarro, los&nbsp;<em>civiles<\/em>&nbsp;y, \u00bfporqu\u00e9 no? la breve pero intensa compa\u00f1\u00eda de un peregrino hab\u00edan precipitado su mente hasta un estadio desconocido para su filosof\u00eda libertaria.<\/p>\n\n\n\n<p>Por mi parte, cumpl\u00ed mi promesa realizada en el Puente de la Rabia y no me tom\u00e9 el consabido chupito de orujo al final de la cena, aunque mi vista llegara a vaciar mentalmente el que se estaba tomando Gabriel. As\u00ed que volvimos antes de las diez de la noche al albergue y nos fuimos a dormir.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013\u2013\u00a1Eh!, jefe, me dejar\u00edas unas monedas,&nbsp;<em>egske&nbsp;<\/em>tengo que llamar a mi madre \u2013\u2013me despert\u00e9 con la cara de Gabriel enfrente de la m\u00eda, susurr\u00e1ndome la petici\u00f3n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013\u2013 \u00bfA las cuatro de la madrugada? Tu madre se asustar\u00e1, \u00bfqu\u00e9 quieres? \u00bfmatarla de un infarto?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013\u2013<em>Tranki, kolega<\/em>, que mi vieja es muy dura \u2013\u2013sonr\u00edo Gabriel.<\/p>\n\n\n\n<p>Le alargu\u00e9 varias monedas y vi c\u00f3mo sal\u00eda al jard\u00edn del albergue en medio de la noche. Por la ventana, la luna me gui\u00f1aba un ojo en medio de dos nubes, que corr\u00edan hacia el Este. Suspir\u00e9 profundamente y, afortunadamente, me dorm\u00ed en unos segundos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Al d\u00eda siguiente,&nbsp;me desperec\u00e9, acord\u00e1ndome de mi&nbsp;<em>kolega<\/em>, Gabriel \u00bfd\u00f3nde est\u00e1?, me dije buscando su figura en la cama de al lado. Las dos mantas que hab\u00eda usado estaban apelotonadas en los pies, indicando una s\u00fabita huida. Me sent\u00e9 en la litera y pregunt\u00e9 a los peregrinos de al lado, pero nadie me dio su paradero, ninguno le hab\u00eda visto por la ma\u00f1ana. Me tem\u00ed lo peor, pero no me faltaba nada; s\u00f3lo su presencia.&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;&nbsp;Poco a poco, son\u00e1mbulo, guard\u00e9 mis cosas en la mochila y me encamin\u00e9 hacia el bar cercano al albergue para desayunar, esperando que Gabriel apareciese en cualquier momento, y decid\u00ed anotar en mi Cuaderno de bit\u00e1cora los pormenores de la salida de la tercera etapa, mientras me zampaba un par de huevos fritos con chorizo para comenzar el d\u00eda.&nbsp;<br>&nbsp;&nbsp; &nbsp;&nbsp; &nbsp; &nbsp;All\u00ed, en la p\u00e1gina donde ten\u00eda anotados los detalles para la tercera etapa, encontr\u00e9 a&nbsp;<em>mi punki<\/em>, al Arc\u00e1ngel San Gabriel escribiendo un mensaje:<br><em>&nbsp;&nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;Querido kolega:<br><\/em><em>&nbsp;&nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;No se qu\u00e9 me ha pasado, pero soy otra persona. Me vuelvo a casa.<br><\/em><em>&nbsp;&nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;Y te juro que no estoy fumao.<br><\/em><em>&nbsp;&nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;Mi vieja me ha suplicado que vuelva, que me necesita. Y yo, de pronto, me he dado cuenta que tambi\u00e9n quiero estar con ella. F\u00edjate, que hasta echo en falta ver a mi padre, con todo lo burro que es y con las hostias que, seguro, me dar\u00e1. Pero no me importa, me vuelvo a Puertollano.<br><\/em><em>&nbsp;&nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;Gracias por todo y, cuando llegues a Santiago, p\u00eddele que me vaya bonito en la vida. Si te acuerdas y sabes, reza algo por mi.<br><\/em><em>&nbsp;&nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;<\/em><em>Gabriel&nbsp;<br><\/em><em>P\/D: Lo de la rabia, funciona<br><\/em><br>&nbsp;&nbsp;Hab\u00eda aceptado el primer encargo para Santiago de Compostela, pedir al ap\u00f3stol por Gabriel,&nbsp;<em>el punki<\/em>. As\u00ed que, de nuevo, me son\u00e9 los mocos, ajust\u00e9 los correajes de mi mochila, me abrigu\u00e9 un poco y agarr\u00e9 mi bast\u00f3n con fuerza como si fuera el \u00fanico nexo de apoyo y uni\u00f3n con el mundo. Un nuevo d\u00eda de Camino estaba por comenzar.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuentan que&nbsp;en el pueblo de Zubiri,&nbsp;en el&nbsp;Camino Franc\u00e9s, los peregrinos y peregrinas cruzan un puente para entrar en esta localidad navarra, que es conocido como El Puente de la Rabia, porque, seg\u00fan dicen, los furiosos animales sanan de sus malas intenciones si se les da una vuelta alrededor del pilar del viaducto. 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