{"id":251,"date":"2022-06-12T17:55:47","date_gmt":"2022-06-12T17:55:47","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.deia.eus\/cuentos-peregrinos\/?p=251"},"modified":"2022-06-12T17:55:47","modified_gmt":"2022-06-12T17:55:47","slug":"la-estrella-del-sur-que-marco-el-camino-de-un-caballero-templario-en-avila","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/cuentos-peregrinos\/2022\/06\/12\/la-estrella-del-sur-que-marco-el-camino-de-un-caballero-templario-en-avila\/","title":{"rendered":"La Estrella del Sur que marc\u00f3 el camino de un Caballero Templario en \u00c1vila"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/cuentos-peregrinos\/files\/2022\/06\/Avila-2.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-250\" width=\"508\" height=\"286\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/cuentos-peregrinos\/files\/2022\/06\/Avila-2.jpg 992w, https:\/\/blogs.deia.eus\/cuentos-peregrinos\/files\/2022\/06\/Avila-2-300x169.jpg 300w, https:\/\/blogs.deia.eus\/cuentos-peregrinos\/files\/2022\/06\/Avila-2-768x432.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 508px) 100vw, 508px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p><strong>Cuentan que<\/strong>\u00a0en la Edad Media \u00c1vila era una ciudad de comunidades diversas, mezcla de cristianos, jud\u00edos y musulmanes, acostumbrados a convivir de forma respetuosa y pac\u00edfica. Esta es una historia que escuch\u00e9 hace ya varios a\u00f1os, cuando pas\u00e9 por \u00c1vila, en el Camino del Levante, en la etapa que comienza en Cebreros y finaliza en capital abulense. Es un relato, que tiene a dos ni\u00f1os de diferentes colectividades religiosas como protagonistas &#8212;jud\u00eda y musulmana&#8212; que se divert\u00edan y jugaban juntos en una ciudad medieval por la que transitaban mercanc\u00edas y muchos nobles e hidalgos caballeros de muchos lugares.\u00a0As\u00ed me la contaron:<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\" \/>\n\n\n\n<p>\u00a0Mati era un chico de 10 a\u00f1os muy listo, so\u00f1ador, y de gran imaginaci\u00f3n pero, sobre todo, valiente. Viv\u00eda en el barrio de la juder\u00eda de \u00c1vila, muy cerca del Mercado Chico, donde sus padres pose\u00edan un peque\u00f1o comercio de zapater\u00eda, que proporcionada a la familia una sencilla y apacible vida sin sobresaltos.\u00a0As\u00ed, Mati jugaba y corr\u00eda por las calles cercanas a la Muralla y al r\u00edo Adaja con una amiga musulmana llamada Thuraya, cuyo nombre fascinaba al jovenc\u00edsimo hebreo pues en \u00e1rabe significaba\u00a0\u00abestrella\u00bb.\u00a0Cada noche, Mati, desde su jerg\u00f3n de hierba, admiraba las estrellas del claro y limpio cielo raso de Castilla esperando el momento en que su madre, como siempre, se acercase a darle el beso de buenas noches. Esta vez result\u00f3 m\u00e1s emotivo porque, Rael, desliz\u00f3 en las manos de Mati unas peque\u00f1as esparte\u00f1as susurrando al o\u00eddo de su hijo\u00a0\u00ab<em>para que tu estrella no corra descalza<\/em>\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a0<br>A Mati agrad\u00f3 mucho aquel regalo para su amiga Thuraya, pero ensimismado con su\u00a0<em>sue\u00f1o de\u00a0<\/em>\u00abestrellas\u00bb\u00a0le dio pie a preguntar:\u00a0<em>\u00a0\u00a0 <\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u00a0&#8212;Madre, \u00bfcu\u00e1l de todas las\u00a0estrellas\u00a0que vemos en el cielo es la m\u00eda?\u00a0<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u00a0&#8212;Busca la m\u00e1s brillante, que ser\u00e1 la m\u00e1s libre, pues ya sabes que tu nombre quiere decir\u00a0<\/em>\u00ab<em>aire de libertad<\/em>\u00bb<em>\u00a0porque seg\u00fan Mordejai, &#8212;-<\/em>\u00ab<em>la Mano de Dios<\/em>\u00bb&#8212;- es la<\/p>\n\n\n\n<p><em>que nos gu\u00eda hacia libertad. Y ahora, du\u00e9rmete que ma\u00f1ana tenemos mercado.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><br>Y, as\u00ed, los ojos de Mati se fueron cerrando poco a poco mientras buscaba entre la b\u00f3veda celeste su resplandeciente estrella.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p><br>La ma\u00f1ana lleg\u00f3 veloz como otra cualquiera para vivir un nuevo d\u00eda en la plaza del Mercado Chico,\u00a0ayudando a sus padres en la preparaci\u00f3n de la exposici\u00f3n de las abarcas, esparte\u00f1as, borcegu\u00edes y diversos calzados de cuero. Luego, corri\u00f3 a buscar el puesto de alfarer\u00eda de los padres de\u00a0Thuraya, quien al verle llegar le sonri\u00f3 desde la inmensa profundidad de sus ojos verdes. Este era el momento preferido por la pareja de amigos, que corrieron hacia la puerta del r\u00edo Adaja para jugar en sus orillas, mientras escuchaban a Maisha, la madre de Thuraya, gritarles: \u00ab<em>ir con cuidado\u00bb.\u00a0<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><br>Thuraya y Mati se sentaron en el borde del puente romano sobre el regato, al mismo tiempo que el joven mostraba las esparte\u00f1as a su amiga, mientras le sosten\u00eda los pies descalzos para colocarle el calzado. Pero, de pronto, una r\u00e1faga de viento arrastr\u00f3 una de las zapatillas a las aguas del Adaja. Mati alarg\u00f3 su mano para alcanzar la peque\u00f1a alpargata de cuero, al mismo tiempo que perd\u00eda el equilibrio y ca\u00eda al vac\u00edo. En pocos segundos su cuerpo se hundi\u00f3 en las aguas de la presa que recog\u00eda las aguas para servicio de la tener\u00eda existente poco m\u00e1s abajo del arroyo.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p><br>El cuerpo de Mati su sumergi\u00f3 de espaldas, lentamente, mientras su mirada, iluminada por el resplandeciente sol de Castilla, volaba hacia el cielo. Fue justo entonces cuando contempl\u00f3 en el agua las tintineantes estrellas m\u00e1s relucientes y brillantes, que jam\u00e1s hab\u00eda observado, mientras la corriente del Adaja le atrapaba y engull\u00eda. Aquellas eran, precisamente, sus preciados luceros, no una \u00fanica sino varias, demasiadas, todas para \u00e9l s\u00f3lo. Y, al mismo tiempo, alargaba las palmas de sus manos tratando de alcanzar las que cre\u00eda m\u00e1s centelleantes, las cuales se deshac\u00edan antes de conseguir sujetarlas.\u00a0<br><\/p>\n\n\n\n<p>Era imposible lograr salir del r\u00edo pues Mati se hund\u00eda, poco a poco, m\u00e1s y m\u00e1s, envuelto por un sinf\u00edn de estrellas, que no lograba atrapar. Pero, de pronto, una fuerza superior le sujet\u00f3 de la mano y en un suspiro volvi\u00f3 al c\u00e1lido sol del oto\u00f1o abulense.\u00a0Un caballero vestido de blanco, con una gran cruz roja en el pecho y una larga espada en la cintura, ten\u00eda a Mati sujeto por los brazos. El caballero cruzado subi\u00f3 al atemorizado ni\u00f1o sobre su caballo mientras le tranquilizaba con suaves palabras, al mismo tiempo que tomaba las riendas de su corcel y caminaba hacia la puerta de la muralla de \u00c1vila, mientras un peregrino aseguraba el nombre del caballero Templario.\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0<\/p>\n\n\n\n<p><em>&#8211;Es Gualdin Pais, el caballero Templario amigo del rey Alfonso de Portugal, que regresa a\u00a0su pa\u00eds, despu\u00e9s de haber luchado en las Cruzadas de Tierra Santa.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Aquellas palabras ten\u00edan muy poca importancia para Mati pues a lomos de aquel caballo, vestido de ropajes blancos con cruces rojas, se sent\u00eda como la estrella m\u00e1s brillante del firmamento, sobre todo, porque Thuraya, su amiga, caminaba junto al caballero Templario y miraba a su admirado y leal compa\u00f1ero, desde sus intensos y centelleantes ojos verdes.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p> \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;<\/p>\n\n\n\n<p>A\u00f1os despu\u00e9s, en ese mismo puente, un caballero templario descendi\u00f3 de su caballo y se detuvo a contemplar el r\u00edo Adaja, que sobre sus aguas volv\u00eda, una vez m\u00e1s, a ofrecer unos tintineantes reflejos del veraniego sol en forma de infinitas estrellas. Una sonrisa mezcla de alegr\u00eda y tristeza se dibuj\u00f3 en el rostro del caballero, que desvi\u00f3 su miraba hacia la Puerta de San Segundo para continuar su camino por la r\u00faa de los Zapateros hasta una de las casas del barrio de la Juder\u00eda de Avila.\u00a0Rael, su madre, le recibi\u00f3 con los brazos abiertos y le colm\u00f3 de besos. Su amado Mati, aunque de paso, volv\u00eda a casa convertido en caballero cristiano tras demasiados a\u00f1os sin regresar con\u00a0\u00a0sus padres.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p><br>El caballero Templario hab\u00eda tenido que tomar muchas decisiones, pasadas demasiadas aventuras por los caminos e innumerables cambios durante su\u00a0joven vida. Mati ya no era aquel ni\u00f1o jud\u00edo so\u00f1ador, pues en veinte a\u00f1os hab\u00eda sido testigo de excesivas alegr\u00edas y tristezas que le obligaron a cambiar de mentalidad religiosa, aunque, eso s\u00ed, siempre pensando en la defensa y ayuda del d\u00e9bil, del peregrino caminante a Santiago, Roma o Jerusal\u00e9n dentro de la Orden de Los\u00a0Templarios.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p><br>Por la noche, despu\u00e9s de la cena con sus padres en la que relat\u00f3 mil y una aventuras, Mati se acost\u00f3, sobre su jerg\u00f3n, y volvi\u00f3 a contemplar las estrellas por la peque\u00f1a ventana de su habitaci\u00f3n. Y busc\u00f3 su estrella, la Estrella del Sur, que siempre hab\u00eda marcado su camino, cuidado y acompa\u00f1ado durante todos aquellos a\u00f1os. Thuraya ya no habitaba en Avila, pues sus padres se hab\u00edan visto obligados a marchar hacia el sur en busca de una vida m\u00e1s placentera.\u00a0 Mati meti\u00f3 la mano en la faltriquera de su h\u00e1bito templario, junto a su coraz\u00f3n, y sac\u00f3 una peque\u00f1a esparte\u00f1a de cuero que apret\u00f3, una vez m\u00e1s, entre sus manos. La Estrella del Sur volv\u00eda a brillar en su camino.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuentan que\u00a0en la Edad Media \u00c1vila era una ciudad de comunidades diversas, mezcla de cristianos, jud\u00edos y musulmanes, acostumbrados a convivir de forma respetuosa y pac\u00edfica. Esta es una historia que escuch\u00e9 hace ya varios a\u00f1os, cuando pas\u00e9 por \u00c1vila, en el Camino del Levante, en la etapa que comienza en Cebreros y finaliza en &hellip; <a href=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/cuentos-peregrinos\/2022\/06\/12\/la-estrella-del-sur-que-marco-el-camino-de-un-caballero-templario-en-avila\/\" class=\"more-link\">Sigue leyendo <span class=\"screen-reader-text\">La Estrella del Sur que marc\u00f3 el camino de un Caballero Templario en \u00c1vila<\/span><\/a><!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":121,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1544],"tags":[167499,146660,47557,167500,166143,166235,166135,167497,167498],"class_list":["post-251","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sin-categoria","tag-adaja","tag-avila","tag-camino-de-santiago","tag-camino-del-levante","tag-camino-santiago","tag-chemin-saint-jacques","tag-cuentos-peregrinos","tag-gualdin-pais","tag-orden-de-los-templarios"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/cuentos-peregrinos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/251","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/cuentos-peregrinos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/cuentos-peregrinos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/cuentos-peregrinos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/121"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/cuentos-peregrinos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=251"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/cuentos-peregrinos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/251\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":252,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/cuentos-peregrinos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/251\/revisions\/252"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/cuentos-peregrinos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=251"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/cuentos-peregrinos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=251"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/cuentos-peregrinos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=251"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}