{"id":38,"date":"2021-09-17T17:10:25","date_gmt":"2021-09-17T17:10:25","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.deia.eus\/cuentos-peregrinos\/?p=38"},"modified":"2021-09-22T18:42:20","modified_gmt":"2021-09-22T18:42:20","slug":"peregrinos-de-la-vida","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/cuentos-peregrinos\/2021\/09\/17\/peregrinos-de-la-vida\/","title":{"rendered":"Peregrinos de la vida"},"content":{"rendered":"\n<p>Un encuentro para no olvidar en el Camino de Arles (Francia), en la Via Tolosana<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"574\" height=\"622\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/cuentos-peregrinos\/files\/2021\/09\/Peregrino-Arles.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-46\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/cuentos-peregrinos\/files\/2021\/09\/Peregrino-Arles.jpg 574w, https:\/\/blogs.deia.eus\/cuentos-peregrinos\/files\/2021\/09\/Peregrino-Arles-277x300.jpg 277w\" sizes=\"auto, (max-width: 574px) 100vw, 574px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p><strong>Cuentan que<\/strong>&nbsp;suele ser habitual encontrar&nbsp;peregrinos&nbsp;en los diversos Caminos de Santiago que andan de un lugar a otro, por la V\u00eda de la Plata, el Camino del norte o de la costa, el Franc\u00e9s, Aragon\u00e9s o cualquiera de los diferentes itinerarios jacobeos que atraviesan Europa. Son ins\u00f3litos viajeros hacia Santiago, Jerusal\u00e9n, Roma u otros lugares de devociones ancestrales que deambulan en busca, generalmente, de una vida o una mejor suerte. En m\u00e1s&nbsp;de una ocasi\u00f3n he encontrado algunos \u00abPeregrinos de la vida\u00bb vagando en direcci\u00f3n a la supervivencia de su peculiar realidad, porque, habitualmente, resulta m\u00e1s f\u00e1cil y seguro transitar por rutas se\u00f1aladas con flechas amarillas, que siempre te llevan a lugares ilustres.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\" \/>\n\n\n\n<p>Recuerdo, especialmente, uno de estos \u00abPeregrinos de la vida\u00bb, que encontr\u00e9 en la V\u00eda Tolosana en 2011. Era la primera etapa del Camino de Arl\u00e9s, en Francia, que transcurre a lo largo de la orilla izquierda del canal del Gard, en direcci\u00f3n a Saint-Gilles, final de la primera jornada. Al rato, de frente, a lo lejos, vimos una silueta que ven\u00eda a nuestro encuentro, la cual, al llegar a nuestra altura, nos salud\u00f3, con un breve&nbsp;<em>bon jour<\/em>. Nosotros respondimos al saludo y seguimos nuestra marcha, pero los s\u00edmbolos peregrinos de su gorra me llamaron la atenci\u00f3n. No pude evitar girarme y comprobar si llevaba en su mochila atributos santiaguistas &nbsp; <\/p>\n\n\n\n<p>\u2013-\u00a1Vaya por Dios! \u2013 extra\u00f1ado, pude reconocer, cubriendo la mochila, la rojiblanca bandera del Athletic Club de Bilbao con su reglamentario escudo. No consegu\u00ed esquivar mi asombr\u00f3 y grit\u00e9:&nbsp; <\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1A\u00fapa Athletic! Mi voz hizo volverse al peregrino, que ten\u00eda una cara entre sorprendido y receloso. <\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfEres de Bilbao? \u2013 le interrogu\u00e9. \u2014..\u2026 <\/p>\n\n\n\n<p>\u2014No, soy murciano, de Cartagena.<\/p>\n\n\n\n<p> \u2014\u00bfC\u00f3mo es que llevas la bandera del Athetic?<\/p>\n\n\n\n<p> \u2014Es una larga historia. Me la regalaron en una carnicer\u00eda de Estella, en Navarra, &nbsp;la hermana del jugador del Athletic Javi Mart\u00ednez.&nbsp; <\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfY a donde vas? porque el sentido de tu marcha no es hacia Santiago. <\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Voy a Jerusalen\u2026. <\/p>\n\n\n\n<p>No recuerdo cu\u00e1l era su nombre. Lo cierto es que encontrar un peregrino con una bandera del Athletic, en medio de la campi\u00f1a del parque de La Camargue, era todo un descubrimiento. El momento de las intimidades personales hab\u00eda llegado. Era \u00abPeregrino de la vida\u00bb y atesoraba una historia de vida enrevesada; soltero, hombre de mil oficios y obrero de la construcci\u00f3n en Murcia, en los \u00faltimos a\u00f1os la crisis econ\u00f3mica le hab\u00eda dejado en la indigencia. Su b\u00fasqueda de trabajo le condujo hasta la ciudad fronteriza de Ir\u00fan por la que hab\u00eda deambulado durante un tiempo hasta caer en la depresi\u00f3n. &nbsp; <\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/cuentos-peregrinos\/files\/2021\/09\/Arles1-e1632335931341.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-39\" width=\"201\" height=\"192\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/cuentos-peregrinos\/files\/2021\/09\/Arles1-e1632335931341.jpg 537w, https:\/\/blogs.deia.eus\/cuentos-peregrinos\/files\/2021\/09\/Arles1-e1632335931341-300x286.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 201px) 100vw, 201px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>\u2014Ya no pod\u00eda m\u00e1s \u2014cont\u00f3\u2014 &nbsp;y, sin saber qu\u00e9 hacer, por mi cabeza pasaron demasiados malos pensamientos. Una tarde encontr\u00e9 un r\u00f3tulo que indicaba albergue de peregrinos. Sub\u00ed hasta &nbsp;el primer piso y entr\u00e9. Me recibi\u00f3 un hombre mayor de barba blanca y, con toda amabilidad, me explic\u00f3 d\u00f3nde me encontraba y qu\u00e9 era el Camino de Santiago. Me invit\u00f3 a cenar y hablamos hasta bien entrada la noche. Entonces yo no era un hombre creyente, pero aquel hospitalero me anim\u00f3 a descubrir mi camino\u2026 Al d\u00eda siguiente, despu\u00e9s de tomar el desayuno, cuando ya pensaba en abandonar el albergue, el hospitalero me ense\u00f1o un caj\u00f3n lleno de cosas, que me ofreci\u00f3; hab\u00eda un sinf\u00edn de b\u00e1rtulos que los peregrinos olvidaban o dejaban para quien pudiera necesitar.&nbsp; <\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed, aquel nuevo peregrino parti\u00f3 del albergue equipado en cuerpo y, sobre todo, alma para enfrentarse y buscar su camino en la vida. Desde Ir\u00fan fue a Santiago por el Camino del Norte y de la Costa, descendi\u00f3 por la V\u00eda de la Plata hasta Zamora y luego por el Camino de Levante hasta Alicante y Valencia regresando a Compostela por la V\u00eda de la Lana y el Camino Franc\u00e9s. Sin dinero, \u00aba salto de mata\u00bb, confiando en la voluntad de Dios, tanteando y encomendando su supervivencia al comportamiento de aquellos que encontraba en su camino. Lo cierto es que, seg\u00fan continuaba la conversaci\u00f3n, su confianza en la buena voluntad de la gente era conmovedora. <\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfPasar\u00e1s mucha hambre? \u2013-le dije advirtiendo su enjuta figura. \u2014A veces s\u00ed, pero Dios siempre me provee y me ayuda\u2026. <\/p>\n\n\n\n<p>No lo pod\u00eda imaginar, aquel ateo, que tiempo antes tuvo malos pensamientos, se hab\u00eda convertido en un creyente confiando su existencia \u00aba la buena de Dios\u00bb.&nbsp; <\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfY c\u00f3mo te alimentas? \u00bfTienes dinero? <\/p>\n\n\n\n<p>\u2014No mucho \u2013-asegur\u00f3 ense\u00f1ando una cartera llena de papeles pero sin atisbo de efectivo. <\/p>\n\n\n\n<p>De pronto, record\u00e9 que un par de d\u00edas antes, al cruzar una calle de Bilbao, camino de casa para preparar la mochila, encontr\u00e9 en el suelo un billete de 50 \u20acuros. El azar estaba claro, qu\u00e9 mejor destino para el billete que el bolsillo de aquel \u00abPeregrino de la vida\u00bb.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><br>Seguro que \u00e9l lo iba a gastar mucho mejor que yo. <\/p>\n\n\n\n<p>\u2014No, no quiero que me regales nada; en todo caso intercambiamos y te dar\u00e9 algo m\u00edo&nbsp; <\/p>\n\n\n\n<p>Y de una de sus mu\u00f1ecas extrajo una sencilla pulsera con im\u00e1genes de v\u00edrgenes y santos, que a\u00fan conservo. <\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Me la regalaron \u2014dijo\u2014 las monjas del albergue de Las Carbajalas en Le\u00f3n; me acompa\u00f1a desde hace tiempo y lo mismo que a mi me ha cuidado, espero que a vosotros tambi\u00e9n os proteja.&nbsp; <\/p>\n\n\n\n<p>El trueque realizado para nosotros era m\u00e1s que suficiente, pero no para este caminante de la vida. As\u00ed que, de un bolsillo de la mochila, extrajo dos conchas de peregrino que nos ofreci\u00f3 a mi esposa y a mi. <\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Para que las engancheis en la mochila \u2014nos anunci\u00f3\u2014. <\/p>\n\n\n\n<p>Nos dimos un abrazo dese\u00e1ndonos Buen Camino y cada &nbsp;cual &nbsp;continu\u00f3 su marcha. Este peregrino de la vida era diferente a otros que, vestidos de marr\u00f3n peregrino y sombrero de ala ancha, por ejemplo, pululan por los caminos de Santiago de otra manera. Quiz\u00e1s, por algunas desigualdades manifiestas, mi recuerdo de este \u00abPeregrino de la vida\u00bb es diferente al de otros que tambi\u00e9n he encontrado en el camino y que he olvidado.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un encuentro para no olvidar en el Camino de Arles (Francia), en la Via Tolosana Cuentan que&nbsp;suele ser habitual encontrar&nbsp;peregrinos&nbsp;en los diversos Caminos de Santiago que andan de un lugar a otro, por la V\u00eda de la Plata, el Camino del norte o de la costa, el Franc\u00e9s, Aragon\u00e9s o cualquiera de los diferentes itinerarios &hellip; <a href=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/cuentos-peregrinos\/2021\/09\/17\/peregrinos-de-la-vida\/\" class=\"more-link\">Sigue leyendo <span class=\"screen-reader-text\">Peregrinos de la vida<\/span><\/a><!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":121,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1544],"tags":[166151,166153,47557,166143,166141,166135,38962,166152],"class_list":["post-38","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sin-categoria","tag-arles","tag-camino-arles","tag-camino-de-santiago","tag-camino-santiago","tag-chemin-de-saint-jacques","tag-cuentos-peregrinos","tag-santiago-de-compostela","tag-via-tolosana"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/cuentos-peregrinos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/38","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/cuentos-peregrinos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/cuentos-peregrinos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/cuentos-peregrinos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/121"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/cuentos-peregrinos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=38"}],"version-history":[{"count":6,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/cuentos-peregrinos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/38\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":64,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/cuentos-peregrinos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/38\/revisions\/64"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/cuentos-peregrinos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=38"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/cuentos-peregrinos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=38"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/cuentos-peregrinos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=38"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}