{"id":528,"date":"2024-08-16T22:15:16","date_gmt":"2024-08-16T22:15:16","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.deia.eus\/cuentos-peregrinos\/?p=528"},"modified":"2024-08-16T22:15:18","modified_gmt":"2024-08-16T22:15:18","slug":"los-bufones-de-llanes-el-grito-desgarrado-del-cuelebre-enamorado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/cuentos-peregrinos\/2024\/08\/16\/los-bufones-de-llanes-el-grito-desgarrado-del-cuelebre-enamorado\/","title":{"rendered":"Los bufones de Llanes, el grito desgarrado del \u00abcu\u00e9lebre\u00bb enamorado"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"500\" height=\"428\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/cuentos-peregrinos\/files\/2024\/08\/Bufon-3.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-527\" style=\"width:399px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/cuentos-peregrinos\/files\/2024\/08\/Bufon-3.jpg 500w, https:\/\/blogs.deia.eus\/cuentos-peregrinos\/files\/2024\/08\/Bufon-3-300x257.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 500px) 100vw, 500px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Screenshot<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p><strong>Cuentan que<\/strong>\u00a0en el Camino del Norte, en las etapas asturianas entre Colombres a Llanes y la siguiente hasta Ribadesella, la senda costera atraviesa los bufones de Santiuste, Arenillas, Antilles y Pria, un fen\u00f3meno natural creado, en este caso concreto, por el mar Cant\u00e1brico en las aberturas de los acantilados de roca caliza, cuando la energ\u00eda de las mareas vivas atraviesa,\u00a0desde la base del buf\u00f3n\u00a0mediante un chorro de agua, que asciende\u00a0a trav\u00e9s de la chimenea, liberando un bramido desmesurado. La leyenda identifica el tremendo sonido como el grito desgarrado de un demonio convertido en serpiente alada (muy parecida a un drag\u00f3n); es el llamado\u00a0<br>\u00abcu\u00e9lebre\u00bb, enamorado de una joven asturiana, a la que no pudo desposar al ser derrotado por el ap\u00f3stol Santiago\u00a0y, luego, arrojado al mar, desde donde resurge a trav\u00e9s de los bufones\u00a0gimiendo y lamentando su desdicha.<\/p>\n\n\n\n<p>El mito del\u00a0\u00abcu\u00e9lebre\u00bb no es exclusivo de la mitolog\u00eda asturiana, sino que tambi\u00e9n pertenece a la mitolog\u00eda leonesa y c\u00e1ntabra, aunque con denominaciones parecidas como:\u00a0<em>culebre, culebro o sierpe<\/em>; siempre descrito con unos ojos \u00edgneos, cuerpo tapizado de escamas, grandes alas de murci\u00e9lago y larga cola. Las leyendas de los\u00a0\u00abcu\u00e9lebres\u00bb se pueden encontrar en abundantes pueblos de los territorios por todo el planeta Tierra, con caracter\u00edsticas distintas, seg\u00fan las creencias espec\u00edficas de cada comarca, si bien su ocupaci\u00f3n m\u00e1s extendida es la de guardi\u00e1n de tesoros con la salvedad de que los aldeanos del lugar tienen que gratificarle y\/o alimentarle mediante diferentes procedimientos.<\/p>\n\n\n\n<p>En el caso concreto de la leyenda de los bufones de Llanes,\u00a0cuentan que el\u00a0\u00abcu\u00e9lebre\u00bb exig\u00eda a los aldeanos la entrega de una doncella para devorarla, de forma que, en una ocasi\u00f3n una joven asturiana fue ofrecida a la bestia,\u00a0la cual al verla qued\u00f3 prendado de su belleza.\u00a0El animal\u00a0se transform\u00f3 en un atractivo mozo que intent\u00f3 seducir a la muchacha,\u00a0pero la chica, aterrorizada, se encomend\u00f3 al ap\u00f3stol Santiago, que se enfrent\u00f3 al\u00a0\u00abcu\u00e9lebre\u00bb al que venci\u00f3 y arroj\u00f3 al mar. Desde entonces, a trav\u00e9s de los bufones de Llanes, cuando el mar se enfurece, pueden escucharse los aullidos del\u00a0\u00abcu\u00e9lebre\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Otra versi\u00f3n de esta misma leyenda narra que\u00a0el padre de la chica, al conocer el asunto, empuj\u00f3 al\u00a0\u00abcu\u00e9lebre\u00bb a las aguas del Cant\u00e1brico; incluso una tercera interpretaci\u00f3n detalla como los campesinos prepararon una sabrosa torta de pan que llenaron de clavos, tijeras\u00a0y cuchillos y, mediante enga\u00f1os, se la dieron a probar a la bestia, que se la trag\u00f3 de un bocado, retorci\u00e9ndose de dolor. El\u00a0\u00abcu\u00e9lebre\u00bb herido y humillado se meti\u00f3 en su cueva gritando por siempre.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuentan que\u00a0en el Camino del Norte, en las etapas asturianas entre Colombres a Llanes y la siguiente hasta Ribadesella, la senda costera atraviesa los bufones de Santiuste, Arenillas, Antilles y Pria, un fen\u00f3meno natural creado, en este caso concreto, por el mar Cant\u00e1brico en las aberturas de los acantilados de roca caliza, cuando la energ\u00eda &hellip; <a href=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/cuentos-peregrinos\/2024\/08\/16\/los-bufones-de-llanes-el-grito-desgarrado-del-cuelebre-enamorado\/\" class=\"more-link\">Sigue leyendo <span class=\"screen-reader-text\">Los bufones de Llanes, el grito desgarrado del \u00abcu\u00e9lebre\u00bb enamorado<\/span><\/a><!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":121,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1544],"tags":[167752,167535,167753,166137,166141,167659,166135,167751,167750],"class_list":["post-528","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sin-categoria","tag-antilles","tag-arenillas","tag-camino-de-la-costa-bufones-de-llanes","tag-camino-del-norte","tag-chemin-de-saint-jacques","tag-cuelebre","tag-cuentos-peregrinos","tag-pria","tag-santiuste"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/cuentos-peregrinos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/528","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/cuentos-peregrinos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/cuentos-peregrinos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/cuentos-peregrinos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/121"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/cuentos-peregrinos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=528"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/cuentos-peregrinos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/528\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":529,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/cuentos-peregrinos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/528\/revisions\/529"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/cuentos-peregrinos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=528"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/cuentos-peregrinos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=528"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/cuentos-peregrinos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=528"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}