{"id":1042,"date":"2019-11-05T07:30:15","date_gmt":"2019-11-05T06:30:15","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/?p=1042"},"modified":"2019-10-29T08:21:24","modified_gmt":"2019-10-29T07:21:24","slug":"region-de-cuyo-argentina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/2019\/11\/05\/region-de-cuyo-argentina\/","title":{"rendered":"REGI\u00d3N DE CUYO (Argentina): Parques Nacionales y bodegas."},"content":{"rendered":"\n<p>El pasado 1 de octubre iniciamos nuestro tercer viaje por Argentina y Chile. A lo largo de 21 d\u00edas, recorrimos la regi\u00f3n argentina de Cuyo, formada por las provincias de Mendoza, San Luis, San Juan y La Rioja, para luego desplazarnos a Rapa Nui, la isla de Pascua, concluyendo el viaje en Santiago de Chile y alrededores. 30 horas necesitamos para desplazarnos por v\u00eda a\u00e9rea desde Bilbao a Mendoza, con una larga escala de 10 horas en la capital chilena, que las pasamos en un hotel cercano al aeropuerto, antes de cruzar la cordillera andina. Con ropa ligera tuvimos que soportar los 5 grados de temperatura de Santiago, hasta que lleg\u00f3 el minib\u00fas que nos traslad\u00f3 al hotel. El d\u00eda 3 aprovechamos para visitar la ciudad de San Luis, capital de la provincia del mismo nombre, cuyo inter\u00e9s se limita a la plaza Pringles, presidida por la estatua ecuestre del militar que particip\u00f3 en la guerra de la independencia. A la plaza se asoma el principal edificio de la ciudad, la Catedral. Otros edificios que llamaron nuestra atenci\u00f3n son el Casino New York y las Terrazas de Portezuelo, el primer edificio ecol\u00f3gico del pa\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"907\" height=\"281\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/10\/01.-Viaje-y-San-Luis.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1044\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/10\/01.-Viaje-y-San-Luis.jpg 907w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/10\/01.-Viaje-y-San-Luis-300x93.jpg 300w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/10\/01.-Viaje-y-San-Luis-768x238.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 907px) 100vw, 907px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Hemos decidido realizar el viaje por carretera, de unos 2.300 km, contratando los servicios de un coche con conductor, cosa que no ha resultado f\u00e1cil, pero que al final conseguimos a trav\u00e9s del hotel Am\u00e9rian de Mendoza, con la agencia local Rutas del Malbec. Ha sido una decisi\u00f3n acertada, pues hay unos cuantos kil\u00f3metros de pistas (ripio), muchos controles de polic\u00eda y ausencia de cobertura de telefon\u00eda m\u00f3vil y de surtidores (hasta 600 km sin tener ninguno en la ruta). Adem\u00e1s hemos pinchado la rueda una vez (menos mal que llev\u00e1bamos dos de repuesto). Nuestro conductor, Jos\u00e9, tambi\u00e9n vigilaba nuestras pertenencias cuando viaj\u00e1bamos con el equipaje. Nuestro primer contacto con la naturaleza fue en el Parque Nacional de las Quijadas, en la provincia de San Luis, en el que destacan sus acantilados rojizos y unos simp\u00e1ticos p\u00e1jaros amarillos que se nos acercaron nada m\u00e1s llegar, en busca de comida.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/10\/02.-Sierra-Quijadas.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1045\" width=\"614\" height=\"360\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/10\/02.-Sierra-Quijadas.jpg 595w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/10\/02.-Sierra-Quijadas-300x176.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 614px) 100vw, 614px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Concluimos la jornada del d\u00eda 4 en la ciudad de San Juan, capital de la provincia del mismo nombre, una anodina poblaci\u00f3n en la que nos limitamos a visitar la plaza de Mayo, situada junto a nuestro hotel y la moderna Catedral que a ella se asoma, en sustituci\u00f3n de la derruida por el terrible terremoto de 1944. Al d\u00eda siguiente, dedicado a desplazarnos a El Chifl\u00f3n, nos detuvimos en la peque\u00f1a poblaci\u00f3n de Vallecito para visitar el santuario de la Difunta Correa, figura m\u00edtica pagana de la tradici\u00f3n argentina, que cuenta con min\u00fasculos templos por todo el pa\u00eds. Cuenta la leyenda que en el a\u00f1o 1841, siguiendo a su marido movilizado para la guerra, falleci\u00f3 de sed y cansancio pero su beb\u00e9 salv\u00f3 la vida al poder seguir amamant\u00e1ndolo pese a haber fallecido. Hay muchos puestos de venta de recuerdos y sencillos restaurantes, en los que no puede faltar la tradicional parrilla.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"706\" height=\"295\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/10\/03.-San-Juan-y-Difunta-Correa.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1046\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/10\/03.-San-Juan-y-Difunta-Correa.jpg 706w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/10\/03.-San-Juan-y-Difunta-Correa-300x125.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 706px) 100vw, 706px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Las siguientes tres noches las pasamos en El Chif\u00f3n Posta Pueblo, un coqueto hotel ubicado en medio de la nada, en la provincia de La Rioja cerca del l\u00edmite con la de San Juan. El wifi v\u00eda sat\u00e9lite funciona bastante bien y es la \u00fanica forma de estar conectados con el mundo, pues no hay cobertura de telefon\u00eda m\u00f3vil. El 6 de octubre lo dedicamos a recorrer el Parque Nacional Talampaya, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, haciendo la primera incursi\u00f3n, en un minib\u00fas del parque, por el Ca\u00f1\u00f3n Arco Iris, por el que al final pudimos caminar a lo largo de una hora.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"706\" height=\"321\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/10\/04.-Talampaya.-Arco-Iris.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1047\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/10\/04.-Talampaya.-Arco-Iris.jpg 706w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/10\/04.-Talampaya.-Arco-Iris-300x136.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 706px) 100vw, 706px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Tras comer en el acceso principal al parque, a bordo de un cami\u00f3n acondicionado como autob\u00fas, por la tarde recorrimos unos 40 km por el Ca\u00f1\u00f3n de Talampaya, con su arte rupestre, curiosas formaciones rocosas y verticales paredones que nos recordaron a Petra (Jordania). Fueron unas tres horas de un constante sube y baja al veh\u00edculo y poco tiempo para caminar. Al igual que sucedi\u00f3 por la ma\u00f1ana, pudimos que ver alg\u00fan que otro guanaco, emparentados con las llamas. Hasta ahora ha sido lo mejor del viaje.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/10\/05.-Ca\u00f1\u00f3n-Talampaya.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1048\" width=\"613\" height=\"409\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/10\/05.-Ca\u00f1\u00f3n-Talampaya.jpg 567w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/10\/05.-Ca\u00f1\u00f3n-Talampaya-300x200.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 613px) 100vw, 613px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>El d\u00eda 7 por la ma\u00f1ana recorrimos el Parque Provincial El Chifl\u00f3n, situado junto a nuestro hotel, con nuevos ca\u00f1ones y formaciones rocosas. Por la tarde pasamos a la provincia de San Juan para recorrer el Parque Provincial Ischigualasto, que tambi\u00e9n forma parte del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO. Dicen que es el \u00fanico lugar del mundo en el que se puede ver al descubierto todo el per\u00edodo tri\u00e1sico. Conocido como el Valle de la Luna, el parque se visita con el coche privado, en una caravana de veh\u00edculos encabezada por un gu\u00eda. Volvemos a contemplar acantilados y curiosas formaciones rocosas en forma de hongo. Aqu\u00ed hay m\u00e1s suerte, pues pudimos ver m\u00e1s guanacos y de mucho m\u00e1s cerca. Por la tarde, un simp\u00e1tico zorrito se acerc\u00f3 a la terraza de nuestra habitaci\u00f3n en busca de comida. Para la cena encargamos chivito (cabrito) a la parrilla y chorizo criollo en el \u00fanico bar cercano.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"672\" height=\"319\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/10\/06.-Chifl\u00f3n-e-Ischigualisto.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1049\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/10\/06.-Chifl\u00f3n-e-Ischigualisto.jpg 672w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/10\/06.-Chifl\u00f3n-e-Ischigualisto-300x142.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 672px) 100vw, 672px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>El 8 de octubre fue el d\u00eda m\u00e1s largo de viaje, algo m\u00e1s de 400 km para desplazarnos desde la provincia de La Rioja, hasta los confines de la de San Juan, en concreto la ciudad de Barreal. Poco antes de llegar, junto al peque\u00f1o pueblo de Hilario, nos detuvimos para contemplar la formaci\u00f3n rocosa llamada El Alc\u00e1zar. Nos alojamos en la Posada Paso de los Patos, situada junto a una gran laguna que casi no tiene agua, pese a que todav\u00eda no llevamos tres semanas de primavera austral. El invierno ha sido muy seco. Lo mismo sucede con la cordillera andina, pues a excepci\u00f3n de los glaciares casi no hay nieve, pese a que tenemos como tel\u00f3n de fondo el cerro Mercedario, que seg\u00fan algunas fuentes es la cuarta monta\u00f1a m\u00e1s alta de Am\u00e9rica, con 6770 metros. Mejor lo observamos al d\u00eda siguiente desde los miradores del Parque Nacional de El Leoncito, que cuenta tambi\u00e9n con una peque\u00f1a cascada y dos observatorios astron\u00f3micos. Aunque muy lejos, desde uno de ellos pudimos ver un grupo formado por una decena de \u00f1and\u00faes.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"680\" height=\"369\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/10\/07.-El-Alc\u00e1zar-Barreal-y-Leoncito.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1051\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/10\/07.-El-Alc\u00e1zar-Barreal-y-Leoncito.jpg 680w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/10\/07.-El-Alc\u00e1zar-Barreal-y-Leoncito-300x163.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 680px) 100vw, 680px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Tras recorrer el parque comimos carne a la parrilla en Uspallata y emprendimos la Ruta Sanmartiniana, que discurre paralela a la carretera que pasa a Chile. Tras instalarnos en un hotel de la estaci\u00f3n invernal de Los Penitentes, nos acercamos al Parque Provincial Aconcagua. Desde casi 3000 metros, sin gota de nieve pero con mucho fr\u00edo, pudimos contemplar la monta\u00f1a m\u00e1s alta de Am\u00e9rica, el cerro Aconcagua, de 6960,80 metros. El cerro Tolosa, de 5297 metros, lo tuvimos siempre a la vista. La \u00faltima visita fue a otro lugar emblem\u00e1tico, el Puente del Inca.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"621\" height=\"356\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/10\/08.-Los-Penitentes.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1052\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/10\/08.-Los-Penitentes.jpg 621w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/10\/08.-Los-Penitentes-300x172.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 621px) 100vw, 621px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>El 10 de octubre efectuamos el regreso al punto de partida, Mendoza, pero sin entrar en la ciudad nos dirigimos a la localidad de Maip\u00fa. Estamos en tierra de vi\u00f1edos y hay que visitar una bodega. A las 13 horas ten\u00edamos cita en la Bodega Casa Vigil (El Enemigo), que es la que est\u00e1 m\u00e1s de moda y parece dedicada exclusivamente a la gastronom\u00eda, pues todos sus comedores est\u00e1n abarrotados de gente. La visita se reduce a un peque\u00f1o espacio convertido en una especie de museo. Al d\u00eda siguiente visitamos los vi\u00f1edos y realizamos una cata de vinos en la moderna Bodega Budeguer, para luego ir a visitar la sala de aromas y posteriormente el restaurante de la Bodega Belasco de Baquedano, ambas ubicadas en Lujan de Cuyo, en la que comimos y bebimos mejor y mucho m\u00e1s barato. Por cierto, esta bodega fue inaugurada el 21 de octubre de 2008, por Miguel Sanz, entonces presidente del Gobierno de Navarra.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/10\/09.-Bodegas.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1053\" width=\"619\" height=\"413\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/10\/09.-Bodegas.jpg 584w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/10\/09.-Bodegas-300x200.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 619px) 100vw, 619px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Todav\u00eda no he comentado que los apellidos vascos son muy comunes en la zona de Mendoza, estando presentes en numerosas calles y bodegas. Como el vuelo para Santiago de Chile no sale hasta pasadas las 8 de la tarde, aprovechamos la ma\u00f1ana del 12 de octubre (aqu\u00ed han trasladado la festividad al lunes), para \u201cpatear\u201d Mendoza que, como todas las ciudades no tiene un gran inter\u00e9s, siendo el principal atractivo sus parques y plazas, de nombre, Chile, Espa\u00f1a, Italia e Independencia. En la peatonal Sarmiento nos detuvimos un buen rato observando la actuaci\u00f3n de una escuela de baile. Previamente, el d\u00eda anterior, cuando el River jugaba aqu\u00ed la final de Copa, estuvimos en el Cerro de la Gloria y en el gran parque San Mart\u00edn. El viaje contin\u00faa.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"646\" height=\"313\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/10\/10.-Mendoza.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1054\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/10\/10.-Mendoza.jpg 646w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/10\/10.-Mendoza-300x145.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 646px) 100vw, 646px\" \/><\/figure>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El pasado 1 de octubre iniciamos nuestro tercer viaje por Argentina y Chile. A lo largo de 21 d\u00edas, recorrimos la regi\u00f3n argentina de Cuyo, formada por las provincias de Mendoza, San Luis, San Juan y La Rioja, para luego desplazarnos a Rapa Nui, la isla de Pascua, concluyendo el viaje en Santiago de Chile &hellip; <a href=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/2019\/11\/05\/region-de-cuyo-argentina\/\" class=\"more-link\">Sigue leyendo <span class=\"screen-reader-text\">REGI\u00d3N DE CUYO (Argentina): Parques Nacionales y bodegas.<\/span><\/a><!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":120,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1544],"tags":[],"class_list":["post-1042","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sin-categoria"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1042","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/120"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1042"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1042\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1058,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1042\/revisions\/1058"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1042"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1042"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1042"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}