{"id":1101,"date":"2019-11-26T07:30:27","date_gmt":"2019-11-26T06:30:27","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/?p=1101"},"modified":"2019-11-27T19:03:58","modified_gmt":"2019-11-27T18:03:58","slug":"escapada-asturiana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/2019\/11\/26\/escapada-asturiana\/","title":{"rendered":"Escapada asturiana"},"content":{"rendered":"\n<p>Noviembre suele ser un mes tradicionalmente muy lluvioso en Euskal Herria y si no que nos lo digan este a\u00f1o. Por contra, en octubre se suele alargar el verano, el vero\u00f1o, disfrutando de unos d\u00edas preciosos y de unas tardes relativamente largas hasta que cambian la hora. Aprovechando una ventana de cuatro d\u00edas de un tiempo excelente, la \u00faltima semana de octubre nos embarcamos en esta escapada que tuvo como meta Ribadesella, localidad distante poco m\u00e1s de 200 km de Leioa, la que se llega en un par de horas. Salimos tarde, as\u00ed que 20 km antes de llegar a nuestro destino, nos detuvimos a comer el bocadillo en un marco extraordinario, la playa de San Antol\u00edn, perteneciente al concejo asturiano de Llanes, pudiendo contemplar el traj\u00edn de tractores con los que extra\u00edan de la mar las algas, bajo la atenta mirada de una gaviota.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"772\" height=\"340\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/11\/01.-Playa-San-Antol\u00edn-Llanes.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1103\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/11\/01.-Playa-San-Antol\u00edn-Llanes.jpg 772w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/11\/01.-Playa-San-Antol\u00edn-Llanes-300x132.jpg 300w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/11\/01.-Playa-San-Antol\u00edn-Llanes-768x338.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 772px) 100vw, 772px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Escogimos el Hotel Ribadesella Playa, situado a orillas de la playa de Santa Marina, para pasar las tres noches de esta escapada. La relaci\u00f3n calidad-precio fue muy buena, aunque con la pega de que en esa parte de Ribadesella todos los restaurantes est\u00e1n cerrados a finales de octubre. En el centro de la poblaci\u00f3n tambi\u00e9n cierran varios, pero una de las noches nos dimos un homenaje en la Sidrer\u00eda La Gu\u00eda, degustando el mejor pulpo a la brasa que jam\u00e1s he comido, medio cachopo y un fort\u00edsimo queso de Garmon\u00e9u. Las tardes las aprovechamos para ir descubriendo el pueblo, tras dar un paseo de algo m\u00e1s de un kil\u00f3metro desde el hotel.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/11\/02.-Ribadesella.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1104\" width=\"613\" height=\"409\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/11\/02.-Ribadesella.jpg 578w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/11\/02.-Ribadesella-300x200.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 613px) 100vw, 613px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Al igual de lo que me sucede con Galicia, disfruto cada vez que viajo a Asturias, por sus paisajes costeros y de monta\u00f1a y por lo bien que se come, as\u00ed que una vez instalados en el hotel deshicimos 16 km para regresar al concejo de Llanes y recorrer dos tramos costeros, primero caminando sobre los acantilados hasta la punta de Huelga y luego para conocer un sitio \u00fanico, la peque\u00f1a playa de Gulpiyuri, la \u00fanica playa interior que conozco, pues no tiene salida directa al mar y se desagua por efecto de la bajamar.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"777\" height=\"292\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/11\/03.-Punta-de-Huelga-y-Playa-de-Gulpiyuri-Llanes.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1105\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/11\/03.-Punta-de-Huelga-y-Playa-de-Gulpiyuri-Llanes.jpg 777w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/11\/03.-Punta-de-Huelga-y-Playa-de-Gulpiyuri-Llanes-300x113.jpg 300w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/11\/03.-Punta-de-Huelga-y-Playa-de-Gulpiyuri-Llanes-768x289.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 777px) 100vw, 777px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Comenzamos el segundo d\u00eda volviendo otra vez en direcci\u00f3n Cantabria 11 km, hasta la frontera entre los concejos de Ribadesella y Llanes. Dejamos el coche cerca de la coqueta playa de Guadam\u00eda y fuimos caminando hasta el lugar en el que se encuentran los Bufones de Pr\u00eda, especie de chimeneas por las que sale el agua de mar. No pudimos hacer coincidir nuestra estancia con una pleamar viva, cuando se muestran en todo su esplendor. Con el coche nos desplazamos luego al otro lado de la r\u00eda, en el concejo de Ribadesella, para caminar sobre los acantilados de Guadam\u00eda, contemplando el romper de las olas sobre la zona de Llanes, donde se encuentran los bufones.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"663\" height=\"371\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/11\/04.-Playa-de-Guadam\u00eda-y-Bufones-de-Pr\u00eda-Llanes.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1106\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/11\/04.-Playa-de-Guadam\u00eda-y-Bufones-de-Pr\u00eda-Llanes.jpg 663w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/11\/04.-Playa-de-Guadam\u00eda-y-Bufones-de-Pr\u00eda-Llanes-300x168.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 663px) 100vw, 663px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Iniciamos el regreso a Ribadesella y, poco antes de llegar a esta localidad, tomamos un desv\u00edo para acercarnos a una peque\u00f1a \u00e1rea recreativa, en la que comienza el sendero que se dirige a los acantilados del Infierno. Una vez en la l\u00ednea costera, seguimos caminando por el borde del mar para poder contemplar los islotes de Palo Verde y Palo Peque\u00f1o y un arco que se suspende sobre el agua. Aqu\u00ed damos por concluidas las visitas costeras de esta escapada. Por cierto, todos los lugares nos han encantado, m\u00e1xime con el tiempo tan bueno del que estamos disfrutando.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"635\" height=\"423\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/11\/05.-Acantilados-del-Infierno-e-Islotes-de-Palo-Verde-y-Palo-Peque\u00f1o.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1107\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/11\/05.-Acantilados-del-Infierno-e-Islotes-de-Palo-Verde-y-Palo-Peque\u00f1o.jpg 635w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/11\/05.-Acantilados-del-Infierno-e-Islotes-de-Palo-Verde-y-Palo-Peque\u00f1o-300x200.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 635px) 100vw, 635px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Regresamos a Ribadesella y damos un paseo por la orilla de la r\u00eda del Sella, que en ese momento se encuentra en bajamar. Al mediod\u00eda tenemos concertada la entrada a la cueva de Tito Bustillo, que cuenta con pinturas prehist\u00f3ricas y forma parte del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO. Solo est\u00e1 abierta desde el 1 de marzo al 31 de octubre, cerrando lunes y martes (los mi\u00e9rcoles es gratis). Despu\u00e9s de la comida visitamos el cercano Centro de Arte Rupestre, muy interesante y el \u00fanico lugar en el que se puede tomar fotos. Con la misma entrada se accede a la cuevona de Ardines, que se encuentra a un paso (cierra en enero). M\u00e1s informaci\u00f3n de estos lugares en www.centrotitobustillo.com.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"618\" height=\"354\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/11\/06.-Cueva-Tito-Bustillo-y-La-cuevona-de-Ardines.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1109\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/11\/06.-Cueva-Tito-Bustillo-y-La-cuevona-de-Ardines.jpg 618w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/11\/06.-Cueva-Tito-Bustillo-y-La-cuevona-de-Ardines-300x172.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 618px) 100vw, 618px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Nunca hab\u00eda estado en Tito Bustillo ni tampoco en el curioso lugar al que desde all\u00ed nos dirigimos, que lleva por nombre la Cuevona de Cuevas del Agua. Est\u00e1 a 5 km escasos de Ribadesella y en realidad es el t\u00fanel que da acceso por carretera a la aldea de Cuevas del Agua. En los 300 metros de galer\u00eda, con varias curvas, puedes contemplar varias estalactitas y estalagmitas perfectamente iluminadas. Eso si, hay que caminar con precauci\u00f3n porque por esta cueva pasan coches.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"675\" height=\"362\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/11\/07.-La-Cuevona-de-Cuevas.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1110\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/11\/07.-La-Cuevona-de-Cuevas.jpg 675w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/11\/07.-La-Cuevona-de-Cuevas-300x161.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 675px) 100vw, 675px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Hemos dejado el tercer d\u00eda para pasarlo \u00edntegramente en los lagos de Covadonga, que forman parte del Parque Nacional de los Picos de Europa. Antes de llegar a ellos nos detenemos en el santuario de Covadonga para hacer una visita a \u201cLa Santina\u201d y contemplar la escultura de Don Pelayo y la gruta. Como el acceso por carretera es libre a partir de mediados de octubre, pudimos subir con el coche hasta los 1070 metros de altitud a los que se encuentra el lago Enol, de 750 metros de largo y unos 400 de ancho.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/11\/08.-Covadonga-y-Lago-Enol.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1111\" width=\"609\" height=\"407\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/11\/08.-Covadonga-y-Lago-Enol.jpg 584w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/11\/08.-Covadonga-y-Lago-Enol-300x200.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 609px) 100vw, 609px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Previamente hab\u00edamos subido algo m\u00e1s, hasta los 1108 metros a los que se encuentra el lago Ercina, para m\u00ed el m\u00e1s hermoso de los dos. Como el d\u00eda estaba espectacular y no hab\u00eda casi gente, dimos un agradable paseo bordeando el lago, disfrutando de las monta\u00f1as que lo rodean, para luego subir al mirador de Entrelagos, desde donde se tiene una imagen casi \u00e1rea de ambos lagos. En el lago Ercina hay un peque\u00f1o bar, en el que a modo de hamaiketako nos obsequiamos con un bocadillo de chorizo de los de no olvidar. Se estaba tan a gusto\u2026 Cuando marchamos pudimos observar que tanto el aparcamiento como la carretera que une los lagos, estaban repletos de coches y eso que era un jueves de la \u00faltima semana de octubre.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"624\" height=\"416\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/11\/09.-Lago-Ercina.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1112\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/11\/09.-Lago-Ercina.jpg 624w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/11\/09.-Lago-Ercina-300x200.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 624px) 100vw, 624px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Bajamos a comer a Cangas de Onis, poblaci\u00f3n que me gusta y que est\u00e1 llena de hoteles y restaurantes, al igual que sucede con la carretera que sube a Covadonga. Por supuesto nos acercamos a su lugar m\u00e1s emblem\u00e1tico, el mal llamado puente romano, con su cruz de la Victoria colgante, pues su construcci\u00f3n se efectu\u00f3 durante el reinado de Alfonso XI. Tambi\u00e9n visitamos un pintoresco bar de nombre \u201cLa Sifoner\u00eda\u201d, que parece un museo, que nos trae gratos recuerdos de un viaje anterior. Aqu\u00ed concluy\u00f3 pr\u00e1cticamente esta escapada, pues al d\u00eda siguiente nos limitamos a caminar por el paseo mar\u00edtimo de la playa de Santa Marina, para luego regresar a casa con un buen sabor de boca. Asturias es un lugar lleno de encantos.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/11\/10.-Cangas-de-Onis.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1113\" width=\"617\" height=\"411\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/11\/10.-Cangas-de-Onis.jpg 558w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/11\/10.-Cangas-de-Onis-300x200.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 617px) 100vw, 617px\" \/><\/figure>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Noviembre suele ser un mes tradicionalmente muy lluvioso en Euskal Herria y si no que nos lo digan este a\u00f1o. Por contra, en octubre se suele alargar el verano, el vero\u00f1o, disfrutando de unos d\u00edas preciosos y de unas tardes relativamente largas hasta que cambian la hora. Aprovechando una ventana de cuatro d\u00edas de un &hellip; <a href=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/2019\/11\/26\/escapada-asturiana\/\" class=\"more-link\">Sigue leyendo <span class=\"screen-reader-text\">Escapada asturiana<\/span><\/a><!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":120,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1544],"tags":[],"class_list":["post-1101","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sin-categoria"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1101","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/120"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1101"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1101\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1144,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1101\/revisions\/1144"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1101"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1101"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1101"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}