{"id":1255,"date":"2020-01-28T07:30:28","date_gmt":"2020-01-28T06:30:28","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/?p=1255"},"modified":"2020-01-11T19:21:15","modified_gmt":"2020-01-11T18:21:15","slug":"de-crucero-por-el-caribe-y-2-grenada-st-kitts-nevis-y-martinica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/2020\/01\/28\/de-crucero-por-el-caribe-y-2-grenada-st-kitts-nevis-y-martinica\/","title":{"rendered":"De crucero por el Caribe (y 2): Grenada, St Kitts &amp; Nevis y Martinica"},"content":{"rendered":"\n<p>Dejaba la pasada semana el relato de este viaje en Port of Spain, la capital de Trinidad y Tobago, desde donde por la noche navegamos hasta Saint George&#8217;s, la capital del estado insular de Grenada, el segundo m\u00e1s peque\u00f1o del hemisferio occidental, pese a incluir la isla del mismo nombre y las Granadinas del Sur. Grenada se dio a conocer al mundo el 25 de octubre de 1983, cuando Estados Unidos y otros estados caribe\u00f1os invadieron la isla y derrocaron el gobierno de Hudson Austin. Llegamos a las 9 de la ma\u00f1ana y ten\u00edamos nueve horas por delante para visitar la isla. La terminal de cruceros Melville Street est\u00e1 en pleno centro de la ciudad, as\u00ed que nada m\u00e1s bajar del barco nos dirigimos a la zona del puerto pesquero, donde se encuentra el Fish Market, el mercado del pescado, en el que pudimos comprobar lo amable que es esta gente.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2020\/01\/01.-Grenada-1.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1257\" width=\"623\" height=\"416\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2020\/01\/01.-Grenada-1.jpg 575w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2020\/01\/01.-Grenada-1-300x200.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 623px) 100vw, 623px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Saint George&#8217;s es una peque\u00f1a ciudad rodeada de colinas, as\u00ed que, tras recorrer el centro, cruzamos a pie los 105 metros del Sendall Tunnel, construido en 1894, que da acceso a una zona muy agradable, el Carenage. Dimos un agradable paseo por esta bah\u00eda capitalina frecuentada por pescadores, yates y embarcaciones de recreo, bajo la atenta mirada del Christ of the Deep (Cristo de las profundidades).<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2020\/01\/02.-Grenada-2.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1258\" width=\"621\" height=\"384\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2020\/01\/02.-Grenada-2.jpg 584w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2020\/01\/02.-Grenada-2-300x185.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 621px) 100vw, 621px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Por la tarde participamos en una excursi\u00f3n a bordo de un autob\u00fas criollo, principal medio de transporte en la isla en los a\u00f1os cincuenta, en el que nos desplazamos al Fort George, construido en el siglo XVIII para proteger con sus ca\u00f1ones el acceso al puerto. La segunda cita fue en lo alto de Richmond Hill, donde se encuentra el Fort Frederick, terminado de construir en 1791. Tras un recorrido por las colinas concluimos la excursi\u00f3n en la preciosa playa Grand Anse, situada a tan solo 3 km del centro. Me ha gustado Grenada, isla que abandonamos coincidiendo con la puesta de sol.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"675\" height=\"334\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2020\/01\/03.-Grenada-3.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1259\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2020\/01\/03.-Grenada-3.jpg 675w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2020\/01\/03.-Grenada-3-300x148.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 675px) 100vw, 675px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>2 de febrero. Tras 17 horas de navegaci\u00f3n llegamos a Basseterre, la capital y principal ciudad del estado de St Kitts &amp; Nevis (San Crist\u00f3bal y Nieves), el pa\u00eds m\u00e1s peque\u00f1o del continente americano, tanto en tama\u00f1o como en poblaci\u00f3n. Pese a ello coincidimos tres cruceros. Tenemos 8 horas en esta escala, pero como hace dos a\u00f1os ya estuvimos recorriendo esta isla, nos la tomamos con calma, dedic\u00e1ndonos a pasear por el centro de la ciudad, conocido como The Circus, acerc\u00e1ndonos a la zona del mercado, a la Torre del Reloj y a Independence Square, a la que se asoma la Catedral. Por la tarde volvimos a salir a Port Zante, la terminal de cruceros, para tomar una pi\u00f1a colada. Aqu\u00ed se concentra el ambiente de la ciudad. Contemplamos la puesta de sol entre las nubes y a seguir navegando.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2020\/01\/04.-Basseterre.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1260\" width=\"623\" height=\"416\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2020\/01\/04.-Basseterre.jpg 584w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2020\/01\/04.-Basseterre-300x200.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 623px) 100vw, 623px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>El 3 de febrero concluye el crucero en Fort-de-France, la capital de la francesa isla de Martinica, en la que pasamos cinco d\u00edas. Prescindimos de la capital que ya \u201cpateamos\u201d dos a\u00f1os atr\u00e1s y nos dirigimos al aeropuerto, donde tenemos reservado un Opel Corsa para recorrer la isla. Al igual que sucediera en Guadalupe, en febrero los precios son desorbitados en Martinica, pues la mayor\u00eda de los hoteles est\u00e1n al completo. Para nuestra estancia hemos elegido el Hotel La Bateliere, situado a solo 100 metros de la playa, que cuenta con una piscina al aire libre y habitaciones con vistas al mar. Se encuentra en Schoelcher, a 5 km de Fort-de-France. Los amaneceres y puestas de sol resultaron espectaculares.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"638\" height=\"425\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2020\/01\/05.-Martinica-1.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1261\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2020\/01\/05.-Martinica-1.jpg 638w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2020\/01\/05.-Martinica-1-300x200.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 638px) 100vw, 638px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>4 de febrero. Comenzamos nuestro recorrido por Martinica por la \u201cRoute de la Trace\u201d, una de las carreteras m\u00e1s hermosas de la isla, deteni\u00e9ndonos en primer lugar en Balata, para visitar una iglesia que se parece bastante al Sacr\u00e9-Coeur de Monmartre, pero en peque\u00f1o. El centro de Martinica est\u00e1 dominado por la Montagne Pel\u00e9e y los Pitons du Carbet, monta\u00f1as que superan los 1100 metros de altitud. Muy cerca tenemos el Salto del Gendarme, cascada a la que se accede por un corto sendero en medio de una vegetaci\u00f3n exuberante. Como es domingo, mucha gente se acerca a este lugar con su comida ya que hay mesas de pic nic. Nosotros comemos en un restaurante cercano y por la tarde nos dirigimos a la Habitation Depaz, una destiler\u00eda enclavada en un preciso entorno, cuyo interior no podemos visitar por estar ya cerrada.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2020\/01\/06.-Martinica-2.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1263\" width=\"618\" height=\"412\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2020\/01\/06.-Martinica-2.jpg 527w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2020\/01\/06.-Martinica-2-300x200.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 618px) 100vw, 618px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Continuamos nuestro recorrido hasta un lugar cercano, el Centre de Decouverte des Sciences de la Terre (Centro de Descubrimiento de las Ciencias de la Tierra), impresionante edificio que alberga exposiciones dedicadas a los riesgos naturales, de las erupciones volc\u00e1nicas a los ciclones, pasando por los se\u00edsmos y los tsunamis. Avanzada la tarde nos detenemos en Sint-Pierre, antigua capital de Martinica antes de ser destruida en 1902 por la erupci\u00f3n del Montagne Pel\u00e9. Entre sus edificios destacan la Catedral de Nuestra Se\u00f1ora de la Asunci\u00f3n, la Bolsa y el mercado. De aqu\u00ed regresamos a nuestro hotel en Schoelcher.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"624\" height=\"333\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2020\/01\/07.-Martinica-3.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1264\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2020\/01\/07.-Martinica-3.jpg 624w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2020\/01\/07.-Martinica-3-300x160.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 624px) 100vw, 624px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>El 5 de febrero lo dedicamos a recorrer la costa sudoeste de la isla, comenzando en Trois-Ilets, donde visitamos un lugar lleno de encanto llamado La Maison de la Canne, que permite descubrir la evoluci\u00f3n de la ca\u00f1a de az\u00facar en los tres \u00faltimos siglos. Antes de entrar en el centro de la poblaci\u00f3n, nos detuvimos en una rotonda que cuenta con un vistoso parque de esculturas. Luego nos acercarnos a la iglesia de Notre-Dame-de-la-Bonne-D\u00e9livrance, al mercado y a la zona de la playa, donde aprovechamos para comer.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"609\" height=\"336\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2020\/01\/08.-Martinica-4.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1265\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2020\/01\/08.-Martinica-4.jpg 609w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2020\/01\/08.-Martinica-4-300x166.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 609px) 100vw, 609px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Por la tarde continuamos recorriendo la costa hasta uno de los lugares que m\u00e1s me atra\u00edan, para contemplar le Rocher du Diamant (La Roca del Diamante), un peque\u00f1o islote deshabitado del mar Caribe. Dimos un corto paseo por el sendero Promenade Aim\u00e9 Cesare y llegamos al Memorial de l\u2019Anse Caffard, grupo escult\u00f3rico construido en 1998 con motivo del 150 aniversario de la abolici\u00f3n de la esclavitud, que recuerda que el 8 de abril de 1830, un barco cargado de esclavos, procedente del golfo de Guinea, naufragaba en esta costa. Fallecieron 46 personas. Nuestro siguiente destino es Grand Anse des Salines, una preciosa playa de arena blanca, aguas turquesas y rodeada de cocoteros. Pese a ser lunes, desde 2 km antes las cunetas estaban llenas de coches. Menos mal que nos dejaron aparcar 5 minutos en un chiringuito junto a la playa para tomar unas fotos. La isla est\u00e1 abarrotada de turistas. Al d\u00eda siguiente nos dirigimos a Le Fran\u00e7ois, donde vimos peque\u00f1os veleros en un paraje lleno de encanto, rodeado de islotes y la escultura \u201cLa yole ronde\u201d, que recuerda las antiguas embarcaciones de los pescadores. Tambi\u00e9n asistimos al carnaval infantil.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2020\/01\/09.-Martinica-5.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1266\" width=\"619\" height=\"412\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2020\/01\/09.-Martinica-5.jpg 533w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2020\/01\/09.-Martinica-5-300x200.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 619px) 100vw, 619px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Buena parte de los d\u00edas 6 y 7 de febrero, dado que el avi\u00f3n no sal\u00eda hasta las 10 de la noche, los pasamos en un lugar que nos agrad\u00f3 bastante, Sainte-Marie y la reserva natural de la pen\u00ednsula de Caravelle, parte de la cual recorrimos a pie, caminando al borde de playas casi desiertas y llegando al Faro de la Caravelle, situado a 157 metros de altitud. Uno de los d\u00edas comimos frente al t\u00f3mbolo, palabra de origen italiano que designa una lengua de arena que conecta a trav\u00e9s de las aguas una isla y la costa. En las bajamares vivas de noviembre a abril se puede ir caminando hasta el islote. Un t\u00f3mbolo muy conocido es el de Mont Saint-Michel, en Normand\u00eda. Tambi\u00e9n vimos pescar a los pel\u00edcanos y, en Sainte-Marie, visitamos la iglesia Notre-Dame-de-l&#8217;Assomption. El viaje ha llegado a su final. Me gust\u00f3 m\u00e1s la isla de Guadalupe, pero Martinica no ha estado nada mal. Lo malo es lo lejos que est\u00e1n las dos.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2020\/01\/10.-Martinica-6.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1267\" width=\"622\" height=\"385\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2020\/01\/10.-Martinica-6.jpg 595w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2020\/01\/10.-Martinica-6-300x186.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 622px) 100vw, 622px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Tras m\u00e1s de 8 horas de vuelo, el Boeing 777 de Air France toma tierra en el aeropuerto Paris.Orly. Hemos tenido suerte pues durante bastantes horas ha estado cerrado por la nieve. Lo malo es que tenemos que cambiar de aeropuerto, al Charles de Gaulle, pues en poco m\u00e1s de 5 horas sale el vuelo para Bilbao, pues vestimos de verano y la temperatura ha ca\u00eddo de 30 a 0 grados, sin tiempo para aclimatarnos. Hemos vuelto a la cruda realidad, al invierno. Las monta\u00f1as del Duranguesado tambi\u00e9n est\u00e1n nevadas. En el aeropuerto de Loiu vemos el autob\u00fas del club de f\u00fatbol Las Palmas. Qu\u00e9 casualidad, pues Gran Canarias fue nuestro siguiente destino de invierno.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"794\" height=\"284\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2020\/01\/11.-Paris.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1269\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2020\/01\/11.-Paris.jpg 794w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2020\/01\/11.-Paris-300x107.jpg 300w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2020\/01\/11.-Paris-768x275.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 794px) 100vw, 794px\" \/><\/figure>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Dejaba la pasada semana el relato de este viaje en Port of Spain, la capital de Trinidad y Tobago, desde donde por la noche navegamos hasta Saint George&#8217;s, la capital del estado insular de Grenada, el segundo m\u00e1s peque\u00f1o del hemisferio occidental, pese a incluir la isla del mismo nombre y las Granadinas del Sur. &hellip; <a href=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/2020\/01\/28\/de-crucero-por-el-caribe-y-2-grenada-st-kitts-nevis-y-martinica\/\" class=\"more-link\">Sigue leyendo <span class=\"screen-reader-text\">De crucero por el Caribe (y 2): Grenada, St Kitts &amp; Nevis y Martinica<\/span><\/a><!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":120,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1544],"tags":[],"class_list":["post-1255","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sin-categoria"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1255","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/120"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1255"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1255\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1270,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1255\/revisions\/1270"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1255"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1255"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1255"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}