{"id":2776,"date":"2021-09-28T07:00:00","date_gmt":"2021-09-28T05:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/?p=2776"},"modified":"2021-10-04T14:13:04","modified_gmt":"2021-10-04T12:13:04","slug":"memorias-de-japon-2-templos-y-festivales","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/2021\/09\/28\/memorias-de-japon-2-templos-y-festivales\/","title":{"rendered":"Memorias de Jap\u00f3n (2): Templos y festivales"},"content":{"rendered":"\n<p>Contin\u00fao el relato del viaje por Jap\u00f3n que dejaba la pasada semana en Kyoto, ciudad a la que s\u00f3lo fuimos a dormir, pues al d\u00eda siguiente tocaba madrugar, ya que a las 07:45 ten\u00edamos que coger un Shinkansen hasta Nagoya y luego en un tren convencional al siguiente destino, Takayama, a donde llegamos a las 10:52.<\/p>\n\n\n\n<p>9 de octubre (5\u00ba d\u00eda en Jap\u00f3n). Viajamos con equipaje as\u00ed que, como hicimos en Hiroshima, nos disponemos a dejarlo en las consignas autom\u00e1ticas de la estaci\u00f3n, pero est\u00e1n llenas como sucede con todo en esta poblaci\u00f3n debido al festival. Aprovechando la amabilidad de los japoneses, dejamos las maletas en un hotel cercano. Esta ciudad de casi 100.000 habitantes cuenta con un precioso casco antiguo lleno de alojamientos tradicionales y antiguas casas del periodo Edo. Aunque no lo consideramos adecuado, bastantes visitantes recorren las callejuelas de Takayama en jinrikisha o rickshaw.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2021\/09\/11.-Takayama-1.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-2777\" width=\"690\" height=\"461\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2021\/09\/11.-Takayama-1.jpg 581w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2021\/09\/11.-Takayama-1-300x200.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 690px) 100vw, 690px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Hemos venido a Takayama para asistir al Festival de Oto\u00f1o o Hachiman Festival, que se celebra los d\u00edas 9 y 10 de octubre (hay otro en primavera el 14 y 15 de abril). Por este motivo es muy dif\u00edcil encontrar alojamiento, salvo que hagas las reservas con muchos meses de antelaci\u00f3n, lo que ha originado que tengamos que ir a dormir a Toyama (m\u00e1s de hora y media de tren y una hora m\u00e1s si no consigues el directo) y nos perdamos el desfile de carrozas de la tarde. Eso s\u00ed, podemos contemplar muchas de la docena de carrozas o yatais, profusamente adornadas, dispersas por la ciudad. Algunas est\u00e1n decoradas con los llamados Karakuri Ningyo, sofisticados mu\u00f1ecos mec\u00e1nicos que pueden moverse y bailar. Era otro de los puntos fuertes del viaje.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2021\/09\/12.-Takayama-2.-Carrozas.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-2778\" width=\"690\" height=\"460\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2021\/09\/12.-Takayama-2.-Carrozas.jpg 519w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2021\/09\/12.-Takayama-2.-Carrozas-300x200.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 690px) 100vw, 690px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Aunque no pudimos contemplar la procesi\u00f3n de las carrozas de las 6 de la tarde, si tuvimos ocasi\u00f3n de ver a las 13 h la salida de los monjes del templo de Sakurayama Hachimangu, el santuario sinto\u00edsta de la ciudad, que guarda durante el resto del a\u00f1o las carrozas. Dicen de este festival que es uno de los tres m\u00e1s hermosos de Jap\u00f3n, motivo por el que planificamos el viaje para coincidir con \u00e9l. Las vestimentas son espectaculares y, aunque hab\u00eda mucha gente, consegu\u00ed infiltrarme para tomar las fotos junto a los monjes.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2021\/09\/13.-Takayama-3.-Festival.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-2779\" width=\"690\" height=\"460\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2021\/09\/13.-Takayama-3.-Festival.jpg 536w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2021\/09\/13.-Takayama-3.-Festival-300x200.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 690px) 100vw, 690px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Se ha echado la hora de comer, as\u00ed que, para no perder tiempo, lo hacemos en los puestos callejeros, que sirven deliciosa comida. Aprovechamos la tarde para visitar el templo Hida Kokubun-ji, uno de los m\u00e1s antiguos de la ciudad, pues fue construido en el siglo VIII. Es visible desde muchos puntos por su pagoda de tres pisos. Tambi\u00e9n visitamos el Museo Hida Folk Village, creado en 1971 para preservar una treintena de edificios del estilo Gassho-Zukuri. Ha sido una faena no encontrar hotel en Takayama, pues a las 17:50 tuvimos que coger el tren para Toyama, a donde no llegamos hasta las 20:28 por el trasbordo en Inotani. Una cosa buena. En el Comfort Hotel Toyama, situado junto a la estaci\u00f3n, pasamos por fin dos noches.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2021\/09\/14.-Takayama-4.-Templo.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-2780\" width=\"690\" height=\"460\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2021\/09\/14.-Takayama-4.-Templo.jpg 539w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2021\/09\/14.-Takayama-4.-Templo-300x200.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 690px) 100vw, 690px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>10 de octubre. Hoy toca madrugar. Vamos a pasar tanto tiempo viajando como en el sitio que vamos a visitar. A las 08:00 sale el tren directo a Takayama (poco m\u00e1s de hora y media de viaje), para luego coger a las 09:50 el autob\u00fas a Shirakawago (50 minutos de viaje). All\u00ed estaremos poco m\u00e1s de 4 horas y media y, luego, la operaci\u00f3n inversa para regresar a Toyama. Shirakawago es un pueblecito situado en los \u201cAlpes Japoneses\u201d, que cuenta con tres aldeas que forman parte del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO, por sus caser\u00edos gassho-zukuri, que pudimos ver en la m\u00e1s accesible, Ogimachi.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2021\/09\/15.-Shirakawago.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-2782\" width=\"689\" height=\"432\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2021\/09\/15.-Shirakawago.jpg 550w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2021\/09\/15.-Shirakawago-300x188.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 689px) 100vw, 689px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>11 de octubre. Nuestro principal objetivo de hoy es la capital de la prefectura de Ishikawa, Kanazawa, que cuenta con una espectacular estaci\u00f3n de tren a la que llegamos poco antes de las 9 de la ma\u00f1ana, tras 37 minutos de viaje desde Toyama. Dejamos los equipajes en las consignas autom\u00e1ticas y cogemos un autob\u00fas hasta nuestro objetivo, que no es la ciudad sino Kenrokuen, para mucha gente el jard\u00edn m\u00e1s hermoso de Jap\u00f3n, que cuenta con varios estanques, arroyos, cascadas, puentes, casas de te e impresionantes \u00e1rboles.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2021\/09\/16.-Kanazawa.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-2783\" width=\"689\" height=\"459\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2021\/09\/16.-Kanazawa.jpg 536w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2021\/09\/16.-Kanazawa-300x200.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 689px) 100vw, 689px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Comemos temprano un bocadillo a la entrada de la estaci\u00f3n antes de coger el tren Kanazawa-Osaka (12:53-15:37). Nos instalamos en el Chisun Hotel Shinsaibashi Osaka **** y nos disponemos a \u201cpatear\u201d la ciudad, deteni\u00e9ndome a fotografiar al perro que viaja con casco en una moto. Nuestro destino es el Umeda Sky, el edificio m\u00e1s emblem\u00e1tico de Osaka. Subimos al mirador del piso 40 para contemplar la puesta de sol, teniendo como tel\u00f3n de fondo los rascacielos y a nuestros pies el r\u00edo Umeda. Hoy toca cenar bien y lo hacemos en un restaurante espa\u00f1ol, aunque gestionado por japoneses.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2021\/09\/17.-Osaka.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-2784\" width=\"689\" height=\"459\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2021\/09\/17.-Osaka.jpg 618w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2021\/09\/17.-Osaka-300x200.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 689px) 100vw, 689px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Domingo 12 de octubre, Tenemos s\u00f3lo 26 minutos de tren para volver a Kyoto, donde por fin conseguimos dos noches seguidas de hotel. A las 09:08 salgo del tren pero me dejo una peque\u00f1a mochila con la c\u00e1mara de fotos. Aunque me doy cuenta al momento, el tren ha cerrado sus puertas y contin\u00faa su viaje hasta Toyama. Con ayuda de una amiga japonesa que habla castellano, hago la reclamaci\u00f3n y me dicen que no me preocupe, que cuando llegue el tren a su destino (faltan 3 horas), la recogen y me la env\u00edan al hotel. Al d\u00eda siguiente, festivo en Jap\u00f3n, la mochila con la c\u00e1mara est\u00e1 en el Hotel. As\u00ed de honrados son los japoneses. En esta ocasi\u00f3n visitamos en Kyoto el templo Sanjusangendo, famoso por las 1001 im\u00e1genes casi id\u00e9nticas de la diosa Kannon, que no dejan fotografiar. Cenamos en un restaurante tradicional con la amiga de Osaka y su marido espa\u00f1ol. Ning\u00fan camarero te atender\u00e1 si no dice \u201cSumimasen\u201d, que realmente significa \u201clo siento\u201d. De camino vemos un par de geishas.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2021\/09\/18.-Kyoto.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-2785\" width=\"690\" height=\"460\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2021\/09\/18.-Kyoto.jpg 553w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2021\/09\/18.-Kyoto-300x200.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 690px) 100vw, 690px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>13 de octubre. Estamos amortizando bien el JR Pass, pues nos movemos m\u00e1s que una peonza. El viaje de hoy es corto, as\u00ed que no toca madrugar. Tras 45 minutos de tren, a las 10 de la ma\u00f1ana estamos en Nara, que fue la primera capital permanente de Jap\u00f3n, por lo que cuenta con un importante conjunto de templos que forman parte del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO. El primero que visitamos fue el de Kofukuji, con su interesante pagoda. De all\u00ed nos dirigimos al de Todaiji, uno de los m\u00e1s interesantes de Jap\u00f3n y considerado el edificio de madera m\u00e1s grande del mundo, que alberga una enorme estatua de bronce del Buda Vairocana de 15 metros de altura.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2021\/09\/19.-Nara-1.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-2787\" width=\"690\" height=\"460\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2021\/09\/19.-Nara-1.jpg 539w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2021\/09\/19.-Nara-1-300x200.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 690px) 100vw, 690px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Seguimos en Nara. Caminando por un precioso bosque lleno de ciervos que acuden en busca de comida, llegamos a Kasuga Taisha, uno de los santuarios sinto\u00edstas m\u00e1s antiguos de Jap\u00f3n. Es conocido por sus m\u00e1s de 2.000 l\u00e1mparas de piedra en el camino de subida al sal\u00f3n principal, que a su vez cuanta con m\u00e1s de 1.000 l\u00e1mparas de bronce. Concluimos nuestro recorrido en el templo Gangoji, muy reformado porque la mayor parte de la arquitectura original se perdi\u00f3 en los incendios de los siglos XV y XIX.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2021\/09\/20.-Nara-2.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-2788\" width=\"691\" height=\"354\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2021\/09\/20.-Nara-2.jpg 632w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2021\/09\/20.-Nara-2-300x154.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 691px) 100vw, 691px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Regresamos a Kyoto y volvimos a coger otro tren rumbo a nuestro destino vespertino, Fushimiri Inari, situado a s\u00f3lo 5 minutos de viaje. En este santuario se rodaron varias escenas de \u201cMemorias de una Geisha\u201d. Lo m\u00e1s llamativo de este lugar es la gran cantidad de caminos de toris con que cuenta en varios de sus caminos. Hay tantos toris superpuestos, que parecen t\u00faneles rojos. A la entrada de alguno de ellos hay estatuas de zorros. Es un lugar muy curioso y lleno de encanto, desde el que regresamos a Kyoto.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2021\/09\/21.-Inari.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-2789\" width=\"690\" height=\"402\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2021\/09\/21.-Inari.jpg 573w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2021\/09\/21.-Inari-300x175.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 690px) 100vw, 690px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>14 de octubre (10\u00ba d\u00eda en Jap\u00f3n). A las 08:29 cogemos el Shinkansen a Tokyo (2h 41 minutos de viaje). Seguiremos movi\u00e9ndonos bastante, pero en la capital japonesa pasaremos las cinco \u00faltimas noches del viaje. Es una gozada no tener que volver a hacer la maleta hasta que marchemos. El viaje contin\u00faa.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Contin\u00fao el relato del viaje por Jap\u00f3n que dejaba la pasada semana en Kyoto, ciudad a la que s\u00f3lo fuimos a dormir, pues al d\u00eda siguiente tocaba madrugar, ya que a las 07:45 ten\u00edamos que coger un Shinkansen hasta Nagoya y luego en un tren convencional al siguiente destino, Takayama, a donde llegamos a las &hellip; <a href=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/2021\/09\/28\/memorias-de-japon-2-templos-y-festivales\/\" class=\"more-link\">Sigue leyendo <span class=\"screen-reader-text\">Memorias de Jap\u00f3n (2): Templos y festivales<\/span><\/a><!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":120,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1544],"tags":[],"class_list":["post-2776","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sin-categoria"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2776","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/120"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2776"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2776\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2813,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2776\/revisions\/2813"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2776"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2776"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2776"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}