{"id":2793,"date":"2021-10-05T07:00:00","date_gmt":"2021-10-05T05:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/?p=2793"},"modified":"2021-10-05T09:23:47","modified_gmt":"2021-10-05T07:23:47","slug":"memorias-de-japon-y-3-tokyo-y-alrededores","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/2021\/10\/05\/memorias-de-japon-y-3-tokyo-y-alrededores\/","title":{"rendered":"Memorias de Jap\u00f3n (y 3): Tokyo y alrededores"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-left\">Contin\u00fao el relato del viaje por Jap\u00f3n que dejaba la pasada semana viajando de Kyoto a Tokyo. Era el 14 de octubre, nuestro 10\u00ba d\u00eda en Jap\u00f3n. Aunque seguiremos viajando, regresaremos cada d\u00eda al hotel de <strong>Tokyo<\/strong>, en el que pernoctamos las \u00faltimas 5 noches del viaje.<\/p>\n\n\n\n<p>Tras casi tres horas en un tren bala, pasadas las 11 de la ma\u00f1ana lleg\u00e1bamos a Tokyo, as\u00ed que no instalamos en el hotel y fuimos a comer a una pizzer\u00eda. Como la empleada s\u00f3lo hablaba japon\u00e9s y cre\u00eda que nos hab\u00edamos quedado con hambre, nos puso en contacto telef\u00f3nico con su hermana que hab\u00eda aprendido castellano en Guatemala. Son tan amables los japoneses\u2026 La tarde la dedicamos a recorrer centros comerciales, fruter\u00edas, panader\u00edas, puestos de venta de shushi\u2026<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2021\/09\/22.-Tokyo.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-2794\" width=\"688\" height=\"459\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2021\/09\/22.-Tokyo.jpg 519w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2021\/09\/22.-Tokyo-300x200.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 688px) 100vw, 688px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>15 de octubre. Nuestro primer destino es <strong>Kamakura<\/strong>, para lo que cogemos un tren (51 minutos) hasta la estaci\u00f3n de Kitakamakura, para visitar tres magn\u00edficos templos zen, destacando el primero de ellos, Enhaku-ji, que conserva 17 de sus m\u00e1s de 40 templos secundarios. La siguiente cita la tenemos en el de Kenchoji, el monasterio de ense\u00f1anza zen m\u00e1s antiguo de Jap\u00f3n, pues fundado en 1253. El \u00faltimo es el de Tsurugaoka Hachimangu, trasladado a este lugar en 1191, donde presenciamos una ceremonia. Las jovencitas posan amablemente para la foto.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2021\/09\/23.-Kamakura-1.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-2795\" width=\"690\" height=\"460\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2021\/09\/23.-Kamakura-1.jpg 550w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2021\/09\/23.-Kamakura-1-300x200.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 690px) 100vw, 690px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Seguimos en Kamakura. Comemos junto a la Torre del Reloj y de nuevo al tren, aunque s\u00f3lo 3 minutos hasta la estaci\u00f3n de Hase. Muy cerca tenemos otra de las cosas que ten\u00eda muchas ganas de conocer, pues es uno de los emblemas de Jap\u00f3n. Se trata del Daibutsu, la estatua de bronce del <strong>Gran Buda Amitabha<\/strong>, que data de mediados del siglo XIII, mide 13,41 metros y pesa 93 toneladas. En la misma zona de Hase, accesible en tren desde la estaci\u00f3n de Kamakura, se encuentra el templo de Hase-Dera, que guarda una imagen de Kannon con 11 caras.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2021\/09\/24.-Kamakura-2.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-2796\" width=\"689\" height=\"459\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2021\/09\/24.-Kamakura-2.jpg 561w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2021\/09\/24.-Kamakura-2-300x200.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 689px) 100vw, 689px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Nuestro siguiente destino es <strong>Yokohama<\/strong> y, m\u00e1s en concreto, la estaci\u00f3n de Ishikawacho, a donde llegamos en 46 minutos, teniendo que coger tres trenes. Nuestro objetivo consiste en recorrer el vistoso Yokohama Chinatown y el Kuan Ti Miao Temple. De nuevo al tren, s\u00f3lo 4 minutos, para ir a la estaci\u00f3n de Sakuraguicho, punto de partida para acceder en 5 minutos a la Landmark Toser, de 295,8 metros de altura y 70 pisos. En el 69 hay un observatorio, Sky Garden, del que se puede disfrutar de magn\u00edficas vistas de la ciudad. A las 17:21 ya es noche cerrada. Cenamos en Yokohama y luego 54 minutos de tren, con un trasbordo, para regresar a Tokyo y, m\u00e1s en concreto, a la estaci\u00f3n de Ochanomizu, cercana a nuestro hotel.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2021\/09\/25.-Yokohama.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-2797\" width=\"692\" height=\"461\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2021\/09\/25.-Yokohama.jpg 561w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2021\/09\/25.-Yokohama-300x200.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 692px) 100vw, 692px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>16 de octubre. Hoy vamos a batir el r\u00e9cord de medios de transporte y no podemos fallar, pues todos van enlazados. Comenzamos con el Shinkansen Tokyo-Odawara (09:33-10:08), donde enlazamos con otro tren a Hakoneyumoto: (10:17-10:35) y de all\u00ed otro a Gora (10:54-11:34). Estamos en la zona de <strong>Hakone<\/strong>, que queremos visitar hoy. Empezamos cogiendo el funicular Hakone Tozan Cable Car que nos llevar\u00e1 a Souzan, zona volc\u00e1nica llena de fumarolas en las que degustamos los famosos huevos cocidos negros, de donde subimos en telef\u00e9rico hasta Owakudani, disfrutando de magn\u00edficas vistas. Toca ahora descender en otro telef\u00e9rico hasta Togendai, a orillas del lago Ashi, un lugar precioso.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2021\/09\/26.-Hakone-1.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-2799\" width=\"690\" height=\"459\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2021\/09\/26.-Hakone-1.jpg 556w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2021\/09\/26.-Hakone-1-300x200.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 690px) 100vw, 690px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Aprovechamos para comer en un restaurante del embarcadero del lago Ashi, mientras esperamos la salida del barco pirata, en el que realizamos un peque\u00f1o crucero hasta el puerto de Hakonemachi. Ahora toca media hora de paseo por un hermoso camino rodeado de cedros centenarios que nos lleva a Motohakone, haciendo un alto en el camino en el Hakone Checkpoint Museum. Desde la orilla del lago por fin vemos como tel\u00f3n de fondo el <strong>monte Fuji<\/strong>, que es a lo que hemos venido. El regreso es mucho m\u00e1s r\u00e1pido: autob\u00fas a Hakoneyumoto y tren a Tokyo con trasbordo en Odawara. A las 19:10 llegamos a la capital japonesa tras haber cogido 10 diferentes medios de transporte en menos de 10 horas.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2021\/09\/27.-Hakone-2.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-2800\" width=\"689\" height=\"460\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2021\/09\/27.-Hakone-2.jpg 595w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2021\/09\/27.-Hakone-2-300x200.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 689px) 100vw, 689px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>17 de octubre. Este d\u00eda lo tenemos marcado en rojo, ya que el programa lo preparamos para estar este d\u00eda en <strong>Nikko<\/strong>, pues quer\u00edamos asistir <strong>Gran Festival de Oto\u00f1o<\/strong> del santuario Toshogu Sh\u016bki Taisai, en el que su principal atractivo es la procesi\u00f3n de un millar de hombres, algunos a caballo, vestidos con ropa y armaduras samurais de la \u00e9poca. Objetivo cumplido. Ha merecido la pena. En primavera tiene lugar otro festival similar. Como no, a Nikko nos desplazamos en tren (08:08-09:54), con trasbordo en Utsunomiya<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2021\/09\/28.-Nikko-1.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-2802\" width=\"690\" height=\"460\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2021\/09\/28.-Nikko-1.jpg 510w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2021\/09\/28.-Nikko-1-300x200.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 690px) 100vw, 690px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>En cualquier caso, el desplazamiento a <strong>Nikko<\/strong> resulta obligatorio. Situado a unos 150 km al norte de Tokyo, Nikko alberga importantes templos que forman parte del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO. El m\u00e1s interesante de todos es el de <strong>Toshogu<\/strong>, famoso por el grabado de los 3 monos sabios. Durante dos a\u00f1os, m\u00e1s de quince mil artesanos y carpinteros trabajaron en su construcci\u00f3n, estando considerado el mausoleo como una obra maestra del estilo arquitect\u00f3nico Gongenzukuri, caracter\u00edstico de los santuarios japoneses. En Jap\u00f3n parece que son del Athletic, pues lo rojiblanco est\u00e1 muy presente.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2021\/09\/29.-Nikko-2.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-2804\" width=\"691\" height=\"461\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2021\/09\/29.-Nikko-2.jpg 519w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2021\/09\/29.-Nikko-2-300x200.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 691px) 100vw, 691px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>18 de octubre. \u00daltimo d\u00eda en Tokyo y en Jap\u00f3n. Ha quedado demostrado que octubre es uno de los mejores meses para recorrer el pa\u00eds, pues la humedad es m\u00e1s baja y el campo se viste de oto\u00f1o. Tokyo no destaca precisamente por sus monumentos, aunque en esta \u00faltima jornada decidimos visitar Sensoji, un templo budista localizado en Asakusa y dedicado a Avalokitesvara. Durante la Segunda Guerra Mundial el templo fue bombardeado y destruido, as\u00ed que su reconstrucci\u00f3n fue un s\u00edmbolo del renacimiento japon\u00e9s.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2021\/09\/31.-Tokyo-1.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-2805\" width=\"692\" height=\"463\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2021\/09\/31.-Tokyo-1.jpg 516w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2021\/09\/31.-Tokyo-1-300x201.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 692px) 100vw, 692px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>En Asakusa contemplamos tambi\u00e9n el Asahi Beer Hall, conocido como Flamme d&#8217;Or. Nos desplazamos por la ciudad en metro, siendo nuestro siguiente destino un rinc\u00f3n muy popular, el que forman el puente Nijubashi y el Kokyo o Palacio Imperial, situado al fondo. Nos acercamos tambi\u00e9n a la Torre de Tokyo, de 332,90 metros, as\u00ed que es m\u00e1s alta que la Eiffel parisina en la que se inspira. Concluimos la tarde en un centro comercial y visitando Toyota Showroom. He querido dedicar las \u00faltimas im\u00e1genes a las j\u00f3venes japonesas, que tan amables fueron con nosotros. Siempre posaron con una sonrisa ante la c\u00e1mara. Me ha encantado este pa\u00eds, su limpieza, puntualidad y la amabilidad de la gente, pero, sobre todo, su educaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2021\/09\/32.-Tokyo-2.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-2807\" width=\"689\" height=\"459\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2021\/09\/32.-Tokyo-2.jpg 567w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2021\/09\/32.-Tokyo-2-300x200.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 689px) 100vw, 689px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>19 de octubre. Debido a la diferencia horaria, saliendo de Tokyo a las 12 del mediod\u00eda, a las 8 de la tarde estamos en el aeropuerto de Bilbao, tras 12h 30 minutos de vuelo a Par\u00eds y menos de 2 horas a Bilbao. Por cierto, quiero comentar lo bien que funcion\u00f3 Air France en el Charles de Gaulle, pues solo ten\u00edamos 45 minutos para pasar el control de pasaportes y cambiar de avi\u00f3n. Gracias a su personal, que nos vino a esperar a la salida del avi\u00f3n, fue posible. Y el equipaje lleg\u00f3. Eso s\u00ed, hasta el final tuvimos que correr en este viaje.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Contin\u00fao el relato del viaje por Jap\u00f3n que dejaba la pasada semana viajando de Kyoto a Tokyo. Era el 14 de octubre, nuestro 10\u00ba d\u00eda en Jap\u00f3n. Aunque seguiremos viajando, regresaremos cada d\u00eda al hotel de Tokyo, en el que pernoctamos las \u00faltimas 5 noches del viaje. 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