{"id":3049,"date":"2022-02-01T07:00:00","date_gmt":"2022-02-01T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/?p=3049"},"modified":"2022-02-01T19:47:42","modified_gmt":"2022-02-01T18:47:42","slug":"el-faro-de-ajo-cantabria","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/2022\/02\/01\/el-faro-de-ajo-cantabria\/","title":{"rendered":"El Faro de Ajo (Cantabria)"},"content":{"rendered":"\n<p>Reanudamos la actividad. En el mes de enero hemos realizado dos escapadas de d\u00eda, una a la poblaci\u00f3n bizkaina de Bermeo, de la que os hablar\u00e9 m\u00e1s adelante, &nbsp;y otra a la localidad c\u00e1ntabra de Ajo, capital del municipio de Bareyo, situada a 29 km de Santander y poco m\u00e1s de 80 de Leioa, que se realizan en buena parte por la autov\u00eda A8, hasta la salida 184. Es una localidad tur\u00edstica que en invierno languidece, as\u00ed que cuando nos acercamos el domingo 23 de enero, hab\u00eda muy poca gente y algunos bares estaban cerrados.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"848\" height=\"477\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2022\/01\/01.-Mapa-1.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-3051\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2022\/01\/01.-Mapa-1.jpg 848w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2022\/01\/01.-Mapa-1-300x169.jpg 300w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2022\/01\/01.-Mapa-1-768x432.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 848px) 100vw, 848px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Nuestro objetivo no era la poblaci\u00f3n en s\u00ed, sino la costa, pero me acerqu\u00e9 a fotografiar tres lugares que me parecieron interesantes. El primero, el m\u00e1s alejado es la Casa Solar Torre Cubillas, conjunto solariego del siglo XVI. Tampoco se encuentra en el centro el convento de San Ildefonso, convertido en un Centro de Interpretaci\u00f3n del Camino de Santiago por la Costa. Una vez en el centro de la localidad, a un paso de la avenida Benedicto Ruiz, tenemos la iglesia parroquial de San Mart\u00edn de Tours, de finales del siglo XVI.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"247\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2022\/01\/02.-Pueblo-1024x247.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-3052\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2022\/01\/02.-Pueblo-1024x247.jpg 1024w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2022\/01\/02.-Pueblo-300x72.jpg 300w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2022\/01\/02.-Pueblo-768x185.jpg 768w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2022\/01\/02.-Pueblo.jpg 1049w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>El principal objetivo de esta escapada no era otro que contemplar c\u00f3mo hab\u00eda quedado el faro de Ajo, tras ser pintado en agosto de 2020 por el artista c\u00e1ntabro \u00d3scar \u201cOkuda\u201d San Miguel y la verdad es que me ha gustado. He tardado en ir porque en verano es un lugar muy frecuentado y, pasada la temporada estival, s\u00f3lo abre los s\u00e1bados y domingos, si tienes suerte de que as\u00ed sea, pues tanto cuando estuve yo como cuando lo hizo un amigo, estaba cerrado. Y eso que s\u00f3lo se&nbsp; puede acceder al recinto en el que se encuentra, pero no al faro. Esto hace que la gente tenga que saltar un peque\u00f1o muro de piedra.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"791\" height=\"444\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2022\/01\/03.-Faro.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-3053\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2022\/01\/03.-Faro.jpg 791w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2022\/01\/03.-Faro-300x168.jpg 300w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2022\/01\/03.-Faro-768x431.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 791px) 100vw, 791px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Un camino vallado rodea el faro, cuya pintura es m\u00e1s sencilla en el lado que se asoma al mar Cant\u00e1brico. En teor\u00eda hay un sendero que bordea la costa o al menos lo hubo, pues se ven algunas marcas tiradas, pero en la actualidad casi todo est\u00e1 vallado por pertenecer a la Demarcaci\u00f3n de Costas o a diferentes explotaciones ganaderas. Nada m\u00e1s abandonar el entorno del faro vimos un grupo de vacas y caminamos por peque\u00f1os senderos abiertos por ellas.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"740\" height=\"351\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2022\/01\/04.-Costa-1.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-3054\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2022\/01\/04.-Costa-1.jpg 740w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2022\/01\/04.-Costa-1-300x142.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 740px) 100vw, 740px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Seguimos caminando sobre el borde del acantilado del cabo de Ajo, en busca del punto m\u00e1s septentrional de Cantabria o al menos as\u00ed lo indica Google Maps, en un punto cercano a la Punta del Rostro. Parece que aqu\u00ed hubo un sendero, pero ahora caminamos sobre una senda que parece abierto por el ganado y por un terreno en parte propiedad de la Demarcaci\u00f3n de Costas. Eso s\u00ed, algo debi\u00f3 de haber, porque dos de las vallas las cruzamos por unos pasos de madera bastante deteriorados.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"777\" height=\"312\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2022\/01\/05.-Costa-2.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-3056\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2022\/01\/05.-Costa-2.jpg 777w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2022\/01\/05.-Costa-2-300x120.jpg 300w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2022\/01\/05.-Costa-2-768x308.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 777px) 100vw, 777px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Al fondo vemos la carretera y un aparcamiento muy b\u00e1sico, que nos sirven para saber hacia donde dirigirnos. En \u00e9l aparcan los coches quienes se dirigen a nuestro siguiente destino, las cuevas de La Ojerada. Son dos amplios huecos horadados en la roca caliza, fruto de la erosi\u00f3n, por los que se accede a una inclinada plataforma que da acceso a la base del acantilado, donde vemos a un pescador. Casi hay que trepar para alcanzar el pelda\u00f1o de madera que han puesto para salir del aparcamiento, pues la antigua ruta est\u00e1 cerrada a cal y canto, con la amenaza de que hay ganado y perros sueltos, aunque no los vimos.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"879\" height=\"334\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2022\/01\/06.-La-Ojerada.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-3057\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2022\/01\/06.-La-Ojerada.jpg 879w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2022\/01\/06.-La-Ojerada-300x114.jpg 300w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2022\/01\/06.-La-Ojerada-768x292.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 879px) 100vw, 879px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Volvemos a subir la peque\u00f1a cuesta hasta el aparcamiento. La vista de la costa y los acantilados de Arnuero es espectacular. En el faro hemos estado solos, pero La Ojerada tiene un flujo de personas constante. Es hora de regresar al punto de partida, pues hemos dejado el coche cerca del faro, a unos 2 km de aqu\u00ed. Ahora caminamos por una estrecha carretera que luego se ensancha, por la que hay m\u00e1s \u201ctr\u00e1fico\u201d de personas que de coches. Al principio vemos varias viviendas unifamiliares y luego praderas con vacas.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"703\" height=\"337\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2022\/01\/07.-Regreso.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-3058\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2022\/01\/07.-Regreso.jpg 703w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2022\/01\/07.-Regreso-300x144.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 703px) 100vw, 703px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Nos ha gustado el faro y La Ojerada, pero hemos regresado un poco decepcionados de lo dejado que est\u00e1 todo. El faro cerrado sin ning\u00fan tipo de aviso en la web, aunque Google lo advierte, el tramo costero abandonado y los accesos a La Ojerada tambi\u00e9n. Ignoramos lo que ocurre, pero suponemos que el faro se pint\u00f3 para revitalizar econ\u00f3micamente la zona. O no fue para eso?<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Reanudamos la actividad. En el mes de enero hemos realizado dos escapadas de d\u00eda, una a la poblaci\u00f3n bizkaina de Bermeo, de la que os hablar\u00e9 m\u00e1s adelante, &nbsp;y otra a la localidad c\u00e1ntabra de Ajo, capital del municipio de Bareyo, situada a 29 km de Santander y poco m\u00e1s de 80 de Leioa, que &hellip; <a href=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/2022\/02\/01\/el-faro-de-ajo-cantabria\/\" class=\"more-link\">Sigue leyendo <span class=\"screen-reader-text\">El Faro de Ajo (Cantabria)<\/span><\/a><!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":120,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1544],"tags":[],"class_list":["post-3049","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sin-categoria"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3049","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/120"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3049"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3049\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3079,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3049\/revisions\/3079"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3049"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3049"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3049"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}