{"id":3081,"date":"2022-03-15T07:00:00","date_gmt":"2022-03-15T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/?p=3081"},"modified":"2022-03-15T20:50:48","modified_gmt":"2022-03-15T19:50:48","slug":"guadalupe-el-caribe-frances-y-3-fin-del-viaje","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/2022\/03\/15\/guadalupe-el-caribe-frances-y-3-fin-del-viaje\/","title":{"rendered":"Guadalupe, el Caribe franc\u00e9s (y 3): Fin del viaje"},"content":{"rendered":"\n<p>Concluyo el relato de la estancia, en febrero de 2016, en la caribe\u00f1a regi\u00f3n francesa de Guadeloupe. El d\u00eda 10 lo dedicamos a recorrer el sur de la isla de Basse-Terre, comenzando por las cascadas de Carbet (chutes de Carbet), situadas en el Parque Nacional de Guadalupe. Son tres pero s\u00f3lo nos acercamos hasta la segunda, de 110 metros de ca\u00edda, caminando por un bosque tropical. Desde ella contemplamos entre la niebla la primera, de 115 metros. El siguiente peque\u00f1o recorrido lo hicimos junto al lago Grand Etang, el m\u00e1s extenso de las Antillas Menores.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2022\/02\/21.-BT-Sur-1.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-3083\" width=\"689\" height=\"388\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2022\/02\/21.-BT-Sur-1.jpg 590w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2022\/02\/21.-BT-Sur-1-300x169.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 689px) 100vw, 689px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>La siguiente cita la tenemos en una peque\u00f1a ciudad llamada como la isla, Basse-Terre que, pese a contar con tan s\u00f3lo unos 10.000 habitantes, es la capital administrativa de Guadeloupe. Situada a orillas del mar y a los pies del volc\u00e1n La Soufri\u00e8re, cuenta con interesantes edificios hist\u00f3ricos, entre los que destaca el fuerte Delgr\u00e8s, construido entre los siglos XVII y XVIII, as\u00ed como dos iglesias, la de Notre-Dame-du-Mont-Carmel y la Catedral de Notre-Dame-de-Guadeloupe.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2022\/02\/22.-BT-Sur-2.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-3084\" width=\"690\" height=\"388\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2022\/02\/22.-BT-Sur-2.jpg 601w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2022\/02\/22.-BT-Sur-2-300x169.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 690px) 100vw, 690px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Continuamos recorriendo el sur de la isla de Basse-Terre y m\u00e1s en concreto la zona de Trois-Rivi\u00e8res, teniendo siempre como tel\u00f3n de fondo las islas de Saintes. Nos detenemos en el extremo sur, donde se encuentra el peque\u00f1o pueblo de Vieux Fort, acerc\u00e1ndonos a su coqueto puerto y al faro, desde el que disfrutamos de hermosas vistas y, al lado, de restos de viejas fortificaciones que surgen entre las palmeras. De all\u00ed nos dirigimos a la playa de Grande Anse, en la que rompen las olas con fuerza, para concluir la jornada en Capesterre-Belle-Eau, uno de los principales centros de producci\u00f3n de pl\u00e1tanos de la isla, discurriendo la carretera por la hermosa alameda Dumanoir, rodeada de palmeras.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2022\/02\/23.-BT-Sur-3.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-3086\" width=\"689\" height=\"388\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2022\/02\/23.-BT-Sur-3.jpg 652w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2022\/02\/23.-BT-Sur-3-300x169.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 689px) 100vw, 689px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Hasta el final del viaje nos quedamos en la isla en la que se encuentra nuestro hotel, la de Grande-Terre. El d\u00eda 11 no salimos del municipio en el que nos alojamos, Le Gosier, para realizar un peque\u00f1o tramo del Sentier Litoral, entre el puerto pesquero de Anse du Mont y la playa de la Saline. Son tan s\u00f3lo unos 2 km de ida, que realizamos caminando por la franja costera, y otros tantos de vuelta, que hicimos por el interior en compa\u00f1\u00eda de un perro que nos acompa\u00f1\u00f3 hasta el puerto. En nuestra ruta disfrutamos de la acrob\u00e1tica pesca de los pel\u00edcanos, de vacas y bueyes acompa\u00f1ados por peque\u00f1as garcetas y de hermosas playas. Tambi\u00e9n contemplamos la estela conmemorativa de la abolici\u00f3n de la esclavitud en 1794.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2022\/02\/24.-BT-Le-Gosier-Sendero.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-3087\" width=\"691\" height=\"389\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2022\/02\/24.-BT-Le-Gosier-Sendero.jpg 595w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2022\/02\/24.-BT-Le-Gosier-Sendero-300x169.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 691px) 100vw, 691px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>El d\u00eda 12 lo pasamos en el centro de la isla de Grande-Terre, unos 80 km de recorrido, comenzando con la visita al curioso cementerio de Morne-\u00e0-l&#8217;Eau, con sus enormes tumbas en forma de peque\u00f1as casas en blanco y negro, dispuestas en cascada por la colina. De all\u00ed nos dirigimos al peque\u00f1o pueblo de pescadores de Vieux-Bourg, que cuenta con la playa de Babin, frecuentada por personas que acuden a darse ba\u00f1os de barro. Cuenta con mesas cubiertas para realizar el pic-nic. Nosotros, tras la comida en una de ellas, aprovechamos para dar un paseo por el manglar, por una zona acondicionada para ello.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2022\/02\/25.-GT-Norte-1.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-3089\" width=\"691\" height=\"389\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2022\/02\/25.-GT-Norte-1.jpg 581w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2022\/02\/25.-GT-Norte-1-300x169.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 691px) 100vw, 691px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>El \u00faltimo d\u00eda de estancia en Guadalupe lo dedicamos a recorrer, a lo largo de unos 140 km, el extremo norte de la isla de Grande-Terre, deteni\u00e9ndonos en primer lugar en la elegante mansi\u00f3n colonial de Zevallos, para de all\u00ed dirigirnos al coqueto pueblo de Le Moule, que antiguamente fue el mayor puerto azucarero de Guadalupe. Hoy vive del turismo gracias a la hermosa playa de l\u2019Autre Bord. En el pueblo destacan dos edificios, el Ayuntamiento y la iglesia de San Juan Bautista, junto a la que se instala el mercado.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2022\/02\/26.-GT-Norte-2.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-3090\" width=\"690\" height=\"388\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2022\/02\/26.-GT-Norte-2.jpg 595w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2022\/02\/26.-GT-Norte-2-300x169.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 690px) 100vw, 690px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Nos dirigimos ahora al extremo norte de Grande-Terre, al municipio de Anse-Bertrand, para recorrer un precioso espacio natural, la Porte d&#8217;Enfer (Puerta del Infierno), un remanso de paz en forma lag\u00f3n de color turquesa, protegido por altos acantilados. Caminando entre manglares por un sendero acondicionado, llegamos al Trou (Agujero) de Madame Coco, una gruta horadada en el acantilado, que tiene como tel\u00f3n de fondo la Punta del Piton. En coche nos dirigimos a la punta del Gran Vig\u00eda, situada en el extremo norte, con un paisaje que nos recuerda un poco a Breta\u00f1a.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2022\/02\/27.-GT-Norte-3.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-3091\" width=\"690\" height=\"388\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2022\/02\/27.-GT-Norte-3.jpg 624w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2022\/02\/27.-GT-Norte-3-300x169.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 690px) 100vw, 690px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Cambiamos de zona. pero sin salir del municipio de Anse-Bertrand, nos detenemos en Anse Laborde, una preciosa playa de fina arena blanca y aguas color turquesa, rodeada de acantilados. Aprovechamos para comer el bocadillo en este paradis\u00edaco lugar, antes de dirigirnos a Port Louis, que cuenta con un enorme monumento dedicado a los ni\u00f1os de la poblaci\u00f3n muertos en la primera guerra mundial y dos elegantes edificios, el Ayuntamiento y la iglesia de Ntra Sra del Buen Socorro. De all\u00ed regresamos al hotel, donde por fin me di un ba\u00f1o en una playa caribe\u00f1a. Justo el \u00faltimo d\u00eda. En coche hemos recorrido unos 640 km por Guadalupe.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2022\/02\/28.-GT-Norte-4.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-3092\" width=\"691\" height=\"389\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2022\/02\/28.-GT-Norte-4.jpg 638w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2022\/02\/28.-GT-Norte-4-300x169.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 691px) 100vw, 691px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>14 de febrero. Desde el aeropuerto internacional de Guadeloupe contemplamos por \u00faltima vez el paisaje caribe\u00f1o, en su eterno verano. Una vez en el interior vuelven a llamar mi atenci\u00f3n las bonitas botellas de licores de ron. A las 18:10 sale el vuelo de Aire France al aeropuerto de Orly, con llegada prevista a las 07:10 del d\u00eda 15, tras 8 horas de vuelo. Tenemos que cambiar de aeropuerto, al Charles-de-Gaulle y esperar 13 horas, hasta las 20:15, para coger el vuelo a Bilbao. Menos mal que en ese aeropuerto cogimos un hotel para dormir y descansar un rato. Esta misma operaci\u00f3n la repetimos dos a\u00f1os despu\u00e9s regresando de otra isla francesa del Caribe, Martinica, pero con Par\u00eds cubierta por una intensa nevada.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2022\/02\/29.-Vuelta.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-3093\" width=\"689\" height=\"388\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2022\/02\/29.-Vuelta.jpg 624w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2022\/02\/29.-Vuelta-300x169.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 689px) 100vw, 689px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Concluyo el relato de la estancia, en febrero de 2016, en la caribe\u00f1a regi\u00f3n francesa de Guadeloupe. 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