{"id":3341,"date":"2022-06-28T07:00:00","date_gmt":"2022-06-28T05:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/?p=3341"},"modified":"2022-06-08T09:50:28","modified_gmt":"2022-06-08T07:50:28","slug":"viaje-por-polonia-y-3-de-cracovia-a-varsovia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/2022\/06\/28\/viaje-por-polonia-y-3-de-cracovia-a-varsovia\/","title":{"rendered":"Viaje por Polonia (y 3): De Cracovia a Varsovia"},"content":{"rendered":"\n<p>Contin\u00fao el relato del viaje a Polonia realizado del 6 al 23 de junio de 2015, que dejaba la pasada semana en la ciudad de Cracovia, donde todav\u00eda pasamos una jornada m\u00e1s, el 19 de junio, desplaz\u00e1ndonos en primer lugar tan s\u00f3lo 12 km hasta un sitio en el que ya hab\u00eda estado con anterioridad y que me gust\u00f3 como para repetir, sobre todo por su originalidad. Se trata de la Mina de Sal de Wieliczka, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1978. Lo m\u00e1s impresionante es la Capilla de St. Kinga, una sala de 54 metros de longitud que cuenta con una exquisita decoraci\u00f3n realizada a base de sal. Para su visita hay que tener en cuenta que en el recorrido tenemos 800 pelda\u00f1os de escalera y que s\u00f3lo hay dos ba\u00f1os, a los 40 y 90 minutos del inicio de la visita, que dura casi tres horas.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2022\/06\/21.-Wieliczka-19-06.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-3343\" width=\"691\" height=\"461\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2022\/06\/21.-Wieliczka-19-06.jpg 595w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2022\/06\/21.-Wieliczka-19-06-300x200.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 691px) 100vw, 691px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>38 km m\u00e1s y llegamos al segundo lugar a visitar y que no conoc\u00eda, pese a que desde 1999 tambi\u00e9n forma parte de la selecta lista del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO, porque \u201ces un paisaje cultural de enorme belleza e importancia espiritual. El marco natural en el que est\u00e1n ubicados los lugares simb\u00f3licos de culto relacionados con la Pasi\u00f3n de Jesucristo y la vida de la Virgen Mar\u00eda, ha permanecido pr\u00e1cticamente inalterado desde el siglo XVII. Hoy en d\u00eda sigue siendo un lugar de peregrinaje\u201d. Se trata del Santuario Kalwaria Zebrzydowska, en el que destaca la bas\u00edlica barroca.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2022\/06\/22.-Kalwaria.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-3344\" width=\"689\" height=\"388\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2022\/06\/22.-Kalwaria.jpg 615w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2022\/06\/22.-Kalwaria-300x169.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 689px) 100vw, 689px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>El d\u00eda 20 de junio tuvimos que recorrer 318 km para desplazarnos a Zamosc, pero a los 83 nos detuvimos en la coqueta poblaci\u00f3n de Tarn\u00f3w, conocida como la peque\u00f1a Cracovia, situada en la ruta jacobea a 3.822 km de Santiago de Compostela, tal como pudimos ver en un cartel. Lo que m\u00e1s me gust\u00f3 fue la Plaza del Mercado (Rynek), que ha conservado gran parte de su antiguo aspecto, teniendo en el centro el hermoso Ayuntamiento. Nos acercamos tambi\u00e9n a la Catedral y al mercado, para concluir con la visita al Museo Etnogr\u00e1fico, que muestra la \u00fanica exposici\u00f3n permanente de la historia y de la cultura gitana en Europa. Tambi\u00e9n hay una colecci\u00f3n de ropa, herramientas y otros servicios p\u00fablicos, llamando especialmente la atenci\u00f3n los cinco carruajes ubicados en el patio trasero.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2022\/06\/23.-Tarnow-20-06.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-3345\" width=\"690\" height=\"459\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2022\/06\/23.-Tarnow-20-06.jpg 556w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2022\/06\/23.-Tarnow-20-06-300x200.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 690px) 100vw, 690px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>235 km m\u00e1s y estamos en Zamosc, donde nos alojamos dos noches en el Hotel Renesans, situado en pleno centro hist\u00f3rico, para pasar \u00edntegramente el 21 de junio en esta poblaci\u00f3n cuya ciudad vieja forma parte del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO desde 1992. Una gozada poder estar una jornada sin tener que conducir. La ciudad tiene infinidad de cosas para ver, como la torre de la Catedral, por lo que ampliar\u00e9 la informaci\u00f3n en otra ocasi\u00f3n, pero ante todo me quedo con el Rynek o Plaza del Mercado, donde se encuentra el coqueto Ayuntamiento, en cuyas escaleras tuvo lugar un espect\u00e1culo nocturno. A esta porticada plaza se asoman hermosas casas armenias, algunas profusamente decoradas. Por cierto, os dice algo la \u00faltima imagen que ilustra este texto, tomada en 2015?<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2022\/06\/24.-Zamosc-20-21-06.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-3346\" width=\"689\" height=\"460\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2022\/06\/24.-Zamosc-20-21-06.jpg 544w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2022\/06\/24.-Zamosc-20-21-06-300x200.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 689px) 100vw, 689px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>El viaje va tocando a su final, as\u00ed que el 22 de junio iniciamos la \u00faltima etapa de 263 kil\u00f3metros hasta Varsovia, aunque a los 88 nos detuvimos en Lublin para visitar el castillo (Zamek-Muzeum Lubelskie), situado en una colina sobre los restos de un castillo construido entre los siglos XIV y XVI. A sus pies se encuentra la hermosa plaza del Castillo, donde iniciamos un breve recorrido por el centro hist\u00f3rico pasando junto al Tribunal Real y la Catedral, antes de llegar a la Brama Krakowska o Puerta de Cracovia, resto de la muralla del siglo XIV.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2022\/06\/25.-Lublin-22-06-15.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-3348\" width=\"690\" height=\"460\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2022\/06\/25.-Lublin-22-06-15.jpg 570w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2022\/06\/25.-Lublin-22-06-15-300x200.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 690px) 100vw, 690px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>175 km m\u00e1s y llegamos a Warszawa (Varsovia), la capital del pa\u00eds, donde nos alojamos en el Hotel Karat. Como en mi anterior viaje no me cautiv\u00f3 especialmente la ciudad, dejamos para ella tan s\u00f3lo una tarde y una ma\u00f1ana. Como las previsiones para el d\u00eda siguiente daban lluvia, dedicamos la tarde a \u201cpatear\u201d ampliamente el centro hist\u00f3rico, formado por la Ciudad Vieja (Stare Miasto) y la Ciudad Nueva (Nowe Miasto), que desde 1980 forma parte del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO, como \u201cejemplo destacado de reconstrucci\u00f3n casi total de una secuencia hist\u00f3rica que se extiende desde el siglo XIII hasta el siglo XX\u201d. Qui\u00e9n dir\u00eda que el 90 % de lo que ahora nos deslumbra qued\u00f3 destruido durante la segunda guerra mundial. Entre otras muchas cosas pudimos contemplar el Castillo Real, la columna del rey Segismundo III Vasa, la Barbacana, la colecci\u00f3n completa de iglesias y el s\u00edmbolo de la ciudad, la sirena.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2022\/06\/26.-Warszawa.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-3349\" width=\"690\" height=\"460\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2022\/06\/26.-Warszawa.jpg 567w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2022\/06\/26.-Warszawa-300x200.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 690px) 100vw, 690px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Hemos disfrutado de un tiempo magn\u00edfico durante el viaje por Polonia pero, el \u00faltimo d\u00eda, 23 de junio, amaneci\u00f3 en Varsovia amenazando lluvia, como estaba previsto. Menos mal que aprovechamos la tarde anterior, pues para este d\u00eda tan s\u00f3lo pens\u00e1bamos caminar por la zona moderna, en la que abundan los rascacielos, hasta llegar al mayor de ellos, el Palacio de la Cultura y la Ciencia, construido en 1955 en la \u00e9poca sovi\u00e9tica. Con 237 metros de altura, es el edificio m\u00e1s alto de Polonia, Al llegar frente a \u00e9l comenz\u00f3 a \u201cdiluviar\u201d, refugi\u00e1ndonos en el moderno Centro Comercial Zlote Tarasy, de donde en taxi regresamos al hotel, comida y al aeropuerto. De esta forma tan sosa concluy\u00f3 el viaje por un pa\u00eds que me ha encantado.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2022\/06\/27.-Warszawa-23-06-15.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-3350\" width=\"691\" height=\"410\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2022\/06\/27.-Warszawa-23-06-15.jpg 607w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2022\/06\/27.-Warszawa-23-06-15-300x178.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 691px) 100vw, 691px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Del Hotel Karat al Warsaw Chopin Airport hay tan s\u00f3lo 9 km, as\u00ed que comimos tranquilos antes de desplazarnos hasta \u00e9l, pues el Airbus A319 de Brussels Airlines ten\u00eda prevista su salida a las 17:45 h. Dos horas de vuelo hasta Bruselas y menos de una de espera para coger el vuelo a Bilbao, aunque luego tuvo 45 minutos de retraso, llegando al aeropuerto de Loiu sobre 23:15. Desde el aire contemplamos una hermosa puesta de sol, que puso el broche a nuestro viaje por Polonia.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2022\/06\/28.-Regreso-23-06-15.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-3351\" width=\"690\" height=\"296\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2022\/06\/28.-Regreso-23-06-15.jpg 884w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2022\/06\/28.-Regreso-23-06-15-300x129.jpg 300w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2022\/06\/28.-Regreso-23-06-15-768x330.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 690px) 100vw, 690px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>No estar\u00eda nada mal que las compa\u00f1\u00edas Vueling o Volotea, aunque fuera en verano, se animasen a poner un vuelo directo a Varsovia, como han hecho a otros destinos como Bucarest o Atenas. Creo que tendr\u00eda demanda.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Contin\u00fao el relato del viaje a Polonia realizado del 6 al 23 de junio de 2015, que dejaba la pasada semana en la ciudad de Cracovia, donde todav\u00eda pasamos una jornada m\u00e1s, el 19 de junio, desplaz\u00e1ndonos en primer lugar tan s\u00f3lo 12 km hasta un sitio en el que ya hab\u00eda estado con anterioridad &hellip; <a href=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/2022\/06\/28\/viaje-por-polonia-y-3-de-cracovia-a-varsovia\/\" class=\"more-link\">Sigue leyendo <span class=\"screen-reader-text\">Viaje por Polonia (y 3): De Cracovia a Varsovia<\/span><\/a><!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":120,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1544],"tags":[],"class_list":["post-3341","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sin-categoria"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3341","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/120"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3341"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3341\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3352,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3341\/revisions\/3352"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3341"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3341"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3341"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}