{"id":3381,"date":"2022-07-19T07:00:00","date_gmt":"2022-07-19T05:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/?p=3381"},"modified":"2022-07-11T15:22:58","modified_gmt":"2022-07-11T13:22:58","slug":"destino-alsacia-y-2-alto-rin-y-selva-negra-alemania","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/2022\/07\/19\/destino-alsacia-y-2-alto-rin-y-selva-negra-alemania\/","title":{"rendered":"Destino Alsacia (y 2): Alto Rin y Selva Negra (Alemania)"},"content":{"rendered":"\n<p>Contin\u00fao el relato de mi \u00faltimo viaje por Alsacia que dejaba la pasada semana en Estrasburgo. Sin salir de esta regi\u00f3n, el 18 de junio cambiamos de hotel, traslad\u00e1ndonos al Ibis Colmar Est, situado en las afueras de Colmar, a tan s\u00f3lo 80 km de nuestro hotel anterior. Seguimos en Alsacia y m\u00e1s en concreto en el departamento de Alto Rin, pues de camino nos detuvimos en dos pueblos, siendo el primero Obernai, que cuenta con una hermosa plaza del Mercado (place du March\u00e9), en cuyo centro se encuentra la fuente de Sainte-Odile, desde la que contemplamos el Ayuntamiento, el Beffroi o Torre de la Capilla y el Halle au Bl\u00e9.\u00a0 A un paso tenemos el pozo de los Seis Cubos y la iglesia de los santos Pedro y Pablo. Sin salir del departamento, la siguiente cita la tenemos en Selestat, donde los principales edificios son la Tour Neuve y las iglesias de Sainte-Foy (rom\u00e1nica). y Saint-Georges (g\u00f3tica), llamando la atenci\u00f3n la veintena de juegos de madera para ni\u00f1os, que vimos repartidos por la poblaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2022\/07\/11.-Obernai-Selestat.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-3383\" width=\"690\" height=\"460\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2022\/07\/11.-Obernai-Selestat.jpg 561w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2022\/07\/11.-Obernai-Selestat-300x200.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 690px) 100vw, 690px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Cambiamos de departamento, pasando al de Bajo Rin, donde pernoctamos las siguientes cinco noches alsacianas, para acercarnos al castillo Haut Koenigsbourg, del que guardo un buen recuerdo de cuando lo visit\u00e9 hace veinte a\u00f1os. Situado a 800 metros de altitud, rodeado de vi\u00f1edos, sus or\u00edgenes se remontan al siglo XII, aunque se encuentra en magn\u00edfico estado gracias a la restauraci\u00f3n concluida en 1908. Entre el calor que hac\u00eda y la cantidad de escaleras con que cuenta, optamos por no subir a las torres, desplaz\u00e1ndonos luego a comer a un restaurante cercano, L&#8217;Or\u00e9e du Chateau, donde degustamos unas ricas salchichas con ensalada y patatas fritas. Pens\u00e1bamos haber visitado otra localidad que ya conoc\u00edamos, Kayserberg, pero con 38 grados de temperatura decidimos refugiarnos en el aire acondicionado del hotel.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2022\/07\/12.-Haut-Koenigsbourg.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-3384\" width=\"691\" height=\"461\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2022\/07\/12.-Haut-Koenigsbourg.jpg 564w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2022\/07\/12.-Haut-Koenigsbourg-300x200.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 691px) 100vw, 691px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Domingo 19 de junio. Tratando de evitar el intenso calor, decidimos desplazarnos a la alemana Selva Negra. Hab\u00edamos pensado en el lago Titisee, pero eso mismo pensaron much\u00edsimos franceses, suizos y alemanes. Nos sorprendi\u00f3 que los aparcamientos de otros lagos m\u00e1s peque\u00f1os estaban abarrotados pese a contar con parqu\u00edmetro. Luego supimos que en los lagos franceses parece ser que est\u00e1 prohibido el ba\u00f1o. Nuestro destino fue una peque\u00f1a cascada, de nombre Menzenschwander Waterfall, por cuyo entorno caminamos un rato. Al menos en altitud, la temperatura era m\u00e1s soportable.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2022\/07\/13.-Selva-Negra.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-3385\" width=\"690\" height=\"460\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2022\/07\/13.-Selva-Negra.jpg 539w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2022\/07\/13.-Selva-Negra-300x200.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 690px) 100vw, 690px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Comemos en un italiano pagando por tercera vez en efectivo, ya que en ning\u00fan restaurante alem\u00e1n nos han aceptado la tarjeta de cr\u00e9dito, llenamos luego el dep\u00f3sito de gasolina pues en Alemania estaba a menos de 2 \u20ac y nos dirigimos a Freiburg im Breisgau, oficiosa capital de la Selva Negra en la que, tras tomar un helado y un caf\u00e9, nos arrastramos por sus des\u00e9rticas calles, ya que los domingos est\u00e1 todo cerrado. Menos mal que en el interior de la Freiburger M\u00fcnster, la g\u00f3tica Catedral, hac\u00eda fresquito. En la plaza que preside se encuentra el colorista Almac\u00e9n Hist\u00f3rico (Kaufhaus). Tambi\u00e9n nos agrad\u00f3 el antiguo Ayuntamiento y la Torre Martinstor. Lo malo fue el regreso a Colmar, pues tuvimos un gran atasco en el que tardamos una hora en recorrer 5 km de autopista, perdiendo el ahorro de la gasolina.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2022\/07\/14.-Freiburg.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-3386\" width=\"690\" height=\"460\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2022\/07\/14.-Freiburg.jpg 533w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2022\/07\/14.-Freiburg-300x200.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 690px) 100vw, 690px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Para el 20 de junio hemos dejado la visita de los pueblos que m\u00e1s nos gustaron del departamento de Alto Rin (Haut-Rhin) cuando viajamos a Alsacia en 2002, comenzando en Bergheim, al que accedemos por la Grand Rue, sobre la que se levanta la monumental puerta de Obertor. Recorremos el casco antiguo, que luego bordeamos por el exterior de la muralla, fotografiando las diferentes torres. La siguiente cita la tuvimos en una peque\u00f1a joya de nombre Ribeauvill\u00e9. La mayor\u00eda de sus hermosas y monumentales construcciones se asoman a la calle principal, la Grand Rue, que se va abriendo formando diferentes plazas, pero que otras veces se estrecha, teniendo que pasar bajo la airosa Tour des Bouchers.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2022\/07\/15.-Berheim-Ribeauville.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-3388\" width=\"691\" height=\"461\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2022\/07\/15.-Berheim-Ribeauville.jpg 544w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2022\/07\/15.-Berheim-Ribeauville-300x200.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 691px) 100vw, 691px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>El tercer pueblo que visitamos, Riquewihr tambi\u00e9n se articula en torno a una calle principal, en este caso la del G\u00e9n\u00e9ral de Gaulle, a la que se asoman los principales edificios. Accedemos a la poblaci\u00f3n desde la place des Charpentiers, donde se encuentra el aparcamiento, pasando bajo sus dos principales construcciones, la Porte Haute y la Tour Dolder. Se ha echado la hora de comer optando nuevamente por la cocina alsaciana, con el cerdo como protagonista, en Au Tire Bouchon, un buen restaurante por cierto. Los treinta y muchos grados nos vuelven a tirar al aire acondicionado del hotel, pero a media tarde nos desplazamos a la capital administrativa de Alto Rin, Colmar, cuya visita es obligada, para disfrutar de sus preciosos rincones, entre los que destacan la Peque\u00f1a Venecia (Petite Venise), la rue de la Poissonerie, la Colegiata Saint-Martin, la Casa Pfister y la Maison des Tetes. En otra ocasi\u00f3n volver\u00e9 a hablar con m\u00e1s detalle de estos lugares.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2022\/07\/16.-Riquewhir-Colmar.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-3389\" width=\"689\" height=\"459\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2022\/07\/16.-Riquewhir-Colmar.jpg 524w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2022\/07\/16.-Riquewhir-Colmar-300x200.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 689px) 100vw, 689px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Empachados de tantos monumentos, el 21 de junio decidimos dedicarlo a la naturaleza, realizando en coche una ruta de casi 200 km por la zona de los Vosgos, acerc\u00e1ndonos sucesivamente a cuatro lagos, Blanc, Noir, por cuya orilla caminamos un rato, Forlet, tambi\u00e9n llamado des Truites y Vert. Bordeamos luego el monte Hohneck, contemplando desde lo alto otros lagos y varios reba\u00f1os de vacas, deteni\u00e9ndonos a comer de bocata en unas mesas al borde de la carretera. Luego toc\u00f3 caminar, algo menos de una hora entre ida y vuelta, para subir al punto culminante de los Vosgos, el Grand Ballon (1424 m). Como hemos pasado la jornada a bastante altitud, hemos disfrutado de una magn\u00edfica temperatura pero, en cuanto descendemos al valle, volvemos a la cruda realidad de los m\u00e1s de 30 grados, as\u00ed que en Thann nos limitamos a un corto paseo, pues su principal monumento es la g\u00f3tica Colegiata de San Theobald, en cuyo interior se estaba de maravilla. Lo peor fue el caos circulatorio que ocasion\u00f3 el D\u00eda de la M\u00fasica, que se celebra en casi todos los pueblos, que se dejan peatonales.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2022\/07\/17.-Vosgos-Thann.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-3390\" width=\"688\" height=\"447\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2022\/07\/17.-Vosgos-Thann.jpg 567w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2022\/07\/17.-Vosgos-Thann-300x195.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 688px) 100vw, 688px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>22 de junio, \u00faltimo d\u00eda en Alsacia. Como la previsi\u00f3n era de lluvia, cosa que agradecimos, optamos por un plan B, desplazarnos a la capital econ\u00f3mica de Alto Rin, Mulhouse. Como llov\u00eda poco nos animamos a recorrer un poco su centro hist\u00f3rico, que se articula en torno a la Place Reunion, a la que se asoman la iglesia de Saint-\u00c9tienne y el Antiguo Ayuntamiento. Siguiendo las recomendaciones de la Oficina de Turismo, nos desplazamos luego en tranv\u00eda hasta el Mus\u00e9e National de l\u2019Automobile, uno de los m\u00e1s importantes museos del autom\u00f3vil del mundo. Merece la pena pagar los 18 \u20ac que cuesta la entrada. De nuevo en el centro, como el tiempo mejor\u00f3, antes de regresar a Colmar dimos un agradable paseo por el Parc \u00e0 Sculptures.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2022\/07\/18.-Mulhouse.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-3391\" width=\"690\" height=\"460\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2022\/07\/18.-Mulhouse.jpg 564w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2022\/07\/18.-Mulhouse-300x200.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 690px) 100vw, 690px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Tras pasar 9 noches en Alsacia, sigo manteniendo que es la regi\u00f3n francesa que m\u00e1s me gusta. Hemos disfrutado de sus pueblos, de los vi\u00f1edos y de la presencia de las cig\u00fce\u00f1as, el emblema de la zona. Eso s\u00ed, hemos salido un poco saturados de comer cerdo, tanto que el \u00faltimo d\u00eda pedimos en el hotel que nos prepararan para cenar huevos fritos con patatas. Otra cosa buena es que en todos los pueblos hay amplios aparcamientos, la mayor\u00eda gratuitos, aunque en el centro suele haber OTA, pero gratis, siendo necesarios los antiguos relojes que aqu\u00ed pasaron a la historia, as\u00ed que estamos agradecidos al transportista que nos regal\u00f3 uno en Wissembourg, el segundo d\u00eda. El viaje contin\u00faa, pero ser\u00e1 en Auvernia, de donde espero hablar la pr\u00f3xima semana.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Contin\u00fao el relato de mi \u00faltimo viaje por Alsacia que dejaba la pasada semana en Estrasburgo. 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