{"id":3629,"date":"2022-11-01T07:00:00","date_gmt":"2022-11-01T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/?p=3629"},"modified":"2022-11-01T21:32:26","modified_gmt":"2022-11-01T20:32:26","slug":"escapada-britanica-4-gales","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/2022\/11\/01\/escapada-britanica-4-gales\/","title":{"rendered":"Escapada brit\u00e1nica (4): Gales"},"content":{"rendered":"\n<p>Contin\u00fao el relato del viaje realizado del 7 al 17 de septiembre pasado por Inglaterra y Gales, que dejaba hace dos semanas en Cornualles. El 12 de septiembre, tras recorrer 190 millas en algo m\u00e1s de tres horas de viaje, cruzamos el Canal de Bristol y nos plantamos en Cardiff, la capital de Gales (Wales en ingl\u00e9s y Cymru en gal\u00e9s). Nos instalamos en el Hotel Ibis Cardiff Gate-International Business Park **, que fue nuestro campamento base durante tres noches y, r\u00e1pidamente nos desplazamos a Caerleon, distante poco m\u00e1s de 11 millas, en el municipio de Newport. Ten\u00edamos prisa pues a las 5 de la tarde cerraban estas ruinas romanas en las que tan s\u00f3lo nos dio tiempo a ver los restos del anfiteatro y el Roman Legionary Museum, un peque\u00f1o pero interesante museo. La entrada cuesta 4,80 libras pero no nos cobraron nada, quiz\u00e1s porque s\u00f3lo faltaba poco m\u00e1s de media hora para el cierre.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2022\/10\/01.-Caerleon-1209.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-3631\" width=\"692\" height=\"410\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2022\/10\/01.-Caerleon-1209.jpg 609w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2022\/10\/01.-Caerleon-1209-300x178.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 692px) 100vw, 692px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Ya sin prisa, nos tomamos tranquilamente una cerveza en la terraza del pub Ye Olde Bull Inn, junto al que hab\u00edamos dejado aparcado el coche, antes de desplazarnos otras 6 millas, todav\u00eda en Newport, hasta el Newport Transporter Bridge que, seg\u00fan cuentan, es uno de los siete puentes trasbordadores de todo el mundo que se encuentran en uso, aunque ahora no lo estaba. Obra de la ingenier\u00eda eduardina, se construy\u00f3 en el a\u00f1o 1906 para cruzar el r\u00edo Usk. El m\u00e1s antiguo lo tenemos muy cerca, entre Portugalete y Areeta-Getxo. Es el Puente Bizkaia, construido en 1893. Es el cuarto de este tipo que conocemos, tras haber visto el de Rochefort (Francia) y el argentino del barrio porte\u00f1o de La Boca. De esta forma concluy\u00f3 esta larga jornada que comenz\u00f3 en Newquay (Cornualles).<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2022\/10\/02.-Newport-Transporter-Bridge.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-3632\" width=\"690\" height=\"244\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2022\/10\/02.-Newport-Transporter-Bridge.jpg 952w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2022\/10\/02.-Newport-Transporter-Bridge-300x107.jpg 300w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2022\/10\/02.-Newport-Transporter-Bridge-768x273.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 690px) 100vw, 690px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>13 de septiembre. Fue el d\u00eda m\u00e1s lluvioso del viaje, pues pr\u00e1cticamente no par\u00f3 en toda la jornada, as\u00ed que cambiamos el plan y, en lugar de recorrer algo de Gales, optamos por quedarnos todo el d\u00eda en su capital, Cardiff o Caerdydd, si usamos su denominaci\u00f3n galesa, pues ten\u00edamos posibilidad de pasar ratos a cubierto. Como cuando salimos del taxi no llov\u00eda, aprovechamos para recorrer el peque\u00f1o pero coqueto parque de Alexandra Gardens, donde se encuentra el monumento nacional gal\u00e9s de la guerra. Estamos en una zona en la que abundan las estatuas y dos monumentales edificios, el Ayuntamiento y el Crown Court o Tribunal de la Corona.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2022\/10\/03.-Cardiff-1-1309.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-3633\" width=\"690\" height=\"460\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2022\/10\/03.-Cardiff-1-1309.jpg 595w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2022\/10\/03.-Cardiff-1-1309-300x200.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 690px) 100vw, 690px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Enseguida empez\u00f3 a llover, as\u00ed que optamos por la visita m\u00e1s importante que ten\u00edamos dentro del plan B, el National Museum Cardiff, uno de los emblemas de la ciudad y el \u00fanico museo en el Reino Unido en su gama de muestras de artes y ciencia. Particularmente me gust\u00f3 el amplio espacio dedicado a la ciencia y la zoolog\u00eda, donde vimos una roca lunar, un mamut, dinosaurios, un tibur\u00f3n ballena, el esqueleto de una ballena jorobada y la tortuga la\u00fad m\u00e1s grande del mundo. En la secci\u00f3n de arte, destacar la escultura \u201cEl beso\u201d, de Rodin y el lienzo \u201cLa Parisienne\u201d, de Renoir. La entrada es gratis, algo de agradecer cuando todo es tan caro.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2022\/10\/04.-Cardiff-2.-National-Museum.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-3634\" width=\"690\" height=\"422\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2022\/10\/04.-Cardiff-2.-National-Museum.jpg 604w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2022\/10\/04.-Cardiff-2.-National-Museum-300x183.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 690px) 100vw, 690px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>De nuevo ces\u00f3 la lluvia y seguimos caminando entre jardines hasta llegar al emblema de la ciudad, el castillo, cuyo interior no pens\u00e1bamos visitar pero s\u00ed sus jardines. pero ni lo uno ni lo otro, conform\u00e1ndonos con ver el drag\u00f3n a lo lejos. Hac\u00eda cinco d\u00edas que muri\u00f3 la reina y es lo \u00fanico que encontramos cerrado en el viaje, probablemente porque en un par de d\u00edas se esperaba la visita del rey Carlos III. Al mal tiempo, buena cara, as\u00ed que optamos por tomar un vino en la terraza de un bar de la Hight Street Arcade, una hermosa galer\u00eda cubierta. De all\u00ed nos dirigimos a otro lugar cerrado, el mercado central. Tras la visita comimos en su piso superior, obsequi\u00e1ndonos con unos huevos fritos con patatas.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2022\/10\/05.-Cardiff-3.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-3635\" width=\"690\" height=\"399\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2022\/10\/05.-Cardiff-3.jpg 595w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2022\/10\/05.-Cardiff-3-300x173.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 690px) 100vw, 690px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Entre chaparr\u00f3n y chaparr\u00f3n tuvimos que caminar durante casi 2,5 km hasta el Abandoibarra de Cardiff, la Bah\u00eda, que aspira a convertirse en el epicentro tur\u00edstico de la ciudad, concentrando modernistas edificios\u00a0 como el Wales Millenium Centre, un palacio de congresos al que llaman el armadillo, el The Senedd, la sede del Parlamento gal\u00e9s, y la noria. Tomamos un caf\u00e9, abrimos el paraguas y seguimos hasta la Norwegian Church Arts Centre, una peque\u00f1a iglesia anglicana. Tambi\u00e9n hay.y varias esculturas: la figura de Roald Dahl, el Mariner Memorial, World Armoni Peace, Memorial to Captain Scout y la dedicada al Minero de carb\u00f3n. De all\u00ed volvimos al Centro del Milenio, cerca del cual hay una parada de taxis para regresar al hotel.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2022\/10\/06.-Cardiff-4.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-3637\" width=\"691\" height=\"461\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2022\/10\/06.-Cardiff-4.jpg 624w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2022\/10\/06.-Cardiff-4-300x200.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 691px) 100vw, 691px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Qu\u00e9 bien hicimos con cambiar el plan, pues el 14 de septiembre amaneci\u00f3 radiante, el mejor de todas las vacaciones, as\u00ed que volvimos al plan previsto para el d\u00eda anterior, con dos importantes lugares para visitar, estando el primero a tan s\u00f3lo 20 minutos del hotel. Se trata del castillo de Caerphilly (Caerphilly castle), situado en el pueblo del mismo nombre, donde me entretengo fotografiando algunas esculturas antes de acceder a su interior, rodeado por un foso que es el hogar de patos, fochas y un buen grupo de gansos y de cisnes.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2022\/10\/07.-Caerphilly-1-1409.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-3638\" width=\"690\" height=\"460\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2022\/10\/07.-Caerphilly-1-1409.jpg 575w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2022\/10\/07.-Caerphilly-1-1409-300x200.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 690px) 100vw, 690px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>El castillo de Caerphilly es una fortificaci\u00f3n normanda, siendo el mayor de Gales y el segundo m\u00e1s grande del Reino Unido tras el castillo de Windsor. En su mayor parte fue construido entre los a\u00f1os 1268 y 1271, estando rodeado por varios lagos artificiales que lo protegen a modo de fosos. Las mejores im\u00e1genes son las de los reflejos del castillo en el agua. No obstante, merece la pena pagar las 10,10 libras que cuesta la entrada, para acceder a su interior y as\u00ed contemplar los dragones y el gigante que sujeta las ruinas de una torre.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2022\/10\/08.-Caerphilly-2.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-3639\" width=\"690\" height=\"460\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2022\/10\/08.-Caerphilly-2.jpg 553w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2022\/10\/08.-Caerphilly-2-300x200.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 690px) 100vw, 690px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Gales cuanta con cuatro castillos eduardinos que forman parte del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO, pero nos quedaban muy lejos, en el norte, pero el de Caerphilly ha merecido la pena. Tuvimos m\u00e1s de hora y media de viaje para llegar a nuestro siguiente destino, Tenby, que presume de ser el pueblo m\u00e1s bonito de Gales, cosa que no me extra\u00f1a, pues las pasamos canutas para encontrar un restaurante en el que poder comer, pues todos estaban a tope y el aparcar en el centro era misi\u00f3n imposible. Lo primero que vimos fueron las murallas.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2022\/10\/09.-Tenby-1.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-3640\" width=\"690\" height=\"404\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2022\/10\/09.-Tenby-1.jpg 595w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2022\/10\/09.-Tenby-1-300x175.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 690px) 100vw, 690px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Al visitar Tenby por la tarde tuvimos la suerte de coincidir con la bajamar, cuando la belleza de esta localidad se engrandece, al quedar al descubierto sus casi 4 km de playas, que hacen que el puerto quede en el interior de ellas y los barcos varados en la arena. Lo mismo sucede con la St Catherine\u2019s island, que pierde su insularidad y aparece unida a la playa. Tambi\u00e9n nos gust\u00f3 el peque\u00f1o castillo situado sobre la colina, el kiosko, el edificio de la estaci\u00f3n de los botes salvavidas y las casas de colores. Vamos, una preciosidad de pueblo. Ha resultado un d\u00eda espectacular, m\u00e1xime con lo luminoso que ha estado.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2022\/10\/10.-Tenby-2.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-3641\" width=\"690\" height=\"460\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2022\/10\/10.-Tenby-2.jpg 595w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2022\/10\/10.-Tenby-2-300x200.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 690px) 100vw, 690px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Todav\u00eda nos quedaban 100 millas, unas dos horas de viaje, para regresar al hotel en Cardiff, pero esta breve escapada por Gales realmente concluy\u00f3 en Tenby. Al d\u00eda siguiente salimos hacia Londres. El viaje contin\u00faa.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Contin\u00fao el relato del viaje realizado del 7 al 17 de septiembre pasado por Inglaterra y Gales, que dejaba hace dos semanas en Cornualles. 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