{"id":3778,"date":"2023-02-07T07:00:00","date_gmt":"2023-02-07T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/?p=3778"},"modified":"2023-02-07T12:44:40","modified_gmt":"2023-02-07T11:44:40","slug":"viaje-a-egipto-1-crucero-por-el-nilo-y-abu-simbel","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/2023\/02\/07\/viaje-a-egipto-1-crucero-por-el-nilo-y-abu-simbel\/","title":{"rendered":"Viaje a Egipto (2): Crucero por el Nilo y Abu Simbel"},"content":{"rendered":"\n<p>Contin\u00fao el relato del viaje a Egipto realizado del 9 al 16 de enero, que dejaba hace dos semanas navegando de Luxor a Edf\u00fa. Llev\u00e1bamos much\u00edsimo retraso, pues ten\u00edamos que haber llegado ya a Edf\u00fa tras recorrer unos 110 km desde Luxor. Tras desayunar subimos a la terraza del barco, desde donde contemplamos el traj\u00edn de barcos que navegan por el Nilo. El capit\u00e1n nos invita a ver el puesto desde el que pilota el crucero. Finalmente llegamos a Edf\u00fa.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2023\/01\/01.-Barco.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-3780\" width=\"690\" height=\"388\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2023\/01\/01.-Barco.jpg 729w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2023\/01\/01.-Barco-300x169.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 690px) 100vw, 690px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Por unas calles&nbsp; colapsadas por el tr\u00e1fico, nos dirigimos en calesa a nuestro siguiente destino en Edf\u00fa. Se trata del templo mejor conservado del antiguo Egipto, dedicado al dios halc\u00f3n Horus, que fue construido durante el periodo helen\u00edstico, entre los a\u00f1os 237 y 57 aC (entrada: 200 LE). Un enorme pilono nos da la bienvenida a este magn\u00edfico templo cuyo excelente estado de conservaci\u00f3n se debe a que durante much\u00edsimos a\u00f1os permaneci\u00f3 enterrado bajo 12 metros de arena del desierto.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2023\/01\/02.-Edfu.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-3781\" width=\"692\" height=\"462\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2023\/01\/02.-Edfu.jpg 587w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2023\/01\/02.-Edfu-300x200.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 692px) 100vw, 692px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>De nuevo volvemos a nuestro crucero, el Quest Alandalus que, por cierto, cuenta con wifi, algo poco com\u00fan, aunque hemos estado permanentemente comunicados con la tarjeta de Vodafone que compramos en el aeropuerto. Nos separan 63 km de Kom Ombo, as\u00ed que por fin tenemos una tarde de relax, pudiendo tomar un caf\u00e9 y contemplar la orilla del Nilo, en la que hay garzas y pescadores. En el barco tambi\u00e9n hay bebidas alcoh\u00f3licas. Antes de la puesta de sol, vemos tambi\u00e9n otros cruceros y a los vendedores que se acercan al nuestro. Tambi\u00e9n empezamos a ver falucas, las tradicionales embarcaciones a vela.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2023\/01\/03.-Barco.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-3782\" width=\"691\" height=\"461\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2023\/01\/03.-Barco.jpg 595w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2023\/01\/03.-Barco-300x200.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 691px) 100vw, 691px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Anochece sobre las 18:30, pr\u00e1cticamente coincidiendo con nuestra llegada a Kom Ombo. Aqu\u00ed no necesitamos ning\u00fan medio de transporte, pues el templo se ve desde el barco. Construido entre los a\u00f1os 1350 y 180 aC, el templo de Kom Ombo cuenta con dos partes diferenciadas, una dedicada a Horus, dios del cielo, de la caza y de la guerra, representado por un hombre con cabeza de halc\u00f3n y otra a Sobek, dios de las aguas y creador del Nilo, representado por un hombre con cabeza de cocodrilo (entrada: 160 LE). Concluimos la visita en The Crocodile Museum, que expone algunas de las momias de cocodrilos descubiertas en la zona. Regresamos al barco, que zarpa tras la cena para cubrir los 50 km que nos separan de Aswan.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2023\/01\/04.-Kom-Ombo.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-3783\" width=\"690\" height=\"387\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2023\/01\/04.-Kom-Ombo.jpg 629w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2023\/01\/04.-Kom-Ombo-300x168.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 690px) 100vw, 690px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>El cuarto d\u00eda de viaje toc\u00f3 madrug\u00f3n, pues tuvimos que salir a las 03:40 h para desplazarnos hasta Abu Simbel (288 km). Entre pitos y flautas tardamos unas cuatro horas, una para pasar el control de seguridad y tres de viaje. Vimos amanecer en el autob\u00fas, donde tambi\u00e9n desayunamos el pic-nic del hotel, yendo derechos a los ba\u00f1os a la llegada. El complejo de Abu Simbel fue reubicado en una colina artificial, en 1968, sobre el nivel de las aguas del lago Nasser (entrada: 260 LE). En primer lugar visitamos el gran templo de Rams\u00e9s II (1265 aC), que cuenta con una fachada de 33 metros de altura, custodiada por cuatro gigantescas estatuas de Rams\u00e9s II. En el fondo del templo se encuentra el santuario, con las &nbsp;estatuas sedentes de Ptah, Am\u00f3n, Rams\u00e9s II y Ra-Horakhti. Las tres \u00faltimas las ilumina el sol el 21 de octubre y el 21 de febrero.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2023\/01\/05.-Abu-Simbel-1.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-3784\" width=\"691\" height=\"461\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2023\/01\/05.-Abu-Simbel-1.jpg 595w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2023\/01\/05.-Abu-Simbel-1-300x200.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 691px) 100vw, 691px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>A continuaci\u00f3n visitamos el templo de Nefertari, cuya fachada est\u00e1 decorada con seis estatuas, cuatro de Rams\u00e9s II y dos de Nefertari. Las seis estatuas son de igual tama\u00f1o, algo poco habitual, pues las que representaban al fara\u00f3n sol\u00edan ser de mayor tama\u00f1o. Una sala con seis columnas centrales nos conduce al interior, donde se encuentra el santuario, que cuenta con una estatua de la diosa Hathor. La sala este cuenta con escenas que muestran a Rams\u00e9s y su esposa ofreciendo sacrificios a los dioses.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2023\/01\/06.-Abu-Simbel-2.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-3786\" width=\"690\" height=\"459\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2023\/01\/06.-Abu-Simbel-2.jpg 604w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2023\/01\/06.-Abu-Simbel-2-300x200.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 690px) 100vw, 690px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Un polic\u00eda armado con una metralleta se ofrece a sacarnos una foto. Luego pide la propina, algo ya muy habitual. Al salir del recinto de los templos y antes de pasar por la habitual galer\u00eda comercial de venta de recuerdos, nos detenemos a tomar una cerveza sin alcohol en la amplia terraza de un bar con vistas al Lago Nasser, que se extiende hasta Sud\u00e1n, aunque all\u00ed le llaman lago de Nubia. Es el resultado de la construcci\u00f3n de la presa de Asu\u00e1n, entre 1958 y 1970. Mide unos 550 km de largo y 35 km de ancho en su punto de mayor, ocupando una superficie de 5.250 km\u00b2. Por delante tenemos 288 km para regresar a comer al barco, contemplando desde el autob\u00fas el desierto nubio y los cultivos que en \u00e9l se est\u00e1n realizando.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2023\/01\/07.-Lago-Nasser.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-3788\" width=\"690\" height=\"232\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2023\/01\/07.-Lago-Nasser.jpg 850w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2023\/01\/07.-Lago-Nasser-300x101.jpg 300w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2023\/01\/07.-Lago-Nasser-768x259.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 690px) 100vw, 690px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Estamos en Aswan, ciudad de m\u00e1s de 200.000 habitantes situada a orillas del Nilo, en pleno desierto nubio. Nos arrepentiremos siempre de haber contratado una excursi\u00f3n opcional para la tarde, al exagerado precio de 50 \u20ac por persona, que realmente s\u00f3lo incluye un paseo de unas tres horas y media en barco, con m\u00e1s de una en tiendas. El paseo merece la pena, pero con una hora habr\u00eda bastado y habr\u00edamos tenido la tarde para descansar del madrug\u00f3n, pero somos masocas. Desde el barco contemplamos el mausoleo del Aga Khan y, lo m\u00e1s interesante, gran cantidad de falucas, las embarcaciones tradicionales a vela.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2023\/01\/08.-Aswan.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-3790\" width=\"691\" height=\"432\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2023\/01\/08.-Aswan.jpg 677w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2023\/01\/08.-Aswan-300x187.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 691px) 100vw, 691px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>La excursi\u00f3n vespertina lleva por nombre \u201cpoblado nubio\u201d. Primero nos paran en una playa, repleta de vendedores y de personas que ofertan paseos en camello. Finalmente llegamos al llamado poblado nubio. Pronto nos damos cuenta de que es una turistada, pues los barcos como el nuestro ni siquiera caben en el embarcadero, as\u00ed que tienen que dejarnos y partir. Nos llevan a tomar el te a una casa tradicional y luego tenemos 45 minutos para recorrer la \u00fanica calle del poblado, repleta de tiendas. Lo m\u00e1s curioso es ver a los camellos que regresan de la playa. Se ha echado la noche, as\u00ed que llegamos al barco justo para la cena.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2023\/01\/09.-Poblado-nubio.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-3791\" width=\"692\" height=\"462\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2023\/01\/09.-Poblado-nubio.jpg 553w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2023\/01\/09.-Poblado-nubio-300x200.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 692px) 100vw, 692px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>El gu\u00eda nos hizo una jugada para disponer de la tarde para ofertar excursiones, unos al espect\u00e1culo de luz y sonido de Abu Simbel y otros al poblado nubio. En el programa de la tarde ten\u00edamos el obelisco inacabado y la gran presa de Aswan, pero lo retras\u00f3 al quinto d\u00eda, pues est\u00e1n de camino al aeropuerto de Aswan, donde cogimos el vuelo a Cairo. Para nosotros fue una gran faena, pues toc\u00f3 nuevamente madrug\u00f3n y no poder desayunar en el barco (empiezan a las 6 de la ma\u00f1ana), teniendo que hacerlo de pic-nic en el avi\u00f3n. Finalmente, de camino al aeropuerto visitamos la cantera en la que se encuentra el obelisco inacabado (entrada: 80 LE) y el muro de 111 metros de altura que cierra la presa de Aswan (acceso: 100 LE).<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2023\/01\/10.-Obelisco.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-3792\" width=\"690\" height=\"334\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2023\/01\/10.-Obelisco.jpg 726w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2023\/01\/10.-Obelisco-300x145.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 690px) 100vw, 690px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Algo m\u00e1s de 900 km separan Aswan de El Cairo, que el avi\u00f3n los cubre en 1 h 20 min. Empieza la \u00faltima fase del viaje, de la que os espero hablar dentro de dos semanas. El viaje contin\u00faa.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Contin\u00fao el relato del viaje a Egipto realizado del 9 al 16 de enero, que dejaba hace dos semanas navegando de Luxor a Edf\u00fa. Llev\u00e1bamos much\u00edsimo retraso, pues ten\u00edamos que haber llegado ya a Edf\u00fa tras recorrer unos 110 km desde Luxor. 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