{"id":4022,"date":"2023-07-04T07:00:00","date_gmt":"2023-07-04T05:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/?p=4022"},"modified":"2023-07-05T19:34:34","modified_gmt":"2023-07-05T17:34:34","slug":"escapada-a-la-costa-brava-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/2023\/07\/04\/escapada-a-la-costa-brava-2\/","title":{"rendered":"Escapada a la Costa Brava (2)"},"content":{"rendered":"\n<p>Aunque ya he regresado de otro viaje por Francia y B\u00e9lgica, contin\u00fao el relato de la escapada realizada el pasado mes de mayo a la Costa Brava, que dejaba hace dos semanas en Cala Giverola. Como el tiempo segu\u00eda inseguro nos desplazamos hasta Calella de Palafrugell, un antiguo pueblo de pescadores perteneciente al municipio de Palafrugell, cuyas barcas se encuentran al borde de la playa. Cuanto m\u00e1s subimos hacia el norte m\u00e1s nos est\u00e1 gustando la Costa Brava. Este pueblo nos encant\u00f3, as\u00ed que nos nos extra\u00f1\u00f3 que una pareja de novios lo eligieran para el reportaje de la boda.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2023\/06\/01.-Calella-de-Palafrugell.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-4024\" width=\"690\" height=\"395\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2023\/06\/01.-Calella-de-Palafrugell.jpg 652w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2023\/06\/01.-Calella-de-Palafrugell-300x172.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 690px) 100vw, 690px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Pens\u00e1bamos haber comido en Calella de Palafrugell pero los restaurantes estaban al completo, as\u00ed que decidimos caminar algo m\u00e1s de 1 km por el Camino de Ronda hasta el siguiente pueblo, Llafranc, donde comimos de maravilla en el restaurante italiano Nova Pasta. La ruta est\u00e1 muy bien acondicionada, pasando junto a la torre de Calella y la escultura Gent del Mar, para luego bajar por una empinada escalera hacia el entorno de la playa. El regreso lo efectuamos por el mismo camino, recibi\u00e9ndonos Calella de Palafrugell con un fuerte chaparr\u00f3n. Menos mal que hab\u00edamos llevado un peque\u00f1o paraguas.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2023\/06\/02.-De-Calella-a-Llafranc.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-4025\" width=\"689\" height=\"414\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2023\/06\/02.-De-Calella-a-Llafranc.jpg 624w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2023\/06\/02.-De-Calella-a-Llafranc-300x180.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 689px) 100vw, 689px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Al d\u00eda siguiente, aprovechando que los s\u00e1bados hay menos tr\u00e1fico, decidimos abandonar por un d\u00eda la Costa Brava para desplazarnos a visitar a una amiga a su nuevo lugar de residencia en Vilanova i la Geltr\u00fa (Barcelona), conocida como La Habana chica en el siglo XIX. Aparte de conocer su casa, tomar algo y comer en la Rambla, realmente s\u00f3lo recorrimos esta calle y su coqueto paseo mar\u00edtimo, presidido por el monumento a Francesc Maci\u00e1 y adornado por la Torre Blava (Azul). En la Rambla llam\u00f3 mi atenci\u00f3n el mural \u201cManifestaci\u00f3n de los Cubos\u201d<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2023\/06\/03.-Vilanova-y-la-Geltru.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-4026\" width=\"691\" height=\"429\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2023\/06\/03.-Vilanova-y-la-Geltru.jpg 567w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2023\/06\/03.-Vilanova-y-la-Geltru-300x186.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 691px) 100vw, 691px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Como el tiempo segu\u00eda inseguro, el 21 de mayo nos desplazamos a la cercana poblaci\u00f3n de Tossa de Mar, uno de los pueblos m\u00e1s bonitos de Girona, del que guardaba un buen recuerdo. Nos llam\u00f3 la atenci\u00f3n que lo primero que vimos al llegar fue la pla\u00e7a de las Nacions Sense Estat, junto a la que se encuentra la Oficina de Turismo y el Supermercat Esclat, en cuyo aparcamiento dejamos el coche. Comenz\u00f3 aqu\u00ed nuestro recorrido por la Vila Vella, pasando junto a la Villa romana de Ametllers, la capella de la Mare de D\u00e9u del Socors y la Casa Ferrer, tomando un caf\u00e9 frente al vistoso comercio Iberian Sensation<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2023\/06\/04.-Tossa-1.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-4027\" width=\"691\" height=\"444\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2023\/06\/04.-Tossa-1.jpg 587w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2023\/06\/04.-Tossa-1-300x193.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 691px) 100vw, 691px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Nuestro recorrido por el casco antiguo de Tossa de Mar nos est\u00e1 agradando, pues es mucho m\u00e1s interesante que el de Lloret de Mar. Vemos que hay buenos comercios y abunda la hosteler\u00eda, incluso con una Euskal Taberna de nombre Eguzkilore, aunque donde nos detenemos es para visitar la iglesia parroquial de Sant Vicen\u00e7 que se empez\u00f3 a construir en el a\u00f1o 1755 en estilo neocl\u00e1sico para sustituir a la del recinto amurallado. Antes de llegar a la playa, una foto obligada es a la escultura dedicada a las pescateras, obra de Ci\u00f3 Abell\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2023\/06\/05.-Tossa-2.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-4028\" width=\"690\" height=\"461\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2023\/06\/05.-Tossa-2.jpg 584w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2023\/06\/05.-Tossa-2-300x200.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 690px) 100vw, 690px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Llegamos finalmente al principal atractivo de Tossa de Mar, el recinto amurallado, que tiene un per\u00edmetro de unos 300 metros y fue construido entre los siglos XII y XIV para defenderse de la pirater\u00eda. Accedemos a \u00e9l por la puerta abierta junto a una de las tres grandes torres cil\u00edndricas con que cuenta, la del Reloj. En fuerte subida hasta el faro vamos pasando sucesivamente junto al monumento a la Ni\u00f1a, el Museo Municipal, la escultura de Ava Gardner, obra de Ci\u00f3 Abell\u00ed y las ruinas de la iglesia de Sant Vicen\u00e7. En el descenso, antes de llegar a la zona de la playa, fotograf\u00edo \u201cTestimoni\u201d, de Bonaventura Ans\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2023\/06\/06.-Tossa-3.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-4030\" width=\"691\" height=\"461\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2023\/06\/06.-Tossa-3.jpg 575w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2023\/06\/06.-Tossa-3-300x200.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 691px) 100vw, 691px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>El 22 de mayo nos desplazamos a Begur, poblaci\u00f3n situada en el Baix Empord\u00e0 a 65 km de Lloret de Mar. Fue el punto m\u00e1s al norte de esta escapada a la Costa Brava, marcando el l\u00edmite con nuestro anterior viaje por tierras gerundenses. La pla\u00e7a de la Vila marca el centro neur\u00e1lgico de esta localidad, que cuenta con un buen grupo de casas indianas. A esta plaza se asoma la iglesia de Sant Pere y Santa Reparada, construida a principios del XVII en estilo g\u00f3tico tard\u00edo. Muy cerca se encuentra la escultura \u201cTramontana\u201d, de Richard Calvin.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2023\/06\/07.-Begur-1.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-4031\" width=\"692\" height=\"385\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2023\/06\/07.-Begur-1.jpg 618w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2023\/06\/07.-Begur-1-300x167.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 692px) 100vw, 692px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Tras tomar un caf\u00e9 en una de las terrazas de la plaza, nos dispusimos a subir la empinada cuesta que conduce al emblema de Begur, las ruinas del castillo construido en el siglo XVI. Lo mejor de \u00e9l es su emplazamiento, pues desde \u00e9l se tiene una impresionante vista de la poblaci\u00f3n y de la franja costera, teniendo como tel\u00f3n de fondo las islas Medes. En nuestra ruta nos detuvimos para fotografiar la torre de defensa de San Ram\u00f3n y la ermita del mismo nombre, junto a la que se encuentra la estatua de la bailaora Carmen Amaya.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2023\/06\/08.-Begur-2.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-4033\" width=\"691\" height=\"461\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2023\/06\/08.-Begur-2.jpg 601w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2023\/06\/08.-Begur-2-300x200.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 691px) 100vw, 691px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Concluimos la jornada comiendo en un lugar lleno de encanto perteneciente al municipio de Begur, Sa Tuta, que conserva en uno de sus laterales las antiguas casas de pescadores. Adem\u00e1s lo disfrutamos pr\u00e1cticamente solos. Antes de comer caminamos durante poco m\u00e1s de 1 km y otro tanto de vuelta por el Camino de Ronda, en este caso perfectamente acondicionado, que conduce hasta otra hermosa cala de nombre Aiguafreda. Fue un magn\u00edfico final para nuestro recorrido por la Costa Brava.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2023\/06\/09.-Sa-Tuna.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-4034\" width=\"689\" height=\"459\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2023\/06\/09.-Sa-Tuna.jpg 573w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2023\/06\/09.-Sa-Tuna-300x200.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 689px) 100vw, 689px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Dejamos la Costa Brava pero no la provincia de Girona, pues todav\u00eda nos faltaba ir a su capital, pero de ello espero hablar la pr\u00f3xima semana. La escapada contin\u00faa.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Aunque ya he regresado de otro viaje por Francia y B\u00e9lgica, contin\u00fao el relato de la escapada realizada el pasado mes de mayo a la Costa Brava, que dejaba hace dos semanas en Cala Giverola. 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