{"id":4681,"date":"2024-07-30T07:00:00","date_gmt":"2024-07-30T05:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/?p=4681"},"modified":"2024-07-12T14:28:37","modified_gmt":"2024-07-12T12:28:37","slug":"viaje-a-la-provenza-6-cortejando-al-mont-ventoux","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/2024\/07\/30\/viaje-a-la-provenza-6-cortejando-al-mont-ventoux\/","title":{"rendered":"Viaje a la Provenza (6): Cortejando al Mont Ventoux"},"content":{"rendered":"\n<p>Contin\u00fao el relato del viaje a la Provenza realizado del 27 de mayo al 7 de junio, que dejaba la pasada semana en la ciudad de Orange, en la que pernoctamos cuatro noches. El 2 de junio decidimos pasarlo en el entorno del emblem\u00e1tico Monte Ventoux, deteni\u00e9ndonos en primer lugar en la poblaci\u00f3n de Vaison la Romaine, cuya visita nos llev\u00f3 bastante tiempo, para concluir la jornada en el entorno del pueblo de Gordes, en el que abundan los campos de lavanda.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"761\" height=\"407\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2024\/07\/01.-Mapa-1.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-4683\" style=\"width:690px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2024\/07\/01.-Mapa-1.jpg 761w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2024\/07\/01.-Mapa-1-300x160.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 761px) 100vw, 761px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Esta ruta ya la realizamos en julio de 2005 pero cuando nos detuvimos, tras recorrer 31 km, en Vaison la Romaine, no recordaba haber estado all\u00ed. Dejamos el coche aparcado junto a la oficina de turismo, teniendo al lado la taquilla para acceder a los dos recintos arqueol\u00f3gicos romanos, que abren de 9:30 a 18 h, costando la entrada 9 \u20ac. Por ella se accede al primer sitio, Puymin, que cuenta con restos de varias villas romanas y del teatro, cuyos or\u00edgenes se remontan al siglo I de nuestra era.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"601\" height=\"380\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2024\/07\/02.-Vaison-la-Romaine-Puymin.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-4684\" style=\"width:690px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2024\/07\/02.-Vaison-la-Romaine-Puymin.jpg 601w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2024\/07\/02.-Vaison-la-Romaine-Puymin-300x190.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 601px) 100vw, 601px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>En el sitio de Puymin se encuentra tambi\u00e9n el Museo Arqueol\u00f3gico (Mus\u00e9e Archeologique). Es un museo sencillo y moderno perfectamente integrado en el emplazamiento galo-romano. Se organiza en varios espacios: prehistoria, ciudad galo-romana, monumentos p\u00fablicos, comercio y artesan\u00eda, religi\u00f3n, funerario y casa galo-romana. Pudimos contemplar objetos de cer\u00e1mica, numerosas estatuas de m\u00e1rmol, la maqueta de la Maison du Dauphin y los mosaicos que adornaban la Villa du Paon.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"672\" height=\"354\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2024\/07\/03.-Vaison-Museo.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-4685\" style=\"width:690px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2024\/07\/03.-Vaison-Museo.jpg 672w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2024\/07\/03.-Vaison-Museo-300x158.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 672px) 100vw, 672px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Concluida la visita cruzamos la carretera y un amplio aparcamiento y llegamos al segundo emplazamiento arqueol\u00f3gico, el sitio de Villasse, que corresponde a un antiguo barrio rico en el que exist\u00edan lujosas viviendas con patios interiores adornados con mosaicos. Hoy se conservan varias columnas. Concluida la visita nos dirigimos al centro urbano, en el que existen varias tiendas de recuerdos y numerosos establecimientos hosteleros.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"626\" height=\"338\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2024\/07\/04.-Vaison-La-Villasse.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-4686\" style=\"width:690px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2024\/07\/04.-Vaison-La-Villasse.jpg 626w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2024\/07\/04.-Vaison-La-Villasse-300x162.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 626px) 100vw, 626px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Nuestra siguiente cita se encuentra en el barrio alto, para lo que tenemos que cruzar el puente romano de Vaison la Romaine, construido en el siglo I de nuestra era, que es uno de los pocos puentes romanos que todav\u00eda se utilizan en la actualidad. El barrio alto est\u00e1 coronado por el castillo, que fue construido en 1195 por Raymond VI, conde de Toulouse. Para acceder a este hermoso rinc\u00f3n, adornado con fotograf\u00edas antiguas, tenemos que pasar bajo una puerta fortificada del siglo XIV que domina la torre del Beffroi.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"601\" height=\"401\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2024\/07\/05.-Vaison-Haute-Ville.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-4687\" style=\"width:690px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2024\/07\/05.-Vaison-Haute-Ville.jpg 601w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2024\/07\/05.-Vaison-Haute-Ville-300x200.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 601px) 100vw, 601px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Concluida la visita a Vaison la Romaine, nos disponemos a subir al Mont Ventoux, distante 43 km, Situado a 1912 metros de altitud, es un emblem\u00e1tico puerto de monta\u00f1a para los amantes del ciclismo. En su desolada cima existe una torre de telecomunicaciones. En el descenso nos detenemos a comer el bocadillo en un \u00e1rea de pic-nic situada junto al sendero de Font Margot, una breve ruta de silencio para observar ciervos, aunque solo pudimos ver las esculturas a ellos dedicadas. Sin embargo, poco m\u00e1s adelante nos sali\u00f3 al paso un simp\u00e1tico zorro que se acercaba a los coches en busca de comida.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"601\" height=\"401\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2024\/07\/06.-Mont-Ventoux.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-4689\" style=\"width:690px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2024\/07\/06.-Mont-Ventoux.jpg 601w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2024\/07\/06.-Mont-Ventoux-300x200.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 601px) 100vw, 601px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>A 26 km del Mont Ventoux tenemos el pueblo de Sault, en el que paramos a tomar un caf\u00e9. Situado sobre un escarpe rocoso, domina una amplia llanura con numerosos campos de cultivo, entre los que dominan los de lavanda, tan caracter\u00edsticos de la regi\u00f3n de Provenza. Si embargo el 2 de junio todav\u00eda no ten\u00edan los tonos violeta que los caracterizan, cosa que si sucedi\u00f3 cuando los visitamos en julio se 2005, tal como puedes ver en las dos fotos que acompa\u00f1o junto a los actuales. Lo que si que ten\u00eda color violeta era el campo de salvia situado al borde de la carretera, por la que los ciclistas se dirigen al puerto.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"621\" height=\"326\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2024\/07\/07.-Sault.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-4690\" style=\"width:690px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2024\/07\/07.-Sault.jpg 621w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2024\/07\/07.-Sault-300x157.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 621px) 100vw, 621px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Comienza a llover y graniza cuando nos disponemos a cubrir los 36,6 km que nos separan de nuestro siguiente destino, Village des Bories, un museo al aire libre de m\u00e1s de 20 caba\u00f1as de piedra seca, que al igual que otros lugares, como Menorca, forma parte del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO. Al objeto de conseguir nuevas tierras para dedicarlas a la agricultura, durante los siglos XVII y XVIII se extrajeron miles de toneladas de piedra, que se utilizaron para construir cercados y aldeas como la que visitamos. El horario de visita es de 9 a 19 h, siendo el precio bastante caro, 8 \u20ac.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"544\" height=\"363\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2024\/07\/08.-Village-des-Bordes.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-4691\" style=\"width:690px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2024\/07\/08.-Village-des-Bordes.jpg 544w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2024\/07\/08.-Village-des-Bordes-300x200.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 544px) 100vw, 544px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Estamos a tan solo 3,4 km de un precioso pueblo provenzal, Gordes, que aparece colgado en un promontorio rocoso de los montes de Vaucluse pero, como es tarde, nos limitamos a verlo desde un mirador, destacando el castillo y la iglesia. Nuestro destino se encuentra 4,8 km m\u00e1s tarde, la Abad\u00eda de Senanque (Abbaye Notre-Dame de S\u00e9nanque), monasterio cisterciense desde 1148, ubicado en el fondo de un valle y rodeado de campos de lavanda, todav\u00eda verdes, aunque os incluyo una foto de cuando lo visitamos en julio de 2005. Pese a nuestra prisa, no pudimos acceder a su interior, pues cierra muy pronto, a las 17 h. De esta forma concluyeron las visitas de esta jornada.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"573\" height=\"353\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2024\/07\/09.-Gordes-y-Senanque.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-4692\" style=\"width:690px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2024\/07\/09.-Gordes-y-Senanque.jpg 573w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2024\/07\/09.-Gordes-y-Senanque-300x185.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 573px) 100vw, 573px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Por delante nos quedaron algo m\u00e1s de 63 km para regresar a nuestro hotel en Orange. Todav\u00eda no hemos terminado de recorrer la Provenza. Pr\u00f3ximo destino: Avignon. El viaje contin\u00faa.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Contin\u00fao el relato del viaje a la Provenza realizado del 27 de mayo al 7 de junio, que dejaba la pasada semana en la ciudad de Orange, en la que pernoctamos cuatro noches. 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