{"id":4859,"date":"2024-11-19T07:00:00","date_gmt":"2024-11-19T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/?p=4859"},"modified":"2024-11-19T20:21:18","modified_gmt":"2024-11-19T19:21:18","slug":"escapada-a-lapurdi-y-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/2024\/11\/19\/escapada-a-lapurdi-y-2\/","title":{"rendered":"Escapada a LAPURDI (y 2)"},"content":{"rendered":"\n<p>Concluyo el relato de la escapada realizada a Lapurdi del 7 al 11 de octubre, que inici\u00e9 hace dos semanas. Comenzamos la jornada del 9 de octubre cubriendo los 9 km que nos separaban de Le Pas de Roland, situado en Itsasu, un agujero excavado en la roca junto al r\u00edo Nive que, seg\u00fan la leyenda, fue abierto por la espada de Roland. La siguiente cita la tuvimos lugar 9 km m\u00e1s tarde en otro lugar que hac\u00eda muchos a\u00f1os que no visitaba, el Col de M\u00e9hatch\u00e9 (716 m), ubicado a unos pasos de Nafarroa, donde existe un cr\u00f3mlech. Pens\u00e1bamos subir caminando hasta el monte Artzamendi, pero la borrasca Kirk empez\u00f3 a hacer efecto y el viento casi nos tiraba. De all\u00ed nos dirigimos a la navarra Lezetako Borda y luego a la labortana Esteben Borda. Como la carretera es muy estrecha descendimos r\u00e1pidamente por si ca\u00eda alg\u00fan \u00e1rbol.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"587\" height=\"370\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2024\/11\/01.-Pas-de-Roland-y-Mehatche.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-4861\" style=\"width:690px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2024\/11\/01.-Pas-de-Roland-y-Mehatche.jpg 587w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2024\/11\/01.-Pas-de-Roland-y-Mehatche-300x189.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 587px) 100vw, 587px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Regresamos a Itxassou (Itsasu en euskera), conocida por la producci\u00f3n de quesos de oveja, la cr\u00eda de pottokas y sus reputadas cerezas. Nuestro primer destino fue Le Txistulari, un hotel en el que hace a\u00f1os nos alojamos varias veces pero que en octubre estaba completo, as\u00ed que aprovechamos para comer en su restaurante. Tras la comida nos acercamos hasta la preciosa iglesia de Saint-Fructueux, que data del siglo XVII, en la que destaca el retablo barroco y las galer\u00edas de madera con tres pisos de tres lados. Concluimos la visita en lo que podemos llamar su centro urbano, donde se encuentra el front\u00f3n y el conocido Hotel du Fronton. Desde all\u00ed contemplamos el monte Artzamendi y los cultivos de la zona, adem\u00e1s de un grupo de vacas rodeadas de garcetas, Como la tarde segu\u00eda buena nos dirigimos de nuevo a Villa Arnaga, pero estaba cerrada por los \u00e1rboles que hab\u00eda tirado el temporal.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"575\" height=\"370\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2024\/11\/02.-Itsasu-09-10.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-4862\" style=\"width:690px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2024\/11\/02.-Itsasu-09-10.jpg 575w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2024\/11\/02.-Itsasu-09-10-300x193.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 575px) 100vw, 575px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Pronto empez\u00f3 a llover y lo continu\u00f3 haciendo durante la ma\u00f1ana del d\u00eda siguiente, 10 de octubre, as\u00ed que optamos por el plan B, Bayonne (Baiona en euskera), la ciudad m\u00e1s poblada de Lapurdi, con casi 52.000 habitantes. Situada en la desembocadura del r\u00edo Nive en el Adour, cuenta con un recinto amurallado, que comenzaron los romanos y con ampliaciones supervisadas por Vauban entre 1680 y 1685. Pasamos frente al Chataeu Vieux para luego deambular bajo el paraguas por las calles medievales.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"675\" height=\"333\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2024\/11\/03.-Baiona-1-10-10.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-4863\" style=\"width:690px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2024\/11\/03.-Baiona-1-10-10.jpg 675w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2024\/11\/03.-Baiona-1-10-10-300x148.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 675px) 100vw, 675px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Pronto encontramos refugio a la lluvia en la Catedral de Sainte-Marie, que desde 1998 forma parte del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO como parte integrante del Camino de Santiago. La construcci\u00f3n de la catedral actual se inici\u00f3 en el siglo XIII y se concluy\u00f3 a principios del siglo XVII, a excepci\u00f3n de las dos torres que no se terminaron hasta el siglo XIX, adornadas con agujas. Lo que m\u00e1s me gust\u00f3 de su interior son las pinturas g\u00f3ticas del siglo XIV y las vidrieras al estilo de Chartres. Para visitar el claustro del siglo XIII hay que hacerlo por un acceso exterior. La entrada es gratuita.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"649\" height=\"331\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2024\/11\/04.-Baiona-2-Catedral.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-4864\" style=\"width:690px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2024\/11\/04.-Baiona-2-Catedral.jpg 649w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2024\/11\/04.-Baiona-2-Catedral-300x153.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 649px) 100vw, 649px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Para hacer tiempo hasta la apertura del museo, abandonamos el Grand Bayonne cruzando por un puente el r\u00edo Nive que nos dio acceso al Petit-Bayonne. Fotograf\u00edo varias pinturas murales mientras nos dirigimos a otro recinto cubierto, la iglesia de Saint-Andr\u00e9, uno de los monumentos hist\u00f3ricos m\u00e1s destacados de la ciudad. Construida en el siglo XIX en estilo neog\u00f3tico, merece la pena visitar su interior especialmente por sus curiosas estaciones de la cruz.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"624\" height=\"325\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2024\/11\/05.-Baiona-3-1.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-4866\" style=\"width:690px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2024\/11\/05.-Baiona-3-1.jpg 624w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2024\/11\/05.-Baiona-3-1-300x156.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 624px) 100vw, 624px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>La siguiente cita la tuvimos en el Museo Vasco y de Historia de Bayona que los jueves no abre hasta las 13 h, as\u00ed que tuvimos que hacer tiempo para luego visitarlo deprisa, pues ten\u00edamos planes para la tarde. El museo se encuentra en la Maison Dagourette, una casa portuaria del siglo XVI situada en el coraz\u00f3n de Petit Bayonne. Alberga la colecci\u00f3n etnogr\u00e1fica m\u00e1s rica dedicada a la vida en sociedad en el Pa\u00eds Vasco. Merece la pena una detenida visita. Direcci\u00f3n: Quai des Corsaires 37. Entrada: 8 \u20ac. M\u00e1s informaci\u00f3n en <a href=\"https:\/\/www.musee-basque.com\/pdf\/es.pdf\">https:\/\/www.musee-basque.com\/pdf\/es.pdf<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"561\" height=\"358\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2024\/11\/06.-Baiona-4-Museo.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-4869\" style=\"width:690px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2024\/11\/06.-Baiona-4-Museo.jpg 561w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2024\/11\/06.-Baiona-4-Museo-300x191.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 561px) 100vw, 561px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Comimos en una pizzer\u00eda y r\u00e1pidamente nos dispusimos a recorrer los 33 km que nos separaban de nuestro siguiente destino, las Grottes de Sare, donde ten\u00edamos las entradas para la visita guiada en castellano de las 16:30 h. Las cuevas de Sare (Sarako leizeak en euskera) comenzaron a formarse hace unos 100 millones de a\u00f1os y a ser pobladas hace unos 45.000 a\u00f1os. Al igual que en Zugarramurdi, fueron escenario de persecuciones a mujeres acusadas de brujer\u00eda durante el siglo XVII. La entrada cuesta 10 \u20ac, siendo libre la visita al parque megal\u00edtico y al peque\u00f1o museo. Info: <a href=\"https:\/\/www.grottesdesare.fr\/es\/index_es.php\">https:\/\/www.grottesdesare.fr\/es\/index_es.php<\/a>. 23 km nos separaban del Hotel Aldaburua.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"615\" height=\"353\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2024\/11\/07.-Grotte-de-Sare-1.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-4870\" style=\"width:690px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2024\/11\/07.-Grotte-de-Sare-1.jpg 615w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2024\/11\/07.-Grotte-de-Sare-1-300x172.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 615px) 100vw, 615px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>El 11 de octubre abandonamos el hotel y nos dirigimos a Villa Arnaga, que se encuentra a tan solo 2 km. Al tercer intento conseguimos visitar este lugar lleno de encanto, siendo lo que m\u00e1s me gust\u00f3 el espectacular jard\u00edn franc\u00e9s, que tiene una extensi\u00f3n de m\u00e1s de 15 hect\u00e1reas. Fue creado por Edmond Rostand, quien lleg\u00f3 a Kanbo en el oto\u00f1o de 1900 para tratar una grave enfermedad pulmonar. Estableci\u00e9ndose definitivamente dos a\u00f1os despu\u00e9s.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"536\" height=\"357\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2024\/11\/08.-Arnaga-Jardines-11-10.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-4871\" style=\"width:690px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2024\/11\/08.-Arnaga-Jardines-11-10.jpg 536w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2024\/11\/08.-Arnaga-Jardines-11-10-300x200.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 536px) 100vw, 536px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>La Villa Arnaga ha sido convertida en el Museo Edmond Rostand, que &nbsp;conserva sesenta muebles cedidos por el Mobilier Nacional, ya que en 2019 se decidi\u00f3 renovar su interior al encontrarse los muebles originales muy deteriorados, mejorando as\u00ed la calidad de las obras art\u00edsticas, pinturas y dibujos de la colecci\u00f3n privada de Edmond Rostand. La entrada cuesta 9 \u20ac (4 \u20ac los parados). Info: <a href=\"http:\/\/www.arnaga.com\/\">http:\/\/www.arnaga.com\/<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"567\" height=\"367\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2024\/11\/09.-Arnaga-Museo.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-4872\" style=\"width:690px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2024\/11\/09.-Arnaga-Museo.jpg 567w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2024\/11\/09.-Arnaga-Museo-300x194.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 567px) 100vw, 567px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Concluida la visita, tras recorrer 36,6 km llegamos al aparcamiento de la playa de Socoa (Zokoa en euskera), en cuyo entorno existe una amplia hosteler\u00eda. Desde all\u00ed contemplamos un grupo de veleros y el crucero World Voyager, que al d\u00eda siguiente volv\u00ed a ver en la Terminal de cruceros de Getxo. Nos acercamos luego al peque\u00f1o puerto pesquero, que en la Edad Media alberg\u00f3 embarcaciones dedicadas a la caza de la ballena. Mientras vimos corretear a los vuelvepiedras, contemplamos al fondo el fuerte, cuyos or\u00edgenes se remontan al siglo XVII.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"601\" height=\"401\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2024\/11\/10.-Zokoa-1.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-4874\" style=\"width:688px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2024\/11\/10.-Zokoa-1.jpg 601w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2024\/11\/10.-Zokoa-1-300x200.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 601px) 100vw, 601px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Desde la terraza de un bar contemplamos este precioso lugar, del que nos rechaz\u00f3 dos d\u00edas antes la borrasca Kirk (no pudimos ni salir del coche), poniendo as\u00ed un magn\u00edfico punto final a esta escapada por Lapurdi. Por delante tuvimos 135 km para regresar a Leioa.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Concluyo el relato de la escapada realizada a Lapurdi del 7 al 11 de octubre, que inici\u00e9 hace dos semanas. 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