{"id":5135,"date":"2025-06-03T07:00:00","date_gmt":"2025-06-03T05:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/?p=5135"},"modified":"2025-06-08T15:01:45","modified_gmt":"2025-06-08T13:01:45","slug":"viaje-a-andalucia-y-8-marbella-y-estepona","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/2025\/06\/03\/viaje-a-andalucia-y-8-marbella-y-estepona\/","title":{"rendered":"Viaje a Andaluc\u00eda (y 8): Marbella y Estepona"},"content":{"rendered":"\n<p>Contin\u00fao el relato del viaje realizado por tierras andaluzas del 17 al 28 de marzo, que dejaba la pasada semana tras visitar la ciudad de M\u00e1laga. El 27 de marzo iniciamos un nuevo recorrido por la costa malague\u00f1a, deteni\u00e9ndonos cuando llev\u00e1bamos menos de 18 km, en el municipio de Benalm\u00e1dena, para visitar el exterior del castillo de Colomares (2 \u20ac los jubilados), pues no hay acceso al interior. Fue construido entre 1987 y 1994 para homenajear a Crist\u00f3bal Col\u00f3n y presume de ser uno de los monumentos m\u00e1s famosos y hermosos de la provincia de M\u00e1laga. Cuenta con un bar en el interior del recinto.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"567\" height=\"378\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2025\/05\/01.-Castillo-Colomares-27-03.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-5137\" style=\"width:690px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2025\/05\/01.-Castillo-Colomares-27-03.jpg 567w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2025\/05\/01.-Castillo-Colomares-27-03-300x200.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 567px) 100vw, 567px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>La siguiente parada la tuvimos 37 km despu\u00e9s en Marbella, poblaci\u00f3n en la que en un anterior viaje nos gust\u00f3 su casco antiguo. Dejamos el coche en el Parking APK2 Arias Maldonado, situado en la calle del mismo nombre, bastante cerca de la oficina de turismo, ubicada muy cerca junto al Paseo Mar\u00edtimo, donde hicimos una pausa en la terraza de un bar. Caminamos por el paseo hasta la playa del Faro, donde se encuentra la estatua de Venus haciendo esqu\u00ed acu\u00e1tico. Desde all\u00ed observamos al fondo la costa africana.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"609\" height=\"344\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2025\/05\/02.-Marbella-1.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-5138\" style=\"width:690px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2025\/05\/02.-Marbella-1.jpg 609w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2025\/05\/02.-Marbella-1-300x169.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 609px) 100vw, 609px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Enseguida abandonamos el paseo para caminar por otro lugar emblem\u00e1tico de Marbella, la avenida del Mar, un paseo peatonal que nos conduce al casco antiguo y que se ha convertido en un mueso al aire libre, pues su parte central la adornan un buen grupo de surrealistas esculturas de bronce obra de Salvador Dal\u00ed. Esta avenida conduce sin soluci\u00f3n de continuidad al parque de la Alameda, un oasis en el centro de la ciudad, que cuenta con abundante arbolado, bancos decorados y una coqueta fuente central.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"575\" height=\"325\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2025\/05\/03.-Marbella-2.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-5139\" style=\"width:690px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2025\/05\/03.-Marbella-2.jpg 575w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2025\/05\/03.-Marbella-2-300x170.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 575px) 100vw, 575px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Cruzamos la avenida Ricardo Soriano y ya estamos en el casco antiguo, al que accedemos por la pintoresca y estrecha calle San L\u00e1zaro y nos dirigimos al centro de la parte antigua, la preciosa plaza de los Naranjos, en la que se encuentra el Ayuntamiento y la Casa del Corregidor y a la que se asoma la ermita de Santiago. De all\u00ed nos dirigimos a la iglesia de Santa Mar\u00eda de la Encarnaci\u00f3n, magn\u00edfico ejemplo de la arquitectura religiosa andaluza. Deambulamos luego por la parte vieja con rumbo a la calle Ancha, a cuyo final se encuentra la iglesia del Santo Cristo de la Vera Cruz. Concluido este recorrido, con todos los restaurantes abarrotados, deshacemos lo andado para comer, muy bien por cierto y con una excelente relaci\u00f3n calidad-precio, en <em>La Almadraba del Puerto<\/em>, en la plaza de la Victoria, donde se encuentra la famosa ranita.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"539\" height=\"359\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2025\/05\/04.-Marbella-3.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-5140\" style=\"width:690px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2025\/05\/04.-Marbella-3.jpg 539w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2025\/05\/04.-Marbella-3-300x200.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 539px) 100vw, 539px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>La siguiente cita la tuvimos a 33 km, en una localidad que no conoc\u00eda, Estepona, cuyo casco antiguo es un buen ejemplo de pueblo andaluz, con casas encaladas adornadas con numerosas macetas con flores, as\u00ed que deambulamos por sus calles, como el pasaje Maruja Mallo y la calle Concepci\u00f3n, con rumbo a un lugar ic\u00f3nico de Estepona, la plaza de las Flores. Tambi\u00e9n nos acercamos a la iglesia de Ntra Sra de los Remedios, remodelada en 1772. Frente a ella se encuentra la estatua de uno de sus p\u00e1rrocos, Manuel S\u00e1nchez.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"553\" height=\"369\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2025\/05\/05.-Estepona-1.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-5141\" style=\"width:690px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2025\/05\/05.-Estepona-1.jpg 553w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2025\/05\/05.-Estepona-1-300x200.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 553px) 100vw, 553px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Una vez recorrido el casco antiguo, nos dedicamos a caminar por el Paseo Mar\u00edtimo, que bordea la playa de Estepona y que est\u00e1 adornado por diferentes esculturas, siendo la que m\u00e1s me gust\u00f3 \u201c<em>El viajero<\/em>\u201d, de &nbsp;Juanjo San Pedro, que parece estar mirando a nuestro destino situado al final del paseo. Se trata del nuevo icono de Estepona, el Mirador del Carmen, un equipamiento cultural inaugurado en 2023, que en su planta 12 tiene el <em>Cielo Skybar<\/em>, que cuenta con una espectacular vista panor\u00e1mica. Hay que pagar 3 \u20ac por utilizar el ascensor, que luego te descuentan de la consumici\u00f3n. De aqu\u00ed regresamos al Parador, dando por concluida esta jornada.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"567\" height=\"378\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2025\/05\/06.-Estepona-2-1.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-5145\" style=\"width:690px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2025\/05\/06.-Estepona-2-1.jpg 567w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2025\/05\/06.-Estepona-2-1-300x200.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 567px) 100vw, 567px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>El 28 de marzo, como no ten\u00edamos el vuelo hasta avanzada la tarde, decidimos aprovechar la ma\u00f1ana para una visita que ten\u00edamos pendiente y que nos encant\u00f3. el Museo del Autom\u00f3vil y la Moda, situado en av de Sor Teresa Prat, 15 (entrada 4 \u20ac). Como no ten\u00edamos transporte p\u00fablico decid\u00ed llevar el coche, pues cuenta con un amplio aparcamiento. Lo que no sab\u00eda es que lo utilizan los vecinos de la zona, no pudiendo aparcar hasta dar tres vueltas. El museo merece realmente la pena, pues en sus trece salas pudimos contemplar casi un centenar de exclusivos veh\u00edculos restaurados y m\u00e1s de 200 piezas de alta costura.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"595\" height=\"351\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2025\/05\/07.-Malaga-1-28-03.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-5146\" style=\"width:690px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2025\/05\/07.-Malaga-1-28-03.jpg 595w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2025\/05\/07.-Malaga-1-28-03-300x177.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 595px) 100vw, 595px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>A continuaci\u00f3n nos desplazamos al centro de M\u00e1laga. Resulta dif\u00edcil aparcar, as\u00ed que lo hicimos en el parking m\u00e1s grande, el del Muelle Uno, bajo el Centre Pompidou, as\u00ed que caminamos por lugares que ya conoc\u00edamos, pasando por el parque de M\u00e1laga, y la zona en la que amarran los cruceros. Ten\u00edamos un lugar pendiente de visitar, la plaza de la Merced, en la que se encuentra el obelisco en homenaje al General Torrijos, que luch\u00f3 por la Constituci\u00f3n y fue fusilado en M\u00e1laga en 1831. Pasamos frente a la iglesia de Santiago y, como nos gust\u00f3 dos d\u00edas antes, volvimos a comer a la calle Granada.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"578\" height=\"362\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2025\/05\/08.-Malaga-2.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-5148\" style=\"width:690px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2025\/05\/08.-Malaga-2.jpg 578w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2025\/05\/08.-Malaga-2-300x188.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 578px) 100vw, 578px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>No lo ten\u00edamos previsto pero, de regreso al coche, pasamos frente a un lugar del que nos hab\u00edan hablado muy bien, el Museo de M\u00e1laga, que ocupa el Palacio de la Aduana, un edificio de estilo neocl\u00e1sico proyectado en 1788 al estilo de los palacios renacentistas italianos, con un patio central porticado. Este museo es fruto de la uni\u00f3n de dos museos provinciales, el de Bellas Artes y el Arqueol\u00f3gico. Su tama\u00f1o es enorme, pues cuenta con m\u00e1s de 15.000 fondos de arqueolog\u00eda y unas 2.000 obras de arte desde el siglo XV al contempor\u00e1neo. L\u00e1stima de no haber dispuesto de m\u00e1s tiempo para disfrutarlo.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"570\" height=\"380\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2025\/05\/09.-Malaga-3.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-5149\" style=\"width:690px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2025\/05\/09.-Malaga-3.jpg 570w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2025\/05\/09.-Malaga-3-300x200.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 570px) 100vw, 570px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>R\u00e1pidamente regresamos al Parador M\u00e1laga Golf, donde hab\u00edamos prorrogado la estancia hasta las 6 de de la tarde, as\u00ed que solo nos qued\u00f3 un breve tiempo para contemplar por \u00faltima vez el mar Mediterr\u00e1neo desde la terraza de la habitaci\u00f3n, mientras ve\u00edamos c\u00f3mo jugaban al golf en el campo que ten\u00edamos al lado. El aeropuerto lo ten\u00edamos a tan solo 5 km, as\u00ed que pudimos devolver el coche antes de la hora prevista, las 18:30, y embarcar con tranquilidad pues nuestro vuelo de Volotea sal\u00eda a las 20:25 h llegando al aeropuerto de Bilbao a las 10 de la noche.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"839\" height=\"310\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2025\/05\/10.-Fin.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-5150\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2025\/05\/10.-Fin.jpg 839w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2025\/05\/10.-Fin-300x111.jpg 300w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2025\/05\/10.-Fin-768x284.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 839px) 100vw, 839px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>De esta forma concluy\u00f3 este intenso viaje por tierras andaluzas. Salimos de Bilbao el 17 de marzo con un d\u00eda precioso y llegamos a M\u00e1laga cuando llov\u00eda con ganas. Cuando volvimos sucedi\u00f3 al rev\u00e9s, pues fue Loiu quien nos recibi\u00f3 con un buen chubasco.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Contin\u00fao el relato del viaje realizado por tierras andaluzas del 17 al 28 de marzo, que dejaba la pasada semana tras visitar la ciudad de M\u00e1laga. 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