{"id":5209,"date":"2025-07-01T07:00:00","date_gmt":"2025-07-01T05:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/?p=5209"},"modified":"2025-07-02T08:34:25","modified_gmt":"2025-07-02T06:34:25","slug":"sicilia-2-el-casale-enna-y-siracusa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/2025\/07\/01\/sicilia-2-el-casale-enna-y-siracusa\/","title":{"rendered":"SICILIA (2): El Casale, Enna y Siracusa"},"content":{"rendered":"\n<p>Contin\u00fao el relato del cuarto viaje del a\u00f1o, realizado del 10 al 20 de mayo a Sicilia, que dejaba la pasada semana tras visitar los templos de Agrigento. El principal objetivo para el d\u00eda 14 consist\u00eda en visitar un lugar que ya conoc\u00edamos, pero que en nuestro anterior viaje nos impact\u00f3 por ser una de esas cosas \u00fanicas en el mundo. Situada a 92 km de nuestro hotel, en las afueras de Piazza Armerina, se trata de la Villa del Casale, una villa romana que desde 1997 forma parte de la selecta lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO. Est\u00e1 tan bien conservada gracias a una capa de barro que la cubri\u00f3 tras una inundaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"575\" height=\"384\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2025\/06\/01.-13-05-25-Casale-1.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-5211\" style=\"width:690px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2025\/06\/01.-13-05-25-Casale-1.jpg 575w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2025\/06\/01.-13-05-25-Casale-1-300x200.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 575px) 100vw, 575px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>La Villa del Casale es famosa gracias a la excepcional colecci\u00f3n de mosaicos que alberga en su interior, que ocupan unos 3.500 metros cuadrados, con im\u00e1genes de h\u00e9roes y dioses, escenas de caza, juegos y vida cotidiana. Varias salas dan a un patio con sus p\u00f3rticos cubiertos de mosaicos y una fuente en el centro. Uno de los lugares m\u00e1s espectaculares es el pasillo de la Gran Caza, de 71 metros de largo, con un gran mosaico con escenas de la captura de animales africanos, como rinocerontes, leones, elefantes y ant\u00edlopes, y su traslado en barco a Roma. Sin embargo, quiz\u00e1s el mosaico m\u00e1s conocido es el de la sala en la que aparecen 10 muchachas en bikini, practicando diferentes pruebas deportivas.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"539\" height=\"359\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2025\/06\/02.-Casale-2.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-5212\" style=\"width:690px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2025\/06\/02.-Casale-2.jpg 539w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2025\/06\/02.-Casale-2-300x200.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 539px) 100vw, 539px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Como se hab\u00eda echado la hora, nos desplazamos 8 km hasta el centro de Piazza Armerina para picar algo, cosa que hicimos en el Caff\u00e9 del Centro, degustando una peque\u00f1a pizza y una especialidad muy siciliana, el <em>arancini<\/em>, unas bolas de arroz empanadas y fritas, cuyo relleno puede variar. En nuestro caso una fue de rag\u00fa y otra de queso. Son como una bomba que te deja lleno. Antes de comer dimos un corto paseo cuesta arriba hasta lo alto de la colina, donde se encuentra el Duomo, mientras contemplamos otros antiguos edificios.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"590\" height=\"393\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2025\/06\/03.-Piazza-Armerina.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-5213\" style=\"width:690px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2025\/06\/03.-Piazza-Armerina.jpg 590w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2025\/06\/03.-Piazza-Armerina-300x200.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 590px) 100vw, 590px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Para visitar por la tarde elegimos la poblaci\u00f3n de Enna, distante 31 km y erigida en lo alto de un escarpado cerro a 931 metros de altitud, sobre el que se levanta el castillo de Lombard\u00eda. Partiendo del mirador del Belvedere, la mayor\u00eda de los palacios, iglesias y el Ayuntamiento se encuentran a lo largo de una calle, adornada con cuadros. S\u00f3lo accedimos al interior de dos iglesias, la de Santa Chiara y a la m\u00e1s espectacular de todas, que nos encant\u00f3, el Duomo, dedicado a Maria Santissima della Visitazione, que forma parte del Patrimonio de la Humanidad UNESCO. Eso si, todos los bares estaban cerrados.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"567\" height=\"378\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2025\/06\/04.-Enna.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-5214\" style=\"width:690px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2025\/06\/04.-Enna.jpg 567w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2025\/06\/04.-Enna-300x200.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 567px) 100vw, 567px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Como lo hab\u00edamos visto desde el Belvedere de Enna, nos desplazamos tan s\u00f3lo 6,5 km al pueblo que ten\u00edamos en frente, tambi\u00e9n construido sobre un cerro, Calascibetta. Nada m\u00e1s llegar a su parte alta nos sorprendi\u00f3 un buen chaparr\u00f3n, as\u00ed que aprovechamos para tomar un caf\u00e9 en el \u00fanico lugar pr\u00e1cticamente llano, la plaza a la que se asoma la iglesia de Mar\u00eda Santissima del Monte Carmelo. Como era tarde y el tiempo inseguro s\u00f3lo visitamos los alrededores, donde se encuentra la Grote di V\u00eda Carcere, antiguas cuevas excavadas en la roca, siendo una de ellas una antigua prisi\u00f3n. Tambi\u00e9n nos acercamos hasta el Museo della 500, dedicado al peque\u00f1o Fiat, pero estaba cerrado. Todav\u00eda tuvimos por delante 89 km para regresar a nuestro hotel en Agrigento.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"573\" height=\"382\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2025\/06\/05.-Calascibetta.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-5215\" style=\"width:690px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2025\/06\/05.-Calascibetta.jpg 573w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2025\/06\/05.-Calascibetta-300x200.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 573px) 100vw, 573px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>El 15 de mayo tuvimos unas previsiones meteorol\u00f3gicas espantosas que luego se cumplieron, pues nada m\u00e1s salir de desayunar comenz\u00f3 una fuerte tormenta, con rayos, truenos y mucho viento, as\u00ed que nos recluimos en la habitaci\u00f3n hasta las 11 de la ma\u00f1ana, cuando dej\u00f3 de llover y pudimos emprender el viaje a nuestro siguiente destino, Siracusa, distante 210 km, eligiendo para pasar las tres siguientes noches en el que luego resultar\u00eda con mucho el mejor hotel del viaje, el Mercure Siracusa Prometeo ****. Luego supimos que en Agrigento hubo inundaciones y en Siracusa hab\u00eda alerta naranja, por lo que cerraron la zona arqueol\u00f3gica que pens\u00e1bamos visitar. Siracusa nos recibi\u00f3 con un fuerte chaparr\u00f3n y las calles llenas de charcos, as\u00ed que nueva espera en la habitaci\u00f3n hasta media tarde, cuando definitivamente dej\u00f3 de llover, anim\u00e1ndonos a salir con paraguas y chubasquero hacia el centro hist\u00f3rico. Contemplamos el Santuario della Madonnina y pasando junto al Pante\u00f3n, continuando hasta el Ponte Umberto y la D\u00e1rsena, donde se encuentra la escultura de Archimede. La segunda noche descubrimos que cerca del hotel ten\u00edamos un buen restaurante, el Nabu, dej\u00e1ndonos asesorar por la chef, as\u00ed que repetimos la noche siguiente.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"592\" height=\"395\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2025\/06\/06.-14-05-25-Siracusa-1.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-5217\" style=\"width:690px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2025\/06\/06.-14-05-25-Siracusa-1.jpg 592w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2025\/06\/06.-14-05-25-Siracusa-1-300x200.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 592px) 100vw, 592px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Nuestro destino en Siracusa fue el centro hist\u00f3rico de Ortigia un lugar plagado de edificios hist\u00f3ricos que desde el a\u00f1o 2005 forma parte del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO, d\u00e1ndonos la bienvenida el antiguo templo griego dedicado al dios Apolo. De all\u00ed continuamos hacia la piazza del Duomo, a la que se asoman la Catedral barroca y tres monumentales palacios, el de Beneventano de Bosco, el del Senato, sede del Ayuntamiento y el de Arcivescovile e Ipogeo. Hicimos una pausa para tomar un caf\u00e9 y el postre m\u00e1s tradicional de Sicilia, el <em>canolo<\/em>, una masa frita y crujiente rellena de ricotta, aunque el relleno puede variar. Continuamos caminando hasta el extremo de Ortigia, donde se encuentra el castello Maniace, deteni\u00e9ndonos de regreso ante la impresionante fuente de Arethusa y en la piazza Archimede, donde se encuentra la preciosa Fontana di Diana. Al final no llovi\u00f3 y pudimos caminar algo m\u00e1s de 7 km.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"595\" height=\"361\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2025\/06\/07.-Ortigia.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-5218\" style=\"width:690px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2025\/06\/07.-Ortigia.jpg 595w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2025\/06\/07.-Ortigia-300x182.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 595px) 100vw, 595px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Debido a las intensas lluvias del d\u00eda anterior, el 16 de mayo tuvimos que cambiar de planes, para visitar lo que hab\u00edamos dejado pendiente, que adem\u00e1s estaba a unos pasos de nuestro hotel. Se trata del Parque Arqueol\u00f3gico de Ne\u00e1polis de Siracusa, que tambi\u00e9n forma parte del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO. Lo primero que vimos fue el Altar de Hier\u00f3n, de 198 metros de longitud y 22,8 metros de anchura, construido entre el 241 y el 215 aC dedicado a Zeus Eleutherios. De all\u00ed nos trasladamos al Teatro griego, que nos decepcion\u00f3 bastante, por estar las gradas preparadas para espect\u00e1culos. Sobre \u00e9l se encuentran las cuevas que forman parte de la Necr\u00f3polis de Grotticelle. Antes de salir nos detuvimos en el Anfiteatro romano, excavado en la propia roca y adornado con la escultura \u201c<em>\u00cdcaro blu<\/em>\u201d.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"573\" height=\"353\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2025\/06\/08.-16-05-25.-Siracusa-3.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-5219\" style=\"width:690px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2025\/06\/08.-16-05-25.-Siracusa-3.jpg 573w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2025\/06\/08.-16-05-25.-Siracusa-3-300x185.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 573px) 100vw, 573px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>He dejado para el final lo que m\u00e1s me gust\u00f3 del recinto arqueol\u00f3gico, la Oreja de Dionisio, una cueva excavada en la roca por esclavos, que sirvi\u00f3 como cantera para extraer piedra y como c\u00e1rcel, en la que Dionisio reclu\u00eda a los disidentes para poder escuchar sus planes debido a su buena ac\u00fastica. En su entorno se encuentra la llamada Latomia del Para\u00edso, una antigua cantera. Todo este recinto est\u00e1 rodeado de vegetaci\u00f3n y adornado por numerosas esculturas.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"643\" height=\"345\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2025\/06\/09.-Siracusa-4.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-5220\" style=\"width:690px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2025\/06\/09.-Siracusa-4.jpg 643w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2025\/06\/09.-Siracusa-4-300x161.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 643px) 100vw, 643px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Hemos estado ya en algunos de los lugares m\u00e1s importantes de Sicilia, pero todav\u00eda nos quedaba mucho por recorrer, aunque de ello espero seguir hablando la pr\u00f3xima semana. El viaje contin\u00faa.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Contin\u00fao el relato del cuarto viaje del a\u00f1o, realizado del 10 al 20 de mayo a Sicilia, que dejaba la pasada semana tras visitar los templos de Agrigento. 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