{"id":5255,"date":"2025-07-29T07:00:00","date_gmt":"2025-07-29T05:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/?p=5255"},"modified":"2025-07-20T14:31:16","modified_gmt":"2025-07-20T12:31:16","slug":"florencia-1-de-iglesias","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/2025\/07\/29\/florencia-1-de-iglesias\/","title":{"rendered":"FLORENCIA (1): De iglesias"},"content":{"rendered":"\n<p>Con bastante retraso, inicio el relato del quinto viaje del a\u00f1o con destino a la italiana ciudad de Florencia (Firenze), realizado del 10 al 14 de junio. He visitado esta ciudad en tres ocasiones, pero no lo hac\u00eda desde el a\u00f1o 2015. El vuelo de Volotea nuevamente sali\u00f3 con retraso, as\u00ed que lleg\u00f3 bastante m\u00e1s tarde de las 22:55, hora a la que ten\u00eda prevista su llegada, pero ni tan mal, pues conseguimos aterrizar en Florencia, no como el s\u00e1bado anterior que vol\u00f3 a Pisa, teniendo luego una hora de viaje en autob\u00fas. Tambi\u00e9n tuvimos la suerte de que, aunque el aeropuerto estaba a punto de cerrar, hab\u00eda un taxi de guardia que nos traslad\u00f3 al Hotel Eurostars Florence Boutique ****, en el que nos alojamos las cuatro noches. Fue un buen acierto pues ten\u00eda un buen aire acondicionado, estaba a solo 550 metros de nuestro primer destino, la Bas\u00edlica de Santa Croce y desde su terraza hab\u00eda una excelente vista del centro hist\u00f3rico, de donde sobresal\u00eda el Duomo.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"672\" height=\"448\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2025\/07\/01.-Viaje-y-Hotel.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-5257\" style=\"width:690px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2025\/07\/01.-Viaje-y-Hotel.jpg 672w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2025\/07\/01.-Viaje-y-Hotel-300x200.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 672px) 100vw, 672px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Con much\u00edsimo calor, el 11 de junio empezamos a patear la ciudad, siendo el primer destino la Basilica di Santa Croce, frente a la que se encuentra la estatua de Dante Alighieri. En este entorno cenamos las tres noches siguientes. Consagrada el 6 de enero de 1443, tiene 115 metros de longitud y 38 de anchura, lo que la convierte en la iglesia franciscana m\u00e1s grande del mundo. En sus capillas hay frescos de artistas como Giotto, Brunelleschi o Donatello, aunque si algo caracteriza a este templo son las casi 300 tumbas con que cuenta. Algunos de los personajes m\u00e1s conocidos aqu\u00ed enterrados son Galileo Galiei, Maquiavelo, Lorenzo Ghiberti o Miguel \u00c1ngel.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"564\" height=\"376\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2025\/07\/02.-Santa-Croce-1.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-5258\" style=\"width:690px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2025\/07\/02.-Santa-Croce-1.jpg 564w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2025\/07\/02.-Santa-Croce-1-300x200.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 564px) 100vw, 564px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>La Bas\u00edlica de Santa Croce cuenta con una amplia zona muse\u00edstica ubicada en torno al claustro Mayor, dise\u00f1ado por Filippo Brunelleschi, que tambi\u00e9n alberga la Capilla Pazzi, otra obra maestra de Brunelleschi, que destaca por su arquitectura renacentista. Se construy\u00f3 como recinto funerario de una de las grandes familias florentinas del renacimiento, los Pazzi, y como sala para los franciscanos. Una de las obras m\u00e1s interesantes es el Crucifijo de Cimabue. La entrada cuesta 10 \u20ac.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"584\" height=\"390\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2025\/07\/03.-Santa-Croce-2.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-5259\" style=\"width:690px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2025\/07\/03.-Santa-Croce-2.jpg 584w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2025\/07\/03.-Santa-Croce-2-300x200.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 584px) 100vw, 584px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Concluida la visita a la Bas\u00edlica, empezamos a recorrer el centro hist\u00f3rico pasando junto al Museo Nazionale del Bargello que cuenta con un monumental edificio y varias ubicaciones. Nuestro destino era la piazza del Duomo, abarrotada de gente que hac\u00eda una larga cola para acceder al interior de la Catedral, una de las m\u00e1s grandes del mundo, cuya entrada es gratuita. Como ya estuvimos en un viaje anterior, nos limitamos a contemplarla desde fuera. Lo mismo hicimos con el Battistero di San Giovanni, revestido de m\u00e1rmol, y el Campanile de Giotto, de 82 metros, pudi\u00e9ndose acceder a lo alto tras subir 414 escaleras.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"624\" height=\"362\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2025\/07\/04.-Duomo.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-5260\" style=\"width:690px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2025\/07\/04.-Duomo.jpg 624w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2025\/07\/04.-Duomo-300x174.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 624px) 100vw, 624px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Los cuatro d\u00edas que estuvimos en Florencia la temperatura m\u00e1xima oscil\u00f3 entre los 37 y 38 grados, as\u00ed que optamos por el plan B, que solemos hacer cuando llueve: visitar iglesias y museos. Como la ten\u00edamos cerca optamos por la Bas\u00edlica de San Lorenzo, sacando una entrada conjunta para tres de sus cuatro lugares visitables, siendo el primero la Biblioteca Medicea Laurenziana, una de las joyas ocultas de Florencia, que cuenta con una espectacular sala de lectura, a la que se accede desde el primer piso de un claustro. A continuaci\u00f3n\u00a0 toc\u00f3 descender a la Cripta de los M\u00e9dici, convertida en un museo.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"595\" height=\"397\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2025\/07\/05.-Biblioteca.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-5261\" style=\"width:690px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2025\/07\/05.-Biblioteca.jpg 595w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2025\/07\/05.-Biblioteca-300x200.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 595px) 100vw, 595px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Tuvimos que salir a la calle para acceder a San Lorenzo, la iglesia parroquial de los M\u00e9dici, una familia de banqueros rica y poderosa, que gobern\u00f3 Florencia durante casi tres siglos. Es una de las iglesias m\u00e1s antiguas de Florencia, aunque su fachada est\u00e1 sin terminar. En su interior destacan el tabern\u00e1culo de m\u00e1rmol, las capillas de los Ginori, Mayor y Martelli, en la que hay obras de Donatello, Filippo Lippi y Desiderio da Settignano y, por supuesto, la Sacrist\u00eda Vieja de Brunelleschi.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"590\" height=\"393\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2025\/07\/06.-San-Lorenzo.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-5263\" style=\"width:690px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2025\/07\/06.-San-Lorenzo.jpg 590w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2025\/07\/06.-San-Lorenzo-300x200.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 590px) 100vw, 590px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>La entrada conjunta para la iglesia, la biblioteca y la cripta no sirve para otra zona de la iglesia con acceso separado, que pertenece al Museo Cappelle Medicee, donde se encuentra la espectacular Capilla de los Pr\u00edncipes (Capella dei Pricipi), una sala octogonal convertida en mausoleo de los Grandes Duques de Toscana y sus familias, obra del arquitecto Matteo Nigetti. Aqu\u00ed tambi\u00e9n se encuentra la Sacrist\u00eda Nueva, obra de Miguel \u00c1ngel (Sagrestia Nuova), construida en el siglo XVI como pante\u00f3n de los Medici. Lo m\u00e1s curioso es que cada tumba tiene en su base un par de estatuas, masculina y femenina, reclinadas.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"595\" height=\"361\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2025\/07\/07.-Capella-dei-Principi.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-5264\" style=\"width:690px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2025\/07\/07.-Capella-dei-Principi.jpg 595w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2025\/07\/07.-Capella-dei-Principi-300x182.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 595px) 100vw, 595px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Empachados de tanta cultura, decidimos acercarnos al Mercato Centrale, que se encuentra a tan solo 170 m. La calle que le da acceso, la via dell\u2019Ariento, est\u00e1 repleta de puestos de venta de prendas de piel: cinturones, bolsos\u2026, algo muy habitual en Florencia. Conocido tambi\u00e9n como Mercado de San Lorenzo, data del siglo XIX, cuando Florencia fue la capital de Italia. Lo primero que encuentras nada m\u00e1s acceder a su interior son peque\u00f1os restaurantes y puestos de comida. Luego nos detuvimos en los de venta de quesos y en los m\u00e1s coloristas, de frutas, verduras y hortalizas. Abre de 9 a 23 h.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"544\" height=\"353\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2025\/07\/08.-Mercado.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-5265\" style=\"width:690px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2025\/07\/08.-Mercado.jpg 544w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2025\/07\/08.-Mercado-300x195.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 544px) 100vw, 544px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Tras comer en las proximidades del mercado y dado el insoportable calor que padecimos, nos dirigimos a la Bas\u00edlica de Santa Mar\u00eda Novella, distante tan solo 400 metros, que abre de 9 a 17:30 h, costando la entrada 7,50 \u20ac. Declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, la iglesia se levant\u00f3 en diferentes fases, entre los siglos XIII y XV, destacando su imponente fachada renacentista de m\u00e1rmol. Se accede por una especie de p\u00f3rticos decorados con frescos, que nos conducen a la g\u00f3tica nave central. Detr\u00e1s del altar est\u00e1 la capilla Tornabuoni, cuyos frescos son de Domenico Ghirlandaio. Otros frescos notables son los de Filippino Lippi en la capilla Strozzi.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"556\" height=\"371\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2025\/07\/09.-SM-Novella-1.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-5266\" style=\"width:690px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2025\/07\/09.-SM-Novella-1.jpg 556w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2025\/07\/09.-SM-Novella-1-300x200.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 556px) 100vw, 556px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Pasamos la tarde a gusto en esta bas\u00edlica pues la temperatura resultaba muy agradable, aunque salimos tambi\u00e9n a los claustros, entre los que destaca el Verde por sus frescos, especialmente los realizados por Paolo Uccello, que representan escenas del Antiguo Testamento. El refectorio ha sido convertido en un museo, que alberga pinturas y objetos religiosos. Concluida la visita nos dirigimos a la Estaci\u00f3n Firenze Santa Maria Novella, que tenemos enfrente, para comprar los billetes a Bolonia, a donde fuimos dos d\u00edas despu\u00e9s. El calor era insoportable, as\u00ed que cogimos un autob\u00fas que nos llev\u00f3 hasta cerca del hotel. \u00a1Qu\u00e9 gusto nos dio el aire acondicionado y el vaso de agua fr\u00eda que tomamos en la recepci\u00f3n!<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"561\" height=\"374\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2025\/07\/10.-SM-Novella-2.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-5267\" style=\"width:690px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2025\/07\/10.-SM-Novella-2.jpg 561w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2025\/07\/10.-SM-Novella-2-300x200.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 561px) 100vw, 561px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Todav\u00eda nos quedaban muchas cosas por ver en Florencia, aunque tuvimos que adaptarnos a las altas temperaturas. El viaje contin\u00faa.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Con bastante retraso, inicio el relato del quinto viaje del a\u00f1o con destino a la italiana ciudad de Florencia (Firenze), realizado del 10 al 14 de junio. He visitado esta ciudad en tres ocasiones, pero no lo hac\u00eda desde el a\u00f1o 2015. 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