{"id":5269,"date":"2025-08-05T07:00:00","date_gmt":"2025-08-05T05:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/?p=5269"},"modified":"2025-07-31T19:53:22","modified_gmt":"2025-07-31T17:53:22","slug":"florencia-y-2-de-museos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/2025\/08\/05\/florencia-y-2-de-museos\/","title":{"rendered":"FLORENCIA (y 2): De museos"},"content":{"rendered":"\n<p>Contin\u00fao el relato del quinto viaje del a\u00f1o con destino a tierras italianas, realizado del 10 al 14 de junio, que dejaba la pasada semana tras visitar las principales iglesias de Florencia, ciudad que seguimos recorriendo el d\u00eda 12 de junio, comenzando en la plaza m\u00e1s bonita y emblem\u00e1tica de la ciudad que ten\u00edamos a s\u00f3lo 1 km del hotel. Se trata de la Piazza della Signoria, contemplando nada m\u00e1s llegar a ella la monumental Fuente de Neptuno, realizada por Bartolomeo Ammannati en el siglo XVI. Casi al lado se encuentra la estatua ecuestre de Cosme I, obra de Giambologna en 1594. Un lateral de la plaza lo ocupa la Logia dei Lanzi, tambi\u00e9n llamada Logia della Signoria, que es un peque\u00f1o museo al aire libre pues en sus soportales se encuentran diversas esculturas como El Rapto de las Sabinas o Perseo con la cabeza de Medusa. Sin embargo lo que m\u00e1s me llam\u00f3 la atenci\u00f3n por estar en medio de la plaza, es la estatua de una joven negra mirando su tel\u00e9fono m\u00f3vil, de unos cuatro metros de altura, realizada en bronce dorado por el escultor brit\u00e1nico Thomas J. Price.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"570\" height=\"380\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2025\/07\/01.-Piazza-Signoria-12-06.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-5271\" style=\"width:690px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2025\/07\/01.-Piazza-Signoria-12-06.jpg 570w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2025\/07\/01.-Piazza-Signoria-12-06-300x200.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 570px) 100vw, 570px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>A la Piazza della Signoria se asoma uno de los emblemas de Florencia, el Palazzo Vecchio (Palacio Viejo), construido entre 1299 y 1314 con forma de castillo y con una torre de 94 metros de altura, para convertirse en la residencia y el lugar de trabajo de los funcionarios de la rep\u00fablica. Frente a \u00e9l se encuentra la escultura m\u00e1s fotografiada de la ciudad, la r\u00e9plica del David de Miguel \u00c1ngel y, enfrente la escultura de H\u00e9rcules y Caco. Para acceder al interior del palacio hay que pasar entre las de Ad\u00e1n y Eva.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"595\" height=\"397\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2025\/07\/02.-Palazzo-Vecchio.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-5272\" style=\"width:690px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2025\/07\/02.-Palazzo-Vecchio.jpg 595w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2025\/07\/02.-Palazzo-Vecchio-300x200.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 595px) 100vw, 595px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Nuestra ruta continu\u00f3 por la Via dei Calzaiuoli, una calle peatonal llena de tiendas, que nos condujo a nuestro siguiente destino situado a 280 metros, la Piazza della Repubblica, tipo Plaza Mayor, que cuenta con un carrusel en uno de sus lados. A continuaci\u00f3n emprendimos la marcha hacia el Puente Viejo, situado a 400 metros, caminando por la Via Calimala, haciendo un alto en el camino en Mercato del Porcellino, una Logia del siglo XVI convertida en peque\u00f1o mercado artesanal de productos de piel, que abre todos los d\u00edas de 9 a 18:30 h. En uno de sus lados se encuentra el Porcellino (cerdito), una fuente de bronce que representa a un jabal\u00ed, con el hocico muy pulido de tanto sobarlo.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"595\" height=\"338\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2025\/07\/03.-Varios.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-5273\" style=\"width:690px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2025\/07\/03.-Varios.jpg 595w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2025\/07\/03.-Varios-300x170.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 595px) 100vw, 595px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Nuestro siguiente destino es otro de los emblemas de Florencia, el Ponte Vecchio (Puente Viejo), construido sobre el r\u00edo Arno a mediados del siglo XIV. En los siglos siguientes sus casas colgantes estaban ocupadas por carniceros, pero cuando la corte se traslad\u00f3 al Palacio Pitti, Fernando I orden\u00f3 cerrar las tiendas por el mal olor, convirti\u00e9ndose desde entonces en joyer\u00edas. La parte alta del puente corresponde al Corredor Vasariano, construido para unir el Palazzo Vecchio con el Palazzo Pitti sin salir a la calle. Ahora se puede visitar previo pago. Desde el Ponte Vecchio contemplamos los dos puentes que tenemos a su lado, el de Santa Trinita y el de Grazie, con la Porta San Niccol\u00f3 al fondo.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"706\" height=\"334\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2025\/07\/04.-Ponte-Vecchio.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-5274\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2025\/07\/04.-Ponte-Vecchio.jpg 706w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2025\/07\/04.-Ponte-Vecchio-300x142.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 706px) 100vw, 706px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Con los 37 grados que hab\u00eda, optamos con modificar nuestro programa, por lo que decidimos cruzar el puente para buscar refugio en el Palacio Pitti, distante 350 metros. Su construcci\u00f3n se realiz\u00f3 en la segunda mitad del siglo XVI por encargo del comerciante florentino Luca Pitti, amigo de Cosimo de Medici, siendo realizada por Luca Fancelli. Su interior alberga varios museos, siendo el m\u00e1s importante la Galer\u00eda Palatina, que originalmente fue la pinacoteca de los Medici. Como no ten\u00edamos prisa, compramos la entrada conjunta para todos los museos.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"575\" height=\"384\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2025\/07\/05.-Palazzo-Pitti-1.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-5275\" style=\"width:690px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2025\/07\/05.-Palazzo-Pitti-1.jpg 575w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2025\/07\/05.-Palazzo-Pitti-1-300x200.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 575px) 100vw, 575px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Seguimos recorriendo la Galer\u00eda Palatina, que guarda las principales colecciones de arte de los Medici, con obras de Rafael, Tiziano, Tintoretto, Rubens\u2026, adem\u00e1s de magn\u00edficos frescos de Pietro da Cortona. Luego visitamos la Galer\u00eda de Arte Moderno, con su rica colecci\u00f3n de esculturas y pinturas de los siglos XVIII a comienzos del XX. Mi mujer quer\u00eda visitar tambi\u00e9n el Museo de los Trajes (Galleria del Costume), pero estaba cerrado.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"533\" height=\"355\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2025\/07\/06.-Palazzo-Pitti-2.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-5276\" style=\"width:690px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2025\/07\/06.-Palazzo-Pitti-2.jpg 533w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2025\/07\/06.-Palazzo-Pitti-2-300x200.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 533px) 100vw, 533px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Nos dio mucha pereza tener que salir a comer del museo, pues su cafeter\u00eda estaba abarrotada, pero la entrada permit\u00eda volver a entrar, as\u00ed que, tras la comida, regresamos. A continuaci\u00f3n cometimos el error de dirigirnos al Jard\u00edn de Boboli, tambi\u00e9n incluida en la entrada, pues tuvimos que subir una empinada cuesta hasta la Fuente de Neptuno bajo un sol de justicia, desde donde contemplamos la estatua La Abundancia. Estamos en la zona verde m\u00e1s grande de Florencia, pero no nos dijo nada y regresamos al palacio en el que, por poco, no visitamos otro de los museos m\u00e1s interesantes, el del Tesoro dei Granduch (Grandes Duques), que ocupa las salas del que fue el apartamento de verano de la familia M\u00e9dici. Concluida la visita regresamos caminando al Eurostars Florence Boutique, distante 2 km, con escala t\u00e9cnica para tomar un caf\u00e9 con hielo en una terraza de la Piazza della Signoria. Menos mal que la ruta fue sombreada.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"573\" height=\"382\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2025\/07\/07.-Palazzo-Pitti-3.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-5278\" style=\"width:689px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2025\/07\/07.-Palazzo-Pitti-3.jpg 573w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2025\/07\/07.-Palazzo-Pitti-3-300x200.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 573px) 100vw, 573px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>El d\u00eda siguiente, 13 de junio, nos desplazamos a pasar el d\u00eda a Bolonia, pero de ello os hablar\u00e9 m\u00e1s adelante, as\u00ed que paso al 14 de junio, fecha de nuestro regreso a casa. Como el vuelo nos sal\u00eda hasta la tarde, compr\u00e9 la entrada para las 10:45 h de la Galer\u00eda de los Uffizi (Gallerie Degli Uffizi), distante 1 km del Hotel. Este museo guarda una de las colecciones de pintura m\u00e1s ricas y famosas del mundo, por lo que lo quer\u00eda volver a visitar, junto con las 8.000 a 10.000 personas que lo hacen a diario. La construcci\u00f3n del edificio comenz\u00f3 en 1560 por orden de Cosme I de Medici para sustituir al Palazzo Vecchio como residencia. Comenzamos viendo estatuas griegas y romanas y numerosos cuadros.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"556\" height=\"371\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2025\/07\/08.-Uffizi-1-14-06.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-5279\" style=\"width:690px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2025\/07\/08.-Uffizi-1-14-06.jpg 556w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2025\/07\/08.-Uffizi-1-14-06-300x200.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 556px) 100vw, 556px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>La Galer\u00eda de los Uffizi cuenta con 50 salas que albergan pinturas realizadas entre los siglos XIII y XVIII, siendo la parte m\u00e1s famosa la referente al renacimiento italiano, con obras de Botticelli, Leonardo da Vinci, Miguel \u00c1ngel, Rafael o Tiziano. Entre otras obras contemplamos varios Cristos del siglo XIII, Ad\u00e1n y Eva, de Lucas Cranach el Viejo, La coronaci\u00f3n de la Virgen, de Filippo Lippi, Crucifixi\u00f3n, de Pietro Perusino, Venus con el perro y cupido de Tiziano y Mujeres en el ba\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"561\" height=\"374\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2025\/07\/09.-Uffizi-2.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-5280\" style=\"width:690px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2025\/07\/09.-Uffizi-2.jpg 561w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2025\/07\/09.-Uffizi-2-300x200.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 561px) 100vw, 561px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>No he disfrutado en esta ocasi\u00f3n de la Galer\u00eda de los Uffizi, pues hab\u00eda much\u00edsima gente. Algunos cuadros ten\u00edan delante dos grupos de unas treinta personas, por lo que no me result\u00f3 f\u00e1cil tomar las fotos que ilustran esta entrega, pues me ten\u00eda que infiltrar para llegar a primera fila. Pese a ello y a modo de resumen os muestro cinco obras que son especialmente conocidas. De arriba abajo y de izquierda a derecha, El Nacimiento de Venus (Sandro Botticelli, 1484), La Anunciaci\u00f3n (Leonardo da Vinci), Adoraci\u00f3n de los Magos (obra inacabada de Leonardo da Vinci, 1481), Virgen del jilguero (Rafael, 1506) y La Venus de Urbino (Tiziano, 1538). Me gusto m\u00e1s el Palacio Pitti, pues pude disfrutarlo mejor.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"706\" height=\"328\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2025\/07\/10.-Uffizi-3.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-5281\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2025\/07\/10.-Uffizi-3.jpg 706w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2025\/07\/10.-Uffizi-3-300x139.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 706px) 100vw, 706px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>De esta forma concluy\u00f3 nuestra visita a Florencia (Firenze). Me queda pendiente el relato de Bolonia, del que espero hablar dentro de dos semanas. El viaje contin\u00faa.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Contin\u00fao el relato del quinto viaje del a\u00f1o con destino a tierras italianas, realizado del 10 al 14 de junio, que dejaba la pasada semana tras visitar las principales iglesias de Florencia, ciudad que seguimos recorriendo el d\u00eda 12 de junio, comenzando en la plaza m\u00e1s bonita y emblem\u00e1tica de la ciudad que ten\u00edamos a &hellip; <a href=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/2025\/08\/05\/florencia-y-2-de-museos\/\" class=\"more-link\">Sigue leyendo <span class=\"screen-reader-text\">FLORENCIA (y 2): De museos<\/span><\/a><!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":120,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1544],"tags":[],"class_list":["post-5269","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sin-categoria"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5269","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/120"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5269"}],"version-history":[{"count":6,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5269\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5317,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5269\/revisions\/5317"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5269"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5269"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5269"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}