{"id":543,"date":"2019-06-04T07:30:55","date_gmt":"2019-06-04T05:30:55","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/?p=543"},"modified":"2019-05-21T14:54:37","modified_gmt":"2019-05-21T12:54:37","slug":"la-ruta-de-la-seda-1-uzbekistan","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/2019\/06\/04\/la-ruta-de-la-seda-1-uzbekistan\/","title":{"rendered":"La Ruta de la Seda (1): Uzbekist\u00e1n"},"content":{"rendered":"\n<p>Desde la de Sevilla, he estado en la mayor\u00eda de las EXPO\u2019s y en junio de 2017 le tocaba el turno a la de Astan\u00e1, en Kazajist\u00e1n, as\u00ed que con esta disculpa realizamos un viaje a ese pa\u00eds, aunque el que realmente nos interesaba era Uzbekist\u00e1n y, sobre todo, un lugar tan conocido en la Ruta de la Seda como Samarcanda. La pega es que viajamos en junio, mes en el que hace bastante calor y que nuestro viaje coincid\u00eda con el Ramad\u00e1n, en un pa\u00eds en el que el 88% de su poblaci\u00f3n profesa la religi\u00f3n musulmana sunita.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"240\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/05\/00-2-1024x240.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-545\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/05\/00-2-1024x240.jpg 1024w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/05\/00-2-300x70.jpg 300w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/05\/00-2-768x180.jpg 768w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/05\/00-2.jpg 1701w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Tashkent, la capital de Uzbekist\u00e1n, supuso la puerta de entrada en un mundo desconocido para nosotros. Para aclimatarnos, tras dormir un poco pues hab\u00edamos tenido viaje nocturno, el d\u00eda de llegada lo dedicamos a recorrer el centro de la ciudad, dejando para m\u00e1s adelante la parte monumental. Pronto descubrimos que es una ciudad moderna y que cuenta con un buen servicio de metro. Para acceder a \u00e9l tuvimos que pasar por el detector de metales, ejemplo de la seguridad que se percibe en todo el pa\u00eds. Vimos el edificio del Circo y enseguida nos dimos cuenta de que hambre no \u00edbamos a pasar, pues en muchos lugares y a todas horas preparan diferentes brochetas y una especie de empanadillas. Tambi\u00e9n hay vino y cerveza.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"907\" height=\"204\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/05\/01.-Tashkent.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-546\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/05\/01.-Tashkent.jpg 907w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/05\/01.-Tashkent-300x67.jpg 300w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/05\/01.-Tashkent-768x173.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 907px) 100vw, 907px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Como he comentado con anterioridad, el principal objetivo del viaje era conocer Samarcanda, por lo que le segundo d\u00eda de viaje ya est\u00e1bamos instalados en esta ciudad (el viaje en tren dura solo 2 horas), aprovechando la tarde para conocer dos extraordinarios lugares. Primero nos dirigimos al Mausoleo Amir Temur, magn\u00edfico ejemplo de arquitectura isl\u00e1mica, donde est\u00e1 enterrado el conquistador Tamerl\u00e1n. Luego nos dirigimos a uno de los lugares m\u00e1s espectaculares de Asia Central, la plaza de Regist\u00e1n, a la que se asoman las madrazas Ulugh Beg (siglo XV), Sherdar (siglo XVII) y Tilla-Kari (siglo XVII). Quedamos tan extasiados que volvimos a ambos lugares despu\u00e9s de cenar, para contemplarlos en su versi\u00f3n nocturna. Por el temor a viajar a pa\u00edses musulmanes, hab\u00eda poco turismo en Samarkanda, predominando el espa\u00f1ol.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"737\" height=\"420\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/05\/02.-SAMARCANDA.-Mausoleo-Amir-Temur-Plaza-de-Regist\u00e1n.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-547\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/05\/02.-SAMARCANDA.-Mausoleo-Amir-Temur-Plaza-de-Regist\u00e1n.jpg 737w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/05\/02.-SAMARCANDA.-Mausoleo-Amir-Temur-Plaza-de-Regist\u00e1n-300x171.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 737px) 100vw, 737px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Al d\u00eda siguiente continuamos recorriendo la monumental Samarcanda, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Todos los d\u00edas hacemos lo mismo, contratar un taxi por horas a trav\u00e9s del hotel para movernos por las ciudades. Es muy barato. De este segundo d\u00eda me quedo con tres im\u00e1genes, la Mezquita Bibi Xonim, frente a la que se encuentra el Bazar de Siyob, un gran mercado (\u00a1qu\u00e9 buenos son los tomates!), y el Observatorio Mirzo Ulugbek, del siglo XV, que cuenta con el sextante de piedra m\u00e1s grande del mundo. En el mercado le pedimos al conductor que nos cambie dinero. La moneda local es el som y en el mercado negro se obtiene un cambio mucho m\u00e1s favorable.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1020\" height=\"211\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/05\/03.-Mezquita-Bibi-Xonim-Observatorio-Mirzo-Ulugbek-Bazar-de-Siyob.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-548\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/05\/03.-Mezquita-Bibi-Xonim-Observatorio-Mirzo-Ulugbek-Bazar-de-Siyob.jpg 1020w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/05\/03.-Mezquita-Bibi-Xonim-Observatorio-Mirzo-Ulugbek-Bazar-de-Siyob-300x62.jpg 300w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/05\/03.-Mezquita-Bibi-Xonim-Observatorio-Mirzo-Ulugbek-Bazar-de-Siyob-768x159.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 1020px) 100vw, 1020px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Por primera vez, en Samarcanda tuvimos ocasi\u00f3n de degustar una comida t\u00edpica en un restaurante tradicional y abarrotado de gente a mediod\u00eda. La ensalada de tomate y pepino acompa\u00f1a siempre a cualquier comida, en la que el plato fuerte fue el plov, a base de arroz, pimientos, garbanzos y carne de cordero. Tampoco falt\u00f3 el riqu\u00edsimo pan de Samarcanda, calentito, reci\u00e9n sacado de un horno de barro, todo acompa\u00f1ado por una botella de vino local. Pero, no estamos en Ramad\u00e1n? La herencia sovi\u00e9tica pesa mucho y no solo en el idioma.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1020\" height=\"245\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/05\/04.-Pan-de-Samarcanda-Plaw.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-549\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/05\/04.-Pan-de-Samarcanda-Plaw.jpg 1020w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/05\/04.-Pan-de-Samarcanda-Plaw-300x72.jpg 300w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/05\/04.-Pan-de-Samarcanda-Plaw-768x184.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 1020px) 100vw, 1020px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Los s\u00e1bados y domingos tiene lugar en Urgut, distante 39 km de Samarcanda por una carretera llena de baches, un impresionante mercado, del que dicen que es el mejor lugar de Uzbekist\u00e1n para hacer compras. Situado a los pies de las monta\u00f1as de Zeravshan, este gran bazar parece un centro comercial, pues en \u00e9l puedes encontrar de todo: alimentaci\u00f3n, ropa, electrodom\u00e9sticos, juguetes, tapices, telas y un largo etc\u00e9tera, eso si, todo ordenado por secciones.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"259\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/05\/05.-URGUT-1024x259.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-551\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/05\/05.-URGUT-1024x259.jpg 1024w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/05\/05.-URGUT-300x76.jpg 300w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/05\/05.-URGUT-768x194.jpg 768w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/05\/05.-URGUT.jpg 1077w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Nuestro siguiente destino es Shakhrisabz, distante 85 kil\u00f3metros de Samarcanda, a donde regresaremos a dormir, as\u00ed que continuamos viaje en direcci\u00f3n a la frontera con Afganist\u00e1n. Poco a poco vamos ganando altitud, hasta pasar por un puerto situado a 1788 metros, donde un cartel nos indica que abandonamos Samarcanda. En el descenso, nuestro conductor nos propone parar a comer en un lugar de lo m\u00e1s pintoresco y tradicional. Hoy toca cordero, preparado de dos formas, guisado y al horno. Parece que comemos sentados en una cama, con una mesa en el centro.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"850\" height=\"587\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/05\/06.-Puerto-1788-m.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-552\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/05\/06.-Puerto-1788-m.jpg 850w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/05\/06.-Puerto-1788-m-300x207.jpg 300w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/05\/06.-Puerto-1788-m-768x530.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 850px) 100vw, 850px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>A primera hora de la tarde, con un calor terrible, llegamos a nuestro destino Shakhrisabz, peque\u00f1a ciudad que alberga un conjunto de palacios, mezquitas, madrazas y tumbas, por los que la UNESCO la ha incluido en la selecta lista del Patrimonio de la Humanidad. Todo lo que hay que ver se alinea en torno a una gran avenida peatonal y ajardinada, completamente nueva, pues los \u00e1rboles son tan j\u00f3venes que no nos protegen del sol. Me quedo con lo situado en los dos extremos de este paseo, los restos del palacio Ak Saray, construido por Tamerl\u00e1n en el siglo XIV, y el complejo Dorut Tiloval, en el que destaca la mezquita Kok Gumbaz, del siglo XV. Nos ha costado encontrar un bar abierto para comprar agua. El calor es tan intenso que igual deb\u00edamos haber cogido el peque\u00f1o autob\u00fas el\u00e9ctrico que recorre todos los sitios de inter\u00e9s.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"850\" height=\"529\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/05\/07.-SHAHRISABZ.-Complejo-Dorut-Tiloval.-Mezquita-Kok-Gumbaz-Palacio-Ak-Saray.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-553\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/05\/07.-SHAHRISABZ.-Complejo-Dorut-Tiloval.-Mezquita-Kok-Gumbaz-Palacio-Ak-Saray.jpg 850w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/05\/07.-SHAHRISABZ.-Complejo-Dorut-Tiloval.-Mezquita-Kok-Gumbaz-Palacio-Ak-Saray-300x187.jpg 300w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/05\/07.-SHAHRISABZ.-Complejo-Dorut-Tiloval.-Mezquita-Kok-Gumbaz-Palacio-Ak-Saray-768x478.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 850px) 100vw, 850px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p><strong>INFO<\/strong>: Para entrar en Uzbekist\u00e1n se necesita visado. Aunque estamos en la Ruta de la Seda, el viaje Tashkent &#8211; Samarcanda (2 h) &#8211; Bukhara (1,5 h) \u2013 Tashkent, no lo efectuamos en camello sino en un tren espa\u00f1ol de alta velocidad, el Talgo-Afrosiyab. Dado que resultaba imposible por Internet, los billetes los conseguimos a trav\u00e9s de la agencia Advantour de Tashkent (www.advantour.com). Las estaciones de tren, como los aeropuertos, son muy modernas, teniendo que pasar tres controles antes de acceder al tren, por temor a los atentados yihadistas. <\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"964\" height=\"234\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/05\/08.-Afrosiyob.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-554\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/05\/08.-Afrosiyob.jpg 964w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/05\/08.-Afrosiyob-300x73.jpg 300w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/05\/08.-Afrosiyob-768x186.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 964px) 100vw, 964px\" \/><\/figure>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Desde la de Sevilla, he estado en la mayor\u00eda de las EXPO\u2019s y en junio de 2017 le tocaba el turno a la de Astan\u00e1, en Kazajist\u00e1n, as\u00ed que con esta disculpa realizamos un viaje a ese pa\u00eds, aunque el que realmente nos interesaba era Uzbekist\u00e1n y, sobre todo, un lugar tan conocido en la &hellip; <a href=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/2019\/06\/04\/la-ruta-de-la-seda-1-uzbekistan\/\" class=\"more-link\">Sigue leyendo <span class=\"screen-reader-text\">La Ruta de la Seda (1): Uzbekist\u00e1n<\/span><\/a><!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":120,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1544],"tags":[],"class_list":["post-543","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sin-categoria"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/543","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/120"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=543"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/543\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":556,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/543\/revisions\/556"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=543"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=543"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=543"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}