{"id":5469,"date":"2026-01-06T07:00:00","date_gmt":"2026-01-06T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/?p=5469"},"modified":"2025-12-21T14:39:37","modified_gmt":"2025-12-21T13:39:37","slug":"villa-arnaga-el-versalles-de-lapurdi","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/2026\/01\/06\/villa-arnaga-el-versalles-de-lapurdi\/","title":{"rendered":"Villa Arnaga, el Versalles de Lapurdi"},"content":{"rendered":"\n<p>Concluido el relato de los viajes de 2025, me voy a detener en las pr\u00f3ximas entregas en lugares concretos, de los que habl\u00e9 de pasada, que merecen una detenida visita, comenzando con el m\u00e1s cercano de todos, Villa Arnaga, precioso lugar enclavado en la localidad labortana de Kanbo (Cambo-les-Bains), a 165 km de Leioa, conocido popularmente como \u201cel Versalles vasco\u201d. Visitamos este lugar en el curso de una escapada a Lapurdi efectuada del 7 al 11 de octubre de 2024, teniendo como campamento base Larressore (en euskera Larresoro) y m\u00e1s en concreto, el peque\u00f1o H\u00f4tel Restaurant Aldaburua, situado a 2,5 km de Villa Arnaga y 3,7 km de Kanbo. Su peque\u00f1o casco urbano se concentra en torno al restaurante Aldaburua, que tiene enfrente la Herriko Etxea (Ayuntamiento), algunas casas de estilo vasco, como Dendarieta y, en un lateral, la iglesia de Saint-Martin que, aunque data de finales del siglo XIX, cuenta con las tradicionales galer\u00edas de madera de los templos labortanos.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"760\" height=\"384\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2025\/12\/01.-Mapa.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-5471\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2025\/12\/01.-Mapa.jpg 760w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2025\/12\/01.-Mapa-300x152.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 760px) 100vw, 760px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Para acceder a Villa Arnaga, tenemos que dejar el coche en el aparcamiento gratuito situado al borde de la carretera D410 (Route du Docteur Camino), situado junto a la puerta de acceso al recinto, teniendo que caminar desde este punto hasta la taquilla, en la que compramos la entrada al precio de 9 \u20ac. Villa Arnaga suele abrir del 2 de abril al 9 de noviembre, cerrando los lunes. El horario es de 11 a 18 h, aunque en julio y agosto abre a las 10. En cualquier caso se cierra el acceso a las 17 h. A partir de aqu\u00ed tenemos un corto paseo por una carretera asfaltada que recorre un bosque hasta llegar a los jardines.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"510\" height=\"340\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2025\/12\/02.-Parque-11-10.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-5472\" style=\"aspect-ratio:1.5000701754385966;width:688px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2025\/12\/02.-Parque-11-10.jpg 510w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2025\/12\/02.-Parque-11-10-300x200.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 510px) 100vw, 510px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Estamos en la zona m\u00e1s hermosa del recinto, el jard\u00edn franc\u00e9s, que ocupa 7 hect\u00e1reas y se extiende hasta la fachada principal de la casa. Es obra de Joseph-Albert Tournaire y Pierre Ferret, junto a la imaginaci\u00f3n y dise\u00f1o del propio Edmond Rostand. El jard\u00edn, se organiza en torno a tres estanques con fuentes, canales y parterres de hortensias, rododendros y camelias. Nada m\u00e1s acceder a ellos encontramos una p\u00e9rgola inspirada del palacio de Sch\u00f6nbrunn en Viena, construida en 1912 y flanqueada por dos pabellones. Desde ella tenemos una preciosa vista del jard\u00edn franc\u00e9s con la villa al fondo.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"536\" height=\"346\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2025\/12\/03.-Jardin.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-5473\" style=\"aspect-ratio:1.5491610139235987;width:688px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2025\/12\/03.-Jardin.jpg 536w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2025\/12\/03.-Jardin-300x194.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 536px) 100vw, 536px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Caminamos por le jard\u00edn franc\u00e9s disfrutando de la contemplaci\u00f3n de Villa Arnaga, m\u00e1xime con el d\u00eda tan bueno que hac\u00eda. Se trata de una elegante una casona de estilo neovasco, con una fachada con entramado de madera de color rojo, construida entre 1903 y 1906 por el escritor y dramaturgo Edmond Rostand, autor de la famosa obra Cyrano de Bergerac. Su interior parece un palacio con 19 habitaciones, salas y salones. Contemplamos la villa desde el canal, el \u201cespejo del agua\u201d, el \u201cestanque redondo\u201d y el jard\u00edn.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"553\" height=\"369\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2025\/12\/04.-Casa.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-5474\" style=\"aspect-ratio:1.4987066031313818;width:688px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2025\/12\/04.-Casa.jpg 553w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2025\/12\/04.-Casa-300x200.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 553px) 100vw, 553px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>La Villa Arnaga ha sido convertida en el Museo Edmond Rostand y cuenta con\u00a0 muebles cedidos por el Mobilier National, ya que en 2019 se decidi\u00f3 renovar su interior al encontrarse los originales muy deteriorados. En la planta baja nos detenemos en el comedor, de estilo Luis XVI, donde contemplamos el retrato de Rosemonde G\u00e9rard, pintado por Caro Delvaille y situado sobre la curiosa estufa el\u00e9ctrica revestida de m\u00e1rmol. Pasamos tambi\u00e9n por el despacho de Edmond Rostand, el office y la biblioteca, adornada con pinturas de mujeres desnudas, obra de la pintora francesa Cl\u00e9mentine-H\u00e9l\u00e8ne Dufau.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"624\" height=\"320\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2025\/12\/05.-Planta-baja.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-5475\" style=\"aspect-ratio:1.9501124914408687;width:689px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2025\/12\/05.-Planta-baja.jpg 624w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2025\/12\/05.-Planta-baja-300x154.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 624px) 100vw, 624px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>El espacio m\u00e1s espectacular de la planta baja es el Gran Sal\u00f3n, de enormes dimensiones, que sirve de vest\u00edbulo a las salas adyacentes. La parte superior est\u00e1 decorada con un friso de gran colorido pintado por Gaston La Touche en 1905, que ilustra el poema de Victor Hugo \u201cLa F\u00eate chez Th\u00e9r\u00e8se\u201d. Cuenta tambi\u00e9n con el autorretrato de Cl\u00e9mentine-H\u00e9l\u00e8ne Dufau (1911), pudiendo ver un cuadro de Rosemonde G\u00e9rard con un vestido verde, adem\u00e1s de grandes vidrieras por las que contemplar los jardines. Al lado est\u00e1 el peque\u00f1o sal\u00f3n chino, decorado con tres paneles lacados de color negro tra\u00eddos de Pek\u00edn.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"621\" height=\"330\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2025\/12\/06.-Gran-Salon.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-5477\" style=\"aspect-ratio:1.881863848952018;width:690px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2025\/12\/06.-Gran-Salon.jpg 621w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2025\/12\/06.-Gran-Salon-300x159.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 621px) 100vw, 621px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Subimos al primer piso por una gran escalera mientras observamos los medallones de la parte superior, pintados tambi\u00e9n por Cl\u00e9mentine-H\u00e9l\u00e8ne Dufau, que muestran a tres mujeres desnudas, aunque solo os muestro a dos, mujer con pavo real y mujer con flamenco. Vemos tambi\u00e9n el dormitorio de los ni\u00f1os, el cuadro \u201cJoven hombre y joven mujer\u201d, de Cl\u00e9mentine-H\u00e9l\u00e8ne Dufau y el sencillo dormitorio de Edmond Rostand, desde el que se contempla el jard\u00edn de estilo ingl\u00e9s, el lugar secreto del poeta.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"595\" height=\"356\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2025\/12\/07.-Edmon-y-ninos.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-5478\" style=\"width:690px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2025\/12\/07.-Edmon-y-ninos.jpg 595w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2025\/12\/07.-Edmon-y-ninos-300x179.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 595px) 100vw, 595px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>La joya de la primera planta son las dependencias de Rosemonde G\u00e9rard, desde cuyo vestidor, decorado con pinturas en tonos rojos, se tiene una espectacular vista de conjunto de jard\u00edn franc\u00e9s. A continuaci\u00f3n se encuentra el dormitorio de Rosemonde G\u00e9rard, de inspiraci\u00f3n Luis XVI, que dispone de su propio ba\u00f1o, todo un lujo pues adem\u00e1s cuenta con ba\u00f1era con agua fr\u00eda y caliente. Finalizamos la visita en el tocador de Rosemonde, una habitaci\u00f3n decorada con un espectacular friso de pinturas de 20 metros de largo por uno alto, obra realizada por Jean Veber.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"578\" height=\"386\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2025\/12\/08.-Rosemonde.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-5479\" style=\"width:690px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2025\/12\/08.-Rosemonde.jpg 578w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2025\/12\/08.-Rosemonde-300x200.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 578px) 100vw, 578px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Ya que estamos en Cambo-les-Bains (en euskera, Kanbo), aprovechamos para dar un paseo por esta tranquila localidad de 6.700 habitantes, convertida en el sexto destino termal de Francia, cuya fama comenz\u00f3 en el siglo XIX al ponerse de moda del termalismo, acerc\u00e1ndose a esta poblaci\u00f3n notables\u00a0 personalidades de la \u00e9poca como la emperatriz Eugenia de Montijo, Napole\u00f3n III o el rey Eduardo VII. Tambi\u00e9n tenemos una buena vista de las monta\u00f1as y del valle del Nive. Llaman nuestra atenci\u00f3n los frontones.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"899\" height=\"286\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2025\/12\/09.-Kanbo.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-5480\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2025\/12\/09.-Kanbo.jpg 899w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2025\/12\/09.-Kanbo-300x95.jpg 300w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2025\/12\/09.-Kanbo-768x244.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 899px) 100vw, 899px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Dejamos aparcado el coche junto al principal monumento de Kanbo, la iglesia de Saint Laurent, de los siglos XVI-XVII y catalogada como Monumento Hist\u00f3rico, as\u00ed que es de obligada visita. Como suele ser habitual en las iglesias de Lapurdi, destaca en su interior las galer\u00edas esculpidas en madera y su retablo. Tambi\u00e9n encontramos la estatua de San Le\u00f3n, patr\u00f3n de Baiona y una terracota esmaltada de \u00a0la Virgen con el Ni\u00f1o, donada por Edmond Rostand. En el exterior vemos varias estelas funerarias.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"624\" height=\"350\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2025\/12\/10.-Iglesia.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-5481\" style=\"aspect-ratio:1.7829457364341086;width:690px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2025\/12\/10.-Iglesia.jpg 624w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2025\/12\/10.-Iglesia-300x168.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 624px) 100vw, 624px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Villa Arnaga suele cerrar de noviembre a abril, as\u00ed que estar atentos a los horarios en su web, <a href=\"http:\/\/www.arnaga.com\/\">http:\/\/www.arnaga.com\/<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Concluido el relato de los viajes de 2025, me voy a detener en las pr\u00f3ximas entregas en lugares concretos, de los que habl\u00e9 de pasada, que merecen una detenida visita, comenzando con el m\u00e1s cercano de todos, Villa Arnaga, precioso lugar enclavado en la localidad labortana de Kanbo (Cambo-les-Bains), a 165 km de Leioa, conocido &hellip; <a href=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/2026\/01\/06\/villa-arnaga-el-versalles-de-lapurdi\/\" class=\"more-link\">Sigue leyendo <span class=\"screen-reader-text\">Villa Arnaga, el Versalles de Lapurdi<\/span><\/a><!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":120,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1544],"tags":[],"class_list":["post-5469","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sin-categoria"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5469","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/120"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5469"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5469\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5482,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5469\/revisions\/5482"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5469"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5469"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5469"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}