{"id":736,"date":"2019-07-17T07:30:31","date_gmt":"2019-07-17T05:30:31","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/?p=736"},"modified":"2019-07-17T11:31:26","modified_gmt":"2019-07-17T09:31:26","slug":"memorias-de-un-viaje-por-alemania-en-tren-1","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/2019\/07\/17\/memorias-de-un-viaje-por-alemania-en-tren-1\/","title":{"rendered":"Memorias de un viaje por Alemania en tren (1)"},"content":{"rendered":"\n<p>Haciendo memoria, recuerdo un viaje realizado durante la primera quincena de julio de 2007, en el que recorrimos buena parte de Alemania en tren, con Interrail, visitando sus principales ciudades y pueblos monumentales. Fueron 36 horas de viaje en todo tipo de trenes, llegando incluso a superar los 300 km\/h. Las estaciones alemanas son magn\u00edficas, pues parecen centros comerciales con abundante hosteler\u00eda. Adem\u00e1s de contar con conexiones de tren constantes a numerosos lugares, se han convertido en el punto de salida de la principal arteria comercial de cada ciudad. Las 15 noches nos alojamos en hoteles Ibis, cerca de cada estaci\u00f3n o incluso dentro de ella. Como tantas cosas habr\u00e1n cambiado en el pa\u00eds, en este relato me centrar\u00e9 en contar lo que m\u00e1s nos gust\u00f3 de cada lugar que visitamos. Trato con ello de daros ideas para realizar un viaje similar.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"825\" height=\"312\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/07\/00.-Trenes-1.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-738\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/07\/00.-Trenes-1.jpg 825w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/07\/00.-Trenes-1-300x113.jpg 300w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/07\/00.-Trenes-1-768x290.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 825px) 100vw, 825px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>El 30 de junio llegamos a Stuttgart, la capital del Estado de Baden-W\u00fcrtemberg. La temperatura era de 36 grados, la misma que hizo el 15 de julio cuando tomamos el vuelo de Lufthansa de regreso a Bilbao. Esto nada tuvo que ver con lo que sucedi\u00f3 el resto de d\u00edas, en los que llovi\u00f3 a diario e incluso hubo jornadas en las que no se superaron los 16 grados. De hecho, en trenes, restaurantes y en las terrazas de Berl\u00edn, encendieron la calefacci\u00f3n. 27 minutos en tren separan el aeropuerto del centro de Stuttgart as\u00ed que, una vez instalados en el hotel y como los d\u00edas son largos, aprovechamos para dar una vuelta por la industrial ciudad alemana, una encantadora poblaci\u00f3n en la que sus principales atractivos se concentran en dos plazas, la inmensa Schlossplatz a la que se asoma el barroco Palacio Nuevo y la coqueta Schillerplatz, rodeada por el Palacio Viejo y la Colegiata.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/07\/01.-Stuttgart-1.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-739\" width=\"607\" height=\"404\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/07\/01.-Stuttgart-1.jpg 468w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/07\/01.-Stuttgart-1-300x200.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 607px) 100vw, 607px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Stuttgart es una ciudad muy relacionada con la industria automovil\u00edstica, pudiendo en sus alrededores visitar el Museo de Mercedes-Benz y el de la firma Porsche. Nosotros optamos por el primero de ellos, pues resultaba m\u00e1s f\u00e1cil de llegar en autob\u00fas. Result\u00f3 ser una maravilla que merece la pena conocer y eso que lo tuvimos que ver deprisa, pues a mediod\u00eda sal\u00edamos para nuestro siguiente destino, Augsburgo.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/07\/02-Museo-Mercedes-Benz-1.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-740\" width=\"602\" height=\"402\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/07\/02-Museo-Mercedes-Benz-1.jpg 567w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/07\/02-Museo-Mercedes-Benz-1-300x201.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 602px) 100vw, 602px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Aunque nuestro destino era Augsburgo, decidimos bajar del tren a mitad de camino, en la ciudad de Ulm, a la que tambi\u00e9n volvimos otro d\u00eda. Dejamos el equipaje en la consigna de la estaci\u00f3n y directamente nos dirigimos a su principal monumento, la Catedral, edificio de arquitectura g\u00f3tica que presume de tener la torre de iglesia m\u00e1s alta del mundo (161,53 m). Tambi\u00e9n nos gustaron las casas tradicionales que se asoman al canal, el reloj astron\u00f3mico del Ayuntamiento, la torre medieval y las fuentes, coronadas con curiosas esculturas, como las dedicadas a San Crist\u00f3bal y San Jorge.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"618\" height=\"411\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/07\/03.-Ulm-1.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-741\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/07\/03.-Ulm-1.jpg 618w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/07\/03.-Ulm-1-300x200.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 618px) 100vw, 618px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Por fin, el intenso segundo d\u00eda de viaje concluy\u00f3 en Augsburgo (Augsburg), ciudad en la que pasamos cinco noches, usando el Ibis Hotel Augsburg Hauptbahnhof como campamento base para recorrer Baviera. El hotel est\u00e1 muy cerca de la estaci\u00f3n y a un paso descubrimos un restaurante italiano, para las cenas, en el que nos sentimos casi como en casa. Augsburgo no es de las ciudades m\u00e1s interesantes que hemos visitado, as\u00ed que me quedo con la calle Maximilianstrasse, en la que se encuentran la fuente de He\u0301rcules y la iglesia de San Ulrich y Afra. Tambi\u00e9n nos gust\u00f3 el Ayuntamiento, construido por Elias Holl entre 1615 y 1620 y considerado como el m\u00e1s importante edificio renacentista situado al norte de los Alpes. Junto a \u00e9l se encuentra la Torre Perlach, desde la que se tiene una excepcional vista del casco antiguo. Sin embargo lo que m\u00e1s llam\u00f3 nuestra atenci\u00f3n fueron las Casas de Fugger, mandadas construir entre 1512 y 1515 por Jakob Fugger para los pobres de la ciudad.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/07\/04.-Augsburg-1.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-742\" width=\"595\" height=\"567\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/07\/04.-Augsburg-1.jpg 505w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/07\/04.-Augsburg-1-300x286.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 595px) 100vw, 595px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Pens\u00e1bamos alquilar un coche para desplazarnos hasta el castillo de Neuschwanstein, pero result\u00f3 f\u00e1cil hacerlo en tren, pues desde Augsburgo a F\u00fcssen hay trenes cada hora que tardan 1 h 52 min. De la misma estaci\u00f3n sale un autob\u00fas que enlaza con el tren y te lleva a las taquillas del castillo. Mandado construir por Luis II de Baviera en 1866 en estilo neocl\u00e1sico, el castillo de Neuschwanstein se ha convertido en uno de los emblemas de Baviera. Es toda una fantas\u00eda de torres y muros, en perfecta armon\u00eda con las monta\u00f1as y lagos de su entorno. Su interior no merece realmente la pena, pero resulta obligado ir caminando hasta Marlenbr\u00fccke, el puente que salva los 90 metros de profundidad de la garganta de P\u00f6llat, desde el que se tiene la magn\u00edfica vista del castillo. Como solo hay unos 4 km hasta la estaci\u00f3n, descendimos caminando y as\u00ed contemplamos otro castillo en lo alto de una colina.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/07\/05.-NEUSCHWANSTEIN-1.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-743\" width=\"606\" height=\"404\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/07\/05.-NEUSCHWANSTEIN-1.jpg 564w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/07\/05.-NEUSCHWANSTEIN-1-300x200.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 606px) 100vw, 606px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Al d\u00eda siguiente fuimos a Rothenburg ob der Tauber, en el norte de Baviera, empleando 2 h 22 min. Es una peque\u00f1a poblaci\u00f3n que, debido a su aspecto medieval, se ha convertido en una atracci\u00f3n tur\u00edstica de fama mundial. Presidida por el edificio del Ayuntamiento, la plaza del Mercado (Marktplatz) constituye el centro neur\u00e1lgico de esta ciudad que se alza sobre el r\u00edo Tauber y conserva intactas sus murallas de los siglos XIII-XIV, incluidas las torres defensivas, siete puertas y el impresionante baluarte Spitaltor. Presume de ser el pueblo m\u00e1s bonito del pa\u00eds, cosa que no me extra\u00f1a, pues a nosotros es el que m\u00e1s nos ha gustado.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/07\/06.-ROTHENBURG-OB-DER-TAUBER-1.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-744\" width=\"604\" height=\"402\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/07\/06.-ROTHENBURG-OB-DER-TAUBER-1.jpg 567w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/07\/06.-ROTHENBURG-OB-DER-TAUBER-1-300x200.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 604px) 100vw, 604px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Por la tarde, como solo est\u00e1bamos a una hora de tren, decidimos desplazarnos hasta Wurzburg, poblaci\u00f3n situada todav\u00eda m\u00e1s al norte de Baviera, a orillas del r\u00edo Main. Cuenta con un importante monumento declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, la Residencia (W\u00fcrzburger Residenz), construida entre 1720 y 1744 y considerada la principal obra barroca del sur de Alemania. Para tener una hermosa vista del casco antiguo, merece la pena cruzar el r\u00edo por el Puente Viejo (Alte Mainbr\u00fccke), construido entre 1473 y 1543 y adornado con estatuas en 1730. Tambi\u00e9n contemplamos la Catedral de San Filian, la Marienkapelle y el castillo de Marienburg, situado en un alto. Lo malo es que todav\u00eda ten\u00edamos por delante regresar a Augsburg, aunque lo hicimos en menos de dos horas en un tren ICE. El viaje contin\u00faa.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/07\/07.-WURZBURG.-PH-Residencia-1.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-745\" width=\"603\" height=\"402\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/07\/07.-WURZBURG.-PH-Residencia-1.jpg 567w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/07\/07.-WURZBURG.-PH-Residencia-1-300x200.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 603px) 100vw, 603px\" \/><\/figure>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Haciendo memoria, recuerdo un viaje realizado durante la primera quincena de julio de 2007, en el que recorrimos buena parte de Alemania en tren, con Interrail, visitando sus principales ciudades y pueblos monumentales. 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