{"id":891,"date":"2019-09-17T07:30:51","date_gmt":"2019-09-17T05:30:51","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/?p=891"},"modified":"2019-09-21T09:41:14","modified_gmt":"2019-09-21T07:41:14","slug":"escapada-africana-1-sudafrica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/2019\/09\/17\/escapada-africana-1-sudafrica\/","title":{"rendered":"Escapada africana (1): Sud\u00e1frica"},"content":{"rendered":"\n<p>Llevaba tiempo queriendo volver a \u00c1frica, continente que he visitado unas cuantas veces pero la \u00faltima hace ya mucho tiempo. Como los precios suelen ser bastantes caros, prepar\u00e9 una escapada a medida que no realiza ninguna agencia, consistente en visitar parques nacionales de Sud\u00e1frica, Zambia, Botswana y Zimbabwe en tan solo 10 d\u00edas. Los servicios de tierra los contratamos a trav\u00e9s de los dos hoteles en los que nos alojamos y los vuelos internacionales, a trav\u00e9s de la web de Lufthansa, la opci\u00f3n m\u00e1s econ\u00f3mica, realizando la ida siguiendo la ruta Bilbao-Frankfurt-Johannesburg y para el regreso igual, pero a\u00f1adiendo al billete el vuelo Livingstone-Johannesburg realizado con South African Airways. A trav\u00e9s de la web de esta compa\u00f1\u00eda contratamos los vuelos Nelspruit Kruger Mpumalanga y el car\u00edsimo Nelspruit-Livingstone, que solo operaba dos veces por semana, por lo que acomodamos el programa a \u00e9l, pues nos evitaba tener que volver a pasar por Johannesburg. Dicho esto, un 6 de septiembre est\u00e1bamos de nuevo en \u00c1frica dispuestos a realizar un intenso viaje pues, descontados los vuelos, solo dispon\u00edamos de 6 d\u00edas par todo lo que quer\u00edamos visitar.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"288\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/09\/01.-Vuelos-1024x288.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-893\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/09\/01.-Vuelos-1024x288.jpg 1024w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/09\/01.-Vuelos-300x84.jpg 300w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/09\/01.-Vuelos-768x216.jpg 768w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/09\/01.-Vuelos.jpg 1134w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Tras pasar 13 horas en tres diferentes aviones y otras tantas en dos aeropuertos, por fin llegamos a la ciudad de Nelspruit, sede de algunos partidos de mundial de f\u00fatbol de Sud\u00e1frica y para nosotros puerta de entrada de esta escapada africana. Los hoteles decentes en el parque de Krugger tienen precios desorbitados, as\u00ed que optamos por pasar las cuatro pr\u00f3ximas noches en esta ciudad, en el Francol\u00edn Lodge, un cinco estrellas lleno de encanto, buen precios y unos servicios excelentes. Adem\u00e1s cuenta con el restaurante Orange, el mejor de la ciudad seg\u00fan dicen, en el que resulta muy dif\u00edcil conseguir una mesa si no est\u00e1s alojado en el hotel. La carne y el vino son excelentes. Fue un gran acierto escoger este hotel, pues adem\u00e1s nos gestionaron de maravilla los encargos que les hicimos para los d\u00edas siguientes.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"680\" height=\"302\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/09\/02.-Francolin-Lodge.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-894\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/09\/02.-Francolin-Lodge.jpg 680w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/09\/02.-Francolin-Lodge-300x133.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 680px) 100vw, 680px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>El primer d\u00eda completo en Sud\u00e1frica decidimos tomarlo con calma, pues hemos estado casi dos d\u00edas de viaje, pero nos proponen salir a las 7 de la ma\u00f1ana. Pedimos una hora m\u00e1s de tregua y a las 8 salimos los cuatro en una furgoneta con una conductora. La primera parada es en las Lisbon Falls, un salto de agua de 94 metros de altura, el m\u00e1s alto de la regi\u00f3n de Mpumalanga. De all\u00ed nos dirigimos a las Berlin Falls, una cascada de 80 metros de altura, donde el r\u00edo Sabine se desploma sobre una pila circular flanqueada por acantilados de color rojo. Dos hermosos lugares para comenzar esta escapada.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"584\" height=\"334\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/09\/03.-Lisbon-Falls-Berlin-Falls.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-895\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/09\/03.-Lisbon-Falls-Berlin-Falls.jpg 584w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/09\/03.-Lisbon-Falls-Berlin-Falls-300x172.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 584px) 100vw, 584px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Continuamos la ruta hasta el encantador Blyde River Canyon. L\u00e1stima que el d\u00eda est\u00e1 algo brumosos pues la vista resulta extraordinaria desde el mirador Three Ronavels View Site. A nuestros pies tenemos el embalse Blydepoort. En la zona hay varios puestos de venta de artesan\u00eda. Bien entrada la tarde, la conductora nos sorprende con que tenemos la comida incluida en la localidad de Graskop. Consiste en unos riqu\u00edsimos crepes, con vino a discreci\u00f3n. No ha estado nada mal la primera jornada africana.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"652\" height=\"317\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/09\/04.-Blyde-River-Canyon.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-896\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/09\/04.-Blyde-River-Canyon.jpg 652w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/09\/04.-Blyde-River-Canyon-300x146.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 652px) 100vw, 652px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Las dos pr\u00f3ximas jornadas nos toca madrugar mucho, sobre las 4 de la ma\u00f1ana. Ducha, un caf\u00e9, recoger el pic-nic de desayuno que nos han preparado en el hotel y en marcha. Es lo que tiene el dormir a una hora de la entrada al Kruger National Park, donde hay que estar antes de las 6 de la ma\u00f1ana, hora en la que abren las puertas, para poder ver m\u00e1s animales. La mejor hora coincide con el amanecer. Enseguida vemos rinocerontes, elefantes, jirafas, impalas, un grupo de hienas al borde de la pista, cebras\u2026<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/09\/05.-Kruger-1.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-897\" width=\"617\" height=\"412\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/09\/05.-Kruger-1.jpg 544w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/09\/05.-Kruger-1-300x200.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 617px) 100vw, 617px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Tras desayunar el pic-nic, continuamos recorriendo este inmenso parque de unos 300 kil\u00f3metros de largo y 65 de ancho, con una extensi\u00f3n de casi 20.000 kil\u00f3metros cuadrados (9 veces la provincia de Bizkaia). Ahora vemos leones, aunque un poco lejos, varias clases de ciervos, fac\u00f3queros, b\u00fafalos y monos. No cont\u00e1bamos con que en la zona del parque que visitamos hay un excelente restaurante, as\u00ed que una pausa para la comida y a disfrutar.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/09\/06.-Kruger-2.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-898\" width=\"616\" height=\"361\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/09\/06.-Kruger-2.jpg 581w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/09\/06.-Kruger-2-300x176.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 616px) 100vw, 616px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Para el mediod\u00eda ya hab\u00edamos visto cuatro de los Big Five, los cinco grandes (elefantes, rinocerontes, b\u00fafalo, le\u00f3n y leopardo), pero nos faltaba este \u00faltimo, as\u00ed que dedicamos la tarde y la ma\u00f1ana siguiente a buscar alg\u00fan leopardo, cuesti\u00f3n en la que se empe\u00f1\u00f3 el conductor del todo terreno en el que viaj\u00e1bamos los cuatro. Vimos un venado que acababa de cazar, huellas recientes y avisos por radio de otros conductores de que hab\u00eda alguno cerca, pero nada. Eso si, seguimos viendo elefantes, jirafas cebras e impalas. Por la noche coincidimos con una pareja de madrile\u00f1os en viaje de novios que se hab\u00edan acercado a nuestro hotel para conseguir a la desesperada una reserva en el restaurante, pues lo hab\u00edan intentado los d\u00edas anteriores por tel\u00e9fono. Nuevamente les dieron calabazas. Como ellos hab\u00edan estado en las car\u00edsimas reservas privadas donde resulta mucho m\u00e1s f\u00e1cil ver animales de cerca, les propusimos un trato: nos pas\u00e1is fotos del le\u00f3n, rinoceronte con cr\u00eda y leopardos y a cambio os conseguimos una mesa para cenar. Trato hecho. Es la ventaja que tiene la relaci\u00f3n con \u201cla tripulaci\u00f3n\u201d del hotel al alojarnos cuatro noches.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/09\/07.-Kruger-3.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-899\" width=\"614\" height=\"364\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/09\/07.-Kruger-3.jpg 595w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/09\/07.-Kruger-3-300x178.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 614px) 100vw, 614px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>El segundo d\u00eda en Kruger repetimos madrug\u00f3n, pero el inter\u00e9s ha deca\u00eddo al continuar sin poder localizar ning\u00fan leopardo, as\u00ed que nos conformamos con volver a ver elefantes, impalas, cebras, monos y varias clases de aves. El viaje contin\u00faa. Ma\u00f1ana tenemos que coger un nuevo avi\u00f3n y cambiar de pa\u00eds. Zambia nos espera.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/09\/08.-Kruger-4.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-900\" width=\"615\" height=\"411\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/09\/08.-Kruger-4.jpg 524w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/09\/08.-Kruger-4-300x200.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 615px) 100vw, 615px\" \/><\/figure>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Llevaba tiempo queriendo volver a \u00c1frica, continente que he visitado unas cuantas veces pero la \u00faltima hace ya mucho tiempo. 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