{"id":918,"date":"2019-10-01T07:30:45","date_gmt":"2019-10-01T05:30:45","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/?p=918"},"modified":"2019-09-05T17:58:17","modified_gmt":"2019-09-05T15:58:17","slug":"viaje-a-patagonia-1","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/2019\/10\/01\/viaje-a-patagonia-1\/","title":{"rendered":"Viaje a Patagonia (1)"},"content":{"rendered":"\n<p>Octubre es un buen mes para viajar a Patagonia, as\u00ed que os traigo a esta entrada mi primer viaje por Argentina y Chile, del que tengo un gran recuerdo por la espectacular naturaleza y por lo bien que comimos y bebimos. Buenos Aires fue la puerta de entrada al fascinante mundo de la Patagonia. Aunque la capital argentina no era nuestro objetivo, la estructura de vuelos de Aerol\u00edneas Argentinas ha hecho que hayamos tenido que pernoctar en tres ocasiones en esta gran ciudad que me ha decepcionado bastante. Nos alojamos en la confluencia de las dos calles m\u00e1s animadas de la capital argentina, Lavalle y Florida. Adem\u00e1s, En Lavalle 941 est\u00e1 uno de los mejores restaurantes bonaerenses para comer carne, La Estancia, donde me obsequi\u00e9 con un bife de chorizo, especie de entrecot, de medio kilo. Por supuesto, en primer lugar nos acercamos a la plaza de Mayo, para contemplar la Casa Rosada y el relevo de la guardia. Dos lugares que me parecen de visita obligada, por su originalidad, son el caf\u00e9 Tortoni, el m\u00e1s antiguo de Argentina, fundado en 1858 y situado en la avenida de Mayo 825 y la librer\u00eda El Ateneo, instalada en la avenida Santa Fe 1860, dentro de lo que fue el cine-teatro Grand Splendid, un hermoso edificio que data de 1919.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/09\/01.-Buenos-Aires-a.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-920\" width=\"612\" height=\"408\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/09\/01.-Buenos-Aires-a.jpg 587w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/09\/01.-Buenos-Aires-a-300x200.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 612px) 100vw, 612px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Seguimos recorriendo la ciudad, contemplando notables edificios como el Congreso y la Torre Monumental. La plaza General San Mart\u00edn es el principal espacio verde en el barrio de Retiro. Para las compras merece la pena las Galer\u00edas Pac\u00edfico, centro comercial inaugurado en 1992, ubicado en un hist\u00f3rico edificio construido en el siglo XIX, en pleno centro de la ciudad. A la hora del esparcimiento un buen lugar es Puerto Madero, donde podemos ver la Fragata Presidente Sarmiento, botada en 1897.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/09\/02.-Buenos-Aires-2.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-921\" width=\"614\" height=\"408\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/09\/02.-Buenos-Aires-2.jpg 607w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/09\/02.-Buenos-Aires-2-300x200.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 614px) 100vw, 614px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>En esta apresurada visita a Buenos Aires no podemos dejar de acercarnos a Caminito, una calle de unos cien metros de longitud. Se trata de un barrio portuario que siempre se ha diferenciado de los dem\u00e1s por sus casas bajas de chapa y madera, vistosamente coloreadas. Murales y esculturas decoran la calle, en la que se dan cita pintores, bailarines y cantantes de tango. Est\u00e1 en el barrio de la Boca, el mismo en el que se encuentra el estadio del club de f\u00fatbol Boca Juniors. A un paso existe un puente colgante, al estilo del de Portugalete. Tambi\u00e9n merece la pena visitar el barrio de Recoleta, que se ha convertido en una de las zonas m\u00e1s lujosas de la capital, contando con un gran centro comercial y el conocido cementerio. La iglesia adosada al mismo, dedicada a Nuestra Se\u00f1ora del Pilar, se inaugur\u00f3 el 12 de octubre de 1732. Tambi\u00e9n nos llam\u00f3 la atenci\u00f3n ver a paseantes de perros.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/09\/03.-Buenos-Aires-3.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-922\" width=\"615\" height=\"410\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/09\/03.-Buenos-Aires-3.jpg 567w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/09\/03.-Buenos-Aires-3-300x200.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 615px) 100vw, 615px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Pens\u00e1bamos que est\u00e1bamos en plena primavera austral, pero el bonaerense aeropuerto de Eceiza nos recibi\u00f3 con una temperatura de 3 grados. El viaje de verdad empezaba a dos horas de vuelo, en Trelew, donde cogimos un taxi para cubrir los 70 km que nos separaban de Puerto Madryn, nuestro campamento base para recorrer la Pen\u00ednsula Vald\u00e9s, primer destino patag\u00f3nico. Antes nos despojarnos de la ropa de invierno, ya que la temperatura rond\u00f3 los 27 grados. Lo malo son las grandes distancias, pues al d\u00eda siguiente, con el mismo conductor, tuvimos que recorrer unos 400 km, la mitad de ellos por ripio, nombre que dan a las pistas de tierra. Pronto nos damos cuenta que el paisaje patag\u00f3nico es desolador, grandes planicies en las que s\u00f3lo crecen matojos en los que pastan infinidad de ovejas. En Puerto Pir\u00e1mides cogimos un barco desde el que observamos una enorme ballena franca a la que acompa\u00f1aba su ballenato, que se pegan literalmente a nuestra embarcaci\u00f3n, jugueteando a su alrededor y despidi\u00e9ndose de nosotros con media docena de saltos. En la preciosa Caleta Vald\u00e9s observamos sendas colonias de ping\u00fcinos y elefantes marinos, adem\u00e1s de obsequiarnos con unas escandalosas raciones de cordero patag\u00f3nico, de las de no olvidar. Desde luego, el mejor cordero asado del viaje.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"615\" height=\"410\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/09\/04.-Puerto-Pir\u00e1mides.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-923\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/09\/04.-Puerto-Pir\u00e1mides.jpg 615w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/09\/04.-Puerto-Pir\u00e1mides-300x200.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 615px) 100vw, 615px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Al d\u00eda siguiente, antes de coger el vuelo a Ushuaia, nueva paliza de coche para ir hasta Punta Tombo, donde existe una colonia de ping\u00fcinos de cientos de miles de individuos. Para estas fechas ya habr\u00e1n tenido las cr\u00edas y se situar\u00e1 en torno al mill\u00f3n y medio de animales, algo incre\u00edble. Este simp\u00e1tico animal no se asusta de nuestra presencia, pues salen de las zonas acotadas y nos mordisquean los pantalones. En el puerto de Rawson comemos una \u201cpicada de mariscos\u201d y rabas, nombre que tambi\u00e9n reciben en Argentina los calamares rebozados.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/09\/05.-Punta-Tombo.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-924\" width=\"608\" height=\"406\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/09\/05.-Punta-Tombo.jpg 595w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/09\/05.-Punta-Tombo-300x200.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 608px) 100vw, 608px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Me viene a la memoria el reciente viaje a Australia, pues en el viaje patag\u00f3nico, adem\u00e1s de los vuelos transoce\u00e1nicos hemos tenido que coger 7 aviones, el siguiente Trelew-Ushuaia, de algo m\u00e1s de dos horas. Hemos vuelto al invierno. La llegada a Ushuaia nos result\u00f3 una preciosidad. Desde su moderno aeropuerto pudimos disfrutar de una vista excepcional, con la ciudad rodeada de monta\u00f1as nevadas sobre las que se pon\u00eda el sol y por el otro lado el Canal de Beagle, con m\u00e1s monta\u00f1as nevadas como tel\u00f3n de fondo, ya en tierras chilenas. En Ushuaia aprovechamos la tarde para visitar la antigua prisi\u00f3n de reincidentes, convertida en museo y, por la noche, nos obsequiamos por primera vez con un \u201ctenedor libre\u201d, en el que por un m\u00f3dico precio puedes comer cuanto quieras de ensaladas y de carnes (ternera, cordero, pollo, salchichas\u2026), con la guarnici\u00f3n que desees y un postre.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/09\/06.-Ushuaia.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-925\" width=\"615\" height=\"410\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/09\/06.-Ushuaia.jpg 592w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/09\/06.-Ushuaia-300x200.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 615px) 100vw, 615px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>El d\u00eda siguiente amaneci\u00f3 completamente despejado, as\u00ed que aprovechamos para desplazarnos en el car\u00edsimo Tren Austral Fueguino hasta el Parque Nacional de Tierra de Fuego, para ver cantidad de lagos y monta\u00f1as nevadas. En nuestro recorrido hemos podido contemplar unas curiosas aves que siempre se desplazan en pareja y un zorro, al que casi podemos tocar con la mano, pues se acerca a los visitantes en busca de comida. El tren sigue el curso del r\u00edo Pipo, cruz\u00e1ndolo por el puente Quemado, realizando una parada en su corto recorrido para que podamos acceder a la cascada Macarena y contemplar la reproducci\u00f3n de un campamento yamana, los antiguo ind\u00edgenas de la zona. Nos acercamos tambi\u00e9n a las bah\u00edas Ensenada y Lapataia.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/09\/07.-Ferrocarril-Austral-Fueguino.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-926\" width=\"618\" height=\"412\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/09\/07.-Ferrocarril-Austral-Fueguino.jpg 595w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/09\/07.-Ferrocarril-Austral-Fueguino-300x200.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 618px) 100vw, 618px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Al d\u00eda siguiente todo cambi\u00f3, algo bastante habitual en Ushuaia. Las monta\u00f1as desaparecieron tras la niebla, la temperatura cay\u00f3 en picado hasta los 2 grados y el agua y la nieve no cesaron en todo el d\u00eda, pese a encontrarnos en la primavera austral. Por la tarde navegamos por el Canal Beagle, eso s\u00ed, sin tener como tel\u00f3n de fondo las nevadas monta\u00f1as chilenas. Pese al factor climatol\u00f3gico, pudimos contemplar cormoranes, lobos y leones marinos. Llegamos hasta el faro del fin del mundo, objetivo de las primeras temporadas de \u00abEl conquis\u00bb, de ETB.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"624\" height=\"362\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/09\/08.-Canal-Beagle.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-927\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/09\/08.-Canal-Beagle.jpg 624w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/09\/08.-Canal-Beagle-300x174.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 624px) 100vw, 624px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Antes de despedirnos de Ushuaia, al d\u00eda siguiente cruzamos la cordillera fueguina, para visitar el lago Escondido en medio de un paisaje invernal. Parec\u00eda Navidad, con los pinos cubiertos de la nieve ca\u00edda el d\u00eda anterior. Estamos en el 9\u00ba d\u00eda de viaje y por la tarde tenemos un nuevo vuelo, esta vez de poco m\u00e1s de una hora, con destino a El Calafate. El viaje contin\u00faa.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"624\" height=\"416\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/09\/09.-Lago-Escondido.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-928\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/09\/09.-Lago-Escondido.jpg 624w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/09\/09.-Lago-Escondido-300x200.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 624px) 100vw, 624px\" \/><\/figure>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Octubre es un buen mes para viajar a Patagonia, as\u00ed que os traigo a esta entrada mi primer viaje por Argentina y Chile, del que tengo un gran recuerdo por la espectacular naturaleza y por lo bien que comimos y bebimos. 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