{"id":992,"date":"2019-10-15T07:30:00","date_gmt":"2019-10-15T05:30:00","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/?p=992"},"modified":"2019-09-25T18:47:22","modified_gmt":"2019-09-25T16:47:22","slug":"viaje-por-camboya-1-de-phnom-penh-a-ratanakiri","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/2019\/10\/15\/viaje-por-camboya-1-de-phnom-penh-a-ratanakiri\/","title":{"rendered":"Viaje por Camboya (1): De Phnom Penh a Ratanakiri"},"content":{"rendered":"\n<p>Para mucha gente Camboya se limita a esa joya de la arquitectura khmer que son los templos de Angkor. Sin embargo este pa\u00eds asi\u00e1tico es mucho m\u00e1s, destacando las etnias de monta\u00f1a y paisajes de Ratanakiri, los monasterios budistas, los coloristas mercados y la vida en torno al Mekong y el Tonl\u00e9 Sap, los dos principales r\u00edos. Por ello he querido rememorar este viaje realizado en octubre de 2007. Phnom Penh es la capital de Camboya y, para nosotros, la puerta de entrada en el pa\u00eds, una entrada que result\u00f3 apote\u00f3sica, pues nada m\u00e1s comer nos dirigimos al mercado central, comenzando a llover nada m\u00e1s traspasar su puerta. Dos horas m\u00e1s tarde segu\u00eda lloviendo con fuerza y el agua inundaba las calles que lo rodean, as\u00ed que tuvimos que comprar unas chancletas, guardar nuestro calzado en la mochila, arremangarnos el pantal\u00f3n hasta la rodilla y parar a un tuc-tuc, taxi popular en forma de moto con remolque, que nos llevara hasta el hotel. He padecido el monz\u00f3n en otras ocasiones pero nunca con tanta fuerza, mientras los habitantes de la capital ni se inmutaban, pese a inundarse los bajos de casas y comercios. Volando de Singapur a Phnom Penh me di cuenta de lo que nos esperaba, pues el sur de Vietnam estaba completamente inundado. Al d\u00eda siguiente se recuper\u00f3 la normalidad, como sin nada hubiera sucedido.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/09\/01.-Phnom-Penh-Mercado.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-994\" width=\"611\" height=\"407\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/09\/01.-Phnom-Penh-Mercado.jpg 561w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/09\/01.-Phnom-Penh-Mercado-300x200.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 611px) 100vw, 611px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Al d\u00eda siguiente, bajo un sol de justicia y una humedad terrible, recorrimos los lugares de inter\u00e9s de esta ciudad, comenzando por el Museo Nacional de Camboya. En su interior alberga la mayor colecci\u00f3n del mundo del arte Khmer de los siglos IV a XIII, principalmente esculturas, entre las que destaca la imagen de Vishn\u00fa con 8 brazos (siglo VI o VII). Tambi\u00e9n visitamos el complejo de edificios del Palacio Real, construido en 1866 por el rey Norodom. Si no hay ninguna actividad oficial se puede visitar el edificio m\u00e1s interesante, la Sala del Trono, inaugurada en 1919, sobre la que se alza una torre de 59 metros de altura. Completan el conjunto los edificios de las oficinas reales, la sala de banquetes, el Tesoro Real y la Casa de Hierro o Pabell\u00f3n de Napole\u00f3n III, pues fue un regalo del gobernante franc\u00e9s al rey Norodom.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/09\/02.-PP.-Museo-Nacional-Palacio-Real.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-995\" width=\"612\" height=\"407\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/09\/02.-PP.-Museo-Nacional-Palacio-Real.jpg 573w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/09\/02.-PP.-Museo-Nacional-Palacio-Real-300x199.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 612px) 100vw, 612px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>La siguiente cita fue en la Pagoda de Plata, que recibe este nombre por las 5.329 losetas de plata que cubren el suelo. Sin embargo, su nombre original es Wat Preah Keo o Pagoda del Buda Esmeralda, pues fue construida en 1892 para albergar la peque\u00f1a pero valiosa estatua del Buda Esmeralda, del siglo XVII. Guarda tambi\u00e9n un Buda de tama\u00f1o real, de 90 kg de oro macizo, que tiene incrustados 9.584 diamantes. Los Budas son una de las pocas cosas que respetaron los Jemeres Rojos. En el exterior del templo, hay varias estupas. Tambi\u00e9n contemplamos el gran mural de la Coronaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/09\/03.-Pagoda-de-Plata-Coronaci\u00f3n.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-996\" width=\"602\" height=\"402\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/09\/03.-Pagoda-de-Plata-Coronaci\u00f3n.jpg 561w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/09\/03.-Pagoda-de-Plata-Coronaci\u00f3n-300x200.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 602px) 100vw, 602px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Una visita obligada, pero que no resulta agradable, es el Museo Tuol Sleng o del Genocidio de los Jemeres Rojos, que en tres a\u00f1os, en la d\u00e9cada de los setenta, asesinaron a casi 3 de los 7 millones de habitantes con que contaba el pa\u00eds. Hasta 1975 era un prestigioso instituto, pero los Jemeres Rojos lo convirtieron en la Prisi\u00f3n de Seguridad 21, a la que eran conducidas de forma indiscriminada todas aquellas personas que, en opini\u00f3n de los guerrilleros, eran contrarios al r\u00e9gimen. Entre 1975 y 1978 fueron detenidas en este lugar unas 17.000 personas que fueron brutalmente torturadas y posteriormente asesinadas. En los dos edificios con que cuenta, pudimos ver objetos de tortura y numerosas fotograf\u00edas y pinturas hechas por un superviviente. Tras recorrer la zona, para enjugar las penas nos dirigimos a comer al restaurante Pachar\u00e1n, que no es propiedad de un navarro sino de una multinacional inglesa, cuyo due\u00f1o es apodado Mr Pachar\u00e1n. Degustamos unas ricas jud\u00edas con jam\u00f3n y compartimos dos min\u00fasculos solomillos para los cuatro. Con el postre, una botella de rosado extreme\u00f1o, caf\u00e9s y un par de copas de patxaran, pagamos 98,50 USD nada que ver con los 12 USD que pagamos por unos ricos noodles el d\u00eda anterior, sin vino ni copas, pero con cerveza. Este restaurante de cocina espa\u00f1ola es frecuentado por extranjeros y las clases acomodadas de la ciudad, por lo que los precios van en consonancia.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/09\/04.-Museo-Genocidio-Tuol-Sleng.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-997\" width=\"605\" height=\"373\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/09\/04.-Museo-Genocidio-Tuol-Sleng.jpg 587w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/09\/04.-Museo-Genocidio-Tuol-Sleng-300x185.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 605px) 100vw, 605px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Dado que el restaurante se encuentra frente a la desembocadura del r\u00edo Tonl\u00e9 Sap en el Mekong, aprovechamos para contemplar los grandes r\u00edos y ver la curiosidad que se produce durante el monz\u00f3n, pues el Mekong baja con tanta fuerza que el agua se introduce en el cauce de su afluente, haciendo cambiar el curso del Tonl\u00e9 Sap hasta las proximidades de Angkor, inundando una buena parte del pa\u00eds. Cerca hay un vistoso mercadillo. Antes de abandonar Phnom Penh nos acercamos hasta la pagoda m\u00e1s antigua y venerada de la ciudad, Wat Phnom, restaurada en numerosas ocasiones, desde que fuera construida en 1372 sobre una peque\u00f1a colina de veintis\u00e9is metros de altura, a la que se accede por una empinada escalera delimitada por unas balaustradas en forma de serpiente. En su interior existe una imagen de Buda rodeada de ofrendas, que es objeto de peregrinaciones. Por el lado opuesto hay un coqueto parque con un vistoso reloj.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/09\/05.-Wat-Phnom-Tonl\u00e9-Sap-Mekong.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-998\" width=\"610\" height=\"406\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/09\/05.-Wat-Phnom-Tonl\u00e9-Sap-Mekong.jpg 541w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/09\/05.-Wat-Phnom-Tonl\u00e9-Sap-Mekong-300x200.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 610px) 100vw, 610px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>La siguiente semana la pasamos en la Camboya aut\u00e9ntica, el hasta ahora poco conocido medio rural, que cuenta ya con una infraestructura m\u00e1s que decente, pues todos los hoteles en los que estuvimos dispon\u00edan de aire acondicionado y restaurantes m\u00e1s que decentes, aunque la dieta se basa en la cocina china, a base de arroz frito con verduras o carne, noodles con el mismo acompa\u00f1amiento y rollitos primavera. El viaje hacia Ratanakiri, zona fronteriza con Laos y Vietnam, fue de lo m\u00e1s entretenido, pudiendo contemplar los m\u00e1s variopintos medios de transporte que utilizan los camboyanos y c\u00f3mo pescan en las zonas inundadas por el monz\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/09\/06.-Viaje-al-Nordeste.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-999\" width=\"614\" height=\"410\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/09\/06.-Viaje-al-Nordeste.jpg 553w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/09\/06.-Viaje-al-Nordeste-300x200.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 614px) 100vw, 614px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Las tres primeras noches las pasamos en Banlung, la capital provincial de Ratanakiri, la provincia m\u00e1s nororiental de Camboya. Con una poblaci\u00f3n de 17.000 habitantes, es m\u00e1s bien es un conjunto de barrios dispersos. El Hotel Chhen Lok nos result\u00f3 como una aparici\u00f3n, pues aunque la habitaciones son b\u00e1sicas, cuentan con aire acondicionado y televisi\u00f3n, pudiendo contemplar 70 cadenas de todo el mundo. La ciudad en s\u00ed no tiene ning\u00fan inter\u00e9s, as\u00ed que acudimos al mercado Phsar Banlung, que siempre es un buen lugar para ver los productos tradicionales del pa\u00eds: carne, pescados, verduras y hortalizas. Las gentes de las minor\u00edas \u00e9tnicas acuden a \u00e9l a comprar y vender sus productos, as\u00ed que la entrada al mercado est\u00e1 repleta de motocicletas aparcadas, ya que las motodop son el \u00fanico medio p\u00fablico de transporte para la poblaci\u00f3n que no dispone de veh\u00edculo propio.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/09\/07.-Ban-Lung.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1000\" width=\"608\" height=\"405\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/09\/07.-Ban-Lung.jpg 575w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/09\/07.-Ban-Lung-300x200.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 608px) 100vw, 608px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>El segundo d\u00eda en Ratanakiri fue el m\u00e1s entretenido, pues por una embarrada pista nos dirigimos a Veun Sai, pueblo situado en la orilla del r\u00edo Se San y muy lleno de vida, pues el embarcadero est\u00e1 siempre lleno de gente en espera de las barcas que les trasladen a la otra orilla del r\u00edo, donde se encuentran los poblados laosiano y chino. \u00c9ste \u00faltimo es casi como un enclave de China en Camboya.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/09\/08.-A-Voen-Sai.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1002\" width=\"608\" height=\"357\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/09\/08.-A-Voen-Sai.jpg 595w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/09\/08.-A-Voen-Sai-300x176.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 608px) 100vw, 608px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s alquilamos una barca y nos dirigimos hasta la aldea de Ka Choun, en la que tomamos contacto por primera vez con un poblado de las minor\u00edas \u00e9tnicas, en esta caso Tompuon, donde pasamos una agradable jornada con sus moradores, visitando sus casas y el cementerio, en el que los muertos son objeto de frecuentes ceremonias, mediante las que pretender facilitar su tr\u00e1nsito al mundo de los esp\u00edritus. El cementerio es por tanto un lugar de vida, pues cuentan con tumbas muy elaboradas y adornadas en sus esquinas con estatuas que representan a los padres del difunto.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/09\/09.-Aldea-Cachon.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1003\" width=\"608\" height=\"405\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/09\/09.-Aldea-Cachon.jpg 539w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/09\/09.-Aldea-Cachon-300x200.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 608px) 100vw, 608px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>En otro poblado, contemplamos las casas tradicionales Kreung, construidas con madera y bamb\u00fa y elevadas del suelo mediante pilotes. Cuentan con una especie de terraza a la que se accede por una escalera de madera. Tras ella se encuentran las habitaciones privadas. A diferencia de los camboyanos que viven en las grandes planicies del pa\u00eds, muy conservadores en materia sexual, los miembros de la etnia de monta\u00f1a Kreung cuentan con unas costumbres muy permisivas para el tr\u00e1nsito de la adolescencia a la edad adulta. As\u00ed, cuando una joven est\u00e1 en edad de tomar esposo, su padre le construye una peque\u00f1a casa frente a la vivienda familiar y, aunque sigue colaborando en las tareas diarias, tiene libertad para recibir en su casa a quien quiera por la tarde-noche. Lo mismo sucede con la poblaci\u00f3n joven masculina, cuya relaci\u00f3n prematrimonial la llevan a cabo en unas casas m\u00e1s altas que las de las mujeres (fotos inferiores). El viaje contin\u00faa.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/09\/10.-Aldea-Tompuon.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1004\" width=\"609\" height=\"407\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/09\/10.-Aldea-Tompuon.jpg 550w, https:\/\/blogs.deia.eus\/de-leioa-al-mundo\/files\/2019\/09\/10.-Aldea-Tompuon-300x200.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 609px) 100vw, 609px\" \/><\/figure>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Para mucha gente Camboya se limita a esa joya de la arquitectura khmer que son los templos de Angkor. 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