{"id":1415,"date":"2020-05-25T14:22:47","date_gmt":"2020-05-25T12:22:47","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.eus\/desdeotramirada\/?p=1415"},"modified":"2020-05-25T14:22:49","modified_gmt":"2020-05-25T12:22:49","slug":"no-podemos-perder-el-sol","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/desdeotramirada\/2020\/05\/25\/no-podemos-perder-el-sol\/","title":{"rendered":"No podemos perder el sol"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/desdeotramirada\/files\/2020\/05\/DIARIO-INTIMO.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1417\" width=\"610\" height=\"428\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p><strong>Frente al miedo al futuro no debi\u00e9ramos perder el sol de la esperanza.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Como si nos hubieran reseteado<\/strong>, del \u00abcerrado\u00bb forzoso volvemos paulatinamente a la casilla inicial del \u00ababierto\u00bb, no s\u00e9 si esperanzador, pero s\u00ed cauteloso, o algo parecido, porque el tiempo pasado no es sino el espacio entre nuestros recuerdos. Ahora s\u00ed, tras el anuncio p\u00fablico del (re)comienzo del f\u00fatbol profesional, ya me creo que la apertura es definitiva; seguramente los abiertos anteriores de otros negocios eran probaturas con posible reversi\u00f3n, pero en pa\u00eds futbolero como deporte patrio este anuncio es el v\u00e1lido como puerta de entrada definitiva a la nueva normalidad, aunque sea desde el grader\u00edo on line. Gracias a que abrir\u00e1n el f\u00fatbol, y para que parezca que no discriminan, vemos algunos comercios ya funcionando, restaurantes y bares que t\u00edmidamente encienden sus luces y muestran su barra con gui\u00f1os al cliente, que todav\u00eda tiene miedo o directamente le parece imposible tomar ca\u00f1a o pintxopote sentado, con m\u00e1scara y a dos metros de su amigo. <strong>Las librer\u00edas tambi\u00e9n abren con novedades<\/strong>, aunque no todas sean literarias, sino geles hidroalcoh\u00f3licos, mamparas, cola de espera, nada de hojear los libros sino tan solo ojearlos para que nos los acerque al librero cuya sonrisa intuimos tras la m\u00e1scara obligatoria. Demasiados obst\u00e1culos para leer un libro, h\u00e1bito que al final del confinamiento puede reducirse de nuevo a la escu\u00e1lida realidad anterior. Tambi\u00e9n los comercios de ropa, calzado y otros van abriendo con parecidas cautelas y similares incertidumbres. <\/p>\n\n\n\n<p><strong>Pero el <\/strong><em><strong>abierto<\/strong><\/em><strong> que de verdad esperamos es la libertad total de movimientos<\/strong>, porque no podemos perder el sol. No ese anhelado sol playero o de monta\u00f1a que permita reanimar el turismo como fuente de industria\/negocio, trabajo\/ingresos, sino el sol de las relaciones interpersonales. Relaciones da\u00f1adas como demuestra el aumento disparado del consumo de pornograf\u00eda, de los embarazos no deseados o del maltrato durante este confinamiento. M\u00e1s otra ola epid\u00e9mica corona-r\u00e9plica de la China: los divorcios; all\u00ed fue marzo, aqu\u00ed llegan ahora: se han multiplicado por tres las consultas sobre divorcios, m\u00e1s que cualquier setiembre posvacacional. Incertidumbre, estr\u00e9s, roce continuo de convivencia con pareja e hijos sin escuela ni a quien dejarlos\u20ac y ahora miedo a que el colapso judicial resuelva ad calendas graecas.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abLo que gobierna a los humanos es el miedo a la verdad\u00bb, reflexionaba el fil\u00f3sofo Henri-F. Amiel en su <em>Diario \u00edntimo<\/em>, y nos gobiernan inoculando tanto miedo a la verdad del contagio, de no tener tratamiento antiviral, de Atenci\u00f3n Primaria, hospitales y UCI colapsadas, de sanitarios contagiados, de vacunas lejanas, de que el rebrote oto\u00f1al sea m\u00e1s duro\u20ac, que ahora lo dif\u00edcil no ser\u00e1 que abran comercios, campos de f\u00fatbol, teatros, bares o restaurantes, sino que nos abramos nosotros a acudir participantes en ellos; porque el miedo que puede servir para alertarnos y estar prevenidos, tambi\u00e9n puede ser paralizante. <strong>Una pandemia de miedo como colof\u00f3n escalofriante a una pandemia v\u00edrica<\/strong>. Porque tambi\u00e9n mueren 3,5 millones de personas al a\u00f1o por enfermedades derivadas del consumo de tabaco, pero no por ello tenemos miedo a los fumadores.<\/p>\n\n\n\n<p>Aunque no sea futbolera, la despedida de Aduriz, un futbolista que ha marcado muchos goles y una \u00e9poca en un equipo ic\u00f3nico para esta sociedad, puede ser buen ep\u00edtome de lo que se va para dar paso a lo nuevo, que ser\u00e1 una mezcla de cielo, de infierno y del mundo real amalgamados en nosotros. <strong>Por eso, frente al miedo al futuro no debi\u00e9ramos perder el sol de la esperanza.<\/strong><br>nlauzirika@deia.eus<br><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Frente al miedo al futuro no debi\u00e9ramos perder el sol de la esperanza. 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