{"id":1457,"date":"2020-06-08T20:46:42","date_gmt":"2020-06-08T18:46:42","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.eus\/desdeotramirada\/?p=1457"},"modified":"2020-06-08T20:46:44","modified_gmt":"2020-06-08T18:46:44","slug":"mas-mascarillas-que-medusas-en-el-mar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/desdeotramirada\/2020\/06\/08\/mas-mascarillas-que-medusas-en-el-mar\/","title":{"rendered":"M\u00e1s mascarillas que medusas en el mar"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"800\" height=\"547\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/desdeotramirada\/files\/2020\/06\/mascarilla-buena.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1458\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/desdeotramirada\/files\/2020\/06\/mascarilla-buena.jpg 800w, https:\/\/blogs.deia.eus\/desdeotramirada\/files\/2020\/06\/mascarilla-buena-580x397.jpg 580w, https:\/\/blogs.deia.eus\/desdeotramirada\/files\/2020\/06\/mascarilla-buena-768x525.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p><strong>P<\/strong>ASEO&nbsp;por un espig\u00f3n habitado por pescadores de ca\u00f1a, actividad muy ecol\u00f3gica. S\u00e9 de su actividad no por sus capturas, sino por la pita y anzuelos abandonados, bolsas, restos de comida y sobre todo por las colillas en los carrejos que han ocupado. No son todos, pero los restos est\u00e1n ah\u00ed. Ahora tambi\u00e9n olvidan mascarillas pescadas a ca\u00f1a.<\/p>\n\n\n\n<p>Las mascarillas son obligatorias: mascarillas de usar y tirar. Dicho y hecho, lo tomamos al pie de la letra y las tiramos, al suelo por supuesto, que siempre est\u00e1 m\u00e1s cerca que la papelera que tenemos a unos metros. Al final, como las llaves de nuestros cantos infantiles, all\u00e1 que van la mayor parte al mar, de modo que ya podemos ver con horror ambiental que los fondos marinos empiezan a disfrutar de nueva normalidad poscoronavirus, guantes posados en el fondo como p\u00f3lipos o mascarillas flotando como viscosas medusas con tirantes laterales.<\/p>\n\n\n\n<p>E<strong>n la larga lista de fechas de calendario relacionadas con la naturaleza, el medio ambiente y la conciencia ecol\u00f3gica, he contado 36\u00a0<\/strong><em><strong>d\u00edas D<\/strong><\/em><strong>, cinco en junio y hoy mismo el dedicado a los oc\u00e9anos,<\/strong> para recordarlos y conservarlos en estado saludable, supongo. Aunque con el confinamiento humano antiv\u00edrico el aire, las aguas, los montes y los mares est\u00e9n m\u00e1s limpios, poco parece haberles durado el alivio del par\u00f3n. Entre California y Haw\u00e1i sigue agrand\u00e1ndose la isla de basura pl\u00e1stica de 1,6 millones de kil\u00f3metros cuadrados, tres pen\u00ednsulas ib\u00e9ricas; y el blanqueamiento de la gran barrera de coral en Australia en vez de revertir va en aumento; podr\u00eda parecer una contaminaci\u00f3n lejana, as\u00ed que ahora, para que nuestros mares cercanos no pasen envidia, los convertimos en cubos de basura de EPI de intendencia coronav\u00edrica, guantes y mascarillas en especial, pero no solo, porque en cuanto abran un poquito las playas a\u00f1adiremos botes de cremas, bolsa del bocata, hisopos, compresas, latas de bebidas\u20ac quiz\u00e1 para que el pr\u00f3ximo 3 de julio podamos recordar con raz\u00f3n el d\u00eda internacional libre de bolsas de pl\u00e1stico.<\/p>\n\n\n\n<p>Aunque sea a duras penas y dejando pelos en la gatera, <strong>estamos medio saliendo de la pandemia y es f\u00e1cil imaginar que tras la victoria nos engallemos de nuevo como\u00a0<\/strong><em><strong>homos deus<\/strong><\/em><strong>, crey\u00e9ndonos fuertes, sabios y seguros para enfrentar la pandemia econ\u00f3mica<\/strong> que ya habita entre nosotros y lo intentemos hacer a cuenta de cargarnos nuestro planeta de confinamiento, hoy el \u00fanico que conocemos habitable. En aras de alcanzar un nuevo progreso podr\u00edamos olvidar que el agua es un bien escaso, casi inalcanzable para 1.200 millones de humanos; que 800 millones comen todos los d\u00edas el sue\u00f1o del pollo de Carpanta bajo el puente; que la contaminaci\u00f3n es atroz en zonas urbanas, donde habita ya el 57% de la poblaci\u00f3n; que la deforestaci\u00f3n es galopante, y no solo en el Brasil de Bolsonaro; que la desertificaci\u00f3n avanza a ritmo trepidante y amenaza, por ejemplo, a media pen\u00ednsula Ib\u00e9rica; que\u00a0<em>gozamos<\/em>\u00a0batiendo r\u00e9cords de calentamiento; que desaparecen los glaciares y el nivel de los oc\u00e9anos sube y sube\u20ac y los 7.600 millones de humanos no tenemos segunda residencia, de modo que para seguir confinados confortablemente en esta tendr\u00edamos que valorar si nuestro modelo de progreso precoronavirus es lo m\u00e1s adecuado. No parece buena se\u00f1al que ahora en lugar de medusas se nos enganchen mascarillas al ba\u00f1ador, aunque proclamemos educadas disculpas el d\u00eda D de los oc\u00e9anos.<\/p>\n\n\n\n<p>nlauzirika@deia.com@nekanelauzirika<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PASEO&nbsp;por un espig\u00f3n habitado por pescadores de ca\u00f1a, actividad muy ecol\u00f3gica. S\u00e9 de su actividad no por sus capturas, sino por la pita y anzuelos abandonados, bolsas, restos de comida y sobre todo por las colillas en los carrejos que han ocupado. No son todos, pero los restos est\u00e1n ah\u00ed. 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