{"id":165,"date":"2011-07-11T14:40:36","date_gmt":"2011-07-11T12:40:36","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.com\/desdeotramirada\/?p=165"},"modified":"2011-07-11T14:40:36","modified_gmt":"2011-07-11T12:40:36","slug":"morir-en-balde-morir-de-balde","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/desdeotramirada\/2011\/07\/11\/morir-en-balde-morir-de-balde\/","title":{"rendered":"Morir en balde, morir de balde"},"content":{"rendered":"<p>\u00a0<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/blogs.deia.com\/desdeotramirada\/files\/2011\/07\/HOMBRES.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-166\" src=\"http:\/\/blogs.deia.com\/desdeotramirada\/files\/2011\/07\/HOMBRES.jpg\" alt=\"\" width=\"225\" height=\"225\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/desdeotramirada\/files\/2011\/07\/HOMBRES.jpg 225w, https:\/\/blogs.deia.eus\/desdeotramirada\/files\/2011\/07\/HOMBRES-150x150.jpg 150w\" sizes=\"auto, (max-width: 225px) 100vw, 225px\" \/><\/a><\/p>\n<p>La muerte no es una extra\u00f1a ni su presencia una an\u00e9cdota, pero cuando hace unos d\u00edas nos dejaba para siempre una conocida recientemente jubilada, aun conociendo su c\u00e1ncer galopante, ha partido entre el escozor amargo por el escaso margen que la parca le hab\u00eda dado para disfrutar de ese suplemento de vida tras la jornada laboral. En el extremo casi opuesto del arco vital ser\u00e1 muy dif\u00edcil que unos padres asimilen la muerte de su hija adolescente atropellada. Pero aunque \u00e9stas sean muertes y muerte en s\u00ed mismo sea dolor, podemos endosarlas al elenco de lo inevitable, sea por enfermedad, sea por edad avanzada o bien por accidente fortuito. No es 8 de marzo ni 25 de noviembre y por eso el recuerdo es m\u00e1s agudo, porque escuchamos a la <strong>madre de Nagore Lafarge<\/strong> y no acertamos a ver el porqu\u00e9 de su muerte, ni a dar explicaci\u00f3n alguna al asesinato de<strong> Rosario Rom\u00e1n<\/strong> la semana pasada en Hernani, ni el de la joven barakaldesa Cristina Estebanez, ni al de Yanela en Beriain (Navarra), ni a los acaecidos en Madrid, Barcelona, A Coru\u00f1a,. Durango \u2026 a lo largo de este a\u00f1o, porque en cada uno de los 38 casos de asesinadas a manos de sus parejas o ex, ha habido una dejaci\u00f3n activa en el cumplimiento de las leyes de protecci\u00f3n, en la ejecuci\u00f3n de los acuerdos judiciales, en la salvaguarda de las amenazadas y en el control y vigilancia de los agresores, porque en la mayor\u00eda de los casos, los asesinos eran verdugos de repetici\u00f3n ya condenados por maltrato y amenazas. Todas estas muertes eran evitables por previsibles, pero aun con el c\u00famulo de magn\u00edficas leyes de protecci\u00f3n de la mujer\u2026 el asesino ha llegado hasta donde los guardines de ley le han permitido. Ni enfermedad ni accidente, ni edad provecta ni fatal casualidad\u2026 vil asesinato en cr\u00f3nica de una muerte anunciada. Ahora toca llorar y lamentarse, pero aunque las eleg\u00edas tras la muerte de una persona queden muy bellas, la realidad es que quien se va ya no vuelve. Me gustar\u00eda ser Jorge Manrique para darle suficiente esplendor l\u00edrico a la carga emotiva de mi modesta prosa, pero no soy m\u00e1s que una juntapalabras que tan solo aspira a que la <strong>\u00faltima asesinada sea de verdad<\/strong> la que cierre la lista y no la pen\u00faltima como tr\u00e1gicamente hasta ahora viene sucediendo.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0 La muerte no es una extra\u00f1a ni su presencia una an\u00e9cdota, pero cuando hace unos d\u00edas nos dejaba para siempre una conocida recientemente jubilada, aun conociendo su c\u00e1ncer galopante, ha partido entre el escozor amargo por el escaso margen que la parca le hab\u00eda dado para disfrutar de ese suplemento de vida tras la &hellip; <a href=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/desdeotramirada\/2011\/07\/11\/morir-en-balde-morir-de-balde\/\" class=\"more-link\">Sigue leyendo <span class=\"screen-reader-text\">Morir en balde, morir de balde<\/span><\/a><!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":35,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1544],"tags":[],"class_list":["post-165","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sin-categoria"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/desdeotramirada\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/165","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/desdeotramirada\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/desdeotramirada\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/desdeotramirada\/wp-json\/wp\/v2\/users\/35"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/desdeotramirada\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=165"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/desdeotramirada\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/165\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":167,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/desdeotramirada\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/165\/revisions\/167"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/desdeotramirada\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=165"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/desdeotramirada\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=165"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/desdeotramirada\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=165"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}