{"id":388,"date":"2012-08-27T10:29:52","date_gmt":"2012-08-27T08:29:52","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.com\/desdeotramirada\/?p=388"},"modified":"2012-08-27T10:29:52","modified_gmt":"2012-08-27T08:29:52","slug":"rescate-global","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/desdeotramirada\/2012\/08\/27\/rescate-global\/","title":{"rendered":"Rescate global"},"content":{"rendered":"<p>Entre las escasas rendijas informativas que dejan la inmisericorde crisis econ\u00f3mica y el omnipresente f\u00fatbol, se ha colado una noticia que si no fuera porque la vemos de lejos y casi como ajena, nos llenar\u00eda de zozobra: en tan solo ocho meses la humanidad ha consumido todos los recursos previstos para este a\u00f1o, alimentos, agua potable, minerales\u2026 Ya en abril el Estado hab\u00eda agotado su cuota de CO2 anual completa. Mientras la crisis con su subida de impuestos (\u00a1bienvenido mister IVA!), recorte de salarios (re)copago sanitario, jubilaci\u00f3n retrasada, denegaci\u00f3n de cr\u00e9dito, cierre de empresas, parados\u2026 es algo evidente, inmediato y tangible, la crisis innegable por agotamiento de los recursos de Gaia\/Tierra es algo m\u00e1s et\u00e9reo, lejano y para bastantes ciudadanos hasta incierto. Mientras el recorte en el sueldo, el despido, el desahucio por hipoteca impagada o el IVA-21% son certezas cercanas cotidianas con las que chocamos de bruces, tras escuchar que en agosto hemos dilapidado los recursos del a\u00f1o, m\u00e1s de uno habr\u00e1 mirado de reojo a las estanter\u00edas del s\u00faper o a los escaparates de los comercios y al comprobarlos llenos como siempre, habr\u00e1 respirado tranquilo y arrojado a la papelera del olvido la \u201cincierta\u201d alarmante noticia de la sobreexplotaci\u00f3n de la Tierra. \u201c\u00bfAgotados? Paparruchadas ecologistas\u201d, pensar\u00e1. Tambi\u00e9n cuando corr\u00eda el cr\u00e9dito f\u00e1cil-barato y est\u00e1bamos cerca del para\u00edso consumista gastando m\u00e1s de lo que ten\u00edamos, a quien auguraba estrecheces futuras le tildaban de cenizo agorero. Pero como los cargos de la tarjeta de cr\u00e9dito siempre llegan a final del mes, la hora de devolver lo prestado nos ha pillado con los pantalones bajados. Producimos m\u00e1s CO2 del que la tierra puede reciclar, matamos al Mediterr\u00e1neo arrasando sus poseidoneas, quemamos bosques (Valencia, la Gomera, Le\u00f3n, \u00c1vila\u2026 150.000 hect\u00e1reas en un a\u00f1o) reduciendo nuestra disponibilidad de agua, suelo f\u00e9rtil y ox\u00edgeno; no reducimos nuestro consumo, reciclamos poco y reutilizamos menos. No es cuesti\u00f3n de vaticinar el fin del mundo para el 21 de diciembre, pero si de la crisis econ\u00f3mica es posible salir llorando de rodillas a Merkel, implorando a Obama o vendiendo nuestro patrimonio a los chinos por un plato de lentejas, nadie sabe a qui\u00e9n podr\u00edamos pedir m\u00e1s cr\u00e9dito si la tierra se agota: \u00bfAcaso a Marte? Pero claro, esta reflexi\u00f3n a tan \u201clargo plazo\u201d, qu\u00e9 le puede interesar a quien ha perdido su empleo, o est\u00e1 desahuciado por impago de hipoteca. Lo inmediato impide afrontar lo necesario. Lo que sucede es que este asunto la deuda ecol\u00f3gica puede ser impagable y su rescate imposible.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Entre las escasas rendijas informativas que dejan la inmisericorde crisis econ\u00f3mica y el omnipresente f\u00fatbol, se ha colado una noticia que si no fuera porque la vemos de lejos y casi como ajena, nos llenar\u00eda de zozobra: en tan solo ocho meses la humanidad ha consumido todos los recursos previstos para este a\u00f1o, alimentos, agua &hellip; <a href=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/desdeotramirada\/2012\/08\/27\/rescate-global\/\" class=\"more-link\">Sigue leyendo <span class=\"screen-reader-text\">Rescate global<\/span><\/a><!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":35,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1544],"tags":[],"class_list":["post-388","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sin-categoria"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/desdeotramirada\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/388","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/desdeotramirada\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/desdeotramirada\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/desdeotramirada\/wp-json\/wp\/v2\/users\/35"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/desdeotramirada\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=388"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/desdeotramirada\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/388\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":391,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/desdeotramirada\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/388\/revisions\/391"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/desdeotramirada\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=388"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/desdeotramirada\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=388"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/desdeotramirada\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=388"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}