{"id":486,"date":"2013-09-16T19:12:38","date_gmt":"2013-09-16T17:12:38","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.com\/desdeotramirada\/?p=486"},"modified":"2013-09-16T19:12:38","modified_gmt":"2013-09-16T17:12:38","slug":"celebrando-la-derrota","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/desdeotramirada\/2013\/09\/16\/celebrando-la-derrota\/","title":{"rendered":"Celebrando la derrota"},"content":{"rendered":"<p>O camino hacia la victoria, seg\u00fan el ocular de quien lo observe y el objetivo de quien lo celebre. Acaso porque a derrota celebrada, victoria olvidada. La l\u00f3gica aparente parecer\u00eda aconsejarnos que celebrar las victorias tendr\u00eda que ser lo m\u00e1s consecuente, al tiempo que ocultar o enterrar las derrotas lo m\u00e1s conveniente.<\/p>\n<p>Consecuentemente, en los <strong>alardes de Irun y Hondarribia<\/strong> celebran victorias, pero el recuerdo colectivo humano no funciona al parecer de forma tan lineal, y en Villalar de los Comuneros el 23 de abril celebran la derrota por defender sus leyes civiles propias, con decapitaci\u00f3n de sus l\u00edderes incluida. <strong>Tampoco el 11-S<\/strong> trae buen recuerdo a la mayor\u00eda de los chilenos, pero cuarenta a\u00f1os despu\u00e9s el 11-S es efem\u00e9ride nacional, recordando a un Salvador Allende cuyo gobierno probablemente cometi\u00f3 errores, pero nunca \u00ab<em>horrores pinochetianos\u00bb<\/em> contra sus pueblo. Pel\u00edculas, biograf\u00edas, museo y centro cultural dedicados, estatua\u2026 manifiestan la presencia viva de Allende. Porque seguramente, como dec\u00eda Borges: \u00abSolamente una cosa no hay: es el olvido\u00bb. <strong>Recordar a Allende<\/strong> en su derrota frente a Pinochet en su sangrienta victoria es la mejor forma de llevar la vida como Neruda, <strong><em>ni hacia abajo ni hacia atr\u00e1s<\/em>, sino hacia adelante.<\/strong> Algo similar dir\u00edamos del recuerdo ligado al 11-S en Nueva York. Y tambi\u00e9n entre nosotros, los ciudadanos de la CAV, con el 25 de octubre como recuerdo de la derrota legal aboliendo de facto las leyes civiles propias como castigo por la cuasi-derrota militar de la Primera Guerra Carlista.<\/p>\n<p>Pero pocas veces ha podido verse conmemorar con tanto sentimiento una derrota militar como <strong>en la Diada catalana<\/strong> y celebrarla tan entusi\u00e1sticamente con una cadena humana de 400 kil\u00f3metros por <strong>una Catalunya libre<\/strong>. Utilizada Barcelona como pe\u00f3n y moneda de cambio en el tablero pol\u00edtico geoestrat\u00e9gico europeo de aquel 1714, los paganos de los acuerdos no fueron los perdedores militares directos, sino los derechos civiles de los catalanes, de \u00abtodos los catalanes\u00bb, a quienes se les hizo pagar que a la cohorte cortesana de un rey advenedizo le gustaran m\u00e1s las leyes centralizadoras castellanas que las catalanas.<\/p>\n<p>Pero la verdadera historia, la intrahistoria de una comunidad, no es tan f\u00e1cil de ocultar, por lo que el sentimiento aflora en cuanto se le deja en libertad. Tal vez por eso, cuasi se haya olvidado el omnipresente festivo<em> <\/em>18 de julio franquista y por el contario, en <strong>la Diada miles o millones<\/strong> conmemoren y celebren como vida hacia el futuro la derrota sufrida hace 300 a\u00f1os. <strong>Aprendamos celebrando la derrota<\/strong>.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>O camino hacia la victoria, seg\u00fan el ocular de quien lo observe y el objetivo de quien lo celebre. Acaso porque a derrota celebrada, victoria olvidada. La l\u00f3gica aparente parecer\u00eda aconsejarnos que celebrar las victorias tendr\u00eda que ser lo m\u00e1s consecuente, al tiempo que ocultar o enterrar las derrotas lo m\u00e1s conveniente. 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