{"id":1433,"date":"2014-06-19T19:06:44","date_gmt":"2014-06-19T17:06:44","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.com\/desmarcados\/?p=1433"},"modified":"2014-06-20T08:25:40","modified_gmt":"2014-06-20T06:25:40","slug":"el-paradojico-espectaculo-de-madrid-decadencia-para-la-renovacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/2014\/06\/19\/el-paradojico-espectaculo-de-madrid-decadencia-para-la-renovacion\/","title":{"rendered":"El parad\u00f3jico espect\u00e1culo de Madrid: decadencia para la renovaci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<iframe loading=\"lazy\" title=\"Felipe VI en el balc\u00f3n del Palacio Real\" width=\"660\" height=\"371\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/xXTZdG3BttQ?feature=oembed\" frameborder=\"0\" allow=\"accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share\" referrerpolicy=\"strict-origin-when-cross-origin\" allowfullscreen><\/iframe>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Los actos de hoy en Madrid han constituido un espect\u00e1culo, en el m\u00e1s absoluto sentido de la palabra: cuidadas escenificaciones, protagonistas principales y secundarios, figurantes, secuencia progresiva de acontecimientos para un cl\u00edmax emocional final, colorido, exhibici\u00f3n de la belleza, exaltaci\u00f3n de los sentimientos e incluso se\u00f1alamiento de los \u201cmalos\u201d de la historia.<\/p>\n<p>El espect\u00e1culo ha tenido <strong>seis partes:<\/strong><\/p>\n<p><strong>1. Militar,<\/strong> con la recepci\u00f3n del faj\u00edn de capit\u00e1n general. Preparaci\u00f3n del ambiente.<\/p>\n<p><strong>2. Presentaci\u00f3n p\u00fablica<\/strong>, con el primer paseo en coche cerrado, emocionalmente contenido y solemne hacia el Congreso. El nuevo rey no se muestra todav\u00eda en su apogeo.<\/p>\n<p><strong>3. Pol\u00edtico,<\/strong> con la jura de la Constituci\u00f3n y primer discurso. Ba\u00f1o de legitimidad aparente.<\/p>\n<p><strong>4. Aclamaci\u00f3n popular<\/strong>, en coche descapotable. El soberano se muestra al descubierto y en todo su esplendor.<\/p>\n<p><strong>5. Toma del Palacio Real.<\/strong> El monarca recibe su palacio, sede de su poder y riqueza.<\/p>\n<p><strong>6. Saludo final a los s\u00fabditos,<\/strong> con la salida final al balc\u00f3n con toda la familia real. Apoteosis final.<br \/>\nCada uno de estos actos ten\u00eda sus objetivos y se han cumplido rigurosamente en un proceso secuencial, <strong>de menor a mayor clima emocional.<\/strong><\/p>\n<p>Y todos ellos proyectaban <strong>una gran carga de simbolismo,<\/strong> a trav\u00e9s de la propia escenificaci\u00f3n, los gestos, los elementos paralelos y la b\u00fasqueda de identificaciones y posteriores adhesiones.<\/p>\n<p>Ha sido un espect\u00e1culo y como todos los espect\u00e1culos tienen sus <strong>actores principales y secundarios, los efectos especiales y su tramoya.<\/strong> Digamos que el nuevo rey y su familia han cumplido como actores. <strong>Y no se han salido del gui\u00f3n de la comedia u opereta.<\/strong><\/p>\n<p>En general, todo ha sido poco natural, muy artificial y fingido. El terror del protocolo es que algo falle, se aver\u00ede o se salga del gui\u00f3n prefijado. No ha ocurrido nada que haya estropeado el gui\u00f3n.<\/p>\n<p>Al contrario de otras \u00e9pocas,<strong> el espect\u00e1culo no se hac\u00eda para los presentes en las calles de Madrid, sino para la televisi\u00f3n.<\/strong> Por eso, TVE, Antena 3, Telecinco y La Sexta han emitido programas especiales, desde las 9 de la ma\u00f1ana a las 3 de la tarde. Y a\u00fan algunas, como Telecinco y TVE, continuaron toda la tarde, con la presencia experta de cortesanos, como Jaime Pe\u00f1afiel. Sin ellos, el espect\u00e1culo hubiera quedado reducido a casi nada. El pueblo espa\u00f1ol y el mundo curioso eran los destinatarios de todo.<\/p>\n<p><strong>Principales factores de la escenificaci\u00f3n.<\/strong> El objetivo era crear un clima m\u00e1gico, de cuento de hadas, de pel\u00edcula de reyes y princesas. Una historia, en definitiva, amable y feliz, con final jubiloso. Para ello, los principales factores han sido:<\/p>\n<p><strong>&#8211; El colorido y el atractivo visual.<\/strong> A trav\u00e9s de los uniformes, los vestidos, las banderas, los soldados\u2026<\/p>\n<p>&#8211;<strong> La belleza.<\/strong> La que sugieren los propios protagonistas, el nuevo rey, su esposa y las hijas. Todos guapos y hermosos, envidiables, perfectos.<\/p>\n<p><strong>&#8211; El uniforme militar<\/strong>. El nuevo rey no va de uniforme por una preponderancia militar, sino porque el uniforme de capit\u00e1n general del aire, con sus medallas y banda azul, queda m\u00e1s bonito que un traje o un frac oscuros.<\/p>\n<p><strong>&#8211; Los elementos auxiliares.<\/strong> La marcialidad, la caballer\u00eda, las colgaduras\u2026<\/p>\n<p><strong>&#8211; El toque religioso.<\/strong> La Iglesia, a falta de oficio religioso, se une a la aclamaci\u00f3n con el repique de las campanas de la Catedral de La Almudena, situada junto a Palacio. Gui\u00f1o de la jerarqu\u00eda.<\/p>\n<p><strong>&#8211; Los esbirros.<\/strong> La polic\u00eda tuco un despliegue espectacular. Por miles, con francotiradores, unidades especiales, perros y servicios de informaci\u00f3n. El monarca se blinda.<\/p>\n<p><strong>&#8211; Los figurantes.<\/strong> Es decir, el pueblo, sus v\u00edtores, el contagio de la alegr\u00eda popular que olvida por un d\u00eda su pobreza y la miseria.<br \/>\nHay que decir que los figurantes no han sido muchos. S\u00ed, ha habido gente en las calles y la plaza del Palacio real estaba llena, pero <strong>no eran grandes muchedumbres.<\/strong> Hab\u00eda turistas y curiosos, pero esto siempre se agradece y tambi\u00e9n forman parte del espect\u00e1culo.<\/p>\n<p>Naturalmente,<strong> las televisiones ten\u00edan que retratar el fervor popular.<\/strong> Y buscaban las declaraciones excesivas de la gente, su entusiasmo y tambi\u00e9n a los frikis, gente variopinta que por estar en primera fila acuden a las 6 de la ma\u00f1a o van ataviadas de forma estramb\u00f3tica.<\/p>\n<p><strong>El fondo de la historia.<\/strong> El espect\u00e1culo pretend\u00eda crear el imaginario hist\u00f3rico. Y por eso se hac\u00eda hincapi\u00e9 en que todos est\u00e1bamos viviendo \u201cun d\u00eda hist\u00f3rico, que cambiaba el curso de los acontecimientos. Es decir, salir de la vulgaridad para entrar en la excelencia.<\/p>\n<p><strong>El mensaje principal del espect\u00e1culo es este: un proyecto regenerativo.<\/strong> Termina una p\u00e1gina de la monarqu\u00eda, corrupta y decr\u00e9pita, y empieza otra nueva, renovada, mejor, m\u00e1s atractiva, encarnada en un hombre alto, guapo y supuestamente bien preparado. De esa manera, se cierra la memoria de la corrupci\u00f3n y la ilegitimidad de la monarqu\u00eda heredada de la dictadura y se avala, con el fervor popular, una etapa nueva que hereda la corona, pero no las responsabilidades cometidas hasta ahora.<\/p>\n<p>Es decir, pasamos mediante espete espect\u00e1culo de lo viejo a lo nuevo, limpios, inmaculados, sin pecado original. <strong>Entramos en el futuro.<\/strong> El pasado ha terminado. Este es el mensaje del espect\u00e1culo.<\/p>\n<p><strong>Factores que se obvian:<\/strong><\/p>\n<p><strong>&#8211; La escenificaci\u00f3n decadente<\/strong>. Con la entronizaci\u00f3n de un ser privilegiado, que no ha sido elegido, sino que hereda.<\/p>\n<p><strong>&#8211; Lo emocional por encima de lo racional<\/strong>. El espect\u00e1culo nos poropone: no piense, no analice, bien lo hermoso y m\u00e1gico que es todo esto. Qu\u00e9 bonito, \u00bfverdad?<\/p>\n<p><strong>&#8211; Venta de un producto.<\/strong> Se vende un rey y todo su significado simb\u00f3lico y pol\u00edtico. Y toda la pompa y la ceremonia es una operaci\u00f3n de imagen, a la que se predispone a la sociedad durante los d\u00edas anteriores.<\/p>\n<p><strong>&#8211; Discurso vac\u00edo y previsible<\/strong>. Con pinceladas que no pasan de lo anecd\u00f3tico (el saludo final en catal\u00e1n, euskera y gallego), pero que en esencia no aportan nada a lo ya conocido, as\u00ed como la menci\u00f3n de algunos escritores, Aresti, en el caso vasco. No hay nada, todo es humo, vac\u00edo, pero envuelto en una corteza de magia y papel de celof\u00e1n y brillo.<\/p>\n<p>Y un elemento fundamental:<strong> El espect\u00e1culo necesita completarse con las ausencias y el se\u00f1alamiento de \u00ablos malos\u00bb.<\/strong><\/p>\n<p><strong>&#8211; Las ausencias.<\/strong> Aparte de la hermana y el cu\u00f1ado, acusados de corrupci\u00f3n, las televisiones han evitado las protestas, el otro lado de la verdad, la de quienes se oponen al sistema que se trata de consolidar. Es un aspecto fundamental, porque cualquier incidente rese\u00f1able hubiera propiciado su difusi\u00f3n internacional, que deslucir\u00eda el espect\u00e1culo.<\/p>\n<p><strong>&#8211; Los malos.<\/strong> El espect\u00e1culo necesitaba crear a los malvados. Y estos han sido <strong>el lehendakari Urkullu y Mas<\/strong>, a quienes el espect\u00e1culo ha retratado no aplaudiendo al monarca, pero s\u00ed han resaltado que el pueblo los abuche\u00f3 a la entrada del Congreso. La figura de los \u201cmalos\u201d es necesaria para la credibilidad de la grandeza fingida de la monarqu\u00eda.<\/p>\n<p><strong>&#8211; La limpieza.<\/strong> Madrid se hab\u00eda lavado su cara y plantado flores y mejorados sus desconchados y abolladuras para la ocasi\u00f3n. Pero hab\u00eda otro servicio de limpieza m\u00e1s importante: la polic\u00eda, para que la falsa limpieza del espect\u00e1culo no se viera manchado con la presencia de la verdad democr\u00e1tica y el grito de los rebeldes.<\/p>\n<p><strong>&#8211; Los gestos puntuales<\/strong><\/p>\n<p><strong>a) La presencia de los anteriores reyes en el balc\u00f3n,<\/strong> que enfatiza lo nuevo frente a lo viejo y de alguna manera perdona las miserias de los que se van, que incluso se reconcilian ante el pueblo por medio de besos y abrazos.<\/p>\n<p><strong>b) Los vestidos de la reina y sus hijas<\/strong>. Elegantes, pero sin lujos. Ella no llevaba joyas y solo un discreto lazo azul en su chaqueta blanca.<\/p>\n<p><strong>c) El descapotable<\/strong>. El coche un rolls heredado de Franco, que se abre al pueblo despu\u00e9s de la jura.<\/p>\n<p><strong>d) El papel de la reina Letizia.<\/strong> Papel secundario, como consorte y como madre, expone la subsidiariedad femenina en la prevalencias de la monarqu\u00eda espa\u00f1ola.<\/p>\n<p><strong>e) Un absurdo.<\/strong> El verde de las corbatas. VERDE eran las siglas de Viva El Rey de Espa\u00f1a. Una mala imitaci\u00f3n de Verdi (Viva El Rey de Italia) en su lucha contra la invasi\u00f3n austr\u00edaca en el siglo XIX.<br \/>\nEn definitiva, <strong>un espect\u00e1culo decadente con formato de modernidad para vender el final y el comienzo de una era, sin herencia de corrupci\u00f3n, una limpieza mon\u00e1rquica revestida de colorines, belleza y fingimiento, con muy poca naturalidad<\/strong>, donde solo ha estado una parte de la verdad, tras amordazar a los opositores y a los indiferentes. La falsa victoria. El teatro de la democracia sin fondo ni alma.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Los actos de hoy en Madrid han constituido un espect\u00e1culo, en el m\u00e1s absoluto sentido de la palabra: cuidadas escenificaciones, protagonistas principales y secundarios, figurantes, secuencia progresiva de acontecimientos para un cl\u00edmax emocional final, colorido, exhibici\u00f3n de la belleza, exaltaci\u00f3n de los sentimientos e incluso se\u00f1alamiento de los \u201cmalos\u201d de la historia. 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