{"id":1461,"date":"2014-07-10T14:56:34","date_gmt":"2014-07-10T12:56:34","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.com\/desmarcados\/?p=1461"},"modified":"2014-07-10T14:56:34","modified_gmt":"2014-07-10T12:56:34","slug":"obsesion-por-bildu-y-otros-fetichismos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/2014\/07\/10\/obsesion-por-bildu-y-otros-fetichismos\/","title":{"rendered":"Obsesi\u00f3n por Bildu y otros fetichismos"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/blogs.deia.com\/desmarcados\/files\/2014\/07\/1339321583_0.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-1462\" src=\"http:\/\/blogs.deia.com\/desmarcados\/files\/2014\/07\/1339321583_0.jpg\" alt=\"1339321583_0\" width=\"470\" height=\"313\" \/><\/a> \u00bfEs el atractivo f\u00edsico de un candidato una forma de fetichismo en el \u00e1mbito democr\u00e1tico? \u00bfProducen placer en los electores la manera de hablar y las promesas de bienestar de los dirigentes pol\u00edticos? \u00bfEs o no un fetiche el carisma que emana de los l\u00edderes? La sociedad posmoderna no solo acepta sus obsesiones, a pesar de lo que condicionan y enmascaran la vida, sino que adem\u00e1s las considera un estado apasionante y creativo. Eso puede explicar la frivolizaci\u00f3n general de los asuntos p\u00fablicos y la falta de rigor en los an\u00e1lisis de cuanto nos ata\u00f1e como comunidad. Se autojustifica. <strong>Toda obsesi\u00f3n es una p\u00e9rdida de libertad y un desenfoque de nuestras prioridades.<\/strong> Lo peor que nos podr\u00eda ocurrir es abordar las cosas con objetivos superficiales, priv\u00e1ndonos de nuestra grandeza y superioridad moral. Y es a lo que nos vamos acostumbrando, a pensar con flojera intelectual y adoptar soluciones f\u00e1ciles sin desprendernos de los viejos lastres mentales y prejuicios que impiden aventurarnos.<\/p>\n<p><strong>No entiendo las obsesiones pol\u00edticas de nuestro pa\u00eds, ni comprendo el ox\u00edmoron entre radicalidad y superficialidad con que se comporta a diario.<\/strong> Por una parte, se reclama, con raz\u00f3n, el ejercicio del derecho a decidir el estatus nacional de los vascos y, por otra, afrontamos los problemas econ\u00f3micos y de gesti\u00f3n con mentalidad obsoleta. El rechazo a la evoluci\u00f3n de modelo de cajas de ahorros es un ejemplo de esa persistencia superficial, seg\u00fan la cual hay que mantener el viejo paradigma, como una momia. \u00bfDerecho a decidir que no nos movemos? A nuestros sindicatos no les rescata nadie del pleistoceno de la lucha a base de algarada y cierta violencia, mientras que a nuestros empresarios les sigue sin entrar en la cabeza la idea central de que sus trabajadores son la -\u00fanica- soluci\u00f3n de todo. <strong>Somos, en medio de la radicalidad, tremendamente conservadores bajo una apariencia de innovaci\u00f3n que no va m\u00e1s all\u00e1 de lo verbal o su deseo.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00bfCu\u00e1nto dura el efecto de la demagogia?<\/strong><\/p>\n<p>Una obsesi\u00f3n de la pol\u00edtica vasca es EH Bildu, una organizaci\u00f3n electoral ante la que todos act\u00faan afectadamente y sin criterios estables. Hay una doble obsesi\u00f3n por la izquierda abertzale. <strong>Una es la de los partidos y medios de comunicaci\u00f3n que acosan a los cargos e instituciones gestionadas por la coalici\u00f3n y que casi siempre se refieren a temas muy selectivos que, con su desmedido tratamiento o cr\u00edtica, los convierten en asuntos de Estado o de altisonante debate social.<\/strong> El delegado del Gobierno central en Euskadi, Carlos Urquijo, es el genuino representante de esta febril paranoia, con muchos seguidores en Espa\u00f1a. Naturalmente, el efecto de este fetichismo es la victimizaci\u00f3n de la izquierda nacionalista y la ubicaci\u00f3n de los temas de su preferencia en la tribuna p\u00fablica sin que realmente respondan a una demanda ciudadana. Otra consecuencia es el reforzamiento electoral de la marca, generosamente auxiliada por quienes se postulan como sus m\u00e1s virulentos rivales.<\/p>\n<p><strong>La otra obsesi\u00f3n por Sortu\/Bildu proviene de quienes parecen tener un fuerte complejo hacia sus proyectos de rebeld\u00eda, opci\u00f3n antisistema y sus actuaciones reales e imaginarias.<\/strong> Impresiona comprobar con qu\u00e9 facilidad el PNV se muestra sensible y fr\u00e1gil frente al supuesto aire renovador y el esp\u00edritu rompedor de la izquierda abertzale. \u00a1No hay ning\u00fan motivo para esos complejos! Si se mirara con sosiego la gesti\u00f3n pol\u00edtica e institucional de Bildu no merecer\u00eda una estima especial en tanto que no presenta rasgos significativos, con m\u00e1s lagunas que aciertos y que sus resultados son tibios y a veces correctos. \u00bfDe qu\u00e9 se valen los radicales para fomentar esos complejos? Sobre todo de los augurios de quiebra que se lanzaron sobre las entidades regidas por la coalici\u00f3n.<strong> Ni Gipuzkoa y los ayuntamientos liderados por la izquierda radical se han hundido, ni se ha alumbrado un pa\u00eds m\u00e1s libre, justo y mejor administrado de lo que estaba. E<\/strong>l balance de Bildu es m\u00e1s bien vulgar, pero no catastr\u00f3fico. La irrupci\u00f3n institucional de Bildu aporta lo que toda rivalidad pol\u00edtica, con cierto calado social, trae consigo. <strong>Nada m\u00e1s y nada menos.<\/strong><\/p>\n<p>Sobrecoge constatar c\u00f3mo el PNV ha interiorizado obsesivamente la futilidad de algunos an\u00e1lisis, que no pasan de ser mantras de grupos de comunicaci\u00f3n para moderar -o radicalizar, seg\u00fan- al sector jeltzale. De tanto hablar de la pugna existente entre los dos sectores del nacionalismo vasco por la hegemon\u00eda abertzale, <strong>el PNV ha terminado por creerse la existencia de esa disputa hist\u00f3rica, cuando la rivalidad no se plantea en semejantes t\u00e9rminos, ni hay indicios consistentes de que se vaya a alterar el actual equilibrio.<\/strong> Bastante tiene la izquierda abertzale con sostener en 2015 sus buques insignias, la Diputaci\u00f3n guipuzcoana y el ayuntamiento de Donostia. \u00a1Otegi ser\u00e1 el pr\u00f3ximo lehendakari!, enfatizan algunos en la misma l\u00ednea, seguramente porque no conocen Euskadi ni han estudiado a fondo su sociolog\u00eda electoral y evoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>No es que no pase nada y que todo siga igual que siempre, no. Hay en lontananza un gran cambio democr\u00e1tico; pero no lo trae la izquierda abertzale, que es un agente m\u00e1s. A Sortu\/Bildu le quedan muchas experiencias por vivir, entre ellas el derrumbe de su demagogia instrumental. <strong>La demagogia es ef\u00edmera, dura un instante<\/strong>. Ya se ha desplomado la mentira del reciclaje perfecto y el circo del \u201cpuerta a puerta\u201d. Se vino abajo la revoluci\u00f3n pendiente. La amnist\u00eda y el conflicto asociado a ETA. Tambi\u00e9n se derrumb\u00f3 la implantaci\u00f3n de peajes en las autov\u00edas. Cay\u00f3 el fiasco de Donostia 2016. Y se desmoronar\u00e1 la m\u00e1gica alternativa al nuevo modelo financiero de las cajas vascas: gestionar\u00e1 Kutxabank con todos los dem\u00e1s. <strong>Aprenden despacio que gobernar no es poes\u00eda.<\/strong><\/p>\n<p><strong>La paciencia democr\u00e1tica<\/strong><\/p>\n<p>Nadie en el espectro pol\u00edtico presenta m\u00e1s contradicciones que Sortu\/Bildu, fruto de sus a\u00f1os revolucionarios y su resistencia a asumir las limitaciones, las propias y las del sistema para renovarse. Pero no creo que haya que reproch\u00e1ndoselas todos los d\u00edas, como tampoco convertirlas en noticia. <strong>Sus acciones y naturaleza pol\u00edtica no constituyen por s\u00ed mismas un fen\u00f3meno y no pasan de ser una singularidad en la trayectoria hist\u00f3rica de nuestro pa\u00eds<\/strong>. Algo parecido suceder\u00e1 con Podemos, que del fetiche de la utop\u00eda y las palabras vac\u00edas transitar\u00e1 al no-Podemos hacerlo como quer\u00edamos o al no-Podemos hacerlo solos.<\/p>\n<p>Es probable que los electores est\u00e9n condicionados por fetichismos pol\u00edticos, casi todos simb\u00f3licos, que alteran su comportamiento racional. <strong>La izquierda abertzale tiene muchos fetiches: el recuerdo y frustraci\u00f3n de la lucha armada, los presos, sus muertos, sus m\u00faltiples y solapadas organizaciones, su capacidad movilizadora\u2026<\/strong> De esos fetiches extrae grandes emociones que se traducen en respaldo electoral y cohesi\u00f3n ideol\u00f3gica. Ahora agotan otros viejos fetichismos m\u00e1s o menos superados, como las banderas y la discriminaci\u00f3n del euskera. Y crean cierto efecto contagio hasta que se agotan.<\/p>\n<p><strong>La democracia, como gestora de la libertad, es muy lenta, parsimoniosa las m\u00e1s de las veces y exasperante con sus pasos atr\u00e1s.<\/strong> Exige paciencia para captar nuevos adeptos y acoger sin reproches a quienes se identificaron en la pr\u00e1ctica o la teor\u00eda con los sistemas tir\u00e1nicos y violentos. La obsesi\u00f3n por la libertad y la justicia es un peligro. De esto sabemos mucho en Euskadi. Est\u00e1 bien que la democracia se regenere y crezca en calidad; pero resulta absurdo que se tambalee por complejo de inferioridad ante los reci\u00e9n llegados. No solo no hay motivo para la obsesi\u00f3n por Bildu\/Sortu, sino que hay razones de sobra para re\u00edrse de la izquierda abertzale. \u00a1Son tan normales!<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00bfEs el atractivo f\u00edsico de un candidato una forma de fetichismo en el \u00e1mbito democr\u00e1tico? \u00bfProducen placer en los electores la manera de hablar y las promesas de bienestar de los dirigentes pol\u00edticos? \u00bfEs o no un fetiche el carisma que emana de los l\u00edderes? 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