{"id":1880,"date":"2015-06-18T09:29:25","date_gmt":"2015-06-18T07:29:25","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.com\/desmarcados\/?p=1880"},"modified":"2015-06-18T09:29:25","modified_gmt":"2015-06-18T07:29:25","slug":"desfile-de-la-transparencia-politicos-vayan-desnudandose","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/2015\/06\/18\/desfile-de-la-transparencia-politicos-vayan-desnudandose\/","title":{"rendered":"Desfile de la transparencia: pol\u00edticos, vayan desnud\u00e1ndose."},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/blogs.deia.com\/desmarcados\/files\/2015\/06\/trans.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter  wp-image-1882\" src=\"http:\/\/blogs.deia.com\/desmarcados\/files\/2015\/06\/trans.jpg\" alt=\"trans\" width=\"629\" height=\"715\" \/><\/a>\u00bfC\u00f3mo y cu\u00e1ndo se fragu\u00f3 la sociedad de la transparencia? <strong>Todo empez\u00f3 el d\u00eda fatal en que se afirm\u00f3 que el valor de la comunidad est\u00e1, por concepto, por encima del valor del individuo.<\/strong> El desarrollo de la democracia trat\u00f3 de equilibrar lo personal con lo social para que esta dualidad no constituyera una contradicci\u00f3n insuperable. Hasta que los medios de comunicaci\u00f3n, precisamente los privados y entre ellos los m\u00e1s poderosos, decidieron invadir el \u00e1mbito de la privacidad humana -un ilimitado y cr\u00f3nico deseo de saberlo y descubrirlo todo, sin el menor respeto- y construir <strong>un mundo pan\u00f3ptico en el que todos fu\u00e9semos abiertamente observados y a la vez observadores de los dem\u00e1s,<\/strong> un universo post orwelliano, sin intimidad, con licencia de caza de secretos y sigilos, una facultad se\u00f1alada como hito de la libertad.<\/p>\n<p>Este modelo de confiscaci\u00f3n de la individualidad y la identidad personal ha llegado al paroxismo con las tecnolog\u00edas de la comunicaci\u00f3n y la informaci\u00f3n, con las que se hace efectiva la obligaci\u00f3n de exhibirse y la plena autoridad de penetrar en la esfera exclusiva de la gente y de cualquier organizaci\u00f3n o grupo. Y ahora que <strong>este derecho se ha convertido m\u00e1s bien en una plaga de asaltos impunes a lo m\u00e1s sagrado de los humanos, su ser privativo, vamos a ver c\u00f3mo nos defendemos de sus abusos y de quienes, por no ponderar la libertad ajena, no estiman la suya propia.<\/strong> Supongo que este amplio conjunto de personas, impulsadas por su naturaleza colectivista y, por qu\u00e9 no decirlo tambi\u00e9n, por una clamorosa ingenuidad, son las que m\u00e1s demandan las pol\u00edticas de transparencia p\u00fablica que, tal y como se plantea, se cierne sobre nosotros como una de las \u00faltimas estafas democr\u00e1ticas, una teatralizaci\u00f3n inoperante.<\/p>\n<p><strong>La transparencia como moda<\/strong><\/p>\n<p>De repente, todo debe ser transparente. El diagn\u00f3stico es que la falta de transparencia es la causa de la corrupci\u00f3n pol\u00edtica y por tanto los mecanismos de nitidez social impedir\u00e1n los desmanes econ\u00f3micos de nuestra clase dirigente.<strong> \u00bfDe verdad creemos que la corrupci\u00f3n es una cuesti\u00f3n econ\u00f3mica, solo eso?<\/strong> Es muy llamativo que el partido m\u00e1s corrupto y con mayor n\u00famero de militantes implicados en casos de saqueo, el PP, sea quien m\u00e1s iniciativas legislativas este desarrollando para dotar a la gesti\u00f3n p\u00fablica de exigencias de comunicaci\u00f3n de cuentas, contratos y salarios. <strong>Esa hiperactividad enmascara su prop\u00f3sito de fijar unas apariencias de honradez urgente<\/strong>, de puro inter\u00e9s electoral.<\/p>\n<p>Si nos fijamos en los procedimientos de transparencia que se han implementado en las instituciones, se trata de la transmisi\u00f3n de datos que ya pod\u00edamos conocer, porque la mayor parte de ellos se publicitaban en los diferentes boletines oficiales: sueldos, importes y adjudicatarios de obras y servicios, plazos, presupuestos\u2026 <strong>casi todo estaba a la vista de quien se molestara en acudir a la fuente informativa.<\/strong> Eso s\u00ed, no f\u00e1cilmente alcanzable por el com\u00fan de los ciudadanos. \u00bfY cu\u00e1ntas personas acuden hoy a las nuevas y m\u00e1s r\u00e1pidas fuentes de informaci\u00f3n p\u00fablica? Muy pocas.<\/p>\n<p><strong>No tenemos un problema de opacidad. Tenemos una dificultad de facilitaci\u00f3n y simplificaci\u00f3n de la informaci\u00f3n p\u00fablica,<\/strong> al tiempo que seguimos soportando un viejo inconveniente: la desgana por la informaci\u00f3n veraz y la pereza intelectual hacia el conocimiento obtenido con esfuerzo. Hay que amar la informaci\u00f3n y nuestra capacidad de saber lo que ocurre para no tener que depender de lo que nos cuenten -debidamente codificado- los medios de comunicaci\u00f3n o, peor a\u00fan, los an\u00f3nimos y poco fiables foros, webs y blogs que pululan por internet con descaro y ret\u00f3rica malvada.<\/p>\n<p><strong>La pol\u00edtica de transparencia que se predica es una pol\u00edtica de apariencia<\/strong>, una operaci\u00f3n de emergencia contra la crisis de un sistema profundamente injusta, un parche dram\u00e1tico con el que pretende tranquilizar a la gente a base de mostrarle, con cierto complejo de culpa, lo que ya pod\u00eda saber. Ahora las cuentas son m\u00e1s aparentes, no m\u00e1s transparentes. <strong>La novedad es formal,<\/strong> algo as\u00ed como el espect\u00e1culo del cumplimiento de unas obligaciones, junto la disposici\u00f3n forzada a desnudarse m\u00e1s all\u00e1 de lo exigible.<\/p>\n<p>En la reciente campa\u00f1a electoral asistimos a un striptease vejatorio. Un diario local dedic\u00f3 varias p\u00e1ginas a informar sobre los ingresos, vivienda, coche, planes de pensiones y cuentas de ahorros de los candidatos a la alcald\u00eda de Bilbao, y estos, sin rubor ni decoro, respondieron con detalle, impelidos por el miedo a que si no revelaban estos datos pod\u00edan ser sospechosos de opacidad (\u00bfla intimidad es delincuencia?) y por tanto indignos de la confianza ciudadana. \u00bfA qu\u00e9 categor\u00eda de \u00e9tica superlativa pertenece que un candidato declare poseer un Citro\u00ebn, tener una vivienda propia en Solokoetxe o vivir de alquiler en Artasamina? \u00bfQu\u00e9 a\u00f1ade a su valoraci\u00f3n pol\u00edtica la escritura de la casa o la cuant\u00eda de su salario? Y en todo caso, \u00bfqu\u00e9 carajo nos importan esos asuntos personales? D<strong>esnudar de esta manera a los gobernantes es la perversi\u00f3n de una mal entendida transparencia que, por pudor democr\u00e1tico, deber\u00edamos rechazar.<\/strong> Porque esta demagogia sobrevenida de los medios, que envilece la privacidad y deval\u00faa el sentido de la decencia pol\u00edtica, tambi\u00e9n es corrupci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>Desconfianza permanente<\/strong><\/p>\n<p><strong>La clase pol\u00edtica tradicional asume la pena de la transparencia absoluta con falso entusiasmo<\/strong>. Y los que vienen traen el pecado original. Uno de los l\u00edderes de moda en Espa\u00f1a, Albert Rivera, se present\u00f3 en el escenario electoral posando desnudo en sus carteles, aunque tap\u00e1ndose los genitales con las manos. Ese parece ser el horizonte, <strong>la an\u00e9cdota teatral como expresi\u00f3n tramposa de la honradez p\u00fablica.<\/strong> De la misma manera que no es m\u00e1s fiable, ni m\u00e1s sincera una persona por exhibirse desnuda, tampoco la pol\u00edtica (o la verdad p\u00fablica) es m\u00e1s aut\u00e9ntica por mostrarse sin pudor y renegando de su privacidad.<\/p>\n<p>A esta categor\u00eda pertenece la exigencia de presentar la declaraci\u00f3n de la renta de los cargos institucionales. \u00bfY qu\u00e9 demuestra esa informaci\u00f3n? Si alguien, en virtud de su cargo, se enriqueciese il\u00edcitamente no creo que fuera tan necio como para contabilizar en un registro oficial el beneficio de sus delitos. <strong>No son los papeles, sino los procesos de decisi\u00f3n concertados, la pol\u00edtica de la verdad, los que pueden prevenir las corruptelas. \u00a1Ah, pero hay que aparentar!<\/strong><\/p>\n<p>El fil\u00f3sofo y escritor alem\u00e1n de origen coreano Byung-Chul Han, en su libro La sociedad de la transparencia (Editorial Herder, 2013), se\u00f1ala que \u201cla transparencia estabiliza y acelera el sistema por el hecho de que elimina lo otro o lo extra\u00f1o. Esta coacci\u00f3n sist\u00e9mica convierte a la sociedad de la transparencia en una sociedad uniformada. En eso consiste su rasgo totalitario\u201d. Y a\u00f1ade: \u201cLa sociedad de la transparencia es una sociedad de la desconfianza y de la sospecha, que, a causa de la desaparici\u00f3n de la confianza, se apoya en el control. La potente exigencia de transparencia indica precisamente que el fundamento moral de la sociedad se ha hecho fr\u00e1gil, que los valores morales, como la honradez y la lealtad, pierden cada vez m\u00e1s su significaci\u00f3n. <strong>En lugar de la resquebrajadiza instancia moral se introduce la transparencia como nuevo imperativo social\u201d.<\/strong><\/p>\n<p>Estamos instalados en la desconfianza hacia todo. Nadie merece de antemano un margen de cr\u00e9dito, mucho menos los regidores pol\u00edticos. Nadie se f\u00eda de nadie. Y esa desconfianza radical procede seguramente de nuestra propia desestima moral y las pocas oportunidades que nos damos para vivir con honor e intensidad en un mundo complejo y desigual. <strong>Hay muchas razones para desconfiar, muchas menos que las que existen para confiar en algo o en alguien ciegamente.<\/strong> No construiremos una sociedad \u00e9tica renunciando a la propiedad y grandeza de nuestro ser \u00fanico. Y as\u00ed est\u00e1n en v\u00eda de extinci\u00f3n la autenticidad, los secretos, la lentitud, la persuasi\u00f3n, el entusiasmo, la compasi\u00f3n, la memoria\u2026 el tiempo.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00bfC\u00f3mo y cu\u00e1ndo se fragu\u00f3 la sociedad de la transparencia? Todo empez\u00f3 el d\u00eda fatal en que se afirm\u00f3 que el valor de la comunidad est\u00e1, por concepto, por encima del valor del individuo. 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