{"id":1923,"date":"2015-07-29T08:11:08","date_gmt":"2015-07-29T06:11:08","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.com\/desmarcados\/?p=1923"},"modified":"2015-07-29T08:13:01","modified_gmt":"2015-07-29T06:13:01","slug":"la-politica-es-un-reality","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/2015\/07\/29\/la-politica-es-un-reality\/","title":{"rendered":"La pol\u00edtica es un reality"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/blogs.deia.com\/desmarcados\/files\/2015\/07\/Reality.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-1924\" src=\"http:\/\/blogs.deia.com\/desmarcados\/files\/2015\/07\/Reality.jpg\" alt=\"CARMENA-3.JPG\" width=\"1350\" height=\"900\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/files\/2015\/07\/Reality.jpg 1350w, https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/files\/2015\/07\/Reality-580x387.jpg 580w, https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/files\/2015\/07\/Reality-940x627.jpg 940w\" sizes=\"auto, (max-width: 1350px) 100vw, 1350px\" \/><\/a><\/p>\n<p><strong>La pol\u00edtica es un reality que se mueve entre el ser y el parecer,<\/strong> dentro de un juego de realidades enga\u00f1osas que fluct\u00faan de la necesidad a la conveniencia. Hoy la pol\u00edtica tiende a hacer lo m\u00e1s aparente, sea o no sea lo acertado. Los profesionales de lo p\u00fablico son como cualquiera de nosotros: algo ego\u00edstas, un poco inestables, siempre olvidadizos, muy evasivos y lo bastante c\u00ednicos para sobrevivir a las incoherencias. En su caso, act\u00faan condicionados por la mirada apremiante pero envanecedora de las c\u00e1maras y la asfixia de los medios. \u00bfEn qu\u00e9 medida usted o yo alterar\u00edamos nuestra conducta si supi\u00e9semos que miles de ojos escrutan cuanto hacemos y decimos? Como la sociedad de la transparencia es imparable -y no para controlar los desv\u00edos y excesos del poder, sino para instalarnos en una desconfianza cr\u00f3nica- <strong>los dirigentes tienen la obligaci\u00f3n de dotarse de una especial fortaleza intelectual que les permita actuar tan libremente como si a su alrededor el espect\u00e1culo medi\u00e1tico no existiera<\/strong>. Ya no se trata de que los pol\u00edticos comuniquen (lo que tiene su propia din\u00e1mica, muy estructurada), sino de que se autentifiquen en su relaci\u00f3n con la ciudadan\u00eda.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1s convendr\u00eda que los l\u00edderes p\u00fablicos tomasen cada ma\u00f1ana la p\u00edldora de la modestia y se dijeran mir\u00e1ndose al espejo: <strong>\u201cLa opini\u00f3n de los dem\u00e1s sobre m\u00ed es tan irrelevante como la m\u00eda sobre ellos\u201d<\/strong>. Y liberados de la falsa importancia de la imagen, vale la pena que relativicemos las cosas dando una vuelta por el show de estos d\u00edas. De repente, ha llegado la moda, con aire solemne y trascendental, de bajar el sueldo a los alcaldes y otros cargos institucionales, y la a\u00fan m\u00e1s sagrada y heroica novedad de algunos gobernantes de boicotearse el salario como prueba de la inmaculada concepci\u00f3n de su destino como servidores del pueblo. El espect\u00e1culo es grotesco, no ya por lo histri\u00f3nico e in\u00fatil de su sacrificio, sino por la depauperaci\u00f3n que en t\u00e9rminos democr\u00e1ticos implica esta arbitraria y teatral mengua de las retribuciones. <strong>El mensaje es: el trabajo p\u00fablico, como la pol\u00edtica en general, merece el escarnio de su devaluaci\u00f3n.<\/strong><\/p>\n<p>El populismo todo lo simplifica, pero mermar los sueldos p\u00fablicos no resuelve nada cuantitativa y cualitativamente, ni limpia y regenera un sistema cuyos males ya estaban aqu\u00ed antes de la crisis. Estamos ante la dial\u00e9ctica de la ignorancia y un simbolismo de mercadillo. <strong>Un dirigente no es mejor porque gane menos, ni lo era por ganar m\u00e1s.<\/strong> Si los resultados de su trabajo no son aceptables habr\u00e1 que removerle; pero no castigarle, por autoestima democr\u00e1tica, con peores condiciones econ\u00f3micas.<\/p>\n<p>Esa es la an\u00e9cdota, los fuegos artificiales de una manera infantil de entender el gobierno de la sociedad que ignora dos principios b\u00e1sicos: las retribuciones no estimulan los liderazgos (acaso algunas carreras mediocres) y son m\u00e1s o menos compensatorias de un esfuerzo desconocido que no tiene horarios ni fechas y que no gratifica el quebranto familiar que lleva aparejado el ejercicio de los cargos, de los que no pocos salen amargados y prematuramente consumidos. Respaldo la afirmaci\u00f3n con la historia concreta de miles de concejales y alcaldes que lo dieron todo por muy poco, entregados a sus pueblos y vecinos. Hay padecimientos y renuncias impagables, por muy alto se cotice la n\u00f3mina institucional. Porque h<strong>ay una \u00e9pica personal en la pol\u00edtica, superior a las bajadas salariales y la bajeza de sus promotores y comparsas.<\/strong><\/p>\n<p><em><strong>De la gesti\u00f3n a los gestos<\/strong><\/em><\/p>\n<p>Hay un efecto contagio en la clase pol\u00edtica que acepta su humillante devaluaci\u00f3n social. Los cargos p\u00fablicos asumen que tienen que cambiar, pero no en sus pr\u00e1cticas y logros, sino en su imagen. Piensan que deben de parecer distintos, algo que simb\u00f3licamente les reconcilie con la ciudadan\u00eda y les ponga a salvo de sus reproches. Y digo distintos y no mejores, porque creo que no saben bien qu\u00e9 hacer y en qu\u00e9 renovarse. Se sienten salpicados por la mancha del descr\u00e9dito y, como resultado de sus complejos de culpa, <strong>transitan ahora de la prioridad por la gesti\u00f3n al compulsivo inter\u00e9s por los gestos.<\/strong> \u00bfQu\u00e9 gestos? El primero, la cercan\u00eda, uno de los mantras m\u00e1s pueriles que triunfan entre los pol\u00edticos, que significa vivir como cualquier ciudadano y estar pr\u00f3ximo a sus demandas; pero la vecindad es un mito, no es un referente, porque en ella habitan la insolidaridad y las m\u00e1s mezquinas escaramuzas de unos contra otros.<\/p>\n<p>El caso es que a los pol\u00edticos, en su extrav\u00edo, les ha dado por usar el transporte p\u00fablico y dejarse ver en el metro o el tranv\u00eda para que se alabe su sencillez y austeridad. Ser\u00e1 muy aparente, pero poco pr\u00e1ctico en el quehacer de un alto cargo, que obliga a realizar innumerables desplazamientos y soportar una agenda irregular, incompatible con la vida corriente. La caza de los asesores es otro de los escaparates del cambio artificial en las instituciones. Si del abuso de los puestos de confianza ha de deducirse la extirpaci\u00f3n de instrumentos indispensables en la gesti\u00f3n, podr\u00edamos dejar la suerte de una naci\u00f3n, toda ella y sus habitantes, en manos de quienes tienen por supremo argumento la est\u00e9tica juvenil de sentarse en el suelo y enredarse en in\u00fatiles ch\u00e1charas que nada solucionan. <strong>S\u00e1lvenos el cielo de los puristas, que bastante tenemos con nuestras tibiezas.<\/strong><\/p>\n<p>Y si adem\u00e1s de estas simplicidades, los pol\u00edticos le dan un toque <em>casual fashion<\/em> a su atuendo, mejor para consolidarse como dirigentes liberados de su pertenencia a la casta parasitaria. Ir desali\u00f1ados, sin corbata, con ropa del hijo, jeans y camisa blanca, barba corta de universitario sin desflorar y sonrisa alucinada, ayuda al mismo prop\u00f3sito. Todo por la nueva democracia, todo por la patria. El despiste procede de la confusi\u00f3n entre sustancia y apariencia y del empacho de recetas precocinadas en televisi\u00f3n, l<strong>o t\u00edpico en una democracia-reality como la espa\u00f1ola.<\/strong><\/p>\n<p><strong><em>Mitos de la comunicaci\u00f3n<\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong>Curiosamente, las personas m\u00e1s veraces son las que guardan mayor misterio.<\/strong> M\u00e1s comunicaci\u00f3n no es garant\u00eda de aprecio; pero la elite dirigente piensa lo contrario y de esta suposici\u00f3n proviene su frenes\u00ed por acudir a los plat\u00f3s de televisi\u00f3n y prodigarse en cuantas tertulias sea posible. El auge de Podemos, y tambi\u00e9n de Ciudadanos, que se atribuyen a sus respectivas estrategias medi\u00e1ticas, obviando sus causas determinantes, ha generado la ansiedad de los pol\u00edticos por subirse al carro audiovisual como remedio a sus angustias electorales. Estamos ante un fen\u00f3meno pasajero, propio de todo cambio de ciclo, en el que varios millones de votantes, muy desorientados, buscan respuestas convincentes para canalizar su disposici\u00f3n a una regeneraci\u00f3n radical pero no revolucionaria del sistema. Por as\u00ed decirlo, esto es un ensayo de la utop\u00eda.<strong> Lo que se dirime en la tele es una guerra de percepciones por encima de la realidad informativa.<\/strong><\/p>\n<p>Nuestros pol\u00edticos de reality no tienen un problema de comunicaci\u00f3n, sino de mensaje, que no es lo mismo. Las \u00faltimas renovaciones en la c\u00fapula del PP muestran este error de diagn\u00f3stico, al creer que su optimista valoraci\u00f3n sobre la salida de la crisis es coincidente con la percepci\u00f3n de la gente y sus recuerdos de las injusticias cometidas durante estos a\u00f1os y que ya ha remitido su indignaci\u00f3n por la desigualdad generada. El nombramiento de Pablo Casado, un cachorro del partido conservador, con su imagen moderna y labia desenfrenada, es toda una demostraci\u00f3n de ceguera en el an\u00e1lisis. Entre la corbata y los vaqueros no hay diferencia de discurso. El redise\u00f1o de la marca gr\u00e1fica de los populares \u00ac-por cierto, muy bien resuelto- como factor dinamizador de la imagen del PP se inscribe en <strong>esa moda del bien parecer como remedio del mal ser.<\/strong><\/p>\n<p>Quien comprenda la demanda de autenticidad pol\u00edtica en medio de tanta falsificaci\u00f3n y exhibici\u00f3n teatral en los medios habr\u00e1 conectado con la mayor\u00eda social y su sentido de una democracia regenerada, imperfecta pero verdadera en sus l\u00edmites. <strong>\u00bfY qu\u00e9 es lo aut\u00e9ntico? La identidad irrevocable en la que se vive entusiasmado y protegido.<\/strong><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La pol\u00edtica es un reality que se mueve entre el ser y el parecer, dentro de un juego de realidades enga\u00f1osas que fluct\u00faan de la necesidad a la conveniencia. Hoy la pol\u00edtica tiende a hacer lo m\u00e1s aparente, sea o no sea lo acertado. 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